Unir, coordinar, resistir, construir una alternativa: Las batallas a enfrentar

"Ensayo general para la farsa actual, teatro antidisturbios"
Patricio Rey
Abordar el debate desde las justificaciones o desde posiciones principistas o sectarias, nos coloca muy lejos de las intenciones reflejadas en el proceso de construcción de la Tendencia Clasista y Combativa, y nos hunde en el más absurdo internismo político-sindical.
No hay que ahondar demasiado para llegar a la conclusión de que los grandes "vencedores" de esa maniobra táctica (el paro general), fueron la estrategia corporativa sumisa del PC y la derecha sindical. Por añadidura, salió favorecido el gobierno "progresista". En ese paisaje, la Tendencia demostró sus debilidades para enfrentar coyunturas dinámicas y complejas.
Si duda, no había ninguna razón política que diera lugar a la consigna central del paro general. Las "instituciones democráticas" (burguesas) no corrían peligro alguno y la "gobernabilidad’ estaba asegurada. En todo caso, el sindicalismo oficialista aprovechó la oportunidad para reforzar su asociación política con el gobierno. En ese lazo, quedó enredado el sindicalismo clasista, al no diferenciarse claramente de la burocracia del PIT-CNT, aunque el discurso se haya mantenido en la tradición combativa y clasista.
Existieron, eso sí, una serie de razones particulares que involucraban directamente a los trabajadores del taxi y que tuvieron una relevancia a la hora de decidir la participación en el acto. Por ejemplo, el enfrentamiento (de clase) con la patronal antiobrera y su lockaut del día 23 de octubre. En tal sentido, salimos a la calle contra los mismos empresarios que imponen la desregulación y flexibilización laboral, congelan los salarios, persiguen trabajadores. Estas cuestiones adquirieron una centralidad a la hora de tomar una decisión como sindicato, dificultando la visualización del contexto político en que se ubicaba la maniobra de la burocracia sindical.
Lo que sí se vio, fue esa especie de unanimidad sindical (disfrazada artificialmente de "unidad’), colocada al servicio de los objetivos políticos del gobierno. Por un lado, vimos a la dirigencia sindical del PC demostrando su voluntad de mantener a raya a los radicales, mientras se abrazaba a la derecha sindical bajo la bandera de "profundizar la democracia". Por el otro lado, asistimos a la ofensiva mediática del gobierno, apoyando e incentivando la movilización del PIT-CNT, y creando un escenario favorable a la aplicación del decreto de "servicios esenciales" para desarticular el paro de la patronal camionera. Un decreto que, en cualquier momento, se puede aplicar contra los trabajadores. De hecho, la burocracia legitimó la aplicación de un mecanismo que siempre el movimiento sindical cuestionó.
Más allá de la multiplicidad de análisis que hasta ahora continúan circulando, más allá de los que piensan que estuvo bien participar en el acto y los que piensan que estuvo mal, el debate quedó abierto. Entonces, para los militantes de la Tendencia, un nuevo desafío: como administrar estas diferencias de enfoque en un cuadro de honestidad intelectual, de unidad de acción y de construcción de una alternativa sindical clasista, combativa, anticapitalista.
El horizonte clasista
Para nosotros, no hay dudas que el camino es largo, plagado de contradicciones e incertidumbres. Tampoco hay dudas sobre la correlación de fuerzas desfavorable para la clase trabajadora y la izquierda revolucionaria. Sin embargo, Pero hay acciones y planteos alternativos que pueden ir tomando cuerpo y marcar con claridad el camino a recorrer. Unir y coordinar a las decenas de militantes dispersos en sindicatos de base de distintas federaciones, dar la pelea abiertamente por las direcciones donde tenemos presencia, establecer las más amplia y respetuosa coordinación con las diferentes expresiones del campo popular: radios comunitarias, organizaciones sociales, barriales, de desocupados, estudiantiles, de jubilados, etc.
En definitiva, se trata de gestar un vínculo directo, continuo y organizado con las bases que sirva como instrumento en dos sentidos.
Por un lado en la construcción de una alternativa político sindical con una estrategia diametralmente opuesta a la conducción mayoritaria del PIT-CNT, que sepa combatir el doble discurso y la hipocresía socialdemócrata sin encerrarse en el sectarismo. Una herramienta que haga circular las concepciones que la mayoría de los trabajadores desconocen, el traslado y conocimiento de las distintas experiencias de lucha, que ayude a combatir las concepciones derrotistas que están instaladas en muchos compañeros.
Por otro lado, la construcción de un instrumento organizativo y organizador, respetuoso de las diferencias, pero capaz de erigir formas y contenidos susceptibles de ser adoptados por trabajadores y trabajadoras de los distintos sectores de la producción y los servicios. Traducir en una táctica que pueda ser aplicada a las distintas realidades que tienen los militantes sindicales clasistas en sus sindicatos implica adquirir profundidad necesaria en el análisis y amplitud para comprender las diferentes situaciones.
El debate sobre la coyuntura y como se para el sindicalismo clasista en ella, es un asunto a discutir, al mismo tiempo que se desarrolla, unitariamente, un proceso de experiencia práctica, militante, acompañado de un plan de acción. Son tareas enormes, que exigen responsabilidad y, sobre todo, plena conciencia de la actual situación organizativa de la Tendencia y de su grado de cohesión política y programática.
En el futuro, estaremos frente a encrucijadas como la de octubre o quizás más complejas aún. El como las afrontaremos dependerá de nosotros. Estudiar, debatir, analizar, resistir, organizar las luchas, denunciar las políticas y las prácticas de la socialdemocracia en el gobierno y de la burocracia sindical, son tareas decisivas. Tanto como ir construyendo una alternativa sindical clasista y una alternativa política revolucionaria.
Este horizonte no puede estar signado por las urgencias voluntaristas, ni por el tacticismo cortoplacista, ni paralizado por la esterilidad conceptual y la incapacidad de acción. La clave, como siempre, está en cómo reducimos la brecha existente hoy entre nuestros planteos y las aspiraciones de las más amplias masas de trabajadores.
* Secretario General del Sindicato Único de Trabajadores del Taxi (SUATT). Integrante del Comité Ejecutivo del MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL - MRO (Uruguay).
Artículo publicado en el Mensuario Construyendo N° 21 de noviembre de 2006.
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