Heidegger y la universidad en el III Reich

El filósofo Karl Jaspers recordaba en sus memorias parciales Notizen la siguiente anécdota: “En mayo de 1933… le dije: ¿Cómo puede gobernar a Alemania un hombre inculto como Hitler? ‘La educación es algo totalmente indiferente’ (ist ganz gleichgültig)–, me respondió Heidegger: ‘¡Vea usted sus maravillosas manos!’”. Son bien conocidas y documentadas las relaciones íntimas, las afinidades profundas entre el filósofo Martin Heidegger y el nacionalsocialismo. Sin embargo tanto él como sus hagiógrafos y los heideggeriannes en general han tratado de negar, obturar o minimizar los rastros de este compromiso político que cuestiona el núcleo de su analítica existencial y de la dimensión ética de su filosofía. La hermenéutica de la inocencia sostiene que incluso su paso institucional por el rectorado de la universidad de Freiburg, intervenida por los nazis, entre 1933-34, fue una misión llena de buenas intenciones para evitar que el nacionalsocialismo “politizara” la bendita autonomía académica del mandarinado alemán.
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