Brasil: El mito del Paraiso perdido

Con el descalabro del gobierno Lula, se multiplican las personas que melancólicamente recuerdan, el viejo PT y piden una vuelta al partido que supuestamente existía antes de la llegada al poder. De nuevo reaparece la idea, tan recurrente, de que hubo un estado original, más o menos puro, que debe ser recuperado.
En otros contextos, ¿quien no oyó historias sobre la existencia de un hombre original, una sociedad original, una lengua original? Se busca ahora un partido original. Son conceptos que pertenecen al universo del pensamiento mítico. En la vida real, no hay comienzos absolutos, descontaminados de posteriores decadencias. No hay puntos de partida y de llegada. Hay procesos. Los trabajos etnológicos de Bronislaw Malinowski (antropólogo inglés nacido en Polonia, 1884-1942), fueron decisivos para demostrar estos conceptos.
El caso del PT, por ser tan reciente, es aún más claro. Las deformaciones que han aparecido últimamente no comenzaron ahora ni son consecuencia de un error individual. Representan sin más la transferencia, para la esfera del gobierno federal, de prácticas iniciadas, con toda seguridad, en los primeros años de la década de 1990, tal vez antes, y que jamás se produjeron de forma discontinua. Las huellas digitales del mismo grupo aparecen en la gestión del "Fundo de Amparo ao Trabalhador" (FAT), en la organización de la contabilidad de la campaña presidencial de 1994, en la gestión de algunas alcaldías, como en Santo André, en la búsqueda del control de los fondos de pensiones, por citar tan solo las situaciones más notables.
Hace ya años, que se cuentan historias escabrosas sobre todos esos acontecimientos, pues un esquema tan amplio y antiguo jamás puede permanecer completamente invisible. Al aceptar convivir con esos hechos y al mismo tiempo mantener para consumo externo la bandera de la ética, el PT quedó expuesto a la acción corrosiva de la hipocresía, lo que a su vez le destruyó.
Duendes Lula siempre compartió la intimidad con aquel grupo y fue el principal beneficiado de sus acciones. Sin embargo, garantiza que no sabía nada. Respeto a quien de credibilidad a dichas palabras, de la misma manera como respeto a quien cree en los duendes. Sea como fuera, por el número de conexiones ya descubiertas y de instituciones involucradas, públicas y privadas, parece claro que durante su gobierno, estaba ocurriendo la creación de una red de corrupción pocas veces igualada. Una red sistemática, planeada, colectivamente organizada.
Desde la empresa pública de Correos a la Petrobras (1), desde las empresas que recibían créditos a los dineros dedicados a la publicidad, desde el Banco de Brasil a los fondos de pensiones, nada estaba, en principio, fuera de su radio de acción. Un esquema de este tipo necesita siempre de fuertes apoyos en los altos escalones del gobierno, aquellos que ordenan los pagamientos y realizan los nombramientos. Sílvio Pereira, Delúbio Soares, Waldomiro Diniz y otros "operadores" nunca tuvieron cargos que les permitiesen actuar en solitario de forma tan eficaz. Nuevos pasos se estaban preparando. Después de la ya anunciada reforma sindical, el grupo podría dar el gran salto, con la transformación de las centrales sindicales en entidades mucho más centralizadoras, financieramente poderosas, capacitadas para gestionar bancos, planos de salud privados y fondos de pensiones. El grupo abandonaría la fase de "acumulación primitiva", sustentada en los delitos, y se colocaría dentro de la legalidad, por medio, principalmente, del sindicalismo de los negocios.
El tránsito en dirección a una actividad empresarial regular, muy rentable, es el sueño de toda mafia. El predominio de este proyecto nos ayuda a explicar por que fue abandonada de manera tan fácil, de forma tan completa, cualquier insinuación para construir un gobierno transformador. Hace ya mucho tiempo que los objetivos eran diferentes. Estamos ante un fenómeno nuevo de nuestra historia. Un fenómeno que tiene varias dimensiones. Una de ellas es la introducción, dentro de la izquierda brasileña y a gran escala, de aquello que, en otro contexto, Marx llamaba de "el poder disolvente del dinero". Las sociedades antiguas, basadas en la tradición, en la jerarquía y en la religión, desconfiaban de los banqueros y de los grandes comerciantes no siendo extraño que les reprimiesen, porque percibían que el fortalecimiento de la esfera del dinero servía para producir el desmoronamiento de otros muchos vínculos. Eso fue lo que finalmente ocurrió en el mundo moderno, para bien o para mal, con la absoluta mercantilización de la vida social.
Un proceso semejante ocurrió en la izquierda brasileña durante los últimos quince años. La hegemonía conseguida por Articulación (2), dentro del PT y de la CUT (Central Unica dos Trabalhadores), no puede ser desvinculada del uso sistemático de esa nueva y poderosa arma, hasta entonces desconocida entre nosotros, el arma del dinero. Ella acabó destruyendo los sueños colectivos. Hizo innecesario el debate ideológico. Transformó la militancia en un estorbo, ante la docilidad de "los cabos electorales" remunerados(3). Y acabó devorando a sus propios ejecutores. Sus proyectos originales, que contenían alguna política de interés, también fueron disueltos por ese mismo poder.
La red de complicidades que dicho grupo reunió a su alrededor, con variados grados de vinculaciones y responsabilidades, contaminó tan profundamente al PT que una reforma seria del partido se hizo inviable. Se cumplía mi profecía, realizada desde la tribuna, cara a cara con los 600 delegados en el encuentro nacional de 1995, el último del cual participé: al aceptar financiamientos de bancos y empresas, realizados a escondidas de las instancias representativas del partido, nos colocábamos ante el huevo de la serpiente que nos devoraría.
De dicha responsabilidad histórica, gravísima, Lula no podrá escapar. Su aptitud como líder, corroyó, interiormente, a una parte significativa de la izquierda. No nos dejará ningún legado político, teórico o moral. Lula optó por la esquizofrenia: corta todos los presupuestos de los ministerios, para conseguir materializar el alucinante superávit exigido por el capital financiero, y pregona que ningún gobierno realizó tantas cosas como el suyo; dimite a Olivio Dutra, para nombrar a un protegido de Severino Cavalcanti (4) y dice horas después que las élites jamás consiguieron presionarlo; su hijo recibe 5 millones de reales de una concesionaria de servicios públicos, coloca a un abogado de dicha concesionaria en un puesto de responsabilidad del tribunal público donde aquella responde por sus más importantes investigaciones y todo ello no le impide anunciarse como el más ético de los brasileños; después de dos años y medio dirigiendo el gobierno, continua atribuyendo las dificultades a una herencia maldita que el mismo agrava con sus aptitudes. Renunció a una coherencia mínima entre lo que dice y lo que hace.
Apuesta a la desinformación del pueblo, en una identificación popular con su persona de carácter pre política, irracional, porque un día, hace ya mucho tiempo, Lula fue pobre. Está convirtiéndose en un "espectáculo excesivo", según una expresión que Roland Batres utiliza para referirse a las luchas de catch. Contrariamente a lo que normalmente se dice, su gobierno es más conservador en lo político que en lo económico. Lula fue la esperanza traicionada a la que se refería Ernst Bloch.
Cerca del fin
Hace ya más de diez años que el PT se está muriendo, pero este proceso no podía completarse antes de materializarse el "Lula-la" (5). La agonía se prolongó y poco a poco el PT se fue pudriendo. Se convirtió en una experiencia efímera, y sobre todo equivocada, de la vida brasileña. Pretendiendo convertirse en el nuevo absoluto, rompió con la memoria de las luchas populares. Rechazó la teoría. Se negó a ver la diversidad de Brasil. Se relajó de sus principios, exacerbó la arrogancia. Asumió la diseminación de un enorme conjunto de antivalores, formando la más descualificada generación de cuadros y líderes de toda nuestra historia.
Perdónenme los innumerables petistas honestos, pero no es el momento de utilizar medias palabras. La inmensa mayoría de ellos fueron cómplices de la desgracia, por lo menos por omisión. Felizmente, el ciclo del PT está próximo de su final. El partido continuará existiendo como una más de las siglas políticas pragmáticas, desprovistas de utopías, siglas con las cuales se disputan elecciones y se construyen carreras políticas. Tan solo eso. Por más dolorosa que sea la crisis, nos permitirá llegar al final de la pesadilla de una izquierda sin nervio, honra y carácter, incapaz de ofrecer a la sociedad brasileña un proyecto histórico transformador.
Muchos temen que la derecha se fortalezca. Tienen razón, mas solo a corto plazo. Paradójicamente, la crisis del gobierno Lula, podría llegar a ser la crisis del neoliberalismo brasileño, propiciando, por fin, la aparición de una propuesta real de cambios, cuyos contornos permanecen aún oscuros.
Sin embargo, no creo que la sociedad acepte pasivamente la vuelta de los viejos y ya conocidos esquemas, que hundieron a nuestro país en el atolladero. La sociedad exigirá un proyecto nuevo. Nuestra grandeza será medida por la capacidad que tengamos para construirlo. Preferente de izquierdas. Si fuese posible con las izquierdas. Sin las izquierdas, si ello fuera necesario, pues la crisis brasileña es demasiado grave. Hay en juego mucho sufrimiento humano. Respecto a mi posición personal, el compromiso con el pueblo y con la nación está por encima de las sectas. En este momento, nuestra consigna tiene que ser el "motto" del último movimiento de la "opus" 35 de Beethoven: "¿Muss es sein? ¡Es muss sein!" - ¿Tiene que ser? ¡Tiene que ser!
* César Benjamin fue fundador del Partido de los Trabajadores, PT, y dirigente hasta el año 1995. Es autor de "A Opcão Brasileira "y "Bom Combate" (ambos editados por la Contraponto). Es coordinador nacional Del Movimiento Consulta Popular.
Este artículo fue publicado en el periódico Folha de São Paulo, el dia 7 de agosto del 2005.
Notas
(1) Nota de la Traducción, NT: Empresa pública que controla la producción del petróleo de Brasil.
(2)NT: Tendencia del PT que durante los últimos años fue mayoritaria.
(3) NT: En Brasil se llaman "cabos electorales" a las personas que tradicionalmente compran los votos.
(4) NT: Famoso personaje público del PT y ex ministro del Ministerio de las Ciudades, del cual fue dimitido en la última reforma política. D. Severino Cavalcanti, es el actual presidente del Congreso de los Diputados, y cuyo partido (el PP, Partido Progresista), es aliado del gobierno.
(5) NT Expresión popular utilizada para manifestar el apoyo a Lula durante las elecciones presidenciales.
(Traduccion para Resumen Latinoamericano: Luiz Zorraquino)







