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15/06/2012 :: Europa, Mundo

El mundo que nos rodea: Entrevista con Miguel Urbano Rodrígues

x Marta G. Sojo
La decadencia estadounidense es irreversible. Por eso, el proyecto imperial de dominación planetaria, con base en su poder militar, es más peligroso

Desde que comenzó la crisis internacional, la Eurozona ha ido acumulando tropiezos, en medio de anuncios de lanzamientos de paquetes económicos contractivos y un sinfín de ajustes, recortes y medidas perjudiciales para los pueblos. Ya preguntes a un ciudadano común, o a un académico, todas las opiniones convergen en que les imponen la penuria.

Mirado con esa perspectiva es una razón válida conversar Miguel Urbano Rodrigues (Portugal 1925), escritor, periodista y político. Una pluma muy reconocida en el ámbito internacional y uno de los más certeros pensadores de izquierda en la actualidad. Tiene en su haber su época de docente de Historia Contemporánea en la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa. En cuanto a su perfil político, miembro del Partido Comunista portugués, fue diputado al Parlamento luso y a las asambleas legislativas del Consejo de Europa y de la Unión de Europa Occidental.

Su aguda percepción del momento actual nos la da desde el inicio de la entrevista, cuando refiere que “la situación mundial es caótica. Una crisis global amenaza la humanidad. Hay que recordar que la crisis de los subprime, iniciada en los Estados Unidos, fue el prologo de una crisis del capitalismo que, al alastrar a Europa, adquirió dimensión planetaria.

“Las medidas tomadas por George Bush primero y por Obama después la profundizaron. El objetivo fue salvar la banca, las aseguradoras y grandes empresas al borde de la quiebra, como la General Motors. Más de un millón de millones de dólares fueron invertidos por el Estado Federal en esa estrategia. Un volumen gigantesco de dinero fue encaminado para los responsables de la crisis, mientras las principales víctimas, los trabajadores, han sido olvidadas. Millones de familias han perdido sus casas y el desempleo creció enormemente, miles de empresas cerraron puertas. Pero el gran capital alteró poco sus prácticas fraudulentas. Significativamente, el actual secretario del Tesoro, Thimothy Geithner, es un hombre de Wall Street, defensor de las leyes de desreglamentación”.

Y añadía, en cuanto al Viejo Continente que “la Unión Europea, que es un gigante económico pero un enano político, adoptó una estrategia diferente, orientada a una falsa política de austeridad, de recorte “friedmaniano”. La fragilidad del euro es inseparable del hecho que el dólar es prácticamente la moneda universal. Sus emisiones son incontrolables. El Banco Central Europeo no puede imitar a Washington.”

Entonces, la austeridad que le imponen a Europa el FMI y otras entidades ¿cree resolverá sus problemas?

Irlanda, Portugal y Grecia, como países periféricos de la UE, económicamente más débiles, fueron las primeras cobayas de la estrategia de austeridad. Sus gobiernos, todos de derecha, se sometieron con docilidad a las exigencias de la Comisión Europea, hegemonizada por Angela Merkel, canciller alemana, y el presidente francés Nicolás Sarkozy. Al efecto fue nombrada una troika de representantes de la Comisión, del Banco Central Europeo y del FMI que, a cambio de una ayuda –diferente según los casos- impusieron acuerdos incompatibles con la soberanía nacional. Exigieron drásticas reducciones del déficit del presupuesto, aumento de impuestos, reducción brutal de salarios, legislación laboral que facilite el despido de trabajadores.

Italia y España se encuentran también al borde de un colapso. Ya aprobaron medidas de austeridad draconianas y un eventual pedido de ayuda haría mas dura la situación de sus trabajadores. El desempleo en España sobrepasa ya el 22 por ciento.

Merkel y Sarkozy -que tomaron decisiones ignorando las instituciones comunitarias- estaban sin embargo conscientes de que los efectos de la crisis empiezan a afectar peligrosamente sus países. Hay que recordar que los bancos alemanes y franceses son los principales acreedores de las deudas portuguesa y helena, cuyo total excede el PIB de ambos países. Se puede ya afirmar que la receta ultraneoliberal impuesta por Merkel-Sarkozy fracasó rotundamente en Grecia, cuyo penúltimo gobierno, el de Papandreus, para evitar la bancarrota, tuvo de pedir una ayuda suplementaria de 130 mil millones de euros.

La situación en Portugal es igual de tensa que en otros países europeos. ¿Cuál es su análisis al respecto?

En Portugal la crisis viene de lejos y resulta de políticas de derecha practicadas por sucesivos gobiernos del Partido Socialista (neoliberal y proimperialista) y del Partido Social Demócrata, de derecha asumida. La ayuda concedida, de 78 mil millones de euros, aprobada por el Parlamento, tiene como contrapartida un autentico diktat. Además de reducciones salariales pesadas y de supresión de los salarios, los trabajadores sufren las consecuencias de aumentos generalizados de precios y de la pérdida de conquistas históricas (salud, educación, pensiones, etc). La tasa de desempleo supera ya 14%, la tercera de Europa. La reciente huelga general que casi paralizó el país, y la gigantesca manifestación de protesta del 11 de febrero, en que participaron 300 mil personas, demostraron el repudio popular a la política del gobierno de Passos Coelho, de la cual es cómplice el Partido Socialista. Todo indica que las luchas sociales se ampliarán en los próximos meses.

Los griegos mantienen huelgas casi permanentes. ¿Es un signo significativo?

La imagen transmitida por las cadenas de televisión de lo que está pasando en Grecia deforma groseramente la realidad. El combate de los trabajadores griegos en defensa de la soberanía nacional, oponiéndose a las medidas impuestas por Bruselas y aceptadas por gobiernos que capitulan, es transformado por los medios europeos en una inexistente orgía de violencia. Diez huelgas generales exitosas en un año, conducidas por el PAME, el Frente Unitario en que el Partido Comunista de Grecia (KKE) tiene un papel fundamental, ofrecen la mejor prueba de la recusa firme del pueblo de Pericles a someterse a la dictadura del capital.

La situación adquirió en la segunda semana de febrero en Atenas matices preinsurreccionales. Para comprender lo que pasa en Grecia es útil recordar sus heroicas tradiciones de lucha desde la guerra de independencia contra Turquía. En 1945, después de expulsar las últimas tropas alemanas, las fuerzas revolucionarias griegas se preparaban para asumir el poder cuando el ejército británico ocupó el país, restableció la monarquía e inició una represión sangrienta.

En estas semanas el pueblo griego combate por la humanidad contra el capitalismo senil.

Ante la profunda crisis que afecta esa área geográfica ¿Cree que se desintegrará la Unión Europea, o podrá continuar adelante?

Como marxista, soy incompatible con especulaciones y todo tipo de futurología. Me abstengo de previsiones sobre lo que va a pasar en la Unión Europea, pero no creo que se desintegre. Una bancarrota en Grecia y la eventual salida de Portugal del euro e incluso -hipótesis improbable- de España e Italia no significaría el fin de la Unión Europea. No olvide que la Unión Europea es hija de la CEE y nieta de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, creada por seis países.

Los problemas que Alemania y Francia enfrentan, muy reales, no impiden que sean economías poderosas. Alemania creció 3% en 2011, más que los Estados Unidos, y es el segundo exportador del mundo, después de China. A fuerza de hablarse de los EE.UU. como la primera economía del mundo se omite que son también una nación parásita que consume mucho más que produce. Su deuda publica, la mayor del mundo, sobrepasa ya el PIB y el déficit de su balanza comercial se acerca a 800 mil millones de dólares anuales. Por sí solas, las reservas en dólares y títulos del Tesoro americano de China y Japón, estimados en 2 mil billones de dólares iluminan la fragilidad de la economía estadounidense. El gigante tiene pies de barro. La decadencia de su poder es transparente e irreversible.

En cuanto al marcado perfil bélico que amenaza a la humanidad, ¿cómo definiría esta problemática?

El imperialismo evolucionó en las últimas décadas. Las contradicciones entre las potencias imperiales persisten. Mas no son ya antagónicas. Es mínima hoy la posibilidad de guerras interimperialistas como las que devastaron Europa y Asia en el siglo pasado.

La crisis del capital, por ser estructural, no tiene salida dentro del sistema. Las guerras de saqueo surgieron como opción indispensable en el ámbito de la estrategia imperial de los Estados Unidos empeñados en controlar los recursos naturales de países de Asia y África, sobre todo el petróleo y el gas. Surgió así un imperialismo colectivo – la expresión es del argentino Claudio Katz.

Hegemonizada por los norteamericanos, se formó una alianza táctica donde participan el Reino Unido, Francia y Alemania, y socios menores como Canadá, Italia, España y Australia. La superioridad militar y tecnológica del bloque imperialista le permite con un costo de vidas reducido atacar y ocupar países del antiguo Tercer Mundo ricos en recursos naturales.

Eso ocurrió en Afganistán, Iraq y Libia. Se siguió hacia África subsahariana, con la intervención militar en Uganda. El Africa Comand permanece por ahora en Alemania, pero el Pentágono planea instalar un ejército permanente de 100 mil hombres en África. Obama anunció ya que la ayuda militar (léase intervención) en Sudan del Sur, el Congo y la Republica Centro Africana depende de un pedido a Washington.

Las agresiones militares son siempre precedidas de campañas mediáticas de ámbito mundial. Para impedir la solidaridad internacional con los pueblos seleccionados como blanco y sembrar la duda y la confusión en millones de personas en los países desarrollados, EE.UU. y sus aliados empiezan por demonizar a los líderes ´enemigos”´ Bin Laden, ex aliado de los Estados Unidos,fue posteriormente definido como su enemigo núero uno. Kadhafi, un año antes de la agresión a Libia, era recibido con honores especiales en Paris, Roma, Madrid y Londres,y tratado con respeto por Obama. Antes de la agresión que destruyó a Libia pasó a ser un monstruo sanguinario. No quiero establecer analogías, pero la actuación del imperialismo colectivo trae a la memoria la del III Reich hitleriano. Primero fue la anexión de Austria, después Munich y la destrucción de Checoslovaquia, después Dantzig, la invasión de Polonia y la II Guerra Mundial.

Lo fascistizante del ejército estadounidense en las guerras asiáticas es ya una realidad inocultable. La actuación de los drones, telecomandados de bases remotas, es criminal. La tortura de prisioneros, permitida por ley. Fotos de soldados norteamericanos orinando sobre cadáveres de afganos fueron publicadas en muchos países. En otras, un grupo de marines aparece sonriente junto a una bandera nazi con la cruz gamada; no fueron punidos.

La ley de Autorización de Defensa Nacional, promulgada por Obama, permite la prisión por tiempo ilimitado de cualquier ciudadano estadounidense sospechoso de terrorista.

No exageran intelectuales como James Petras al definir a la Unión Americana como un moderno Estado Policíaco; Michel Chossudovsky lo llama Estado Totalitario con Traje Civil. La perspectiva de un IV Reich amenaza a la humanidad.

Se habla persistentemente por los propios líderes europeos de que el capitalismo ya caducó. ¿Qué variante sólida pudiera sustituirlo? ¿Acaso hay algo teóricamente estructurado que sirva de sucesor?

La humanidad enfrenta la crisis más grave y compleja de su historia. Una crisis global, la primera, que es simultáneamente económica, militar, cultural, energética, ambiental.

La decadencia estadounidense es transparente e irreversible. Precisamente por eso, el proyecto imperial de dominación planetaria, por ellos hegemonizado, con base en su poder militar, es más peligroso. Amenaza incluso la continuidad de la vida en la Tierra, patria común del hombre.

Pero la agonía del capitalismo será prolongada. Su fin no tiene fecha previsible. La única alternativa creíble a la barbarie capitalista es el socialismo. ¿Que socialismo, Martha? Creo que el socialismo de mañana tendrá los colores de las sociedades que por él opten, de acuerdo con las tradiciones, cultura y peculiaridades de cada una.

Cuba ha dado una gran contribución a la creación de ese socialismo de mañana. El bloqueo más cruel de la historia en una guerra no declarada impidió el proyecto humanista y revolucionario cubano desarrollar en paz sus potencialidades humanistas y revolucionarias. Sin embargo, sin la resistencia de su pueblo, si no hubiera probado que era posible resistir al gigante norteamericano, no habría sido posible en América la Venezuela bolivariana de Chávez, la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa, todos los actuales desafíos latinos al imperialismo que asumen un significado inmenso en el cuadro de la lucha mundial de la humanidad contra la barbarie capitalista.

Por eso reitero: Creo en un socialismo humanizado que abra al hombre la posibilidad de realizarse integralmente, liberto de las fuerzas que lo oprimen.

Bohemia

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