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10/09/2016 :: Uruguay

Uruguay: Crisis, crisis, crisis

x Militantes Guevaristas

Un tema recurrente. Lo escuchamos, vemos, observamos. La realidad no se equivoca, nos equivocamos nosotros al leerla. Las crisis, abarcan un amplio espectro en la vida de los hombres, (mujeres y varones, de ahora en más solo hombres). Todo está en crisis. Y casi todo siempre lo ha estado. Desde tiempos inmemoriales el hombre vive en crisis. Y si bien me refiero al hombre como especie, considero que abarca a mujeres, varones, naturaleza, sociedad, viejos, jóvenes, niños, etc. Pero en definitiva, solo me refiero y solo me interesa el hombre pobre, explotado, oprimido. Que no es lo mismo que todos los hombres. No. El Uruguay, (como he escuchado por ahí) no está en crisis. La que está en crisis, y siempre lo ha estado es la clase trabajadora, los explotados, los pobres. Y en eso – también vale aclarar – los "progrecapitalistas" no nos mintieron. Es falso que digamos que nos mintieron. Nosotros, - pueblo trabajador y pobre – nunca hemos dejado de estar en crisis. Nunca.

Dentro de ese concepto "crisis", podemos incluir una infinidad de factores particulares. Obvio que no lo detallaremos, dentro de muchas razones porque está implícito y explícito en lo que vivimos cotidianamente, leemos de otros avezados "escribientes", escuchamos de compañeros y de los otros, observamos, etc, y seríamos reiterativos en esos detalles.

En un cuadro general – para evitar particularidades – la "crisis" que nos afecta estructuralmente es la más preocupante. En el entendido que las crisis coyunturales llevan profundos y estudiosos análisis que muchos compañeros realizan cotidianamente. Y lo hacen, en términos generales, bien. Crisis económica, crisis en la salud, crisis en la educación, crisis de vivienda popular, crisis en las jubilaciones, crisis en el partido de gobierno, crisis en el gobierno, crisis en partidos de "oposición", y un largo etc. Teniendo en cuenta que muchas de estas "crisis" no son coyunturales, sino, estructurales. Como las de relaciones entre trabajo y capital.

ALGO DE LAS CRISIS ESTRUCTURALES

Algunos aspectos de las crisis estructurales podemos detallar a los efectos de "instalar" un "disparador" para generar debates. El salario, la jubilación, el trabajo, la vivienda, la salud, la educación, son parte de la crisis estructural que vivimos los trabajadores. Desde siempre. Las pequeñas mejoras coyunturales que hemos tenido, duran "lo que un pedo en un canasto". Y la mayoría de las veces, ha sido porque la burguesía ha tenido "la necesidad" de "contemplar" esas necesidades para sus posteriores beneficios.

Todo esto y mucho más, son las consecuencias del oprobioso y abyecto sistema capitalista. Sistema capitalista, que se va "revolucionando" permanentemente. Que cambia, vertiginosamente e implacablemente sus "modos" o formas, pero nunca, su contenido. El avance constante, paciente, implacable del capitalismo, nos deja, siempre, detrás de la "zanahoria". Siglos de explotación y manipulación cambiante. Renovada. Donde no logramos "acomodarnos" a un proyecto para enfrentar, cuando nos están "metiendo" otro. Nuevo. Que nos "desacomoda" y nos deja "desorientados".

Es aquí, donde el pueblo trabajador aparece como inevitablemente "grogui" a punto del "nocaut". Sin respuestas y casi sin "reflejos". Con escasas posibilidades de recomponerse y reorganizar la pelea. Quienes somos "cincuentones", hemos vivido una corta pero muy escalofriante transformación del sistema capitalista. En los últimos 35/40 años, - cuando años más años menos – comenzamos a ingresar en la lucha de clases, la explotación era tan "salvaje" como ahora. Un poco más o un poco menos. La diferencia radica en que, cuando éramos jóvenes explotados, estábamos bajo el terrorismo de estado en retirada. No por ello menos cruel y salvaje, pero en retirada. Aun así, - y más allá de que estábamos convencidos que terminábamos con el terrorismo de estado y pasábamos al socialismo – el trabajo opresor asalariado – nos exigía mucho más "creatividad", más esfuerzo "mental". Hoy día, miles y miles de jóvenes, trabajan casi sin desgaste "mental". Cajeros/as de supermercados, mozos/as, pisteros/as, etc., son trabajadores de servicios que muy poco tienen que "pensar" para vender su fuerza de trabajo por salarios miserables. Está casi todo hecho. Solo tienen que cumplir con las exigencias horarias y de flexibilización laboral, para llevarse un miserable salario. Por lo tanto "prohibido pensar".

ALGO DE LO MUCHO QUE NOS FALTA

Siguiendo en la concepción de crisis estructural muchas "cosas" del pasado y presente no tenemos. No hemos tenido. Quizá no tuvimos nunca. Eso nos hace un pueblo "manso", "no violento", conciliador, de "clases medias". La historia que nos han enseñado desde principios del siglo XX, nos dice que nunca fuimos muy pobres ni muy explotados, porque nunca hubo muy ricos ni muy explotadores. Un empate. El medio. Hay una mentira gigantesca desde los orígenes, que se fue retroalimentando con el correr de los años y de quienes "escribieron" y/o enseñaron la historia.

Desde la "tacita del plata", la "Suiza de América", los campeones del ´50, etc., todo eso y más, nos indicaba que éramos unos "cracks", chicos geográficamente, chicos en población, pero grandes a nivel mundial. Éramos los mejores. Los más "demócratas". Los más pacíficos.
Los más educados. En gran parte del mundo "civilizado" se mataban en guerras imperialistas, y a nosotros no nos importaba, porque vendíamos carne a muy buen precio, expropiábamos las empresas trasnacionales, éramos acreedores y no deudores, y….éramos clase media.

Hoy escuchando a Pereira y Abdala – máximos dirigentes del movimiento obrero – argumentando en contra de un paro de 24 horas, que somos "responsables", "negociamos y movilizamos", "el pueblo no acepta un paro en estas condiciones donde hemos avanzado en la reunión con el presidente Vázquez", nos resulta repugnante. No obstante son un reflejo fiel, de lo que ha sido histórica y mayoritariamente la dirigencia del movimiento popular, conciliadora, reformista. Cuando no, abiertamente burocrática y traidora. Eso no se aprende ni se aplica de un día para el otro. Son años de educación reformista, burocrática, entreguista.

Un pueblo explotado, oprimido, que conquista "victorias" a través de la lucha y la confrontación, no aceptaría jamás esta dirección. No como única dirección. Por muy chico que sea, si un pueblo tuviera en un pasado "victorias contundentes" producto de todas las formas de lucha, ya habría construido alternativas clasistas, revolucionarias, con un gran peso social y político, capaz de "poner en jaque" las direcciones burocráticas, conciliadoras, entreguistas.

Es por ello, que la crisis más grande que tenemos es ideológica. De identidad de clase. De análisis y perspectiva de clase. Primer elemento. Clase en sí para llegar a clase para sí. Y tampoco es de ahora, desde que gobierna el "progrecapitalismo", viene de mucho, mucho antes. Ahora es más visible. Ahora el complot y la "pinza" es más cruenta. Pero desde hace un siglo, la "apuesta" fuerte de los explotados ha pasado por las elecciones. A quién votamos. Alternancia en el gobierno. El culto a la personalidad. El caudillismo. Un diputado más. Un senador más. Un "carguito" para "cambiar desde adentro". Una marcha de silencio. Una movilización pacífica. El diálogo con los opresores como gran conquista.

En definitiva, frente al terrorismo de estado, frente a gobiernos colorados y blancos, no había margen para el diálogo, y frente a estos "zátrapas" el diálogo es accesible. Por lo que no hay espacio para un plan de lucha confrontativo, para unificar esas luchas, para construir una alternativa revolucionaria y unitaria. Tienen el "sartén y el mango". A pesar de la tan mencionada crisis económica, de salarios y jubilaciones paupérrimos, del desastre que es el sistema integrado de salud, de la ausencia de planes de vivienda popular, de una pésima educación, a pesar de todo ello, tienen el control. Cabe agregar autocríticamente que tampoco hemos sido capaces de construir alternativas. Se nos dio al revés. Cuando mejor estaban los progresistas, también un poco mejor estábamos nosotros, cuando los progres se descomponen y se debilitan, también parece ser nos descomponemos y debilitamos nosotros. Hemos denunciado mucho y propuesto muy poco.

Hasta que no tengamos una victoria contundente, aplastante, producto de luchas unificadas, consecuentes, no habrá embrión de alternativa revolucionaria. Y otra vez aparecerán "oportunistas", disfrazados de revolucionarios, llamando al "voto útil", "para que no gane la derecha". El antes varias veces mencionado "mal menor". O abiertamente un reformismo un poco más radical dentro de las estructuras del sistema dominante. Son muchísimas más las "cosas" estructurales que nos faltan. Y las respuestas – para nuestro entender – son ideológicas. Razones por las cuales seguimos teniendo el "privilegio" de estar entre los primeros del mundo en suicido de jóvenes entre 19 y 29 años. Razones por las cuales el estadio "Charrúa" está en el corazón del parque "Rivera. Asesinados y asesinos juntos. Como tampoco logramos planificar una lucha de largo aliento que tenga en su seno una decisiva lucha anticapitalista.

La dejo por acá, por ahora.

CAB – 6/9/2016

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