Argentina: Degradación democrática, rebelión popular y reconstrucción de hegemonía
La rebelión popular de diciembre de 2001 fue una demostración palmaria de que la era de la lucha de calles, de la movilización social masiva, no pertenecía a un pasado irrecuperable, sino a un presente candente, y seguía siendo un camino para que las clases subalternas ingresaran en la disputa activa por su futuro.
La sociedad argentina tenía una vasta experiencia de movilización y lucha, con un punto culminante en los últimos años sesenta y primeros setenta. Pero nunca había generado la abierta expulsión de un presidente por obra de la acción del pueblo movilizado. Tal acontecimiento trazaba una divisoria de aguas.
Un punto inicial para arribar a la comprensión de la rebelión es que fue resultado de una gradual recomposición de la capacidad de lucha y organización de las clases subalternas. La segunda mitad de la década de los 90" había sido un período signado por el aumento del sufrimiento popular ante el empeoramiento de sus condiciones de vida y trabajo, de su capacidad de organización, de sus posibilidades de incidencia en las decisiones fundamentales.
Pero también, y en medida creciente, entrañó la progresiva pérdida del miedo instaurado desde la dictadura, la gradual reorganización de los espacios sociales más variados, una revalorización de la acción colectiva.







