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11/05/2021 :: Medio Oriente

En Sheikh Jarrah los jóvenes palestinos lideran la lucha por defender sus hogares

x Oren Ziv
Los jóvenes del barrio Sheikh Jarrah de Jerusalen hacen vigilias nocturnas para proteger su vecindario de los desalojos del régimen sionista

Todas las noches durante la semana pasada, jóvenes palestinos se han estado reuniendo en el barrio Sheikh Jarrah de Jerusalén Este para protestar por el inminente desalojo forzoso de familias palestinas locales. Los jóvenes rompen el ayuno de Ramadán juntos, cantan y se unen en una muestra de solidaridad con los residentes del barrio.

La policía israelí ha intentado dispersar estas manifestaciones utilizando una fuerza desproporcionada, incluidas granadas paralizantes y el Skunk, un vehículo que dispara líquido pútrido a gran velocidad. El martes, esa violencia alcanzó su punto máximo cuando los agentes arrestaron a tres manifestantes, incluido Mahmoud El-Kurd, cuya familia se enfrenta a un desalojo. Otro manifestante, que fue inmovilizado en el suelo cuando un policía se arrodilló sobre su cuello, estaba sangrando cuando la policía lo detuvo, siendo trasladado al hospital aún detenido.

La policía de Israel declaró que sus fuerzas se desplegaron en Sheikh Jarrah el martes tras una protesta en la que decenas de manifestantes violaron el orden y arrojaron piedras y botellas a los policías. Tres sospechosos fueron arrestados por su participación en los disturbios. Sin embargo, a pesar de las afirmaciones de la policía, no hubo "violación del orden", sino más bien una reunión de jóvenes palestinos que fue dispersada por la policía. A lo largo de la noche, solo se arrojó una piedra al cañón de agua.

Durante las últimas semanas, los palestinos han protestado por el desalojo de familias del vecindario como consecuencia de una orden judicial israelí. Las ocho familias que se enfrentan a un desalojo inminente, como todas las familias en el complejo de Karm al-Jaouni, son refugiados palestinos que fueron obligados a abandonar sus hogares en la guerra de 1948 y sus descendientes. En la década de 1950, las autoridades jordanas y la UNRWA los alojaron en esa zona, que era un espacio abierto sin edificios en ese momento. Tras la ocupación israelí de Jerusalén en 1967, las organizaciones de colonos han estado tratando de apoderarse de estas propiedades, alegando que originalmente eran propiedad de judíos.

La batalla legal por estas casas se ha extendido durante décadas. El año pasado, el Tribunal de Distrito de Jerusalén ordenó el desalojo de ocho grupos familiares, lo que dejaría a 500 personas sin hogar. La semana pasada, el Tribunal Supremo celebró una audiencia preliminar sobre una apelación de la decisión del tribunal de distrito. El juez Dafna Barak-Erez ordenó a cuatro de esos grupos familiares que decidieran antes del jueves si aceptan un acuerdo según el cual pueden seguir viviendo en sus hogares si reconocen la propiedad de los colonos sobre las viviendas.

Si las familias palestinas rechazan el trato, lo que es probable, Barak-Erez tendrá que decidir si pueden apelar la decisión del tribunal de desalojarlos. Si su solicitud de presentar una apelación es rechazada, cuatro de las familias serán desalojadas por la fuerza la próxima semana.

'Esto no es una protesta, tenemos derecho a estar aquí'

Para comprender la creciente frustración entre los jóvenes palestinos por el destino de Sheikh Jarrah, hay que volver a las manifestaciones frente a la Puerta de Damasco el mes pasado, cuando la protesta popular obligó a la policía a retirar las vallas divisorias que las autoridades israelíes habían colocado para evitar que los palestinos se sentaran en las escaleras . “La victoria allí les dio poder a los jóvenes, vieron que podían lograr algo y ahora, dondequiera que haya ocupación, como aquí, aparecen”, cuenta Mohammed Abu Hummos, un activista palestino de Issawiya.

Si bien los medios israelíes describen esta muestra de solidaridad como "disturbios" o "enfrentamientos", los jóvenes palestinos simplemente están sentados fuera de las casas que están en riesgo de desalojo forzoso, incluida la casa de El-Kurd, la mitad de la cual ya ha sido ocupada por colonos. El otro hogar es el de la familia Rawi, donde actualmente viven decenas de colonos después de que la familia fuera desalojada por la fuerza hace aproximadamente una década.

Los colonos, que se quejan de estas reuniones, han estado llamando a la policía al lugar todas las noches. Ayer, la policía ya estaba en el lugar y, a las 20.00, agentes de la policía antidisturbios de Yasam y la unidad de control de multitudes estaban bloqueando la calle estrecha que conduce al área, impidiendo que los manifestantes llegaran a las casas.

“Nos sentamos, cantamos y hablamos, pero esto parece ser un problema para la policía, y los policías han estado llegando todas las noches para evacuarnos por la fuerza”, dijo Ahmed, uno de los manifestantes. "Esto no es una protesta, pero incluso si lo hubiera sido, es nuestro derecho estar aquí".

Alrededor de las 10 de la noche, varios colonos salieron de la casa de la familia Rawi y comenzaron a discutir con los jóvenes palestinos en el lugar. Se vio a otros colonos hablando con los agentes de policía de Yasam mientras señalaban a activistas específicos. Luego, los oficiales comenzaron a empujar a los jóvenes palestinos fuera de la calle, lo que provocó una protesta alrededor de la barricada policial.

En ese momento, los hermanos Muna y Mahmoud El-Kurd regresaron a casa. “Les pedimos a los policías que nos dejaran pasar, les dije 'yo vivo aquí y ustedes me conocen', cuando atacaron a Mohammed y lo tiraron al suelo”, recordó Muna.

El año pasado, la revista +972 Magazine publicó un ensayo de Mohammed El-Kurd, el hermano mayor de Mahmoud, sobre la lucha de la familia contra su despojo. En un video reciente que se ha vuelto viral en las redes sociales, se ve a Muna confrontando a uno de los colonos que ahora vive en parte de la casa de su familia. “Ya'acob, sabes que esta no es tu casa”, se escucha decir a Muna en el video. "Sí, pero si yo me voy, tú no vuelves, entonces, ¿cuál es el problema?" responde el colono. “Si no la robo yo [la casa], otro la va a robar”, le responde.

“Por supuesto que tengo esperanzas”, dijo Muna mientras esperaba a su hermano arrestado fuera de la comisaría en la calle Salah al-Din. “Nuestras experiencias pasadas, tanto en la Puerta de Damasco como en la Puerta de los Leones [en contra de la decisión de Israel de instalar detectores de metales en 2017], muestran claramente que son los levantamientos juveniles los que están salvando este lugar. Es cierto que también ha habido presión diplomática, pero creo que el movimiento juvenil es lo que está marcando la diferencia”.

“Al final del día, nuestra protesta no es violenta, nos movilizamos en silencio, cantamos. Pero la reacción de la policía ha sido represiva ya que nos atacan con el Skunk, gas lacrimógeno, hacen arrestos, allanan nuestras casas y nos atacan”, explica Muna. “Hace dos días, Mohammed y yo fuimos a un café y nos atacaron. Es obvio que la presencia de la juventud aquí nos está ayudando. El problema de Sheikh Jarrah también es su problema, nuestros hogares son sus hogares, lo que les está sucediendo a los hogares aquí les sucederá a sus hogares en el futuro. Está claro que después de los acontecimientos en la Puerta de Damasco, los jóvenes se sintieron ganadores".

Según Abdelfattah Sakhafi, de 70 años, quien también será desalojado por la fuerza de su casa, si se llevan a cabo los desalojos, aparecerán miles de manifestantes más. “Estos niños no tienen miedo, porque sienten que no tienen futuro. Van a trabajar a Jerusalén Occidental y los activistas de extrema derecha los atacan. Si me echan de mi casa con mis seis hijos, ¿crees que lo olvidarán?

'La violencia policial engendra más violencia'

La policía israelí también usó la fuerza para dispersar la demostración de unidad en Sheikh Jarrah el lunes por la noche. Los agentes arrestaron a dos jóvenes palestinos, y a uno de ellos se le vio sangrando en la cara mientras lo arrestaban.

Esa noche, la policía hirió a Salah Diab, uno de los líderes del movimiento de protesta del barrio. Los oficiales irrumpieron en su patio trasero, lo rociaron con gas lacrimógeno y lo empujaron al suelo, rompiéndole la pierna. “No había hecho nada, estaba en mi propia casa”, recordó Diab. “La policía está actuando tontamente, su violencia engendra más violencia. La gente simplemente se está reuniendo para una vigilia y son atacados, tal como lo fueron en la Puerta de Damasco ".

“A los colonos les frustra escuchar árabe debajo de sus casas”, continuó Diab. “Lo que se les permite hacer a ellos, a nosotros no nos dejan. En Lag B'Omer [la festividad judía del fuego] hicieron hogueras, bailaron y se emborracharon. Le dije al policía: ‘Nos acusaste de cortar el tráfico, así que nos fuimos a otro lado. ¿Ahora que?' Dijo: 'Esta es una fiesta judía'”.

El sábado pasado, llegaron palestinos de Umm al-Fahm en el norte de Israel para protestar por los inminentes desalojos. La policía confiscó banderas palestinas y arrestó a tres manifestantes. El martes organizaron una protesta solidaria a la entrada de Umm al-Fahm.

Residentes y activistas relacionan la actividad policial de los últimos días con la violencia de las fuerzas de seguridad contra el diputado Ofer Cassif de la Lista Conjunta y el lanzamiento de granadas paralizantes contra los manifestantes en el vecindario el mes pasado. Parece que, como fue el caso en la Puerta de Damasco, la única forma en que la policía sabe cómo resolver el "problema" de la unidad palestina en Sheikh Jarrah es mediante el uso de más fuerza. Un grupo de colonos pidió en la aplicación de chat Telegram que se congregen otros colonos para apoyar a las familias judías que están "sufriendo un severo acoso por parte de los árabes".

El jefe del brazo armado de Hamas, Mohammed Deif, advirtió ayer que "si la agresión contra nuestro pueblo en el barrio de Sheikh Jarrah no se detiene de inmediato, no nos quedaremos de brazos cruzados y nuestro enemigo pagará un alto precio". Tras la declaración, cientos de palestinos salieron a las calles de Ramallah.

Sakhafi asegura que las familias se niegan a reconocer las reclamaciones de los colonos sobre sus hogares. “No sucederá”, enfatizó, “nos negamos a reconocer su propiedad de nuestra tierra. Esta ha sido tierra de propiedad musulmana durante más de 500 años. Nos arrinconaron, pero nos negamos a firmar este trato. Hemos estado luchando más de 50 años, si tuvieran algún derecho sobre nuestra tierra, no nos habrían dejado quedarnos aquí tanto tiempo. Si los colonos dicen que es su tierra, ¿por qué nos ofrecen 10 millones de shekels [tres millones de dólares]? Hemos vivido en esta casa toda nuestra vida, solo la idea de tener que ser desalojados es inaceptable”.

972mag.com. Traducción: Enrique García para Sinpermiso

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