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México :: 09/02/2008

El nuevo daño al campesino mexicano

El Zenzontle
La llamada "pacificación" trata en realidad de la ofensiva de los nuevos ricos chilenos, aliados al gobierno y al ejército, para apropiarse de las tierras que pertenecían, por derecho ancestral, a los mapuche

No hay plazo que no se cumpla. El 1º de enero de 2008 entró en vigor el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en el que se establece la apertura total del maíz y fríjol, así como la liberación de productos lácteos y azúcar. Esto significa la «muerte económica» para el campo mexicano y la quiebra para miles de productores, jornaleros y campesinos que no tendrán más opción que engrosar las filas de los indocumentados, si esto no cambia.

Desde que se puso en marcha el TLC en 1994, el país ha sufrido, según aprecian 300 organizaciones participantes de la Campaña Nacional en Defensa de la Soberanía Alimentaria y la Reactivación del Campo Mexicano Sin Maíz No Hay País, las siguientes consecuencias directas:

1) La pérdida de 2 millones de empleos agropecuarios, además de un incremento en 500 por ciento de la migración hacia los EU.

2) La producción de alimentos se estancó y la dependencia alimentaria aumentó cada año, con lo cual se impone una lógica perversa: emigran los campesinos y se importan alimentos producidos en el agro estadounidense, pagando por ellos más de 100 mil millones de pesos anuales.

3) México importa más de 10 mil millones de dólares en alimentos que podrían ser abastecidos por productores nacionales si contaran con el apoyo adecuado.

4) La falta de créditos obligó a un alto porcentaje de los agricultores a vender sus tierras a las grandes empresas comerciales. En el sur del país se redujo a la mitad el número de pequeños agricultores con acceso a crédito, además de que aumentaron considerablemente las tasas de interés.

5) Las importaciones de maíz de Estados Unidos se duplicaron en dos años y el grano se paga a precios inferiores al menos en 30 por ciento del costo de producción debido, al mayor rendimiento agrícola [en EE.UU.], pero también por los altos subsidios estadounidenses.

También el movimiento Sin Maíz no hay País señala con precisión, que la apertura comercial de granos, además de significar la destrucción de las actividades agrícolas por la falta de subsidios al campo, provocará el aumento del desempleo (en el campo se han perdido alrededor de 5 millones de empleos), una mayor migración a EE.UU., ya que miles de productores de maíz, frijol, leche y azúcar entrarán en una fase crítica, porque al ingresar los cuatro productos liberados, provenientes de Estados Unidos y Canadá, aumentará de forma imprevisible la salida de jornaleros hacia el norte del continente.

Con la apertura del Tratado de Libre Comercio se verán obligados a dejar el campo porque se encuentran en clara desventaja y optarán por buscar trabajo en EE.UU. Con cinismo la SAGARPA reconoce, por ejemplo que en el sur sureste de México solo 6 de cada cien productores pueden competir en las condiciones desventajosas del TLCAN. Por ello, el flujo de indocumentados mexicanos hacia Estados Unidos y Canadá se incrementará en 2008 en un 10 por ciento (varios expertos prevén que tan sólo el próximo año 600 mil connacionales buscarán cruzar la frontera norte).

En los últimos 14 años las condiciones para los campesinos mexicanos han sido (y serán) sumamente adversas, la pobreza se ha concentrado en las comunidades, donde sólo viven adultos mayores, niños y mujeres; las tierras se dejaron de sembrar por la baja rentabilidad, además se produce caro y se vende barato. La propia Secretaría de Hacienda, reconoce que para el desarrollo agropecuario y forestal el crecimiento de los recursos públicos fue nulo, pues en 2001 el monto total alcanzó los 45 mil 800 millones de pesos, en números redondos, y en 2007 la cifra se ubicó en 47 mil 800 millones.

Ante esto, enero de 2008 amanece desde el primer minuto con una muralla humana en Chihuahua contra la entrada de productos gringos y canadienses, protestas en Tijuana, Morelos, DF, Chiapas y otras regiones. El 2 de enero esa protesta suma organizaciones populares, sindicales y de derechos humanos, y convocaron a la marcha nacional el 31 de enero en la Ciudad de México (http://www.lahaine.org/index.php?p=27663).

Relacionado con esto vale citar el documento Llamamiento a la Nación Mexicana, elaborado por Paz con Democracia: El debilitamiento de nuestra autosuficiencia alimentaria tiene en enero de 2008 una fecha fatal; en virtud del cumplimiento del TLC, los granos básicos (maíz, fríjol) quedarán, desde ese momento, absolutamente desprotegidos.

Serán arrasados por la falta de créditos o subsidios, por los precios o por los cultivos transgénicos, si los campesinos, que están acentuando sus protestas, no son apoyados por la sociedad en su conjunto.

 

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