lahaine.org
Cuba :: 20/03/2006

Abel Prieto, min. de Cultura de Cuba: "A Cuba se la sacrifica en un mediocre ajedrez internacional"

Liberación
Abel PrietoEntrevista realizada por Lasse Söderberg y Ángela García

En torno al fenómeno de la Feria del Libro en Cuba y de la actividad cultural e intelectual de la isla en el marco internacional, hablamos con Abel Prieto, su ministro de Cultura. Abel es escritor y uno de los intelectuales más sobresalientes del país.

Las conversaciones se realizaron en el marco de la Feria del Libro de 2005, en febrero de ese año, y como se ve sus respuestas tienen aun total vigencia y algunas incluso recobran sentido hoy cuando al celebrarse una nueva versión de la Feria, patrimonio vivo refrendado no por decreto de la UNESCO, sino por el acceso masivo de la población, se activa el papel de la lectura critica en el constante proceso liberador cubano y latinoamericano.

Un ministro de jeans y pelo largo

Abel Prieto es una sonrisa con cabeza. Largo cabello, larga estatura que atempera con una constante inclinación de la espalda, de cierto modo indicadora de su disposición a la plática.

La conversación está matizada con chistes, con carcajadas. Algunos momentos de exaltación no le hacen perder precisión de lenguaje ni fraternidad en la interlocución. Ante nuestra observación inicial sobre lo que consideramos un nuevo concepto de Ministerio de Cultura bajo su liderazgo, nos aclara que desde su inicio en 1976 a cargo de Armando Hart, este organismo estatal significó la creación de políticas en contra de dogmas, exclusiones, homofobia, y en pro de una transparencia en la relación institución-creador.

- Yo pienso que Hart sentó las bases de otra política, que se basaba en Palabras de los intelectuales de Fidel, texto que buscaba favorecer la unidad en contravía con el dogmatismo. De Palabras de los intelectuales se suele citar, un poco fuera de contexto, aquello de: "dentro de la revolución todo, contra la revolución nada ". Pero realmente Palabras de los intelectuales fue una gran convocatoria de diversas generaciones, de todas las tendencias: católicas, comunistas, vanguardia experimental, o los pintores abstractos, aquellos encabezados por el pintor Raúl Martínez, los escritores Lezama Lima, Cintio Vintier, Virgilio Piñera. Yo creo que la creación del Ministerio de Cultura está asociada con la recuperación del sentido martiano, el sentido verdaderamente unitario de la política cultural de este país y Armando Hart fue decisivo para esa política porque fundó un tipo de institución protagonizada por los creadores.

Porque en los años setenta ocurrió una especie de fractura de esa política, el caso Padilla tuvo que ver con esa historia. Casa de las Américas y el ICAIC (el instituto de cine), realmente nunca participaron de la dogmatización, sino que mantuvieron esa línea. En el Consejo Nacional de Cultura -que era la institución que existía antes de que se creara el Ministerio- lamentablemente gente muy mediocre y sectaria ocupó cargos de dirección.

- ¿Cuántos años lleva en el Ministerio?

- Asumí el 11 de febrero de 1997, después de nueve años en la UNEAC (la Unión de Escritores y Artistas), donde mi trabajo aunque excesivo era más creativo. Ahora el peso mayor es administrativo. Allí estoy día y noche haciendo de mi oficina una extensión de mi vida privada. Ahí están mis chancletas, mi cepillo de dientes...

- En nuestro país [Suecia] nuestro ministro de Cultura, Leif Pagrotsky, era antes ministro de Comercio. Todo el mundo se sorprendió con ese nombramiento, pues él no tenía ninguna relación con la cultura, pero se argumentó que sí, porque era capaz de exportar, principalmente la música. Nosotros los escritores nos sentimos un poco marginados. ¿Entra también en su trabajo la exportación de los productos culturales?

- Supuestamente las empresas nuestras deben ocuparse de exportar los productos culturales. Lamentablemente los niveles de exportación en servicios y productos son muy bajos. No tenemos buenos empresarios, el mundo del disco, después del 11 de septiembre de 2001, el mundo del espectáculo en vivo, decayó mucho. Ahora se está volviendo a levantar un poquito el disco cubano. También tenemos una limitación muy fuerte, y es que el gran mercado cubano de las artes plásticas está en Estados Unidos. En música por ejemplo, lo que hace Chucho Valdés. En Europa también, pero en mucho menor medida. Bueno, ahora hay grandes coleccionistas en Estados Unidos de artes plásticas cubanas y ahí hay un gran mercado que lo absorbe todo, y hay grandes limitaciones para entrar. Pero realmente nosotros no hemos tenido éxito en el campo empresarial.

Se han dado casos patéticos. El caso de Compay Segundo y de Buena Vista Social Club. La gente dice que lo descubrió Ray Cooder y Win Wender. Lo patético es que la Egren, empresa estatal nuestra, mandó a Compay Segundo a las Islas Baleares, en una gira a Palma de Mallorca, a presentar un disco con un carácter puramente promocional, sin ningún tipo de contrato. Y allí fue "descubierto" por Ray Cooder o por alguien... Pero fue el Estado cubano quien había pagado el pasaje, la gira, el disco, pese a que no teníamos ningún tipo de relación contractual con él y sencillamente fue "descubierto" y firmó los contratos.

Nosotros nos alegramos enormemente de que haya ocurrido, porque eso posicionó la música cubana, pese a que la operación tuvo su toque colonial. A mí, el mismo documental Buena Vista Social Club de Wender me sabe un poquito al bwana blanco con los aborígenes, enseñándoles Nueva York y todo eso. Pero de todos modos hay que decir que fue importante y que colocó a la música cubana en un circuito al que a nosotros desde aquí nos iba a ser muy difícil llegar.

- En 1981 cuando se realizó el Congreso de Escritores que homenajeaba a Lezama Lima, presentaste una ponencia sobre Fragmentos a su imán. Varias personas, entre ellos Cintio Vintier, afirmaban que gracias a ti se había rescatado la figura de Lezama. Ahora aquello se ve como un primer paso, pues luego muchos otros siguieron afirmando que después de ese hecho hubo una apertura y que la clave elemental para esta apertura has sido tú. ¿Qué significa apertura en Cuba?

- Para ser justos quien realmente dirigió toda la rectificación de la política cultural después de aquella etapa fue Armando Hart, a quien yo le debo mucho. Yo fui vice-ministro suyo antes de ser presidente de la UNEAC. Y con él fui director de Literatura y director del Centro Juan Marinello. Realmente todo eso tiene mucho que ver, más que con lo que pueda haber hecho yo (e incluso con lo que pudo haber hecho Hart), con el sentido profundo de la política cultural de este país. Yo creo que esa política cultural no tuvo nada que ver con el realismo socialista, ni con aquella desconfianza esencial hacia los intelectuales que había en el llamado socialismo real. Lamentablemente hubo tendencias y grupos que hicieron retroceder esa política en esos años.

Cuando se habla de apertura, se habla de política de no-exclusión. Por ejemplo hay presencia de los emigrados en los catálogos. La gente que vive fuera forma parte del panorama literario cubano actual. Se está haciendo un libro de Manuel Cachán, un narrador cubano que vive en Miami, de Mauricio Fernández, de Lino Novás Calvo, José Kozer el poeta de origen judío, Edmundo Desnoes, que ha estado aquí y fue jurado del Premio Casa de las Américas, se reeditó "Memorias del subdesarrollo" con un epígrafe suyo. Maira Montero, René Vázquez Díaz. Se está estrenando una versión de "Morir del cuento" dirigida por Alberto Sarraín, teatrista de Miami.

Esta política empezó antes que yo entrara en el Ministerio. Empezó en el año ochenta y cinco, con la publicación un libro de Lilia Cabrera (estando ella viva y siendo una mujer activamente contrarrevolucionaria). "El monte" un libro fundamental para entender la espiritualidad cubana, las religiones de origen africano, el profundo sentido de esas culturas. Es decir, apertura es la idea de separar la posición política de un autor de su aporte a la cultura cubana. En todas nuestras antologías están Manuel Díaz Martínez, Jesús Díaz. El único que no está, porque no quiso, es un hombre que estaba enfermo de odio, Cabrera Infante, y alguien muy mediocre como Zoé Valdés que no la ponemos porque es realmente impresentable desde el punto de vista literario.

- ¿Hay apertura también hacia cierta crítica? El tema de la disidencia, ¿dónde está la línea divisoria entre crítica y disidencia?

- Hay un tema de nuestra realidad contradictoria, compleja, a veces desgarradora, porque nosotros no estamos construyendo la utopía que soñamos, estamos construyendo la utopía posible en las circunstancias durísimas que tenemos y lamentablemente hay desigualdades, retrocesos, formas de corrupción que hace algunos años no existían, tenemos un crecimiento del delito. Toda la narrativa nuestra está llena de eso. Hoy no hay libros prohibidos aquí, hoy no hay una lista negra, ni mucho menos. En el teatro cubano, o en el propio cine cubano, realmente ha habido una presencia tremenda de elementos críticos.

Yo te diría que en la abrumadora mayoría de esos casos, esa obra critica se hace desde la revolución. Se hace desde el amor, desde el compromiso, desde una relación, más allá de lo ideológico y más allá de lo político. Tiene que ver con gente que nació en este país, con este sistema, con este socialismo imperfecto, y ya no concibe la vida de otra manera si no desde este lugar. Es decir, no es el francotirador clásico, no es la conciencia crítica de la sociedad, o es eso de otro modo. ¿Comprenden?

¿Dónde encuentro la línea divisoria entre la herejía y la critica auténticamente creadora? Más que herejía, yo encuentro más bien concesiones al mercado internacional. Gente que sabe que en Europa puede triunfar una literatura que tenga determinados elementos críticos, una visión de la realidad. Sí, nos ha pasado en el cine, en la literatura, una especie de disidencia light, tolerada, una especie de juego. Es ese juego lo que a mí más me preocupa. No porque sea dañino para la revolución o para el gobierno, no. No es que se sienta que algo está en peligro por eso; lo que está en peligro es la literatura, lo que está en peligro es la creación. Es decir, que se cree un modelo para que te publique una editorial española o para que un guión tuyo tenga una coproducción.

- A nivel de gobiernos, pese a que la Unión Europea normalizó sólo por seis meses las relaciones con Cuba, dentro de seis meses ¿qué va a pasar?

- Yo creo que los que gestaron esas medidas de la Unión Europea, Aznar y quizás algunos tecnócratas y asesores, si son personas mínimamente honestas tienen que sentirse muy avergonzados. Pienso que es utilizar la cultura como rehén para hacerle guiños de simpatía al gobierno de Bush. En todo eso lo que ha habido es la incapacidad de la UE para construir una política independiente de los Estados Unidos con respecto a Cuba. Temo que detrás de todo eso está el terror a esta camarilla fascista, le tienen miedo a esta camarilla que los ha humillado. Y en el tema de Cuba no han sabido construir una política independiente. Es muy importante que haya ahí una dosis de dignidad y de racionalidad.

Lo que hacíamos nosotros, por ejemplo: había semanas de cine francés y lo poníamos en todos los municipios, a través de las salas de vídeo. Semanas de cine alemán. Hacíamos un esfuerzo particular porque a nosotros nos interesa mucho que todo el público cubano tenga una visión plural de la cultura. La propia Feria del Libro dedicada a Alemania, a pesar que los alemanes retiraron todo apoyo gubernamental a sólo tres meses de la feria, y unas supuestas ONGs retiraron también el apoyo, tuvimos que hacerla solos. Además se creó un comité de solidaridad tremendo. Vinieron más de 30 sellos editoriales. Logramos que Günter Grass nos cediera los derechos de su ultima novela. Una novela de Krista Wolff. Hicimos tabloides, una gran difusión de la música alemana, un trabajo realmente muy serio, inauguramos un busto a Bertolt Brecht.

Yo pienso que tienen que haberse sentido avergonzados porque es una política indefendible. Ahora mismo acabamos de inaugurar una exposición extraordinaria de Louise Bourgoise, la gran escultora franco-estadounidense. Y con la voluntad de este país de que el arte de vanguardia esté presente en este proyecto de cultura masiva.

- Es evidente que esto no se conoce suficientemente en Europa. Pero al mismo tiempo creo que la razón, sin pretender defender a los europeos, lo que está detrás, es la inquietud ante lo que está pasando con la disidencia. También es cierto que el anticastrismo está de moda después de la caída del muro, así como la crítica anticomunista en general.

- ¿Por qué la Unión Europea no suspendió los intercambios culturales con Estados Unidos por las torturas en Abu Ghraib? ¿Porqué la UE no sancionó a Estados Unidos por la salvajada que está ocurriendo en Guantánamo? ¿Por qué no preguntan por la cantidad de gente desaparecida a la que no le han hecho ningún juicio? Nosotros aplicamos nuestras leyes, y son leyes duras, pero son leyes de un país que se está defendiendo.

- Y por la dependencia económica...

- ¡Claro! Eso es una doble moral, porque tienen miedo. ¿Por qué condenan a Cuba y no condenan a los Estados Unidos? Aquí no ha desaparecido nadie. Aquí jamás ha habido un torturado. Jamás se ha probado que Cuba maltrate a un prisionero, mientras que a esas personas las tienen en jaulas, como perros... Esas fotos sádicas, temibles, incluso a islámicos que tienen una relación especial con el cuerpo, culturalmente para ellos es muy agresivo desnudarse, poniéndoles perros entrenados para torturarlos. Ahora Condoleezza Rice está defendiendo la tortura, y por qué no hay una declaración de la UE rompiendo los intercambios culturales y por qué no bloquean a los Estados Unidos.

Ahí hay mucha doble moral. Es conocida nuestra visión de estos individuos que se proclaman disidentes, nosotros pensamos que estos individuos, en cualquier país europeo, en las condiciones nuestras, estarían procesados y probablemente cumpliendo prisión. Porque son personas que han estado trabajando al servicio de una potencia extranjera, que te ha declarado la guerra y están pagados por esa potencia extranjera. Y en todas partes del mundo, en las condiciones nuestras... Y no es cualquiera el que nos amenaza, no es Haití o República Dominicana. Una superpotencia monstruosa, con un poder de aniquilación que podría barremos del mapa. Y esas son personas que cobran dinero.

De ahí que yo creo que todo eso forma parte de un ajedrez mediocre, mezquino, un ajedrez político, donde Cuba es sacrificada en el ajedrez de la geopolítica internacional, dentro del miedo terrible, vergonzoso que le tienen a Bush. Y entonces nada menos que uno de los peor sacrificados, es el intercambio cultural.

A mí me ofende mucho eso. A mí me tocan ese tema y no puedo dejar de apasionarme, porque es vergonzoso. Y cuando se cumpla el plazo que ellos mismos se han puesto, yo no puedo pronosticar nada al respecto. El propio plazo a nosotros nos ofende, este es un país con mucha dignidad, Lasse y Angela, aquí de verdad que no vamos a hacer ningún tipo de farsa para que nos perdonen la vida, como esperando el gran tribunal.

Martí y el marxismo latinoamericano

- ¿Se puede decir que un "fantasma recorre América Latina", no el fantasma del comunismo, sino un fantasma amorfo? Algo está pasando, lo vimos en Caracas. Coméntenos un poco cómo ve lo que está ocurriendo en Venezuela, en Brasil...

- Lo que estamos viendo en América Latina es algo que Cuba denunció, anunció, profetizó cuando cayó el muro de Berlín, y se entonó el gran canto triunfal de que el mercado iba a ser el gran Dios que resolvería todo. La oportunidad de estar en España en la Cumbre Iberoamericana del 92, en el V Centenario del supuesto "descubrimiento", el encontronazo sangriento, donde la delegación cubana fue como una especie de pieza de museo. Fidel como representando algo viejo, algo que había pasado a la historia. Habíamos llegado al fin de la historia, lo anunció Fukuyama... Ya había llegado el mundo de la democracia, de la libertad, del libre comercio, todo se iba a resolver. Allí estaban Menen, Salinas de Gortari, Colhor de Mello, Felipe González que fue el anfitrión.

Y realmente, allí fue Fidel Castro la voz disonante en medio de un coro triunfal. Porque dijo: este modelo del neoliberalismo va a estallar, porque es un modelo que hará mucho más profundo el abismo entre ricos y pobres, va a aumentar la pobreza, van a retroceder todas las conquistas y los derechos de los trabajadores, todas las conquistas de los sindicatos van a ser liquidadas. Muchos de aquel coro están hoy perseguidos por corruptos. Pero yo recuerdo que fue una situación muy amarga, porque incluso muchos amigos nos abrazaron, nos saludaron, pero nadie tenia fe en que la revolución cubana podría sobrevivir.

Era como inevitable que después del derrumbe del socialismo íbamos a desintegramos, íbamos a ser derrotados. ¿Qué pasó? Creo que lo que está pasando en América Latina es la crisis total de ese modelo que se ha impuesto a sangre y fuego. Oye, Argentina, que es un país productor de carne y de alimentos, un país rico con grandes recursos... ¡ha visto niños morir de hambre, hay casos terribles de desnutrición en Argentina! Hay un documental de Pino Solanas que se llama "Memoria del saqueo", que parece un manual de cómo ese modelo neoliberal puede destruir a un país. Lo privatizaron todo, los parques, la seguridad social, los cementerios... El Estado quedó como el represor. Lo que tiene que hacer el Estado es reprimir para que las transnacionales exploten a los países.

Una de las grandes críticas que nos hacían, era ¿Qué hace el Estado metiéndose en cuestiones económicas? Que el Estado tuviera algún tipo de intervención, algún papel regulador, eso era un gran disparate en 1992. El propio Felipe González lo decía allí, y todo el mundo lo coreaba. Era el mercado el que iba a poner orden. ¿Y qué han hecho? Hacer crecer las masas de excluidos, hablamos de Venezuela, hablamos de Argentina, pero ¿qué está pasando en Bolivia? ¿En Ecuador, en Uruguay? Cuando uno analiza el modelo, se da cuenta que ha hecho agua por todas partes y que la gente está sencillamente cobrando una conciencia cada vez más clara de que es una locura lo que está pasando.

- En Europa también se habla de eso, evidentemente, pero en órganos alternativos y en páginas de opinión, pero lo que más concierne realmente a los gobiernos es Asia, China que se está despertando... todo lo que Ud. dice ahora no les importa mucho. Y eso es muy trágico, sentimos que en Europa hay como una especie de incertidumbre en la izquierda que no sabe cómo se va a desarrollar.

- El trauma del derrumbe del socialismo y el fin de la bipolaridad le hizo mucho daño a la izquierda. Hay una izquierda electoral absolutamente integrada al sistema. No es igual a la derecha, tiene una sensibilidad mayor, pero realmente está muy integrada. Es una izquierda que no aspira a transformar el orden de cosas, sino que aspira a tener cargos en un gobierno, a tener parlamentarios, etc. Y hay una izquierda que no es electoral que tiene otro tipo de aspiraciones, que se está nutriendo de este tipo de movimientos sociales, el Foro Social Mundial ha sido muy importante. Hoy Venezuela es una referencia importante, pero esa izquierda también está muy dividida, tiene una tradicional y patética capacidad para dividirse. La derecha actúa a veces de manera implacable...

- ... hay menos incertidumbre en la derecha.

Hay menos incertidumbre, actúan. Bueno, Blair es socialdemócrata y acompañó a Bush en la guerra de Iraq, y mintió como él. Blair está participando en el genocidio y en las nuevas guerras coloniales con gran entusiasmo. Es muy complicado. Todo lo que supone justicia social, participación ciudadana, seguridad social, derecho al empleo, a la vida, a la salud, todos esos temas que son los que debían justificar una opción de izquierda, está muy debilitados. El mundo entero está muy debilitado.

Yo creo que en América Latina la gente auténticamente de izquierda va a encontrar procesos muy interesantes. Y también la gente de derecha honesta, porque la honestidad es un valor que tiene un espacio relevante. Es decir, no aceptar el genocidio en Iraq, aunque tú seas de derecha, ya es algo. La ética, los valores. No aceptar el genocidio de los palestinos, ya eso tiene un valor.

Las palabras derecha e izquierda uno las ve como algo un poco viejo. Ahora tienes que preguntarte: estás por la vida o por la muerte, estás por el genocidio, estás porque haya un mínimo de legalidad internacional, estás porque haya soberanía, esa palabra que parece de la Edad Media, parece algo tan viejo, tan pasado de moda.

Bush dice, donde no haya un régimen democrático, según el criterio de Dios (porque él evidentemente tiene una relación promiscua con Dios), donde no haya un país democrático según su versión etílica de la democracia, entonces eso ya es un peligro para Estados Unidos y entonces hay que atacarlo. ¡Es increíble! Y el mundo entero tragándose eso, a ese Calígula... Es absolutamente vergonzoso. Realmente no sé cómo no hay una reacción. Donde quiera que haya gente honesta que rechace esa visión imperial de las cosas hay un valor importante, una especie de cultura de la resistencia.

Eso es lo que hace el movimiento En Defensa de la Humanidad, tratar de movilizar esa resistencia. A veces es muy difícil, porque te encuentras con gente de izquierda que prefiere ver decapitado al ex-camarada antes que al imperialismo, es decir, esa gente ha llegado a un nivel de resentimiento que es muy complicado construir un frente, construir un movimiento.

- En Caracas me sorprendí mucho cuando oímos a Chávez que en un momento dado dijo haber leído al autor que se llama Trotsky. Para mí fue una sorpresa, y luego descubro que la hija de Armando Hart está escribiendo sobre Trotsky. ¿Crees tú que hay uno especie de vuelta o de reorientación? También de Gramsci se discute mucho en los últimos tiempos. ¿Qué valor tiene, acaso redescubrir los socialistas herejes?

- Yo estudié a Gramsci en la Universidad y para mí es esencial. Yo lo siento como un marxista del sur, acuérdate que él era sardo, viene de un mundo campesino y el tipo de elaboración marxista de Gramsci, y su lectura de Lenin, es desde el sur. Yo siento que es un hombre que tiene mucho que ver con la revolución cubana. La idea de la hegemonía cultural, la idea de que tú puedes tener el poder político, el militar, pero si no tienes el poder cultural entonces tu poder es endeble y puede ser reversible. Para mí, sin Gramsci no se puede explicar el derrumbe del socialismo en la Unión Soviética y en Europa Oriental. Es un pensador imprescindible, junto con Lenin. El derrumbe de aquel socialismo nos ha permitido una lectura más abierta, más desprejuiciada del patrimonio de toda la izquierda.

- Chávez se entusiasmó...

- Una cosa bonita de Chávez, y tú te diste cuenta, es que tiene una relación con el patrimonio de la izquierda muy abierta. El no parte de manuales, ni de estructuras de pensamiento ya construidas. Creo que es hermoso que sea así, creo que es muy estimulante que se acerque a eso de esa manera, sin ningún tipo de prevenciones, y que lo confiese como él lo hace sin el lastre que tiene la izquierda tradicional.

Me parece que en un momento como el actual habría que tener una capacidad para asumir todo ese legado de la izquierda marxista y de la izquierda no marxista. Para nosotros, por ejemplo, sigue siendo fundamental José Martí. Mariátegui, que es un gran marxista latinoamericano. El pensamiento latinoamericano, no sólo Martí, también José Ingenieros, Marinello, el propio Mella, hombre de acción pero también hombre de pensamiento, que fue el primer cubano en vincular a Marx y a Martí. La contaminación del dogma hizo mucho daño.

- ¿Y esto influye también en la política del Estado?

- Fidel y el Che... Acuérdate de los textos del Che y del propio Carlos Rafael Rodríguez, que aunque tenía una formación del partido comunista tradicional, Carlos Rafael tiene textos iluminados. El pensamiento de la revolución cubana fue bastante original siempre. Una de las contribuciones de esta revolución al pensamiento de la izquierda es una visión bastante poco dogmática con respecto a los clásicos. Por ejemplo yo nunca he oído ni a Fidel ni al Che mencionar a Gramsci, pero siento que ellos son gramscianos sin haberlo estudiado. Porque la tesis de Fidel sobre el papel de lo subjetivo en una revolución es puramente gramsciana. Es martiana también. Es decir, la idea de que tú puedes vencer condiciones que objetivamente son muy adversas a partir de una cultura política.

La misma tesis de Martí, "trincheras de ideas pueden más que trincheras de piedra", es una idea gramsciana y es una idea que está en Fidel a flor de piel. Yo creo que el pensamiento cubano no tiene que ver con el marxista mecanicista, de que vamos a llegar al comunismo como una especie de determinismo manifiesto y que todo eso se va a producir como resultado de las condiciones históricas, no.

- A propósito del sujeto, algunos dirían que el sujeto es él mismo. Es decir, si admitimos que Fidel Castro no es un dictador, como se dice generalmente, pero se puede quizás decir que es un autócrata, que hay autocracia en Cuba, porque demasiadas cosas dependen de una persona.

- Yo creo que el sujeto político, es decir, el agente de cambio en la historia, que en el marxismo es el proletariado, está tremendamente enriquecido en las tesis de Fidel. Y está en "La historia me absolverá". Cuando Fidel define el agente de cambio, las fuerzas del cambio en este texto, mete una cantidad de temas sociales, que van mucho más allá del proletariado. Claro, también influye que Cuba no era un país industrializado, aunque había un proletariado sobre todo azucarero, había un proletariado incluso organizado y con ideas comunistas. Sí, Fidel conocía el marxismo, pero él enriquece el sujeto político y el agente de cambio. Y él mete ahí por supuesto al campesinado, no con el concepto de la alianza obrero-campesina, no, el campesinado fue fundamental en la formación de este país, y en la guerrilla fue fundamental, y el desempleado fue fundamental.

El marxismo clásico habla del lumpen-proletariado, todo eso está metido en una masa revolucionaria... Fidel dice "hablamos de pueblo si de lucha se trata". Él hace una definición y mete a los artistas, a gente de clase media, y la pequeña burguesía. Él hace una especie de concepto multiclasista que tiene mucho más que ver con los conceptos actuales de los movimientos sociales. Pienso que Fidel no tiene nada que ver con un autócrata. Lo digo por mi experiencia personal.

Yo dirigí durante nueve años una organización no gubernamental, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y tuve una autonomía de trabajo máxima. Y en el Ministerio de Cultura yo tengo una autonomía máxima, y en la Feria del Libro. Y en la política editorial, en la literaria. Es decir, esa idea de que Fidel está aquí moviendo unos títeres es falsa. Nunca ha preguntado qué libros publicamos, nunca nos ha dicho "publiquen a Marx y Engels", nunca ha cuestionado un libro, una obra de teatro. Es decir, él ha construido un equipo multi-generacional donde yo no soy de los más jóvenes. El canciller nuestro, Felipe Pérez Roque, tiene 39 años. El equipo económico, el equipo que dirige los municipios, son gente joven. Esa tesis Lasse, la famosa tesis de que si Fidel muere, la revolución ya no tiene continuidad...

- Sí, esa era mi última pregunta. La pregunta periodística obligada...

- Sí, me la han hecho muchas veces. El famoso día después, como se dice. Hace muchos años Fidel, Raúl, la generación histórica, están construyendo un relevo. No va a ser un individuo porque yo personalmente tengo muchas dudas de que pueda salir alguien con ese tipo de liderazgo que tiene Fidel. Es una construcción multigeneracional. El otro día yo estuve con Abelardo Estorino (un teatrista que cumple 80 años y a quien le dedicamos la Feria del Libro) en Unión del Rey, un municipio de Matanzas. La secretaria del partido en Unión del Rey acaba de cumplir 30 años, es ingeniera. El presidente del gobierno municipal acaba de cumplir 40 años, licenciado en educación.

Gente inteligente, con una formación cultural, con una relación tremenda con la base, con la población. Gente brillante, muy joven. No son unos burócratas, viven ahí como el resto de la gente, con un cubo buscando agua cuando falta, luchando para que los abastecimientos de la población lleguen a tiempo, para que no falte un ataúd (porque a veces, por ejemplo aquí en los noventa, faltó madera para hacer ataúdes.) Fueron durísimos, amarguísimos esos años... Esa gente no tiene nada que ver con aquellos burócratas de la antigua Unión Soviética que tenían dachas, son gente de pueblo y al mismo tiempo muy culta.

Porque ese relevo no está en ningún grupito de gente, ni es un individuo específico, son unos cuantos miles de personas de distintas generaciones, que saben que lo que estamos haciendo y defendiendo en este país tiene un valor muy grande, y se han metido muchas generaciones en esta historia.

Además es gente que ha nacido en la revolución, como la secretaria de Unión del Rey, que tiene 35 años, una mujer que nació en los 70, en plena revolución. ¿Le van a hablar de capitalismo? ¿Le van a decir que es mejor lo que van a traer los americanos, lo que va a traer la gentuza esa de Miami? No se lo pueden hacer creer, mi socio. Y hay contradicciones, hay una masa de gente que quiere emigrar, no por razones políticas, te aseguro. No son razones políticas, todas son razones absolutamente económicas. Hemos formado una masa de profesionales, gente que puede ser muy competitiva en el extranjero y que aquí no tienen las mejores condiciones materiales. Esa es la realidad. Porque Cuba no vive aislada del mundo neoliberal que nos rodea.


Extractado por La Haine

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal