lahaine.org
Medio Oriente :: 20/03/2026

Cuando el colonialismo habla y Europa teoriza: Palestina y los límites del marxismo eurocéntrico

Jaldía Abubakra
Durante décadas, una parte significativa de la izquierda europea —incluyendo sectores del comunismo— ha intentado interpretar la cuestión palestina a través de las categorías del (pos)marxismo

Sin embargo, la realidad histórica del colonialismo de asentamiento en Palestina y la persistencia de una resistencia anticolonial han puesto de manifiesto los límites de esos marcos teóricos. Frente a esta mirada eurocéntrica, la tradición revolucionaria palestina —expresada en el pensamiento de Ghassan Kanafani y George Habash, y en diálogo con el análisis anticolonial de Frantz Fanon— ofrece claves más profundas para comprender Palestina como una lucha de liberación nacional contra un proyecto colonial sostenido por el sistema imperial internacional.

Durante mucho tiempo, el marxismo europeo intentó explicar Palestina a partir de categorías elaboradas en contextos históricos muy distintos. Imperialismo, lucha de clases, revolución proletaria mundial: estas herramientas permitieron identificar algunos aspectos importantes del conflicto, pero también revelaron su insuficiencia cuando se enfrentaron a una realidad marcada por el colonialismo de asentamiento, la expulsión de un pueblo y la persistencia de una lucha de liberación nacional.

El problema no ha sido únicamente teórico. Con frecuencia, la izquierda europea ha observado Palestina desde una distancia analítica que la lleva a interpretar la resistencia palestina según debates internos de la tradición socialista europea, en lugar de partir de la experiencia concreta del colonialismo y de las formas de resistencia desarrolladas por los pueblos del Sur Global.

Frente a este enfoque, la tradición revolucionaria palestina desarrolló una lectura distinta. En ella, Palestina no aparece como un simple caso dentro de la teoría del imperialismo, sino como una lucha de liberación nacional contra un proyecto colonial sostenido por el sistema imperial internacional.

Desde las primeras formas de resistencia contra el colonialismo británico en las décadas de 1920 y 1930 —vinculadas a figuras como Izz ad-Din al-Qassam— hasta las diferentes corrientes revolucionarias que surgieron tras la Nakba de 1948, la lucha palestina ha atravesado diversas etapas ideológicas y organizativas, pero siempre ha mantenido un mismo horizonte histórico: la liberación de Palestina frente al colonialismo.

Palestina como lucha de liberación nacional

Para los revolucionarios palestinos, la cuestión central siempre ha sido clara: Palestina es, ante todo, una lucha de liberación nacional contra un proyecto colonial de asentamiento.

Ghassan Kanafani explicó con gran claridad esta realidad al definir el sionismo como un movimiento colonial de asentamiento apoyado por el imperialismo internacional. Para Kanafani, Palestina no podía entenderse únicamente como un conflicto territorial o religioso, sino como parte de una estructura global de dominación colonial.

El sionismo no es simplemente una extensión del imperialismo económico. Es un sistema colonial cuyo objetivo ha sido sustituir a la población indígena mediante la inmigración organizada, la expulsión de los habitantes originarios y la construcción de un nuevo orden político sobre el territorio colonizado.

En este contexto, la contradicción principal no se presenta inicialmente entre clases dentro de una misma sociedad, sino entre colonizador y colonizado. Esta realidad ha marcado profundamente la forma en que se ha desarrollado la resistencia palestina.

Dirigentes revolucionarios como George Habash insistieron precisamente en esta dimensión. Para ellos, la liberación de Palestina debía entenderse como parte del movimiento anticolonial global y como un elemento central dentro de la lucha contra el imperialismo en el mundo árabe y en el Sur Global.

El problema del eurocentrismo en el marxismo

Una de las limitaciones más persistentes del comunismo europeo ha sido su tendencia a interpretar las luchas del Sur Global a partir de esquemas teóricos elaborados en contextos históricos muy distintos.

El marxismo europeo surgió en sociedades industrializadas donde la contradicción central se estructuraba entre burguesía y proletariado. Sin embargo, en los territorios colonizados las condiciones históricas eran radicalmente diferentes.

Allí, la opresión nacional, el despojo territorial y la violencia colonial constituyeron las experiencias fundamentales que configuraron la conciencia política de las poblaciones sometidas.

El pensamiento anticolonial desarrollado por intelectuales del Sur Global permitió comprender mejor esta realidad. Frantz Fanon mostró que el colonialismo reorganiza toda la estructura social mediante una división radical entre colonizadores y colonizados.

Por esta razón, la lucha anticolonial no puede interpretarse simplemente como una fase previa de la revolución proletaria mundial, sino como un proceso histórico con dinámicas propias.

Nacionalismo revolucionario y lucha anticolonial

En la tradición marxista europea, el nacionalismo fue frecuentemente considerado como una ideología burguesa destinada a dividir a la clase trabajadora.

Sin embargo, en contextos coloniales el nacionalismo adquiere un significado completamente distinto.

Para pueblos sometidos a ocupación y expulsión, el nacionalismo no representa simplemente una construcción ideológica de las élites, sino una forma de conciencia colectiva frente a la colonización.

La resistencia palestina tampoco ha sido nunca ideológicamente homogénea. A lo largo de su historia han coexistido corrientes nacionalistas, marxistas, panarabistas e islamistas, todas ellas surgidas de una misma experiencia histórica de colonización y desposesión. Algunas de las primeras expresiones organizadas de resistencia armada contra el colonialismo británico y el proyecto sionista estuvieron vinculadas precisamente a figuras religiosas como Izz ad-Din al-Qassam, cuyo liderazgo en la década de 1930 dejó una huella profunda en la memoria política palestina.

La figura de al-Qassam se convirtió con el tiempo en uno de los símbolos fundacionales de la resistencia palestina moderna. Su levantamiento contra el colonialismo británico y la expansión del proyecto sionista inspiró a generaciones posteriores de combatientes palestinos. Desde la gran revuelta de 1936-1939 hasta las organizaciones revolucionarias surgidas tras la Nakba de 1948, y más tarde las diferentes formas de resistencia desarrolladas en Gaza, Cisjordania y el exilio, la lucha palestina ha mantenido una continuidad histórica marcada por la persistencia de la resistencia frente al colonialismo.

La resistencia como experiencia histórica

Otra diferencia fundamental entre los análisis teóricos externos y la tradición revolucionaria palestina radica en la forma de entender la resistencia.

Para muchos análisis europeos, la cuestión central consiste en evaluar si los movimientos de resistencia se ajustan a determinados marcos ideológicos.

Para los pueblos colonizados, en cambio, la resistencia surge de una experiencia histórica concreta: la ocupación, el despojo de la tierra, el exilio y la violencia cotidiana.

Kanafani insistió en que la conciencia revolucionaria del pueblo palestino nace precisamente de esa experiencia.

La revolución no surge primero en los libros ni en los esquemas teóricos. Surge de la experiencia directa del colonialismo.

Colonialismo y violencia

El colonialismo de asentamiento no se limita a la explotación económica. Su objetivo es transformar radicalmente el territorio mediante la expulsión o subordinación permanente de la población indígena.

El análisis de Frantz Fanon resulta especialmente esclarecedor para comprender esta dinámica. Fanon explicó que el colonialismo es, en esencia, un sistema fundado sobre la violencia estructural. La violencia de la resistencia surge como respuesta histórica a esa dominación.

En Palestina, esta violencia estructural se manifiesta en múltiples formas: ocupación militar, apartheid jurídico, confiscación de tierras, desplazamientos forzados y destrucción sistemática del tejido social.

Palestina y el antiimperialismo global

Desde mediados del siglo XX, Palestina ha ocupado un lugar central en el imaginario antiimperialista internacional.

George Habash situó explícitamente la lucha palestina dentro de un marco que incluía a Vietnam, Argelia, Cuba y otros procesos revolucionarios del Tercer Mundo.

Hoy, en el contexto de la crisis del orden internacional dominado por Estados Unidos, esta dimensión vuelve a adquirir una nueva centralidad.

Los acontecimientos iniciados con la Tormenta de Al-Aqsa han marcado una nueva fase en la historia del conflicto y han vuelto a situar Palestina en el centro de las dinámicas geopolíticas de Asia Occidental.

En este escenario, la lucha palestina se entrelaza con procesos regionales más amplios: la resistencia en el Líbano frente a la agresión israelí, la irrupción de Yemen en el equilibrio estratégico del mar Rojo y el papel de Irán dentro de la arquitectura geopolítica regional.

Gaza y la fase actual del conflicto

La guerra desatada contra Gaza desde octubre de 2023 ha puesto de manifiesto con una crudeza extrema la naturaleza del sistema colonial en Palestina. La destrucción sistemática de ciudades enteras, el desplazamiento masivo de la población y la violencia ejercida contra la sociedad civil no pueden entenderse únicamente como operaciones militares, sino como parte de una lógica histórica de eliminación y control propia del colonialismo de asentamiento.

En este contexto, Gaza se ha convertido en uno de los símbolos más dramáticos de la confrontación contemporánea entre colonialismo y resistencia, recordando al mundo que la cuestión palestina sigue siendo, en esencia, una lucha contra un sistema de dominación que pretende borrar a un pueblo de su propia tierra.

Hace décadas, Ghassan Kanafani escribió que la causa palestina no era una tragedia humanitaria, sino una lucha revolucionaria contra el colonialismo. Hoy, sus palabras resuenan con una claridad renovada.

La fase histórica abierta por la Tormenta de Al-Aqsa ha vuelto a situar Palestina en el centro de la confrontación entre colonialismo y liberación, entre hegemonía imperial y resistencia de los pueblos.

Comprender Palestina exige abandonar definitivamente los marcos teóricos eurocéntricos que durante décadas han limitado el análisis de la izquierda europea.

Porque la revolución no comienza en los esquemas teóricos. Comienza allí donde los pueblos se levantan contra el colonialismo.

Y mientras el colonialismo exista, la resistencia seguirá siendo no solo inevitable, sino también legítima.

----

Referencias

Kanafani, Ghassan. La resistencia palestina bajo la ocupación, 1948–1968.

Fanon, Frantz. Los condenados de la tierra.

Habash, George. Discursos y entrevistas sobre la revolución palestina.

alkarama.eu

 

Contactar con La Haine

 

Este sitio web utiliza 'cookies'. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas 'cookies' y la aceptación de nuestra política de 'cookies'.
o

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal