Argentina: Crecimiento económico y distribución del ingreso

1.Una economía floreciente
El gobierno suele presentar como éxitos propios los números de la economía. El mismo Kirchner, no deja pasar oportunidad para hacer mención a la evolución favorable de los indicadores económicos. Y es cierto, el país continúa atravesando un período signado por un fuerte crecimiento económico.
Repasemos algunos datos. La evolución general de la economía argentina, muestra un crecimiento del 9,0% en el período comprendido entre enero y mayo del corriente año[1]. Es un crecimiento que no puede despreciarse, indica una recuperación más que importante de la producción nacional.
Así también, la industria manufacturera tuvo un incremento del 6,4% en junio de este año y del 7,2% en el primer semestre. Acumula un 43% de crecimiento entre el primer trimestre 2002 y el primero de 2005, equivalente a una tasa anual de aproximadamente 12,7%.[2] La construcción, que tiene efectos multiplicadores en el conjunto de la economía, muestra un crecimiento del 8,2% en los primeros seis meses del año.[3]
Si posamos ahora nuestra mirada en el comercio exterior, también aquí encontramos incrementos positivos. Las exportaciones aumentaron un 14% en la primera mitad del año. La balanza comercial arroja un superávit de 5.489 millones de dólares en igual período.[4]
Las cuentas públicas también acompañan la mejora general de la situación económica, en el primer semestre del 2005, el superávit fiscal primario trepó a $11.589,3 millones[5], equivalente a más de un 80% de los 14.200 millones que el gobierno se comprometió a obtener a lo largo del 2005[6]. Se espera que para fin de año llegue a cerca de $20.000 millones[7]. Se estima que volverá a superar el 5% del PBI, por encima del 3,9% comprometido[8].
El sistema financiero, que con la crisis había sufrido un duro golpe, presenta resultados mensuales positivos por tercera vez en el año. En lo que va de 2005, acumula resultados positivos por $240 millones aproximadamente, un significativo avance frente a las pérdidas de $880 millones de igual período de 2004.[9]
Las ventas de los supermercados crecieron un 13,2% en los primeros seis meses del año.[10]
Entonces, sin lugar a dudas, el país atraviesa por una etapa de fuerte crecimiento económico, las principales variables económicas así lo indican.
Por las cifras antes mencionadas, el país parece encontrarse en una situación poco menos que paradisíaca. ¿Es así? ¿Quién se queda con las enormes ganancias que se están generando?
2. La otra cara de la moneda
Pobreza e indigencia
A pesar del importante crecimiento económico que registra el país, más de dos millones (2.086.000) de hogares se encuentran por debajo de la línea de pobreza, lo cual representa más de nueve millones de personas (9.398.000). De los cuales, 751.000 hogares se encuentran, a su vez, bajo la línea de indigencia, equivalen a más de tres millones y medio de personas (3.515.000)[11]. En la propia Capital Federal, hay 30.000 familias que sobreviven en la extrema pobreza[12].
Los altos índices de pobreza e indigencia, desconocidos sólo algunas décadas atrás, no sólo provocan serias carencias alimentarias en una porción significativa de los trabajadores, sus consecuencias son aún más profundas, menoscaba los niveles culturales de la población, genera un caldo de cultivo propicio para el desarrollo de la delincuencia y deteriora las relaciones humanas de todo tipo.
Desocupación y subocupación
Si bien es cierto que la desocupación descendió varios puntos desde el peor momento de la crisis, sigue ubicándose en niveles muy elevados. En los primeros cinco meses del año, se crearon 80.000 nuevos puestos de trabajo[13], no obstante, más de un millón y medio de trabajadores se encuentran desocupados (16,6%), a lo cual debemos sumar más de un millón trescientos mil subocupados (12,7%). Por lo tanto, alrededor de cuatro millones de trabajadores, casi un tercio de la PEA (29,3%), sufren serias dificultades laborales[14].
El problema no se limita a los altos índices de desocupación y subocupación, pues muchos de los que tienen la suerte de tener empleo, padecen los males del trabajo en negro. Aunque crece el empleo privado registrado, cerca de la mitad de los trabajadores (46,47%)[15] se encuentran aún en esa situación, representan casi 4 millones de empleados. El trabajo en negro acarrea serias consecuencias, el propio ministro de trabajo, Carlos Tomada, dijo:
"[] ustedes saben que genera perjuicios muy grandes a los trabajadores en términos de la carencia de obra social; de la perdida de la protección contra los accidentes; perciben mal remuneraciones, entre un 40 y un 50 por ciento más baja que los trabajadores en blanco; pierden la posibilidad de cobrar asignaciones familiares; no pueden percibir el subsidio de desempleo; no tienen acceso al crédito"[16]
Es cierto, los trabajadores en negro, no sólo cobran mucho menos que los empleados registrados (63% menos)[17], también carecen de todo tipo de protección social. Además, se encuentran en una situación mucho más difícil para pelear por sus derechos.
Distribución del Ingreso
Según datos del Indec correspondientes al primer semestre del 2004, más de cinco millones y medio de personas (5,7) viven con $50 mensuales, esto equivale a $1,65 por día, otros cinco millones viven con 3,30 pesos diarios ó 101 pesos mensuales. En la otra punta de la escala social, el 10% más rico, recibe 1552 pesos por mes. Entonces, la distancia entre los hogares más ricos y los más pobres asciende a 31 veces. Según el diario Clarín[18]:
§ El 40% más bajo mantuvo en el 12,2% su participación en el ingreso total.
§ El 40% medio retrocedió del 35% al 34,7%
§ El 20% más rico aumentó del 52,8% al 53,1%. Dentro de esa franja, el 10% más rico se llevó todo el incremento y algo más: subió del 36,4% al 36,8%.
Mientras los ricos se vuelven más ricos, el 40% de los trabajadores reciben un sueldo inferior a los 350 pesos mensuales, de esta forma, rondarían la indigencia. Y el 70% ganan menos de $700, con lo cual se ubican por debajo de la línea de la pobreza.[19]
Según el mismo matutino:
"Las familias más pobres además son las que más sufren la precariedad laboral porque la mayoría trabaja "en negro", realiza changas o dispone de un plan social de 150 pesos mensuales. La desigualdad social se fue agrandando a partir de mediados de la década del 70 por la caída del salario y las jubilaciones, el aumento del empleo "en negro" y el incremento del desempleo. Con cada crisis, como la hiperinflación de 1989/90, la crisis del Tequila en 1995, la recesión y derrumbe de la convertibilidad o la crisis desatada entre 2002, se agrandó la brecha de ingresos, sin que las normalizaciones posteriores revirtieran el cuadro social negativo anterior."[20]
Los datos provistos por el INDEC, pertenecientes al segundo semestre del 2004, muestra que la brecha entre ricos y pobres se ha profundizado. El 10% de los hogares más pobres, disponen de $ 53 por persona. Mientras que los integrantes del 10% de las familias más ricas, obtienen $1.740. De esta forma, la distancia entre los ingresos del sector más rico y el más pobre, asciende ahora a 32,8 veces.[21]
Entonces, durante el 2004, la economía creció, el empleo también lo hizo, sin embargo, el 40% de los hogares de menores recursos -cerca de 20 millones de personas- volvió a recibir una porción menor de la torta: a fines de 2003, participó con el 18,2% de los ingresos, en la primera mitad de 2004 bajó al 18% y en el tercer trimestre descendió al 17,5%. Aunque la economía recuperó su producción a niveles cercanos a los de 1998, los indicadores sociales y distributivos muestran un sensible deterioro en el nivel de vida de los trabajadores, aumentó la pobreza, la indigencia y el trabajo en negro.[22]
La participación de los asalariados, en el ingreso nacional, disminuyó en el 2004 al 21,5%, cuando en el 2001 era de 24,3%. El 40% de los hogares más pobres recibe el 12,8% del ingreso, a su vez, el 20% más rico obtiene el 52,1%[23]. Es decir, crece la torta, pero los trabajadores reciben una porción cada vez menor.
Según el abogado laboralista Oscar Valdovinos:
"El dato central es que nunca, en más de medio siglo, la participación de los asalariados en la distribución de la renta fue tan baja como en estos últimos años y que jamás medió tal distancia entre los que ganan más y los que ganan menos."[24]
Según datos del INDEC del tercer trimestre del 2004, el ingreso promedio apenas llegaba a 654 pesos, un 14,5% por debajo de la línea de la pobreza. En ese mismo período de tiempo, la economía creció un 3,3%, sin embargo, la mayoría de los asalariados -más de 13 millones de personas- sufrieron una leve disminución en su poder de compra[25]. Mientras la economía sale a flote, los trabajadores se hunden.
Mientras que en el 2004 los sectores de menores ingresos gastaron en una canasta básica de productos el 55% de lo que desembolsó -para la misma canasta- un hogar promedio de clase alta, en el 2005 sólo llegan a la mitad. Más significativo es la diferencias entre los hogares ricos y pobres en la posesión de computadoras, sólo el 1% del sector más bajo de la sociedad tienen computadoras en su hogar, en las familias más ricas ese índice llega al 92%. Pensemos en las enormes diferencias que genera esta situación en la preparación cultural y educativa de los jóvenes de ambos sectores.[26]
La Construcción
La reciente evolución de la industria de la construcción es un fiel reflejo de la fractura social cada vez más pronunciada que se esta operando. Más arriba hemos señalado los indicadores que muestran un importante crecimiento del sector. En el mes de julio continúo por esa senda, con un 7% de aumento. Pero, ¿quienes impulsan la industria de la construcción? Los sectores de más altos ingresos y los extranjeros. Es decir, los únicos que se están beneficiando en la situación actual. Además, crece la polarización en la valuación de los inmuebles. Las propiedades ubicadas en las zonas más ricas han hasta duplicado, en algunos casos, sus valores previos a la devaluación, mientras que las viviendas que se encuentran en los barrios más pobres, rondan el 50% de los valores previos a la crisis. De esta forma, aquí también se ha producido una transferencia de recursos en favor de los sectores más poderosos de la sociedad.[27]
Por su parte, los trabajadores de clase media siguen sin calificar para obtener créditos hipotecarios, y se vuelcan al mercado de alquiler. Lo cual está provocando que los alquileres se disparen hacia arriba[28]. Los créditos hipotecarios actuales están restringidos a una pequeña franja de trabajadores, la de aquellos que promedian un salario de 3.500 pesos y que se encuentran registrados[29]. Entonces, mientras los más ricos y los extranjeros se están dedicando a invertir en bienes inmuebles, los trabajadores tienen vedada la posibilidad de adquirir una propiedad y los alquileres siguen aumentando.
3. Conclusiones
En síntesis, mientras la economía continúa su camino ascendente, más de nueve millones de personas se encuentran por debajo de la línea de la pobreza, cerca de un tercio de los trabajadores, cuatro millones de personas, se encuentran desocupados ó subocupados. Alrededor de la mitad de los trabajadores cobran sus sueldos en negro y ganan aproximadamente la mitad de lo que perciben los empleados que están en blanco. Los más ricos tienen ingresos treinta veces superiores comparados con los más pobres. Es cierto, el país atraviesa por una situación paradisíaca, pero no todos pueden deleitarse con sus frutos.
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Notas
[1] INDEC. Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Información de Prensa, 20 de julio de 2005.
[2] http://www.presidencia.gov.ar/indicador.aspx?cdArticulo=1568.
[3] INDEC. Estimador Mensual Industrial (datos provisorios) (EMI). Información de Prensa, 26 de julio de 2005.
[4] INDEC. Intercambio Comercial Argentino (ICA). Información de Prensa, 28 de julio de 2005.
[5] Ministerio de Economía y Producción. Secretaría de Hacienda. Oficina Nacional de Presupuesto. Resultados base caja del sector publico, junio del 2005 y ejecución acumulada
[6] Clarin, 19/07/2005. www.clarin.com/diario/2005/07/19/elpais/p-01701.htm
[7] Clarin, 15/05/05. www.clarin.com/diario/2005/08/15/elpais/p-00401.htm
[8] Clarin, 19/07/05. www.clarin.com/diario/2005/07/19/elpais/p-01701.htm
[9] Banco Central de la República Argentina. Informe sobre bancos, Año II, N° 9. Mayo de 2005.
[10] INDEC. Encuesta de Supermercados. Información de Prensa. 28 de julio de 2005.
[11] INDEC, Incidencia de la pobreza y de la indigencia en 28 aglomerados urbanos: resultados semestrales: 2° semestre año 2004. Información de Prensa, 15 de marzo 2005.
[12] Clarín, 04/12/04. www.clarin.com/diario/2004/12/04/laciudad/h-06602.htm
[13] Clarín, 29/06/2004. www.clarin.com/diario/2005/06/29/elpais/p-00301.htm
[14] INDEC, Mercado de trabajo: principales indicadores. Resultados del 1º trimestre de 2005. Información de Prensa, 3 de junio de 2005.
[15] Conferencia del ministro de trabajo, Dr. Carlos Tomada; el titular de la AFIP, lic. Alberto Abad y del presidente del Consejo Federal del Trabajo, Sr. Rroberto Mouylleron, 10 de agosto de 2005.
[16] Conferencia del ministro de trabajo, Dr. Carlos Tomada; el titular de la AFIP, lic. Alberto Abad y del presidente del Consejo Federal del Trabajo, Sr. Rroberto Mouylleron, 10 de agosto de 2005.
[17] Clarín, 29/06/2005. www.clarin.com/diario/2005/06/29/elpais/p-00401.htm
[18] Clarin, 20/11/04. www.clarin.com/diario/2004/11/20/elpais/p-02301.htm
[19] Clarin, 20/11/2004. www.clarin.com/diario/2004/11/20/elpais/p-02301.htm
[20] Clarin, 20/11/2004. www.clarin.com/diario/2004/11/20/elpais/p-02301.htm
[21] Clarín, 11/03/2005. www.clarin.com/diario/2005/03/11/elpais/p-00901.htm
[22] Clarín, 11/03/2005. www.clarin.com/diario/2005/03/11/elpais/p-00901.htm
[23] Clarín, 09/12/04. www.clarin.com/diario/2004/12/09/elpais/p-00401.htm
[24] Clarín. 26/04/05. www.clarin.com/diario/2005/04/26/opinion/o-02701.htm
[25] Clarín, 18/03/2004. www.clarin.com/diario/2005/03/18/elpais/p-00401.htm
[26] Clarín. 14/08/05. www.clarin.com/diario/2005/08/14/elpais/p-01601.htm
[27] Clarín. 11/08/05. www.clarin.com/diario/2005/08/11/elpais/p-02001.htm
[28] Clarín. 12/03/05. www.clarin.com/diario/2005/03/12/elpais/p-03203.htm
[29] Clarín. 10/06/05. www.clarin.com/diario/2005/06/10/elpais/p-02601.htm







