A días de las elecciones presidenciales: Será Cristina, pero sin amor
Nada nuevo para los intereses populares se avizora en el horizonte propuesto por la señora del presidente :: Se sabe, las encuestas confirman la sensación que recorre el ambiente: la candidata oficialista Cristina Kirchner ganará con una ventaja importante y en primera vuelta las elecciones presidenciales del próximo 28 de Octubre.
La campaña, sin embargo, no logra apasionar a la mayoría. El arrastre de un gobierno que aseguró la estabilidad económica y la creación de empleos aun en condiciones precarias, sumado a la falta de opciones de peso, la asegurarán un segundo mandato al kirchnerismo. La candidata esboza, como principal eje de acción de su gobierno, una cándida promesa de “pacto social” entre el Estado, los empresarios y los trabajadores, que esconde un intento de disciplinamiento de las previsibles demandas salariales, vía pacto con la cúpulas sindicales. La falta de poder propio en los distritos, las luchas ambientalistas y en contra del saqueo de los bienes naturales y la proliferación de luchas de los trabajadores encabezadas por experiencias organizativas asamblearías, desbordando a las dos grandes centrales, marcarán los tiempos del próximo gobierno.
El asesinato de tres policías en la ciudad de La Plata con gusto a “La Bonaerense” muestra, una vez más, la distancia entre el discurso de Derechos Humanos ventilado desde la Casa Rosada y la efectividad de las “purgas” en las fuerza de seguridad, que no enjuicia ni detiene a los efectivos desplazados. De todas maneras, el episodio no augura tener incidencia en las urnas. El conjunto de los candidatos de “derecha” – Elisa Carrió, Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy, Alberto Rodríguez Saá- con los que el gobierno monta la polarización no consiguen subir en las encuestas. Lo que el gobierno de Néstor Kirchner, con viento a favor, no quiso llevar a cabo, no lo hará Cristina en tiempos de desgaste del poder K. Desde los partidos de izquierda y el progresismo, la fragmentaria participación no arroja mayores posibilidades que las de obtener alguna bancada.
El amplio caudal de votos que se asegurará Cristina provendrá de candidatos provinciales y municipales, cuya ligazón y lealtad con el matrimonio pingüino durará lo que dure la bonanza política. Ahí está la aparición de uno de los principales operadores del kirchnerismo, Carlos Kunkel, en la provincia de Buenos Aires, junto al coronel Aldo Rico en un acto de campaña en San Miguel, y la reacción del próximo gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, ante los homicidios, usando como principal tribuna el programa televisivo de Mariano Grondona, gráficando el futuro.
Cuando hace un año el presidente anunció la candidatura del ex motonauta, los Kirchner no tenían un candidato que les asegurase, en el principal distrito del país, los votos necesarios y, a la vez, alineamiento tácito. La experiencia de Santa Cruz, con Acevedo y Sancho con el gobierno nacional como titiritero, no es fácilmente trasladable al agitado Conurbano, tierra donde Eduardo Duhalde ya anuncia su intención de rearmar el PJ. Aníbal Fernández, quien manejó la relación del gobierno con las fuerzas de seguridad e inteligencia, aspiraba a ocupar el lugar de Scioli y, hoy, su destino político es incierto. El panorama en las provincias muestra gobernadores electos cuyo lema se sintetiza en acatar y esperar.
A punto de terminar su primer período, el gobierno muestra como su mayor logro la creación de empleos. La segunda etapa supone una actualización de los salarios. En ese sentido, el pacto o la concertación social expresada por Cristina en sus discursos públicos no es otra cosa que el acuerdo, con los “gordos” de la CGT y el ala oficialista de la CTA en crisis, para poner topes “razonables” a las demandas salariales en aumento. Desmovilización y freno al protagonismo popular sintetizan las continuidades que proponen los Kirchner.
Los principales conflictos salariales del 2007 -de los docentes en Santa Cruz y Neuquén, de los trabajadores en el Subte, de los hospitales en la provincia de Buenos Aires, entre otros-, se desarrollan por fuera de las estructuras sindicales proclives al acuerdo. Esas luchas basan su poder de confrontación en procesos fuertemente democráticos y asamblearios que el gobierno no logró desactivar en su potencialidad. Las luchas ambientalistas en Gualeguaychú, contra las minería contaminante en varias provincias y aquellas organizaciones de trabajadores desocupados que el gobierno no logró desactivar, tienen pendiente articular una herramienta política que supere la fragmentación.
Con el 70 por ciento de las grandes empresas en manos extranjeras, tendencia que irá en aumento, queda atrás la reactivación de esa entelequia llamada burguesía nacional con la que el actual presidente comenzó su gestión hace cuatro años. El proyecto “nacional y popular” resulta agitado principalmente por las organizaciones ministeriales kirchneristas, denominadas simpáticamente como movimientos sociales y que representan militantes cooptados enquistados en el Estado. Esos "movimientos" ahora hacen campaña por Daniel Scioli, quien - con el doctor Mariano Grondona, ideólogo eterno de la derecha y las cúpulas militares y eclesiales, como interlocutor -invita a “estimular” a los “buenos policías” en el canal de televisión del candidato "a quienes los delincuentes no debieran votar", Francisco De Narváez.
En definitiva, el próximo domingo, al caer la tarde, será Cristina pero con expectativas de cambios profundos en notorio declive. Se votará por la continuidad, por la estabilidad económica. No habrá cheque en blanco, no habrá amor. Nada nuevo para los intereses populares se avizora en el horizonte propuesto por la señora del presidente.
A continuación publicamos un comunicado en el cual el Frente Popular Darío Santillán sienta postura ante las elecciones y la boleta propuesta por un conjunto de organizaciones y militantes populares.
El Frente Popular Darío Santillán ante las elecciones del 28 de octubre
…y, sí: ¡Que se vayan todos!
Construyamos poder popular desde abajo
No votemos por quienes discursean a favor del pueblo
y después gobiernan a favor de los poderosos
Seamos protagonistas del cambio social que debemos construir
El 28 de octubre los argentinos somos convocados a las urnas. Nos dicen que ese día "decidimos" quiénes serán gobernadores, legisladores, intendentes, y quién será el presidente. Pero quienes integramos los distintos movimientos y agrupaciones del FPDS estamos convencidos de que nada favorable para el pueblo se puede esperar de estas elecciones. Percibimos en los barrios, los lugares de trabajo o de estudio, la falta de entusiasmo y de expectativas que la mayoría del pueblo tiene en estas elecciones, y compartimos el desinterés.
Esta falta de entusiasmo no es casual. Después de más de veinte años de haber recuperado las formas constitucionales de gobierno, advertimos que en esta democracia representativa sólo nos convocan para votarlos, mientras gobiernan en nuestra contra, garantizando los grandes negociados de quienes detentan el poder real, poder que no se pone en cuestión en las elecciones. La creciente desesperanza popular que se expresa ante el hecho electoral se explica por la convicción por parte de importantes sectores de nuestro pueblo, de que quienes ocupen lugares institucionales responderán a los intereses de los grupos económicos locales, las corporaciones, los organismos internacionales y el Departamento de Estado yanqui, que no votan cada 4 años pero deciden todos los días detentando un poder mayor que el de los gobiernos de turno.
Sólo un pueblo organizado, consciente y movilizado, puede revertir esta situación; y sabemos que todos y cada uno de los principales candidatos del sistema se han mostrado enemigos del protagonismo y de la movilización popular –incluso los "progres" en el gobierno, veamos si no los resultados de apatía y desmovilización después de 4 años del gobierno que se autodenomina "de los derechos humanos"–.
Los últimos gobiernos hicieron mucho para desalentar la participación del pueblo en la política, participación que se expresó con tanta fuerza en movilizaciones, piquetes, asambleas, ocupaciones de fábricas y movimientos autónomos, antes y después de las jornadas de diciembre de 2001. (Contra estos avances populares, Duhalde apeló la represión, y Kirchner combinó dosis menores de palos con la cooptación, el vaciamiento de banderas genuinas de lucha y la demonización de los que resisten).
Pero debemos reconocer también que la falta de fuerza social y la falta de opciones de transformación radical de la sociedad, también es producto de nuestras propias debilidades como pueblo trabajador . No hemos sido capaces de recuperar aún la herencia y las tareas pendientes que marcaron las jornadas del 19y20, y proyectar una propuesta de transformación radical de esta sociedad capitalista, injusta y depredadora. Una propuesta que se base en el protagonismo popular, en la organización asamblearia desde las bases, y que exprese a los millones de trabajadores/as, vecinos/as, campesinos/as, estudiantes, es decir, a todos quienes viven de su trabajo y sin explotar el trabajo ajeno, que somos la mayoría de la sociedad. Esta propuesta todavía inexistente será, sobre todo, una propuesta de organización y de lucha en defensa de nuestros derechos, y también de intervención en "las grandes decisiones políticas" para enfrentar a los dueños del poder y los garantes de las políticas imperialistas.
Pero semejante desafío sólo será posible con una gran fuerza social y política que se muestre capaz de cambiar de raíz este sistema de explotación y exclusión y proyectar una sociedad sin explotadores ni explotados , sin excluidos ni enriquecidos a cosas del hambre de millones de seres humanos… Una sociedad justa, igualitaria y libertaria, sin dominadores y dominados, que es nuestra forma de entender el socialismo.
En este contexto de ausencia de alternativa real de transformación, hay sin embargo algunas propuestas de izquierda y voces honestas que se proponen producir cambios favorables al pueblo participando electoralmente.
En el FPDS compartimos mayoritariamente el convencimiento de que, sin la construcción de poder popular que les de sustento –como decimos, por falta de madurez política de las fuerzas populares, caracterización que nos involucra–, estas opciones electorales darán como resultado propuestas fragmentadas, que difícilmente superen la presencia testimonial (aún así, en nuestros debates surgieron también planteos que proponen sumar el voto a alguna de estas alternativas, priorizando la trayectorias de luchadores honestos y comprometidos de algunos de estos candidatos).
Ante esta situación, los movimientos y agrupaciones que integramos el Frente Darío Santillán decimos:
- En esta coyuntura de acumulación de fuerzas y construcción de poder popular, vamos a seguir centrando los esfuerzos en generar organización de base en los barrios, lugares de trabajo o de estudio, luchando por el trabajo digno, la salud y la educación, contra la precarización de la vida, la impunidad y el saqueo de nuestros bienes naturales. Desde allí intentamos aportar a la construcción de la fuerza social y política necesaria para avanzar hacia el cambio social.
- Convocamos a quienes compartan esta lectura de la realidad, a NO VOTAR, VOTAR EN BLANCO, O NO HACERLO POR QUIENES LLEVARÁN ADELANTE POLÍTICAS EN CONTRA DE LOS INTERESES DEL PUEBLO : no votamos a los candidatos a intendentes, legisladores, gobernadores o a presidente que se proponen, con un discurso u otro, sostener este sistema de explotación y exclusión; ni Cristina Kirchner con la continuidad de la desigualdad social, el saqueo de los bienes naturales y el reciclaje de la clase política en las listas K, ni las variantes que se disputan distintos perfiles antipopulares como López Murphy, Carrió, Rodríguez Saá, Sobisch y demás…
Ante el reciclaje de la clase política responsable de la explotación, la exclusión, el saqueo y el remate de nuestra soberanía
¡Que se vayan todos!
Construimos poder popular desde las bases para el cambio social
Aparición con vida de Julio López
Frente Popular Darío Santillán







