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Medio Oriente, Europa :: 28/03/2026

Emmanuel Todd: La escalada en Oriente Medio es reflejo de una crisis estructural de Occidente

Bungeishunju / Emmanuel Todd
Diálogo con Emmanuel Todd. "La fuerza de Teherán no reside en el clero, sino en una estructura social capaz de producir burocracias impersonales y una élite de ingenieros"

Fragmentos del diálogo realizado en Japón con su editor Bungeishunju. Según Todd, EEUU ha renunciado al modelo democrático-liberal para transformarse en un sistema imperial impulsado por una irracional embriaguez de violencia. Paralelamente, Irán muestra una inesperada capacidad de resistencia. Todd explica que el país chií es radicalmente distinto del mundo árabe suní centrado en clanes. La fuerza de Teherán no reside en el clero, sino en una estructura social capaz de producir burocracias impersonales y una élite de ingenieros. Realidades que los dirigentes europeos deberían comprender para no verse desbordados por los cambios de un mundo inestable.

El antropólogo Emmanuel Todd, célebre por sus análisis certeros sobre la caída de Occidente, interpreta la escalada en Oriente Medio como el reflejo de una crisis estructural de Occidente. En la segunda parte del diálogo realizado en Japón con su editor Bungeishunju, el estudioso describe un sistema estadounidense que, tras perder su función democrática, parece deslizarse hacia un nihilismo bélico guiado por la imprevisibilidad. Todd ya no interpreta la ofensiva contra Teherán como una estrategia geopolítica coherente, sino como el síntoma de la descomposición de un orden internacional que ha sustituido la diplomacia por el desencadenamiento de la violencia.

¿Qué interés tienen los EEUU en este ataque?

«Lo que llamamos democracias occidentales --EEUU, Europa, etc.-- son completamente impredecibles, violentas, irracionales o cobardes en su comportamiento. Sobre el ataque a Irán, inicialmente partí de una hipótesis racional: el objetivo de hacer olvidar una derrota frente a Rusia y China. Sin embargo, cada vez creo más que predominan interpretaciones irracionales. Ya no hay que buscar racionalidad en la acción estadounidense. Hay que pensar en términos de embriaguez por la violencia y la guerra.

En este sentido, la situación recuerda cada vez más a la época de la II Guerra Mundial, que terminó como un puro desencadenamiento de odio por parte de la Alemania nazi contra todos los pueblos. No es exactamente lo mismo. EEUU no es antisemita, pero me inquieta profundamente --siendo yo mismo de origen judío-- ver cómo la cuestión de Israel vuelve a situarse en el centro de los problemas.

Existe como un misterio histórico, un inconsciente histórico, una inquietud... Algo sobre lo que debemos reflexionar y mantenernos vigilantes. La situación se está volviendo muy peligrosa.

Soy en parte ciudadano francés, estoy vinculado a la democracia liberal y soy historiador. Lo más extraordinario hoy es ver cómo los dirigentes de las llamadas democracias occidentales se comportan de forma imprevisible, violenta o cobarde, mientras que los dirigentes de 'dictaduras' --como Putin en Rusia, Xi Jinping en China o incluso el gobierno iraní-- muestran un comportamiento más racional y comprensible. La idea de que los líderes democráticos actúan como locos y los dictadores como personas razonables me hace pensar que el mundo se ha vuelto loco».

Sobre Trump, Israel y la política interna

«Hay que entender que la violencia de Trump y su administración se ejerce tanto hacia el interior como hacia el exterior: es la misma violencia.

La cuestión es: ¿qué significan hoy las elecciones en el sistema estadounidense? En teoría, los estadounidenses están en contra de la guerra. Sí, una mayoría aplastante lo está, pero eso no cambia nada: el gobierno hace la guerra igualmente.

No sabemos qué ocurriría si las elecciones cambiaran la mayoría de Trump. Hay que ser capaces de imaginar todo, incluso el colapso de la democracia estadounidense en el plano interno.

La incertidumbre está tanto en el conflicto con Irán --este apoyado por China y Rusia-- como en la evolución interna de la sociedad estadounidense. EEUU ya no es una nación democrático-liberal, sino un sistema imperial donde ya no se distingue claramente entre lo interno y lo externo.

Debemos ser humildes y admitir que no sabemos, pero estar preparados para imaginarlo todo. Lo que hizo posible la II Guerra Mundial y el nazismo fue que nadie podía imaginar que Hitler fuera posible. Hoy ocurre algo similar: los dirigentes e intelectuales europeos carecen de la imaginación necesaria para comprender que el mundo está tambaleándose.

Debemos permanecer alerta: veremos cosas que antes eran inimaginables. Por ejemplo, ¿quién habría imaginado hace diez años algo como el genocidio en Gaza o los ataques repetidos contra un país soberano como Irán? ¿Y cuál será el siguiente nivel de violencia?»

Diferencias entre Irán y el mundo árabe

«La gran diferencia entre el Irán chií y los países árabes suníes está en el sistema familiar. En el mundo árabe suní domina un sistema patrilineal de clanes, donde el parentesco dificulta la construcción de un Estado moderno.

En Irán, en cambio, la familia es nuclear. La situación de las mujeres, contrariamente a lo que se suele pensar, es mejor que en regiones suníes y que en muchas regiones occidentales. Irán tiene una capacidad organizativa del Estado y del ejército completamente distinta.

Por eso puede resistir incluso a la eliminación de sus líderes: su sociedad es capaz de generar burocracias impersonales que sobreviven a los cambios de poder.

Además, Irán posee una fuerte dinámica educativa. Forma un gran número de ingenieros. No es un "país de clérigos", sino un país de ingenieros. Esto explica su capacidad para desarrollar aviones, misiles y drones, y su papel clave en conflictos como el de Ucrania».

Sobre la revolución iraní de 1979

«Toda revolución es, por definición, democrática, ya que es una sublevación popular. Lo que impide verla así es su carácter religioso. Pero las revoluciones inglesas también fueron protestantes: no hay incompatibilidad entre religión y revolución.

El verdadero drama de Irán es que las intervenciones occidentales han impedido su evolución hacia una democracia estable. Toda revolución comienza con violencia, pero luego se estabiliza. Sin embargo, las sanciones y presiones occidentales han reforzado continuamente al campo radical.

La trayectoria de Irán debería haber sido similar a la de Francia: de una revolución sangrienta a una república consolidada. En cambio, se ha impedido el nacimiento de la primera democracia del mundo musulmán, transformándola en un régimen violento. Y esto, en gran medida, debido a la intervención occidental».

Bungeishunju

 

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