[COP-16] La justicia climática y la crisis civilizatoria

Cuando pensamos en cambio climático, la mayoría de las veces pensamos en glaciares derritiéndose, poniendo en peligro a osos polares, focas y otros grandes mamíferos habitante de los polos; también pensamos en huracanes de gran intensidad y los destrozos que estos ocasionan. La televisión nos muestra: Hoteles devastados y el mar cubriendo gran parte de lo que antes eran playas, marinas y costas turísticas, polos derritiéndose y sumergiéndose en el agua helada.
Es un hecho innegable e incuestionable que el clima esta cambiando y que estos cambios están afectando las relaciones de las especies en los distintos ecosistemas, incluidas en ellas la especie humana. Imaginarnos lo que los medios de comunicación han tomado como los ejemplos significativos del cambio climático es correcto, pero no es del todo realista, pues para un habitante del Desierto de Sonora es difícil identificar como propio el deshielo de los polos, de igual forma a un Tarahumara o a alguien que vive en los bosques Cascadian, en el noroeste de Norteamerica, no pueden imaginar la magnitud de un huracán golpeando las costas del Golfo de México o una de las islas del Pacifico Sur, sin embargo, los cambios del clima tienen sus afectaciones en todo el mundo; no son tan difíciles de identificar e incluso buscar soluciones de adaptación y mitigación a un nivel mas comunitario, que las que se buscan en la actualidad.
Reconocer estas afectaciones a nivel comunitario y buscar soluciones al mismo nivel, nos llevan a la búsqueda de una justicia climática y a un reconocimiento de acreedores ecológicos para con un modelo económico y civilizatorio que fomenta y aumenta las desigualdades ambientales, sociales y con esto la problemática socio ambiental.
Si bien es cierto que en los últimos diez años el cambio climático ha formado parte de las noticias permanentes en los distintos medios de comunicación, desde la televisión hasta la prensa escrita y la mayoría de las personas con acceso a estos medios saben de sus causas y consecuencias: identificamos el calentamiento global tiene una relación directa con la industrialización y el aumento de los gases de invernadero antropogenico en la atmósfera, el uso del combustible fósil y la explotación de los recursos naturales; los problemas sociales mas inmediatos no siempre son visibles por los medios de comunicación o por los ahora llamados activistas del clima, sin embargo están presentes y están causando una serie de problemáticas mas allá del cambio de clima y de la extinción de especies.
Desde la década de los setenta, cuando algunos científicos pusieron el fenómeno del cambio climático y su consecuencia mas tangible: el calentamiento global sobre la mesa, el fenómeno solo ha sido tratado por científicos ambientales y/o activistas ecologistas radicales sumándose algún que otro ambientalista moderado. Por lo tanto a este problema siempre se le ha identificado como un problema ambiental y la mayoría de las acciones que se presentan como solución, son acciones de conservación de ecosistemas, de correcciòn en algunos de los casos, pero poco o nada se toma el problema desde una perspectiva social y económica, dos aristas del que después de 30 años apenas comienza a ser parte del discurso.
Si bien es cierto que el derretimiento de los glaciares y los grandes huracanes en la actualidad tienen serias repercusiones en los ecosistemas, contribuyendo a desequilibrios en las cadenas tróficas y de supervivencia de los seres vivos mas vulnerables a estos cambios, los costos de las economías locales también sufren un severo revés, pero no solo por estas catástrofes naturales, sino por cambios en el clima que no son tan impactantes para el ojo humano, pero que contribuyen seriamente en los problemas del clima y en las actividades antropogenicas. Sin embargo los últimos tres años, el tema de las afectaciones climáticas en las economías emergentes o en los países en vías de desarrollo ha sido tema de discusión en las cumbres o reuniones de la convención marco para el cambio climático de la Organización de Naciones Unidas, lo cual se podría clasificar como una buena señal: incluir el impacto del cambio climático en en las poblaciones humanas.
Pero esto solo ha servido para dos cosas: la primera es para reconocer que los países mas pobres tienen una carencia de políticas y legislaciones ambientales que permitan una adaptación a los efectos de calentamiento global, además que permiten a las corporaciones continuar con la privatización y la extracción de recursos naturales, contribuyendo así al incremento de la deuda ecológica y de la injusticia ambiental de las poblaciones mas vulnerables. La segunda es el negocio verde que se ha venido dando desde la puesta en marcha el protocolo de Kyoto. Tanto los Mecanismos de Desarrollo Limpio, el cap and trade, el REDD y demás Mecanismos de Carbono han abierto el camino para que corporaciones, Instituciones Financieras Internacionales y Gobiernos pintándose de verdes y preocupados por el cambio climático se enriquezcan con falsas soluciones que impactan igual o mas que la extracción depredadora de los recursos naturales actual.
El cambio climático a pesar de lo que los medios de comunicación masivos nos venden no es solo un problema ambiental o de perdida de ecosistemas, también es un problema social que se presenta con la desertificación y la perdida de suelos, la crisis actual del agua, la crisis agrícola global y la migración.
Se deben buscar medidas de adaptación y control de daños que vayan encaminados a la búsqueda de una justicia climática que permita que las poblaciones mas vulnerables – de cualquier especie existente- sean capaces de adaptarse a todas los efectos y consecuencias que los cambios en el clima están provocando. Buscar una justicia climática desde una identidad de afectados ambientales y acreedores de una deuda que día a día aumenta por el modelo civilizatorio que fomenta y contribuye a la privatización y destrucción de los recursos naturales es parte fundamental de reconocernos como una sociedad cambiante y en la búsqueda de una forma de relacionarnos entre nosotros y nuestro entorno mucho mas amigable e igualitaria.
El cambio sistémico sumado a la crisis civilizatoria que vivimos actualmente son producto de la falta de un enfoque ecosistemico y no me refiero a un enfoque meramente conservacionista o más cercano a las agendas verdes, sino todo lo contrario, me refiero a un enfoque donde las poblaciones humanas son parte de la dinámica y de los distintos ciclos que permiten a un ecosistema mantenerse sano; es decir un cambio de paradigma donde somos parte de un sistema el cual necesita que todos y cada uno de los pobladores haga su parte para un bien común y no es su propio beneficio. Un cambio de paradigmas donde los bienes naturales no sean visto como recursos que se pueden vender o intercambiar, sino como una parte fundamental de nuestro planeta del cual nosotros los seres humanos solo somos una pequeña parte de todo un sistema.
Ponencia presentada en noviembre del 2009 en el foro sobre Cambio Climático organizado por la Fundación Boell en la ciudad de México.
www.frontline.lunasexta.org







