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Argentina :: 22/06/2006

Autoorganización y democracia de base, los cimientos de la lucha en Rosario

Prensa de Frente
Un triunfo de las trabajadores del Lavadero Virasoro :: Con asambleas de entre 150 y 300 trabajadores, y tras un año de lucha, consiguieron reducir la jornada laboral obligatoria a 8 horas, ropa de trabajo, elementos de seguridad y que el trabajo se pague por hora y no por producto terminado

A comienzos de 2005, trabajadores de uno de los lavaderos textiles de Rosario comenzaron a organizarse alrededor de reivindicaciones vinculadas a sus condiciones de trabajo. Las principales eran: jornada laboral obligatoria de 12 horas, producción cronometrada, manipulación de químicos sin elementos de seguridad, impedimento a la libre agremiación de los trabajadores y la baja remuneración salarial. Incluimos los testimonios de los trabajadores.

En una nota a fines de 2005 en Prensa De Frente los delegados hacían un balance de las luchas y las conquistas obtenidas. Con asambleas de entre 150 y 300 trabajadores, y tras un año de lucha, habían conseguido reducir la jornada laboral obligatoria a 8 horas, ropa de trabajo, elementos de seguridad y que el trabajo se pague por hora y no por producto terminado. Sin embargo, para ellos, la victoria más importante era otra: "Nos hemos respetado como trabajadores. Cada compañero que hoy está en pie, en esta lucha, ha entendido que esto es por la dignidad que nosotros tenemos como trabajadores".

La patronal buscó acallar esa dignidad colectiva con el despido sistemático de delegados, llegando a su máxima expresión el 30 de mayo, cuando echó a Rubén Benítez aduciendo "reestructuración". Tras su negativa a aceptar la indemnización, los trabajadores decidieron parar la producción. "Apenas se supo que se despidió a Benítez, la parte mecanizado paró automáticamente hasta que viniera el dueño y explicara por qué. Vino, habló con nosotros, primero con la sección, dijo "yo lo echo porque tengo plata". Y la gente se volvió loca".

El paro se extendió a las dos plantas, a pesar de las amenazas de despidos masivos y las negociaciones del sindicato a espaldas de los trabajadores. Finalmente, el 7 de junio, Benítez fue reincorporado, con el agregado de que los trabajadores obtuvieron en la lucha un incremento salarial de 300 pesos sobre el básico de 704. "Ahora se dieron cuenta de que estos compañeros, que están al frente, o que mantienen diálogo con la patronal tienen la cobertura de parte de todos nosotros. Y como me reincorporaron a mí, se puede reincorporar a quien quieran tocar".

Hoy el conflicto recrudece: a la lucha por un básico de $1.500, el reconocimiento de antigüedad, categorías y plus por trabajo insalubre, se le suma la sindicalización que la Unión de Obreros y Empleados Tintoreros Sombrereros y Lavaderos les niega, con argumentos tales como que carecen de personería gremial, de mutual o ambulancia. "Queremos que las 200 afiliaciones que le hemos entregado en mano se hagan activas y que sea como tiene que ser. Que los trabajadores elijan sus propios delegados, para que todo esté más transparente", afirmaron.

Estos luchadores que rescatan la necesidad de solidarizarse con otros trabajadores que están llevando adelante luchas similares a la suya, que forman parte del MIC [Movimiento Intersindical Clasista] y tienen una fuerte impronta de autonomía sostienen que "la lucha sin los trabajadores no se va a conseguir, que no hay ningún partido político, ni ningún politiquero que venga a "salvar las papas"". Y agregaron: "Acá hay que hacer un frente común entre la gente que está oprimida, los que están luchando, los que se ganan el pan, los que se llevan el pan diario, para la familia, para mantenerse, para tener una vida mejor."

 

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