Uruguay: El gabinete del Frente Amplio...

Escasísimas sorpresas (como la presencia de un ministro de Industrias sin pasado frentemplista y ex jerarca de una petrolera multinacional) y expreso cuidado en los equilibrios internos de la izquierda, asoman como las características salientes del gabinete que acompañará a Tabaré Vázquez.
El gabinete elegido por Tabaré Vázquez tiene una primera cualidad, la de ser eminentemente político, repitiendo, en gran parte, lo que es hoy la cabeza de la izquierda uruguaya, comentaron fuentes frenteamplistas a BRECHA.
Si se toma en cuenta la participación sui géneris que tendrá la senadora comunista Marina Arismendi en el Ejecutivo (será responsable de las políticas sociales y del Plan de Emergencia), en los principales cargos se repiten quienes han dirigido al EP-FA en los últimos tiempos.
La composición ministerial, por tanto, refleja las distintas visiones y sensibilidades de la izquierda, lo que equivale a decir que habrá tensiones importantes en la gestión gubernamental, las mismas que han caracterizado la historia de la fuerza política.
Sin embargo, no menos cierto es que Vázquez reservó varios cargos para quienes lo acompañaron durante su gestión en la Intendencia de Montevideo, más aquellos que hoy forman parte de su entorno inmediato. Tal el caso de los titulares de Defensa, Transporte, y de la secretaría y prosecretaría de la Presidencia.
Tras esas designaciones aparecen las orientaciones políticas que Vázquez quiere imprimir a su presidencia. Así, el elenco ministerial continúa la tendencia expresada en la campaña electoral, a partir de la designación de Danilo Astori como futuro ministro de Economía. El gabinete tiene en sus puntos clave un mayor peso de los sectores moderados. Los miembros designados del equipo económico (Astori y el subsecretario Mario Bergara), más los que se manejan para el Banco Central (BCU) y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Walter Cancela y Carlos Viera, tienen una sintonía similar. Astori, con el visto bueno de Vázquez, ha reiterado en los últimos días su concepción de que las reglas del mercado sean las que lideren el proceso de reactivación económica. También ha señalado la necesidad de respetar los contratos, sean éstos los resultantes de la subasta de la nueva banda de telefonía celular o de las concesionarias del agua potable y saneamiento.
Esa cosmovisión económica tiene otro punto de apoyo en el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). Es que cuando el martes 8 Vázquez dio a conocer los hombres y mujeres que integrarán el gabinete, incluyó en la nómina una de las pocas sorpresas en relación con la danza de nombres que precedió a la designación de sus ministros: el nombramiento del empresario Jorge Lepra al frente del MIEM (con Martín Ponce en la subsecretaría). Identificado por Vázquez como un independiente, es el único secretario de Estado que no pertenece al EP-FA. El titular de Industria fue gerente general de Texaco Uruguay durantes varios años, llegando incluso a serlo de Uruguay y Paraguay; también ocupó la presidencia de la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos (1998-1999). Integrante además de varias gremiales empresariales, es un experto en el tema de los combustibles y partidario de la libre importación de refinados, aunque se opuso a la ley de asociación de ANCAP, pues consideró que presentaba vaguedades y cosas poco claras, como la potestad que se confería al ente en las decisiones estratégicas. Sin embargo, en sus primeras declaraciones a la prensa señaló la necesidad de fortalecer la petrolera estatal, antes de pensar en una asociación con capitales privados o públicos de fuera del país.
Así las cosas, el gabinete tiene un eje muy claro en las carteras de Economía e Industria, lo que augura tensiones con otros integrantes del elenco ministerial, que en sus discursos han señalado diferencias con las concepciones económicas dominantes en el futuro gobierno progresista.
Los contrapesos
Una de las piedras en el zapato de esa orientación económica preponderante puede ubicarse en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesa (MGAP). Allí estarán el senador emepepista José Mujica y el diputado del mismo sector Ernesto Agazzi. Que en esta cartera se repitan el primero y el segundo del mismo grupo político (cosa que no acontece en ningún otro ministerio) es una indicativa de los equilibrios que se buscaron en la conformación del gabinete, y también de una puja en ciernes con Economía. Mujica dijo a BRECHA: "El ministro es el Flaco (por Agazzi) y yo estoy para protegerlo". La presencia de Mujica tiene, además de lo confesado, la misión de ejercer un cierto contrapeso a la presencia dominante de Astori (recuérdese que Mujica también reivindicó la necesidad de un funcionamiento colectivo y continuo del Consejo de Ministros) y de preparar la nueva geografía ministerial que surgiría de la ley de presupuesto quinquenal. La intención no desmentida hasta el presente es la de crear coordinaciones ministeriales en tres áreas, producción, social y economía. Mujica sería el responsable de la primera.
El otro peso pesado en el gabinete es el presidente del Partido Socialista (PS), Reinaldo Gargano, en la cartera de Relaciones Exteriores (en la subsecretaria estará la profesora Belela Herrera). Este cargo estuvo en disputa durante varias semanas, dadas las resistencias en varios sectores a que Gargano accediera a la cancillería. Resistencias que procedían de "la izquierda y la derecha del EP-FA", según dijo a BRECHA una fuente socialista, en alusión a la oposición de Asamblea Uruguay y del MPP. Por otra parte, las distintas declaraciones públicas de Gargano cuestionando el mantenimiento de las concesiones de agua y saneamiento, así como su oposición a la habilitación de la empresa mexicana de telefonía celular, habrían molestado a Vázquez, partidario de "respetar los contratos". La cuestión se resolvió cuando el futuro ministro de Economía propuso a Bergara como subsecretario (las fuentes insisten en que el presidente electo no compartía esa designación), lo cual habilitó el visto bueno a Gargano a efectos de balancear la composición ministerial.
El futuro gabinete tiene otros componentes significativos. Dos elementos clave en la determinación de las políticas sociales estarán en manos de los sectores de la izquierda más tradicional: el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social con la titularidad a cargo del dirigente del MPP Eduardo Bonomi (con la subsecretaría del independiente Jorge Bruni) y la implementación del Plan de Emergencia bajo la responsabilidad de las comunistas Arismendi y Ana Olivera.
Bonomi deberá vérselas con el movimiento sindical y el empresariado. El primero con la acumulación de demandas de quienes más precio pagaron en la crisis y el segundo poco dispuesto a iniciar un proceso de negociación colectiva, prometido por el EP-FA como uno de los primeros actos de gobierno. Bonomi dijo a BRECHA que si bien no habrá "salariazo" (como advirtió Vázquez), su preocupación será mejorar la realidad de los salarios sumergidos, algo que tampoco parece estar entre las medidas inmediatas que Astori prevé.
Por su parte, el primer dilema que enfrentarán Olivera y Arismendi será resolver qué institucionalidad tendrá como soporte un esquema de atención a la emergencia social que dependerá directamente de la Presidencia de la República. Según las fuentes se tratará de evitar la creación de un nuevo ministerio, aunque se buscará asegurar a la senadora comunista las garantías para que no deba renunciar a su banca.
Pero más allá de encontrar los vericuetos que institucionalicen la función, el otro tema es la relación con la fuente de recursos (Ministerio de Economía) para la implementación de las medidas de atención y promoción de los 100 mil indigentes y las 200 mil personas que se hallan por debajo de la línea de pobreza. Fuentes frenteamplistas dijeron a BRECHA que el responsable de que los recursos aparezcan será el propio Vázquez.
Para la integración de los ministerios hubo distintos movimientos, que trascendieron el discurso público de que todo "dependería de la voluntad de Vázquez". Tanto emepepistas como socialistas buscaron, con distintas intensidades y modalidades, balancear un equipo que aparentaba tener un solo centro de gravedad en la cartera de Astori. Las desavenencias con el futuro ministro de Economía, sordas en tiempos de campaña electoral, se expresaron claramente pasado el 31 de octubre y tuvieron como eje la necesidad de reactivar el mercado interno, en el caso del MPP, y la defensa de la postura de caída de las concesiones de agua y telefonía celular, en el caso del PS. Algunos trascendidos, que se deslizaron desde el entorno de Vázquez, indican que este elenco tiene asegurado 14 meses hasta que se apruebe en la ley presupuestal la reestructura ministerial. Un lapso suficiente para incidir en el rumbo del gobierno y preparar el nuevo escenario de la reestructura ministerial. De otra manera es difícil explicar que Mujica y otros dirigentes de primer nivel participen de un gabinete que puede ser transitorio.
Uno de los factores no deseados de la situación de la izquierda en el gobierno es el posible descaecimiento de la fuerza política si sus principales dirigentes desarrollan tareas ejecutivas. Interrogante que se repite para la bancada parlamentaria del EP-FA, en el presente más numerosa y novata.
Filiaciones y orígenes
En el gabinete de Vázquez hay cuatro socialistas: el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, el ministro del Interior, José Díaz, y Reinaldo Gargano, el titular de Relaciones Exteriores (aunque el único con lazo orgánico es este último). De la Vertiente Artiguista son el ministro de Vivienda, Mariano Arana, el subsecretario de Defensa, José Bayardi, y el subsecretario de Industria, Martín Ponce. La médica María Julia Muñoz, futura ministra de Salud Pública, si bien integró las listas de la Vertiente en las pasadas elecciones, hoy ha reivindicado su condición de independiente.
Asamblea Uruguay tendrá a Danilo Astori y al subsecretario de Vivienda, Jaime Igorra. El MPP cuenta con dos ministros, José Mujica y Eduardo Bonomi, más el subsecretario de Ganadería, Ernesto Agazzi. La Alianza Progresista también tendrá dos secretarios de Estado, Víctor Rossi en Transporte y Héctor Lescano en Turismo. El Partido por la Victoria del Pueblo, el subsecretario de Salud, Miguel Fernández Galeano. Del Nuevo Espacio es el subsecretario de Educación y Cultura, Felipe Michelini.
Luego son frenteamplistas independientes el ministro de Educación, Jorge Brovetto, el subsecretario de Transporte, Luis Lazo, Belela Herrera (vicecanciller), Jorge Bruni (subsecretario de Trabajo), Juan Faroppa (subsecretario del Interior) y el prosecretario de la Presidencia, Jorge Vázquez.
El subsecretario de Economía, Bergara, proviene del seregnismo, y Alberto Prandi (subsecretario de Turismo) estuvo vinculado originalmente a la Unión Frenteamplista de Maldonado. Lepra es el único secretario de Estado que no tiene filiación frenteamplista.
Entre los 26 cargos (24 correspondientes a ministros y subsecretarios, más la secretaría y prosecretaría de la Presidencia) hay seis senadores electos, Astori, Mujica, Gargano, Arana, Agazzi y Lescano; cinco diputados, Bayardi, Michelini, Ponce, Bonomi y Rossi; tres jerarcas de la actual administración comunal de Montevideo, Jaime Igorra, Luis Lazo y Fernández Galeano.
Aunque no está definido su estatus, participarán del Ejecutivo la senadora Arismendi y Olivera, directora de Descentralización de la Intendencia de Montevideo.
De fuera de las estructuras frenteamplistas, pero con militancia en organizaciones sociales o gremiales empresariales, provienen Prandi (presidente de la Cámara Inmobiliaria de Punta del Este), Faroppa (vinculado a UNICEF y entidades de derechos humanos) y Bruni (asesor de la delegación de los trabajadores en el BPS).
Fuente: Semanario Brecha







