Argentina: A propósito de las jóvenes militantes del nuevo milenio

Prensa De Frente estuvo conversando con tres militantes populares: Celina Rodriguez, de 25 Años, pertenece al Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Anibal Verón. Laura Cibelli, de 27 años, es integrante del Movimiento de Unidad Popular (MUP). Cecilia Manfredi, de 30 años, participa en la Agrupación Compañeros. Las tres organizaciones integran el Frente Popular Darío Santillán (FPDS).
Además de ser jóvenes y mujeres, estas tres compañeras comparten otras características en común. Una de ellas es que provienen de familias militantes: en el caso de Cecilia, su padre era militante de la Juventud Trabajadora Peronista (J.T.P.) y desapareció en Santa Fe, durante la última dictadura militar; el padre de Laura militó en los 70 en la izquierda guevarista y actualmente forma parte del FPDS; el padre y la madre de Celina fueron militantes del Peronismo de Base (P.B.) y actualmente integran el grupo de solidaridad con el MTD Aníbal Verón en Barcelona.
La otra característica es que, actualmente, una de sus responsabilidades militantes es participar del área de relaciones políticas del FPDS. Históricamente, las de las relaciones políticas ha sido una tarea asumida por hombres de mediana edad. Las mujeres y los hombres jóvenes han estado generalmente en roles dinámicos, pero de otro tipo. El lugar de la conducción política, de la dirección de los procesos, es un lugar del que se han mantenido a cierta distancia. Aun en la izquierda. Aun en una construcción revolucionaria.
Como remarca Cecilia: "en general son ámbitos un poco difíciles para el debate, con una lógica instalada de imposición de acuerdos por aparatos". En ese sentido, la apuesta del Frente Darío Santillán, de tener a tres mujeres jóvenes como su cara en las discusiones con otras organizaciones, es una apuesta importante en el camino de gestar relaciones sociales que disputen con las impuestas por la lógica del capital.
Según Lenin, el grado de emancipación de una sociedad debía medirse por el grado de emancipación de la mujer. En los últimos años, el desarrollo de organizaciones populares autónomas en el país, ha dando pie al desarrollo de los debates sobre la cuestión de género. Sin embargo, ante la pregunta de si son feministas, las tres responden que no. Laura hace hincapié en que se asume como "una compañera que lucha"; remarcando que no pone "la cuestión de género por sobre la lucha de clases". Cecilia, por su parte, advierte de ciertos peligros: "una mina joven puede llegar a cumplir el mismo rol de mierda que un tipo de 50 años recontra formado. No es un mérito ser joven, ser mujer y estar en el área de relaciones. El mérito, en todo caso, es la construcción colectiva".
Las tres señalan que todavía hay mucho por hacer, pero se las ve optimistas. Celina muestra cierta inquietud, porque ve que "al ser pendeja [joven] y mujer", su voz queda "un poco relegada". Laura remarca que "si bien las columnas están llenas de mujeres, a la hora de ser representantes son las que menos vos tienen. Por eso creo que todos los movimientos deberían trabajar mas el tema y trabajarlo para adentro, para realmente cambiar esta sociedad’. Cecilia insiste en la importancia de valorar lo trabajado: "creo que con los compañeros y las compañeras del área de relaciones se está tratando de romper un poco con esa lógica (la de imposición de acuerdos por aparatos) y de que haya discusiones un poco más honestas, un poco más frontales, y en ese camino estamos".
Camino interesante el de "las chicas superpoderosas". En una sociedad que no solo se sostiene por las diferencias de clase, sino también por su carácter patriarcal, resulta importante romper con la lógica instalada por el sentido común, que afirma que "la política es una cuestión de hombres". Como sostuvo Simone de Beauvoir, en su libro El Segundo Sexo, la diferencia central entre los hombres y las mujeres no es natural, sino cultural.







