lahaine.org
Cuba :: 20/08/2026

Fidel: elogio de la audacia, rasgos de su liderazgo

Sacha Llorenti
La estirpe de los líderes a los que Fidel pertenece está ahora encarnada en su pueblo que enfrenta la adversidad con integridad, dignidad y audacia

El domingo 16 de abril de 1961, en las honras fúnebres de las víctimas del bombardeo a distintos puntos del país que fuera parte de la invasión mercenaria financiada y apoyada por el gobierno estadounidense de Kennedy, Fidel Castro decía al pueblo armado y reunido que colmaba la avenida 23 del Vedado habanero: "Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de los EEUU!".

Con esas palabras proclamaba el carácter socialista de la Revolución Cubana y emprendía una acción audaz que no solo enfrentaba al imperio más poderoso del planeta, sino que significaba un parteaguas en las luchas por la emancipación en el denominado Tercer Mundo.

La audacia de un líder político no es más que la suma de la decisión, el valor y la determinación para poner en jaque al orden establecido y emprenderacciones para lograr cambiar el rumbo de los acontecimientos históricos. Al hablar de ese tipo de liderazgo, resulta difícil salir del registro épico. ¿De qué otra manera se puede relatar las proezas de Espartaco cuando organizó un ejército de esclavos para enfrentar a Roma o la decisión de Bolívar de cruzar Los Andes para expulsar hasta el último soldado del Imperio español de América?

La vida política de Fidel y los destinos de la Revolución Cubana estuvieron marcados por el permanente desafío de superar lo que se presenta como insuperable y de enfrentar las adversidades a costa de sacrificar todo menos los principios. Tanto el asalto al Cuartel Moncada, en 1953, como el desembarco del yate Granma y el inicio de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra con un puñado de hombres, en 1956, son pruebas claras. Lo que parecía una irracional apuesta se convertía en la acción necesaria.

No hay afrenta sin respuesta

La proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana se hizo en medio de la invasión derrotada horas después en Playa Girón. Así, la respuesta a esa afrenta no fue el repliegue, fue la defensa armada y la radicalización política.

Fidel graficó su forma de enfrentar las agresiones imperialistas con una anécdota: contó que mientras pescaba, una picúa (barracuda) le había mostrado los dientes de manera agresiva, él inicialmente se replegó, pero decidió encarar al animal y este huyó. Así, concluía: "Cuba frente al imperialismo, que fiera, barracuda, tiburón, buitre, o todas las alimañas juntas, demostrara temor o vacilación frente a los imperialistas, ya nos hubieran devorado".

Ese mismo rasgo se expresó cuando a pocos meses del triunfo de la Revolución, EEUU desplegó una estrategia para aislar a la isla de todo foro internacional, logrando su expulsión de la OEA en enero de 1962.

La respuesta de Fidel fue el acercamiento al bloque socialista, a África y Asia, a los movimientos revolucionarios, anticoloniales e independentistas del mundo, construyendo una política global de internacionalismo. Parte de ese esfuerzo fue, tanto la convocatoria a la primera Conferencia Tricontinental, como la creación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad. La propia OEA calificó a estos esfuerzos como su principal amenaza.

También construyó una diplomacia de primer nivel con presencia en todos los continentes y con un papel de liderazgo en el Movimiento de los Países no Alineados y el Grupo de los 77. Uno de los logros más visibles de esta diplomacia revolucionaria es la victoria anual en la votación de la resolución contra el bloqueo estadounidense, en el seno de la ONU. Ahí, el aislado es EEUU.

Así mismo, durante los primeros años del siglo XXI, mientras el gobierno estadounidense avanzaba con su política de expansión neoliberal mediante el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), Fidel y Hugo Chávez impulsaron la creación de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA).

Esta iniciativa no solo planteaba una forma de integración de los países latinoamericanos y caribeños, sino que representa una forma genuina y distinta de unir a los pueblos con conceptos y prácticas que superen el intercambio comercial o el lucro, y cuyos esfuerzos están enfocados en mejorar las condiciones de vida de las mayorías. Así, destacan los enormes logros en materia de salud, educación y energía.

Angola no está sola o el idealismo pragmático

¿Qué motiva a un pequeño país insular, en medio del Caribe, con poco más de nueve millones de habitantes, a enviar a un ejército a través del Océano Atlántico? Cuba lo hizo. Entre 1975 y 1991, más de 300 mil soldados participaron voluntariamente en la guerra que logró la preservación de la independencia de Angola, la independencia de Namibia y la caída del régimen del apartheid en Sudáfrica.

Cuba no se hizo de ninguna concesión petrolera o minera en África. Trajo consigo los restos de los dos mil 77 cubanos que cayeron en combate y el honor de haber escrito una de las páginas más hermosas de la solidaridad internacionalista.

La pregunta planteada no puede responderse por el beneficio material, ni las ansias de conquista ni el lucro. Solo puede responderse por los principios, por los valores, por el sentido de humanidad y por la necesidad de compartir el destino de los pueblos hermanos. Los hechos comprueban las palabras que Fidel dijera en 1975: "El internacionalismo es una de nuestras banderas más sagradas, y desarrollamos nuestra conciencia internacionalista en la práctica del internacionalismo. Y sumándonos modestamente, en la medida de nuestras fuerzas, a la tarea de colaborar y luchar también por otros pueblos. Ese espíritu internacionalista es la esencia de nuestros ideales revolucionarios".

Resistencia, sinónimo de victoria

Fidel se consideraba a sí mismo un soldado de las ideas. Desde lo primeros tiempos de la Revolución hizo de las palabras una de las armas más eficaces. Defendió las verdades de Cuba, emprendió una batalla de ideas y logró construir una relación con su pueblo hasta convertir a Cuba en una inexpugnable fortaleza cuyos cimientos son la conciencia revolucionaria, el sentido de Patria, la lucha por su independencia y soberanía y, la defensa de su Nación.

Bajo el liderazgo de Fidel, y hasta ahora, Cuba cumple la hazaña histórica de resistir el bloqueo económico, comercial, financiero y energético más largo de la historia de la humanidad. Enfrentó invasiones, atentados terroristas, ataques químicos y bacteriológicos contra su agricultura y ganadería, el colapso de la Unión Soviética y de sus socios comerciales, el cambio de política en su aliada Venezuela y, hoy, la inaudita y cruel decisión de EEUU de prohibir la venta de petróleo y alimentos a la isla.

En medio de las carencias y sufrimientos impuestos, la resistencia cubana no está exenta de impresionantes logros. Fue la visión a largo plazo de Fidel la que dio frutos convirtiendo a Cuba en una potencia en desarrollo humano, deportes, artes, ciencias y defensa civil. Logró, entre muchas conquistas, ser el único país del Sur Global en tener sus propias vacunas para enfrentar la pandemia de la covid-19.

La voz del ejemplo

José Martí, el apóstol de la independencia de Cuba, decía que la voz más alta es la del ejemplo. Fidel lideró el asalto al cuartel Moncada; estuvo en la cárcel; organizó la resistencia a la dictadura de Batista desde el exilio; dirigió la expedición del Granma; comandó la lucha guerrillera en la Sierra Maestra; estuvo en la primera línea de combate desde un tanque durante la invasión mercenaria; estuvo en la zona de desastre durante el impacto de los más mortíferos huracanes que arreciaran a la isla; estuvo en la guerra contra el colonialismo y el apartheid; lideró la lucha contra la deuda externa; fue de los primeros en advertir los efectos de la crisis climática y, estuvo en la primera línea en la larga y difícil tarea de la unidad de América Latina y el Caribe.

Aproximarse a la vida de Fidel es hacerlo a la de un político extraordinario. No es posible encontrar divorcio entre lo que decía y lo que hacía, existía coherencia entre sus intereses y principios, nunca pidió que otros asumieran riesgos que él no hubiera enfrentado ya. La austeridad, modestia, disciplina y ética de trabajo son algunas de las características esenciales de la forma de su liderazgo.

El destino quiso que, en el año del centenario del nacimiento de Fidel, la agresión imperial se intensificara a grados de crueldad inimaginables. Desde los primeros meses de 2026, EEUU impuso una prohibición a que terceros países vendieran petróleo a Cuba. Ningún país podría soportar ese tipo de cerco medieval. Sin embargo, Cuba lo hace. Eso sucede en gran medida por el legado de Fidel, porque la obra de la Revolución no es otra cosa que superar lo que parece insuperable.

La estirpe de los líderes a los que Fidel pertenece está ahora encarnada en su pueblo que enfrenta la adversidad con integridad, dignidad y audacia. En los días de asedio, las palabras de Fidel aparecen repetidas en los discursos de los líderes y en las palabras de los trabajadores cubanos.

Pareciera que se cumplió su propia profecía, cuando el año 2003, ante amenazas parecidas a las de estos días decía: "Que nuestros enemigos nos se hagan ilusiones; yo muero mañana y mi influencia puede crecer. Una vez dije que el día que muera de verdad nadie lo iba a creer. Podía andar como el Cid Campeador, que ya muerto lo llevaban a caballo ganando batallas".

almayadeen.net

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal