Bush ilustrado
Enfrentado a una obra de arte legítima, Bush, desprovisto de competencia específica, aplica espontáneamente el ethos neoconservador más rastrero

El naturalismo agresivo de las ilustraciones de los westerns genera juicios que son siempre respuestas a la cosa representada. Una estética imperial que subordina forma y existencia de la imagen a su función propagandística-ideológica más burda y tosca. Casi hablando de Bush, Kant escribe: “El gusto es siempre bárbaro, cuando mezcla los encantos y las emociones a la satisfacción y es más, si hace de aquellas la medida de su asentamiento”. Más que un puesto a mantener, Bush debe planear con cuidado su retiro imperial.







