"Hubo un rediseño capitalista brutal del país"

Con esta primera entrega de la serie "30 años - No olvidamos, no perdonamos", Prensa De Frente presenta una seguidilla de informes especiales para entender el clima que desembocó en el golpe militar de 1976. Sus protagonistas, el recuerdo y el dolor que se hacen carne en el relato, en cada una de las entrevistas a hombres y mujeres que forjaron un capítulo propio en la historia, la de la lucha en los '70. Una época que para algunos fue sólo apenas un soplo en la memoria histórica, pero para otros una década de furia y utopías cuyos sueños aun no acaban de desandarse. En esta primera parte, entrevistamos a Fernando López Trujillo (*), integrante de la organización anarquista Resistencia Libertaria.
"Yo lo que recuerdo del '76 es que todo el mundo esperaba el golpe de un día para el otro", se apura a definir Trujillo mientras embute las primeras colillas en el cenicero redondo que adorna la mesa. La tarde porteña promee convertirse en una de las más calurosas del año y poco se puede hacer para impedirlo. El REC de la grabadora da la seguridad de poder expropiar en la cinta magnética una voz de militancia que regresa nuevamente a las cavernas oscuras del pasado.
En la mañana del 24 de marzo, Fernando salía de su casa a las 5 hs para tomarse el colectivo 123 en Santos Lugares. Como otra de las tantas mañanas se levantó esperando lo inevitable, sabía que podían faltar sólo minutos, y de repente, antes de bajar en Villa Soldati, un canillita promocionando la tapa del matutino Crónica anunciaba el día maldito.
"Y bueno, `ya está', decías. Preparándote para ese golpe ya venías desde hace mucho tiempo", aclara este cincuentón profesor de Historia. "En el caso particular nuestro, la RL nunca fue una organización pública o sea que no había la necesidad de pasar a la clandestinidad gente que era pública, excepto casos muy particulares. A nosotros la gente más pública nos la chupan el 9 de marzo, días antes del golpe. Ya para el golpe teníamos a toda la gente que había rajado de La Plata para Buenos Aires, dando vueltas y tratando de acomodarse. No fue una sorpresa, para nada. Pero uno sigue pensando dónde estuvo el error de cálculo".
- ¿Esto ya lo analizaban colectivamente en Resistencia Libertaria?
- Si, el golpe ya se analizaba. De parte de las fuerzas políticas legales había apenas amagos de parar el golpe. Uno lo recuerda a Balbín alertando contra la guerrilla industrial, está claro que hay todo un sector radical que es golpista y todo un sector peronista que es golpista. Con Isabel, después de la confrontación de mediados del '75, con la burocracia sindical fundamentalmente y con los restos del clasismo, que ya está muy golpeado para el '75, el golpe era como que venía de un día para el otro.
Después no te extrañaba ver mancomunada en la represión a esa burocracia sindical que había sido contestada durante todos esos años. De hecho vos te vas a encontrar en los campos de concentración a gente de la Juventud Sindical Peronista colaborando como carceleros. Estaban trazadas las alianzas y la confrontación ya desde el '73. La confrontación cada vez fue más aguda pero siempre con los mismos protagonistas. Si en algún momento el golpismo pareció tener algún tipo de confrontación legal, se fue al carajo en muy poco tiempo. Uno comienza a ver desaparecidos ya en el '74 y que el Estado apuesta a un aparato ilegal para la represión o hacerse con la suma del poder y a planificar el genocidio uno comienza a verlo ya desde el '75.
- ¿Cómo veían la conversión militarista que iban asumiendo muchas organizaciones revolucionarias?
- Nos parecía un error, además eso está tratado en los documentos internos. Un error que se emparentaba con el reformismo. Veíamos que en última instancia todo este tipo de operativa tendía a concentrar a las organizaciones en el combate contra la represión y la clase obrera en ese marco resulta un espectador de lujo. Nosotros pensábamos que si esa clase obrera no se movía a cambiar el sistema nadie lo iba a cambiar por ella, ninguna concepción de "sustituismo", nadie iba a sustituir a la clase obrera.
Lo que las organizaciones armadas hacían me parecía que aportaba más al miedo de esa clase obrera a que se movilizara y a que sea la vanguardia de ese movimiento obrero. Lo que pasa es que de todos modos hay un corte, que no se produce ni en el '73, ni el '76. Está en el medio del '75. Uno puede ver que hay en el '73 una operatoria de acción directa por parte del movimiento obrero que está muy cercana casi a la guerrilla. Era posible pensar en destacamentos de operativos que dependieran de una fabrica, o de un cordón industrial y que no dependieran de una organización armada, o sea que sean pequeños embriones de organización armada pero que dependieran realmente de organismos de clase.
- ¿Las Coordinadoras Interfabriles eran un ejemplo de eso?
- Esa era la idea y en el '73 era posible. Ya en el '75 deja de haber independientes en esas coordinadoras. Yo me acuerdo que la huelga de Alpargatas se pudo bancar con sabotajes y lo hace una agrupación de base de fabrica. Ahora, la conexión entre esta agrupación y todo el movimiento obrero de la fabrica... es relativa.
El nivel de clandestinidad que comienza a actuar hace que no exista posibilidad de reconocimiento de ese sector, o sea que sea orgánico. Cuando uno veía las tomas en Villa Constitución y demás, eran los obreros los que actuaban. Y de pronto había tipos que decían ahí adentro "loco, se necesita el fierro, yo traigo el fierro, se necesita un kilo de trotil, yo traigo el kilo de trotil". Pero no era la organización armada la que comandaba la toma, incluso de cosas que son casi una operatoria militar.
En Villa Constitución secuestran a todo un grupo de gerentes de la planta de Acindar y, cuando la gendarmería los rodea, los meten en un sótano lleno de tanques de solvente alrededor. Le sacan una foto y se la mandan a los milicos como diciendo "ustedes entran y se pudre todo". O sea, es una operatoria densa y esto era asumido por la gente, pero en el '76 ya no. En el '76 la gente experimentaba el miedo y el miedo actúa, eso es el terrorismo. Es producir el terror y el terror existía.
Éramos críticos de esa militarización. Yo entendía por otro lado que cuantos más militantes clandestinos comenzás a tener en tu organización, porque han sido destapados para la represión, tenés dos caminos: o los sacás del país y los convertís en "no combatientes" o les das algún tipo de operatoria en la cual ellos puedan ser útiles.
Evidentemente no te va a ser útil para ir a una fabrica a laburar o a un barrio porque va a ser fácilmente detectado. ¿Dónde lo vas a poner a laburar a ese tipo? En que afane, en que consiga. Pero en tanto que la represión va avanzando y más militantes entran en la clandestinidad, el aparato militar se va sobredimensionando.
Además es como que una cosa lleva a la otra, porque estos militantes ya no pueden vivir de su laburo. Lo cual quiere decir que la organización los tiene que financiar, para lo cual la organización se tiene que convertir en una fabrica de guita y tiene que conseguir mucha plata y todos los días porque cada vez tenés más gente clandestina. Esto es un análisis que creo que el ERP no hizo, que los montos no hicieron y que sería interesante que lo hagan.
- Después del golpe, ¿RL igual siguió actuando?
- Si. Cuando yo te digo la toma de Alpargatas fue en julio del '77. Todavía se conservaba a nivel obrero algún tipo de operatoria, todavía existían las coordinadoras. Cuando vos ves las revistas de las coordinadoras son del '77. ¿Qué pasó después? Yo ya estaría especulando, no sé casi nada. Después de junio del '78 nosotros caemos, yo pierdo toda vinculación con la organización. Estoy un mes desaparecido y cuando aparezco es con la idea de que tengo que salir del país porque si no soy boleta. Y me voy del país.
Lo que se había logrado conservar durante el '77, '78 eran las pequeñas organizaciones, las que eran menos visualizadas por la represión. Que en un marco de actuación absolutamente clandestina habían logrado insertarse en el movimiento obrero y permanecer. No se hacía propaganda partidaria, la propaganda era exclusivamente obrera, gremial y eso permitió sobrevivir y mantener la organización. El planteo de la RL en el año '77 -es más uno puede leer los documentos de principios del '78- es el de "guardarse". En principio abandonar toda idea de una operatoria militar contra la represión, eso se juzga absolutamente absurdo en la medida de que es un gasto inútil, no genera propaganda porque el dominio sobre los medios por parte de la dictadura es absoluto. En última instancia lo que se plantea respecto al aparato militar es el aparato de "subsistencia", o sea es necesaria una operatoria para mantener el funcionamiento de la organización.
Con una operatoria de inserción no muy visualizable se podían mantener los trabajos que se tenían. El manejo es el clásico de masas, vos hablas con los compañeros en los diversos lugares donde el movimiento obrero siempre desarrolló política, los torneos de fútbol, las reuniones de camarería de secciones. Todo eso te permitía a vos mantener los laburos. De hecho, a nosotros no nos cae gente porque nos denuncian en un laburo. Nos cae por la operatoria militar. Y hay actividades del aparato militar que se estaba llevando a cabo con gente del EPL y el PCML. El PCML está infiltrado hasta las bolas y empiezan a caer ellos y cae gente nuestra. Y así van cayendo de responsables a miembros de células. Pero no nos cae por abajo, por la represión periférica, por la represión en las fábricas.
- ¿Y en Córdoba se seguía...?
- No, yo no sé, todavía me faltan más testimonios. Pero de todo lo que yo registré de testimonios de Córdoba.... después del '76 hacen mierda todo. El nivel de la represión del '75 en adelante en Córdoba fue feroz. Además está la gente del caucho y de Luz y Fuerza. Toda esa gente la chupan, además era gente muy visualizable, muy conocida. Eran delegados, el caso del Secretario General del Gremio del Caucho (en alusión a Rafael Flores, ex dirigente sindical y cuadro de RL, actualmente vive en España), tipos que estaban con (Agustín) Tosco todo el día, era gente muy conocida, no era fácil ocultarla.
- ¿Qué opinión tenés sobre la política en materia de derechos humanos que viene llevando adelante el gobierno de Kirchner y en especial con la reivindicación de los desaparecidos?
- El gobierno de Kirchner es un gobierno populista. Esto es, un gobierno que se hace cargo de determinadas demandas populares, demandas que no son necesariamente de clase ni revolucionarias, son demandas populares. Estas hacen eclosión en el 2001, en definitiva al gobierno de Kirchner no se lo puede estudiar si no es en el marco de qué carajo pasa en el 2001. En el marco de "esta sociedad’, los derechos humanos fueron una demanda satisfecha, fueron derogadas las leyes de Alfonsín y del menemismo que impedían juzgar a los milicos, las mayoría de estos hoy está preso o sus juicios se están sustanciando. Todo esto es cierto, negarlo sería una ridiculez. Después, si querés hablamos de Hebe (de Bonafini) que es otro tema...
Por otro lado la demanda ya antigua de justicia en los marcos del capitalismo, de decir los jueces son corruptos, obedecen a intereses particulares. Fue otra demanda que también tomó este gobierno. Este gobierno es muy "estatista", es un gobierno que se plantea recuperar el espacio que el Estado ha abandonado en la sociedad y ese espacio no es sólo el de lo económico, sino el de la hegemonía social. Pero la renovación de la Corte Suprema no dio frutos en la renovación de todo el sistema judicial, y en buena parte se apoya esto de la judicialización de la protesta. Todos los jueces que arman e inventan causas.
- A 30 años del golpe ¿qué lectura se puede hacer sobre esta huella imborrable que quedó en la historia argentina?
- Hubo un rediseño del país. El país fue rediseñado a nivel de las necesidades e intereses de un sector burgués, que sigue siendo hegemónico y que es el poder en la Argentina y que no ha resignado su poder en lo absoluto, sino que no ha hecho más que crecer desde entonces. En el '73 el país tenía de producto bruto interno casi la mitad en salarios y hoy en día no sé si llega al 25%: acá hay un rediseño del país. Además el país creció en el medio.
Quisiere tener una visión optimista y es difícil tenerla, el país no recuperó ni un pedazo de todo lo que se perdió en el '76. Cuando ves cómo está configurado hoy el movimiento obrero, vos lamentás las ausencias en el medio. Lamentás la falta de acumulación para un proyecto distinto.
La recuperación económica del campo popular implica crecimiento del campo popular. Que tenga crecimiento en conciencia, que tenga la posibilidad de generar una masa crítica como para poder producir un proyecto alternativo. Hoy en día no existe ese proyecto alternativo, porque no está esa masa crítica y porque el campo popular no es capaz de generar esa acumulación. Recuperar ese peso económico del campo popular en la sociedad es condición para recuperar esa masa crítica.
Pensando que vivimos con el culo en la mano durante 10 años, del '84 al '94 , porque además eso fue efectivamente cierto. Ya en el '89 alguien pensaba si no se venía un golpe militar de nuevo. Hoy en día es demencial pensar en un golpismo militar, en la alternativa de un proyecto militar, un proyecto de rediseño.
En ese marco creo que el recuerdo de la dictadura militar es un espacio traumático, incorporado en la conciencia de la sociedad a un nivel en el cual el repudio es groso. Y eso es positivo. Cuando vos ves cómo la sociedad incorporó la lectura de la dictadura militar en países como la Argentina, Uruguay o Chile y comparás, vos decís que en la Argentina se ha hecho un proceso de conciencia superior. Ni qué decir de cómo se vive esto en Perú.
- ¿Y cuál sería su reflexión hacía los nuevos militantes sociales?
- Que lean mucho. Cuando nosotros militábamos no leíamos mucho, no teníamos tiempo. Y de pronto nos hubiese sido muy útil. Nos hubiese enseñado más cosas sobre la realidad, nos hubiese permitido actuar con más inteligencia. Yo no tengo un balance acabado de esa historia como para decir "nos equivocamos acá", todo está por re discutirse y en que lleguemos a algún tipo de acuerdo y digamos "los errores que se cometieron fueron estos". Yo creo que eso es necesario por otra parte, porque es muy difícil avanzar sin hacer un saldo de eso. Decir "actuamos correcto acá", a partir de esto se puede sacar como conclusión de que es posible hacer tal cosa.
Igual, yo creo que quien más puede aportar a esa relectura crítica de los '70 y permita avanzar es la gente que hoy tiene entre 20 y 30 años. Esta es la confesión de un fracaso, pero me cuesta ver en la gente de mi generación la capacidad de criticarse con sinceridad. No digo que no exista, pero no es algo que abunde. Espero más de la juventud en cuanto hacer ese proceso crítico. En todo caso lo que temería es que no se haga esa crítica y que se asuma acríticamente la realidad y que se diga "como hicieron los compañeros en el '70 ahora nosotros..." ¡Pará! No estaá en el '70, no es ésa la realidad circundante y tampoco te comas el discurso de una, como si fuera una receta de cocina.
A mi me pone feliz ver ese renacimiento, ver ese crecimiento, ver ese desarrollo, ver gente que piensa, que actúa, que trabaja y va desarrollando un proyecto alternativo. Soy consciente de que es una generación crítica y no es una generación meloneada.
* Fernando López Trujillo es profesor de Historia y uno de los fundadores del Ce.Din.Ci. (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina). Publicó trabajos históricos en diferentes medios, de los cuales muchos se encuentran en su primer libro "Vidas en rojo y negro. El anarquismo organizado en los años '30", con prólogo de Osvaldo Bayer, de reciente edición.







