Carne podrida sobre Venezuela
Trump vende carne podrida, falsedades sobre las actitudes del pueblo, el gobierno y el ejército venezolanos, pero no faltan carroñeros que se nutren de ella para desparramarla
La primera conclusión evidente es que el ataque estadounidense a Venezuela, que consiguió secuestrar al presidente y a su compañera, no pudo cambiar el gobierno. Después del golpe que significó evidenciar la superioridad militar estadounidense, no haber sucumbido en la fragmentación o en luchas internas, es un triunfo del PSUV y el alto gobierno chavista. Las decisiones del pueblo chavista serán vitales para la continuidad del proyecto bolivariano.
Los hermanos Rodríguez, dos muy eficaces gestores de políticas públicas y de manejos diplomáticos, llegaron al gobierno de la mano de Maduro. La cúpula militar continuó intacta y no se quebró la cadena de mandos. Este es un gran triunfo político. Con sus más y sus menos, el gobierno que quedó es el mismo que se convirtió en un obstáculo a remover por la política exterior estadounidense. Con la diferencia que Maduro y Cilia Flores se han convertido en los presos políticos más famosos del mundo, con una acusación de narcotraficantes que no resiste el menor análisis. Ya la Justicia norteamericana bajó lo del Cartel de Soles, porque daba mucha vergüenza.
Que el ataque realizado el 3 de Enero por el ejército estadounidense, con la actuación destacada del grupo Delta, haya infligido una dura derrota a la seguridad venezolana no debe sorprender. EEUU es un país que desde hace años esta guerreando y acumulando capacidades operacionales y experiencia militar. El ejército venezolano puede tener armas y convicciones, pero está en desventaja, mucho más si todo el poder enemigo se concentra en un par de puntos estratégicos.
Hay una vieja premisa de la guerrilla que aprendió San Martín luchando contra las tropas napoleónicas, y que aplicaron los "infernales" gauchos de Güemes con mucho éxito: Si se concentra en un solo punto toda la fuerza militar de un pequeño ejército, se pueden obtener victorias, aún contra ejércitos más poderosos. Demás esta decir que el estadounidense no es un ejército pequeño.
Las derrotas desmoralizan, y los estrategas militares saben que esas victorias se consolidan cuando el conjunto de la población se desmoraliza, y por eso entró en acción el grupo de tareas de la fuerza cognoscitiva y mediática estadounidense. Trump es una de sus armas mas letales. Primero dijo que va a gobernar Venezuela por medio de Delcy Rodriguez. Después, sostuvo que tuvieron éxito gracias a los que abandonaron a Maduro, luego afirmó que ya la presidente le ha asegurado 54 millones barriles anuales de petróleo. Los famosos 54 millones de barriles son los que ya reciben por parte de Chevron a razón de 150.000 barriles diarios, en un año de 365 días. Representan alrededor del 10% del petróleo que vende Venezuela.
Trump vende carne podrida, pero no faltan carroñeros que se nutren de ella para desparramarla. Le creen a un sujeto que ha demostrado ser un estafador, un golpista, uno de los apoyos del genocidio de Palestina y que está esquivando en su propio país acusaciones por pedofilia. De esos carroñeros hay de toda laya. Los que ganan espacio en la prensa burguesa con sus argumentos supuestamente "independientes" y los que, como perros garroneros, solo preguntan públicamente, apuntando a las mismas incertidumbres que trata de promover el imperio.
Mantener el poder político en un país asediado significó un alto costo social y mantener alianzas bastante incómodas con la burguesía local. Solo un 30% de su población acompañó todas las decisiones políticas de Maduro en los últimos 10 años; muchos no lo entendieron o lo criticaron, pero pusieron el límite de no apoyar a la derecha. Frente a la amenaza estadounidense, muchos chavistas disconformes cerraron filas con el gobierno y la derecha se hizo aún más minoritaria.
Después de los bombardeos y el secuestro de Maduro, una enorme mayoría repudia la agresión estadounidense y la derecha no se anima a asomar la nariz en la calle. Que Trump haya descartado a María Corina Machado no se debe a celos por lo del Premio Nobel; responde a la comprensión que esa mujer no podría gobernar Venezuela.
Las acciones que desarrolla Trump en su política exterior apuntan a apropiarse de bienes naturales para prepararse para una futura confrontación con China, pero también mira el ascenso o decenso de sus adhesiones dentro de su propio país. El pueblo norteamericano es bastante ignorante, pero no tan tonto como para no darse cuenta de que si la fuerza militar y la capacidad de sanciones económicas son sus únicos argumentos, su país empezará a convertirse en un paria internacional como lo es Israel. No hay autoridad plena si no hay algún grado importante de consenso.
Quienes reducen la política a la geopolítica, especulan con una inminente intervención de China para equilibrar el conflicto. No me convence. Creo que China es consciente de que viene ganando la disputa con EEUU en el plano productivo y en el consenso mundial. Como aquellos equipos de fútbol que están ganando 2 a 0 y en el segundo tiempo, prefieren hacer circular la pelota, haciendo jueguitos en el medio campo para no arriesgar el partido. Ven a su rival equivocarse y no lo interrumpen.
Trump está aterrorizando a Nuestramérica, con excepción de gobiernos de países que son vías principales del tránsito de drogas (Ecuador, Paraguay y Argentina). Y en territorio estadounidense, venezolanos que festejaban la "libertad" de Venezuela, fueron detenidos y deportados.
El pueblo y el gobierno venezolano perdieron una batalla pero no la guerra. Ha sido identificado, fuera de toda duda, que el enemigo principal es el imperio estadounidense. Cuando vuelve a quedar claro que el Estado venezolano no puede resistir la agresión estadounidense, mantener la unidad del gobierno y las fuerzas armadas ha sido muy importante y las decisiones del pueblo chavista serán vitales para la continuidad del proyecto bolivariano.
huelladelsur.ar







