Vázquez y Kirchner: ¿como el agua y el aceite?

APUNTES NECESARIOS CONTRA LOS FALSOS DILEMAS
(Primera parte)
De un editorial de CX36 Radio Centenario del 26 de marzo de 2007:
"Ya hace tiempo que las diferencias entre el gobierno argentino y el uruguayo se manifiestan en todos los planos. No solo se trata de la instalación de las plantas de celulosa, o la protesta del gobierno uruguayo por los cortes de ruta de los puentes del lado argentino.
La visión sobre el Mercosur, las relaciones políticas internacionales, las intenciones de celebrar un tratado de libre comercio con Estados Unidos, el acercamiento al gobierno de George W. Bush del presidente Vázquez, y las diferentes políticas sobre los derechos humanos marcan las diferencias principales entre ambos mandatarios."
Publicado en el Diario La Juventud el 27/3/07 [Diario y radio del Movimiento 26 de Marzo]A la vuelta de la esquina del tiempo un maestro muerto;
hermano de la otra Banda: Carlos Fuentealba.
(en homenaje -con perspectiva- a él y sus compañeros)
Río de la Plata: gobierno de clase, poder de la burguesía
La hora actual demanda claridad en los análisis y firmeza en los conceptos; de este modo y arraigados en una postura clasista -en tanto explotados objetivos y subjetivos- podremos favorecer los procesos de emancipación de los pueblos en nuestra patria Grande. De otro modo reiteraremos los errores cortoplacistas que, en el pasado no tan lejano, nos trajeron al punto en que nos encontramos en tanto izquierda y clase explotada en nuestra pequeña comarca.
El optimismo de la voluntad de los revolucionarios es un arma formidable siempre y cuando sea contrapesada con el pesimismo de la inteligencia de los mismos. La posible síntesis en ese marco conceptual será tal si apoyamos nuestros análisis en un posicionamiento anclado en la incontrastable certeza de que ningún gobierno de la clase dominante representará solución alguna para los trabajadores y ninguna reforma en el marco del capitalismo nos pondrá de cara a la pública felicidad.
Los gobiernos burgueses (es decir, los que en el marco del capitalismo administran -desde la superestructura del sistema- el poder que detenta la clase explotadora producto de la expropiación y expoliación de la clase obrera y los sectores damnificados por las relaciones de producción) no son más que aspectos transitorios y parciales de una situación de permanencia en vinculación con un régimen y un Estado que garantiza la injusticia y la inequidad.
No hay gobiernos populares en el cono sur
Lo fundamental de este estado de situación, en el contexto de la lucha de clases en la región, indica que no hay gobiernos populares en el cono sur; ni en Chile, ni en Paraguay, ni en Uruguay ni en Argentina; el resto de la región muestra lo mismo con algunas pequeñas salvedades que analizaremos en otro trabajo en relación con Bolivia. (Venezuela merecerá un capítulo especial aparte por tratarse de una situación compleja y contradictoria por excelencia.)
A la hora de tomar partido y definir un posicionamiento y unas acciones hacia el futuro, y en el desarrollo de los procesos económicos, sociales y políticos, estos gobiernos responderán a unos intereses de clase; como debe ser. Como fue, es y será. Esos intereses son, nos demos cuenta o no, querámoslo ver o no, los de la clase dominante. ¿O alguien supone que la burguesía se suicida como clase? ¿Alguien cree en procesos que devienen amablemente desde una transición idílica por la cual un representante de los partidos (expresión orgánica-política de clase) que históricamente han administrado el hambre de los pueblos, por arte de magia y de la noche a la mañana, redime a la gente de pata en el suelo? Suponemos que desde la izquierda nadie apuesta a proyectos de este tenor. De ser así estaríamos (otra vez) derrotados; como en los setenta.
La izquierda, sin adjetivos ni motes, "izquierda" a secas, es tal si se concibe como herramienta política para la abolición de la explotación del hombre por el hombre, es decir: se es de izquierda si se cree, se trabaja y se construyen estrategias y programas de combate por una perspectiva socialista. Sin especulaciones o ambig üedades.
La izquierda se fortalece solamente a partir de convicciones sólidas, acciones de cara a los objetivos finales y unas tácticas coherentes producto de un programa y una estrategia vinculada a los sectores antagónicos a la burguesía. Marx y Lenin son un referente pero además son guía y, por cierto, serán jueces de nuestro accionar; si no ellos, al menos los pueblos (si sobreviven a las falsificaciones, las marchas, y las contramarchas).
Falta mucho y ya no hay tiempo; paradojas a la hora de las decisiones
Un camino largo y sinuoso de acumulación policlasista, legal y electoral ha fracasado, ha muerto y huele a podrido; esto es evidente aquí, allí y en todas partes. Quienes estamos implicados en estos debates (si es que existe un debate serio y constructivo más allá de las mentadas intenciones) somos corresponsables del hedor del difunto y del luto que guardan sus deudos; no nos engañemos. Un arduo y crudo proceso de autocrítica y crítica debe darse antes de concebir la necesaria intención de parir un proyecto unitario de izquierda. Así, sin adjetivos: " izquierda".
En los andariveles de la especulación cuantitativa abundan los tiempos, las instancias, las posibilidades, las tácticas. En el marco de la tenaz estrategia este margen se hace exiguo, débil, escaso. Otra contradicción necesaria, fértil, crítica; mas, en esta hora donde comenzamos a salir de un largo estertor, tanto en la comarca como en el continente, cabe repensar en serio el camino. Sin estrategia por el socialismo no hay táctica posible. El tacticismo absorbente -y aniquilador de la estrategia revolucionaria- es lo que hemos sufrido en estas décadas y sustentó (sustenta) el camino de tierra estéril que nos ha traído hasta estos lodos en los cuales nos encontramos empantanados los más infelices.
Existe en esta coyuntura la posibilidad de dar el pueblo alternativas. Las alternativas (en el marco de los proyectos estratégicos) deben darse en todos los planos y niveles. Cada plano y nivel a su tiempo y en su forma, de acuerdo al estado de ánimo y comprensión de los pueblos, es cierto, pero también es cierto que la comprensión de los pueblos y su estado de ánimo depende, en gran medida, de la claridad conceptual y del accionar de las fuerzas de izquierda.
Nos encontramos casi a mitad del 2007; asimismo nos hallamos en el medio del camino de la vida de este gobierno que apura su paso hacia el infierno de la historia de nuestra tierra artiguista y oriental. Este gobierno burgués, proimperialista y frenteamplista camina hacia su propia tumba. ¿Seremos cortejo o enterrador? ¿Hasta qué punto participaremos de la dinámica superestructural y política que lo convalida?
Digámoslo claro: hay tiempos para todo menos para perder el tiempo. El gobierno entreguista-frenteamplista y su fuerza política, el Frente Amplio, deben ser desenmascarados. El necesario desenmascaramiento debe darse en todos los planos, proactivamente, con firmeza, desde ya. Este gobierno es del Frente Amplio y las fuerzas de izquierda deben comprenderlo y actuar en consecuencia; una primera consecuencia de este aspecto medular estriba en la necesaria unidad de las fuerzas que no han claudicado y esa unidad debe ser sin exclusiones y debe propender a la construcción de una orgánica nueva. El horizontalismo, el asambleismo y otras formas evasoras de los compromisos sólo favorecen a la burguesía y sus adláteres. Se debe construir una alternativa en todos los planos. La tarea es urgente.
A un año de las "menguadas" Asambleas Populares
El 21 de abril de 2006, un conjunto amplio y variado de militantes y agrupamientos de la izquierda social y política de diversas vertientes del pensamiento revolucionario, nos dimos cita en la "Fonoplatea Gustavo Nocetti" [local del Movimiento 26 e Marzo] con espíritu unitario y despojamiento revolucionario; con expectativa conciente y con decenios de lucha a cuesta de nuestros cascados lomos, anarquistas de los que merecen que -quienes nos definimos marxistas leninistas- nos saquemos el sombrero, libertarios de toda laya, marxistas de diferentes tribus, marxistas-leninistas de todo pelaje (de los que ningún anarquista serio y fundamentado desconfía) y compañeros de izquierda radical de todo adjetivo nos autoconvocamos para comenzar a parir un viejo proyecto, (si cabe otra paradoja). En los corrillos, en los pequeños momentos de pausa, afuera, en los baños y junto a la barra, muchos nos encontramos con la mirada, con la memoria y con la perspectiva de futuro.
¿Qué pasó desde aquel día hasta hoy? ¿Por qué muchos de estos compañeros -algunos de ellos probados en las más duras lides- hoy no están participando de las asambleas populares? ¿Porqué se excluye, premeditada y concientemente, a algunos agrupamientos del Coordinador de las "AP"? ¿Porqué algunos agrupamientos han sido expresamente vetados de toda participación en estos espacios? ¿Otra vez estamos tratando de abarcar cantidades para hegemonizar masas sin un núcleo doctrinario "duro"? ¿Otra vez el sectarismo? ¿Cuántas veces más? ¿Cuántos fracasos más? ¿Cuántas derrotas más soportaremos?
Debemos preguntarnos algunas cuestiones para poder dar respuestas y para dar respuestas hay que tener proyectos y para tener proyectos hay que escuchar preguntas y poder responderlas. Las preguntas deben responderse a partir de elaboración colectiva y ese colectivo no puede prescindir a priori de ningún agrupamiento o compañero de probada convicción antioligárquica, antimperialista y revolucionaria. Las Asambleas Populares (como lo eran [lo serán] algunas herramientas para el "debate de ideas") pudieron ser un arma cargada de futuro; hoy son un espacio válido pero parcial; un flaco remedo gris de lo ya hecho.
Lo decimos públicamente en este artículo porque es necesario que alguien diga públicamente lo que se dice en todas partes en charlas de boliche, o en estrechos conciliábulos. Como no nos interesa crecer como agrupamiento a costa de nada (también lo hemos dicho y está escrito) y sí nos interesa propiciar y asentar bases para un debate honesto, una selección cualitativa y un perfilamiento estratégico regional revolucionario y de combate, hacemos estas afirmaciones. Asumiremos los daños, una vez más; no especularemos. Hemos trabajado desde hace mucho tiempo por un serio debate de cuadros revolucionarios y por una unidad dialécticamente contradictoria en ese sentido. Por eso en este momento fértil advertimos desde estas líneas y advertimos crudamente, lo sabemos. No defraudemos más; no posterguemos más la cosecha fructífera de condiciones subjetivas maduras para optar por dar pasos pseudo tácticos en función de intereses sectoriales que, aunque válidos, no dejan de ser parciales y coyunturales. Al menos no lo hagamos proclamando artiguismo y marxismo-leninismo.
del Consultivo de Dirección de la COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION
Montevideo, Uruguay, casi en 1º de mayo de 2007
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