El verdadero rostro de Kirchner

Si el que inaugura "Museos de la Memoria" en La Perla o el que permite que se mantenga la impunidad dejando en pie los indultos a los genocidas. Si el que se propone como la nueva política o el que cobija, apaña y alienta a los barones del PJ del conurbano bonaerense y a los gobernadores justicialistas discípulos de Menem y Duhalde. Los hechos de las últimas semanas en Santa Cruz, en la Capital Federal, en el tema derechos humanos y en la pelea entre precios y salarios, son una prueba clara del verdadero rostro de Kirchner.
Diez mil personas se movilizaron en la ciudad de Río Gallegos, la principal de Santa Cruz. Encabezados por los docentes y otros trabajadores estatales, una parte importante de los trabajadores y la población acompañaron esa marcha en reclamo de aumento salarial, que asimismo levantaba una clara denuncia a Kirchner. Es un golpe grande para el gobierno, por eso después de su primera reacción, en la que denostó a la oposición y en especial a los docentes y ordenó una contramarcha o hace campaña política, con carteles que dicen "si apoya a los docentes deja a Santa Cruz sin futuro", se calló la boca. Pero ¿qué medidas tomó Kirchner para resolver el conflicto de los maestros que se extendió a todos los trabajadores y a la población? Envió a la gendarmería, como un año antes había hecho en Las Heras, y ahora lo repitió multiplicado en la capital provincial. Nada de hablar de aumento de salarios, nada de escuchar los reclamos de los docentes, nada de abrir negociaciones. Amenazas, patotas y gendarmería una receta no muy democrática y, mucho menos, ejemplo de nueva política.
Los problemas no terminan en Santa Cruz o en las provincias en crisis políticas como La Rioja o por duros conflictos salariales, en especial de docentes y estateles, como Neuquén, Salta y Provincia de Buenos Aires. En la Capital Federal, la ineficiencia y el salvajismo de las empresas privatizadas como Edesur, ha dejado sin luz a 650.000 personas, provocando un verdadero caos y la respuesta indignada de los vecinos de importantes barrios de la Ciudad, que volvieron a sacar las cacerolas y a cortar calles y hacer piquetes quemando gomas. Edesur y el gobierno pretenden justificar lo injustificable. Para unos la culpa de este apagón sería de la lluvia. Mientras que para Telerman, el Jefe de Gobierno Porteño, sería responsabilidad del "albertismo", en alusión al Jefe de Gabinete de Kirchner, Alberto Fernández, para complicarlo a él en la campaña electoral.
Lo mismo sucede con los derrumbes de viviendas en el barrio de Caballito. Resulta ser que allí la culpa es sólo de la empresa constructora y no hablan de la falta de control del gobierno de la Ciudad y el nacional sobre una explosión de la construcción de pisos de lujo, rechazados por los vecinos de esos barrios. Mientras tanto la oposición tradicional quiere sacar ventaja. Pero el macrismo, el kirchnerismo y el ARI de Carrió tienen el problema de ser cómplices del descontrol a través de sus legisladores porteños y todos sostienen las privatizaciones. Ninguno de ellos tiene nada de nueva política, siguen siendo gerentes de los negocios de las privatizadas o de los grandes grupos económicos como en la década del "90.
Otra prueba de esto es el falso discurso K en Derechos Humanos. En Córdoba, Kirchner le echó la culpa del atraso en los juicios a los genocidas a la Justicia. Pretende no tener nada que ver con ella, ni con los centenares de jueces, fiscales y funcionarios provenientes de la dictadura. Habla pero no mueve un dedo para que esos funcionarios dejen el Poder Judicial y sean investigados y juzgados por su complicidad con el golpe militar del "76.
Lo mismo cuando denuncia a los "mismos de siempre" al hablar de la desaparición forzada de Jorge Julio López, como si no fuera él el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y por eso mismo podría darles inmediatamente la baja deshonrosa y llevarlos a juicio. Al igual que cuando habla de la lentitud en el castigo hacia los asesinos de la dictadura pero sigue manteniendo los indultos a los jefes militares. Demasiadas contradicciones entre lo que dice y no hace. La verdad es que, tampoco en esto, va a fondo. Otro tema, que nuestros lectores sufren muy en carne propia, es el de la pelea entre precios y salarios. Mientras según Kirchner y sus números dibujados la inflación no llega al 1%, la realidad es que los salarios cada vez alcanzan menos. Con la complicidad de la CGT quiere poner un piso que los trabajadores repudian y que preanuncia que a los conflictos docentes, de la salud y otros, se sumaran sectores de los trabajadores privados.
Ese es el verdadero Kirchner. No tiene nada que ver con el gobierno de la Revolución Bolivariana, no nacionaliza, ni siquiera parcialmente como Chávez a las privatizadas, por el contrario las subsidia. No expropia a los que aumentan los precios descaradamente, quiere tener los salarios congelados. Tiene el favor de Washington, del Rey de España, etcétera aunque a veces le tiren de la oreja. (...)







