¿Debe Cuba inspirarse en el "modelo chino"?

Las "reformas" y "modernizaciones" económicas puestas en marcha por los dirigentes de la República Popular China fueron iniciadas hace ya unos 30 años (1978) y profundizadas a partir del año 1992.
Esos cambios han sido ejecutados, desde un régimen político altamente centralizado y marcadamente autoritario, por la dirección del Partido Comunista Chino (PCCH), y han estado dirigidos fundamentalmente a la liberalización del mercado, la privatización de importantes empresas y servicios públicos, la apertura comercial y a las facilidades extraordinarias a la inversión extranjera, con el consiguiente debilitamiento de la economía planificada y de la propiedad pública.
Los años noventa fueron de riendas sueltas a la privatización de empresas públicas y liberalización de servicios sociales, al punto que el modelo estatal burocrático, que en que lamentablemente (como en la URSS y otros países de Europa Oriental) devino el proceso antiimperialista, anticapitalista y pro-socialista en esa inmensa nación, fue en buena medida desmontado.
Esto ha dado lugar a lo que hoy en China se bautiza con el lema "un país y dos sistemas": la gran China con una gran área de economía capitalista coexistente con los reductos - más o menos reformados y readecuados- del viejo estatismo; ahora gestionado el sector público por un Estado modernizado y fuerte; siempre, repito, bajo la dirección política centralizada del Partido Comunista, debidamente moldeado para esos fines.
o Del estatismo a las reformas pro-capitalistas.
Es cierto lo afirmado po el intelectual cubano Roberto Cobas Avivar en su articulo "China y Cuba: ¿Quo Vadis?" (03-07-2007 Kaos en la red):
"La sabiduría de la dirigencia política china ha estribado en reconocer a tiempo la caducidad de la modelación de desarrollo socioeconómico en la que se consumían las potencialidades de su necesaria y posible expansión. Identificar ese hecho lleva la valía histórica de haber evitado con ello la crisis terminal a la que se abocaba la construcción del socialismo en China."
A consecuencia de las reformas referidas, la denominada "fase terminal" de la crisis estructural del estatismo burocrático, fue evitada en la República. Popular China. Pero aunque el colapso del viejo régimen no se produjo, la restauración del capitalismo tuvo lugar de manera lenta, evolutiva y ordenada.
No hubo descontrol ni trauma severo. No hubo desplome. El Partido Comunista no perdió el poder político, ni la hegemonía en la sociedad. Más bien, ordenó y administró la recomposición, condujo con tino las reformas pro-capitalistas y abrió un proceso de evolución creativa hacia un crecimiento y una modernización capitalista realmente impresionantes.
Se adelantó. No espero el colapso, ni tampoco introdujo cambios bruscos, no cedió el control y diseñó e implementó la sustitución paulatina del viejo modelo bajo su dirección.
Abrió paulatinamente las compuertas a la acumulación capitalista, a la industrialización moderna, a la inserción en el mercado capitalista mundial, a la inversión extranjera y liberalizó en grado significativo el mercado. Y lo hizo paso a paso, conservando áreas públicas, servicios y políticas sociales, formas de propiedad socializantes y retórica socialista-comunista.
Desmontó, además, lo que heredó de antiimperialismo e internacionalismo del periodo revolucionario maoísta y potenció más aun el nacionalismo.
Pero a la larga, todo esto, más allá de la impactante modernización en importantes zonas de China Popular; más allá del "milagro" económico que la sitúa como la nación de mayor y más sostenido crecimiento de las últimas décadas; más allá del incremento de su relevancia es el comercio mundial…los resultados estructurales concretos no apuntaron a favor del reemplazo del estancado modelo estatista por más socialismo, por una mayor socialización de la propiedad pública, por un peso relativamente mayor de la propiedad social, la autogestión, cooperativización y co-gestión socialista. Mucho menos a favor una real socialización y democratización del poder político y las instituciones.
No, todo lo contrario: en los últimos treinta años, en la sociedad china ha crecido sobretodo el capitalismo. Así lo revelan estos datos y valoraciones:
"Hoy en día –nos dicen con razón Joseph Maria Antentas y Ether Viva-, dos tercios de las y los asalariados chinos trabajan ya para capitales privados. Justo a comienzos del siglo XXI, la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio en el año 2001, culminaba su proceso de reintegración en el capitalismo mundial."
"China está atravesada por grandes desequilibrios sociales y regionales. Las reformas han provocado concentración de la renta, polarización social y un aumento de las desigualdades, El coeficiente Gini (que mide la desigualdad) ha pasado de un 0,30 a un 0,48 y según el Banco Mundial existirían unos 300 millones de pobres en el país. El grueso de la actividad económica se concentra en las regiones costeras (receptoras del 85% de la inversión extranjera el año pasado) que contrastan con las empobrecidas regiones del interior. El actual modelo de desarrollo tienen también un elevado coste medioambiental, en particular en lo que se refiere a la contaminación del aire de las grandes urbes y el agua."
"La base social sobre la cual se sustenta el régimen chino es la burguesía emergente, ligada al aparato del Estado y del Partido, y una significativa clase media urbana….
"Las y los trabajadores del sector público, un 20% de la población activa, fueron golpeados por la oleada de privatizaciones, que han eliminado el 405 de los empleos públicos. Esta fracción de la clase trabajadora ha visto erosionada las garantías sociales del periodo maoísta"
"En paralelo, ha emergido una fracción de la clase trabajadora formada por las y los emigrantes rurales a la ciudad y concentrada en las industrias orientadas a la exportación de la costa Este y del Delta del río Perla, y también en sectores como la construcción y servicios mal pagados en las grandes ciudades. La emigración interna campo-ciudad está alimentada por una crisis del medio rural y el hundimiento del poder adquisitivo de los campesinos, situado en un tercio del urbano. Cifrada en unos 150 millones de personas, esta nueva clase trabajadora ocupa los eslabones más bajos del mercado laboral."
Sus condiciones de trabajo y de vida constituyen la cara amarga del nuevo capitalismo chino. Salarios bajos, jornadas laborales interminables, insalubridad en el trabajo y violación de las leyes laborables por parte de muchas empresas y de sus sub-contratistas forman parte de su realidad cotidiana." ("El nuevo capitalismo chino", http://www.lahaine.org/index.php?p=13922 ).
Esto, claro está, no se reconoce a nivel oficial. Solo se proyecta la extraordinaria y exitosa expansión y modernización económica, en contraste con el atraso, el burocratismo y la ineficiencia anterior.
o Grades éxitos en el desarrollo capitalista y nada de armonía
No está en cuestión el éxito del modelo desarrollista chino desde un patrón mixto de acumulación intensiva de capital en la lógica de los "dos sistemas".
En ese modelo, el liberalismo económico de puro corte capitalista y la preocupación por el bienestar social heredada de la tradición revolucionaria comunista-maoista, procuran ser compatibilizada bajo el concepto de "sociedad armónica" dirigida por el PCCH; evidentemente sin grandes logros en la pretendida armonía (como lo demuestran los datos citados), pero sin los niveles regresivos y las barbaridades ocasionadas durante la restauración capitalista en la ex-URSS y Europa Oriental; y, naturalmente, con un nivel impresionante en el desarrollo de las fuerzas productivas.
En forma muy hábil los dirigentes chinos, aun construyendo capitalismo, siguen asumiendo una retórica socialista y encubriendo, con su propuesta de "sociedad armónica", una gran desarmonía producida por el híbrido de la inercia del pasado mezclado con las reformas pro-capitalistas.
En verdad los líderes chinos supieron darle una respuesta muy superior a la que le dieron los líderes soviéticos a la crisis estructural del llamado "socialismo de Estado", que al prolongar la explotación asalariada y reemplazar los monopolios privados por lo monopolios de Estado, devino más bien en un capitalismo de estado ineficiente y no en un verdadero socialismo. Su desplome desordenado (todo se le fue de la mano), sin proyecto de nuevo modelo, dio lugar al saqueo del patrimonio estatal y a una restauración caótica y brutalmente empobrecedora del capitalismo, con fuertes tintes pro-occidentales, que recién ahora en Rusia ha sido reemplazado por un intenso nacionalismo.
Más aun, los todavía auto-denominados líderes comunistas chinos, han tenido más éxitos en el desarrollo capitalista de su país que muchos líderes burgueses del planeta en los propios.
El caso es inédito y muy singular: la "exitosa" restauración y el impetuoso desarrollo del capitalismo a cargo de lo dirigentes comunistas de un país dado. ¿Quiénes lo iba a pensar antes de que sucediera? Con razón puede decirse que también hay "comunistas de derecha".
Esa restauración y ese portentoso desarrollo del capitalismo los líderes chinos, los dirigentes del partido y del Estado chino, lo presentan supuestamente como el "producto de una concepción científica del desarrollo, caracterizada por la consideración del ser humano como lo primordial y por un desenvolvimiento integral, coordinado y sostenible, cualidades todas según sus afirmaciones- intrínsecas al socialismo y al propio tiempo incompatible con el capitalismo".
¡Chucha madre!, diría un/a chileno/a
o El viejo Marx definió de otra manera el capitalismo y el socialismo
Quien no haya leído, no se recuerde, o no quiera recordarse de las ideas de Marx sobre capitalismo y socialismo, podría encontrarse muy "chéveres" (muy buenas) esas generalidades de los nuevos líderes chinos para definir el socialismo: "el ser humano como lo primordial", "un desenvolvimiento integral, coordinador y sostenible". ¡Hasta Clinton acuñó una vez el término primero la gente!
Pero resulta y viene a ser, para desgracia de la actual y armoniosa dirigencia china, que el socialismo científico hizo la crítica revolucionaria al capitalismo en tanto modo de producción y distribución basado en la explotación del trabajo asalariado, extractor de la plusvalía producida por la fuerza de trabajo asalariada, basado en la propiedad privada de los medios de producción y distribución, generador de una elevada concentración de la propiedad y las riquezas basada en la apropiación del excedente, depredador del ambiente y de los seres humanos, enajenador de de la sociedad, promotor de la polarización social y del empobrecimiento de las mayorías.
El socialismo fue concebido desde la ciencia como sociedad sin propiedad privada y sin explotación, como asociación de productores libres, como pasó hacia la extinción de las clases y el Estado, como sociedad emancipadora, liberadora de toda explotación, discriminación e injusticia.
Y el tránsito hacia él, su construcción progresiva, debe reflejar siempre el avance en esas direcciones, el predominio de esos valores y no precisamente lo contrario.
El socialismo de verdad no se logra ni con la explotación asalariada desde el Estado, ni con la explotación asalariada desde la propiedad privada, ni con ambas penas a la vez. Tampoco con el "libre" mercado bajo control de los monopolios y oligopolios, ni con libre inversión de capitales y la libertad de especulación financiera.
Eso se logra con el tránsito a la sociedad sin clases y sin explotación ni opresión de ningún tipo, con la abolición del capitalismo y su reemplazo por una sociedad de signo contrario que ponga en su centro todas las emancipaciones humanas: de clase, de género, de raza, nacional, cultural… y ponga fin a la absurda separación seres humanos- naturaleza
Ese tránsito revolucionario no es rápido ni automático. Es progresivo y contempla un tratamiento adecuado a herencias capitalistas, mercados y formas de propiedad privada e individual… coexistentes con la socialización, pero siempre dentro de procesos que deben apuntar con fuerza hacia la superación del mercado, hacia la socialización de la economía, del poder y de los bienes materiales y espirituales de la sociedad: hacia la auto-organización, la autogestión, la solidaridad, la autodeterminación y el autogobierno.
Es claro que la sociedad china no marcha hoy en esa dirección, sino en sentido opuesto.
El nuevo socialismo, el verdadero socialismo, en oposición al capitalismo y al llamado "socialismo de Estado", no es eso que se está construyendo en la China actual.
o Ni "socialismo irreal", ni capitalismo estatal, ni capitalismo privado: ¡socialismo participativo e integral!
Los males del estatismo burocrático o "socialismo irreal" no se superan en el sentido socialista privatizando lo estatal, sino socializando cada vez más lo estatal y no estatal; aunque en esa transición se contemplen, para el necesario flujo de recursos altamente deficitarios, de inversiones productivas imprescindibles, de experiencias productivas y de tecnologías, formas transitorias de asociación con el capital privado (extranjero y nacional) y ciertos estímulos y aperturas a la producción mercantil simple, a la pequeña y mediana propiedad, procurando a la vez en esta vertiente su asociación voluntaria. Todo esto sin copiar mecánicamente la lógica y las culturas tecnológicas propias de la decadente civilización capitalista.
Los males del capitalismo estatal o privado no se superan alternando o combinando uno y otro, sino sustituyéndolo revolucionariamente por el socialismo participativo y autogestionario.
Las grandes crisis son grandes oportunidades para llevar a cabo los grandes cambios y el final del siglo XX y principio del XXI han traído en sus mochilas dos grandes crisis: la del mal llamado "socialismo de Estado" (socialismo irreal) y la del capitalismo, ahora en su destructiva y decadente variante neoliberal.
A propósito de este debate quiero resaltar la lucidez del destacado economista marxista argentino, camarada de muchas batallas, Jorge Beinstein, cuando afirma:
"De manera extremadamente sintética es posible afirmar que el desarrollo de las fuerzas productivas universales, hasta llegar a su degeneración parasitaria-financiera actual, terminó por desbordar a sus reguladores estatales sumergiéndolos en la mayor de sus crisis."
"El neoliberalismo aparentó ser la expresión de una globalización superadora de los estrechos capitalismos nacionales, el mercado era postulado como espacio superior de desarrollo y su libertad como la condición indispensable para el éxito de esa nueva transformación; en realidad se trataba del vigoroso monstruo financiero devorando a su padre estatal-productivo-keynesiano.
"La superación estatista del capitalismo liberal del siglo XIX no solo marcó culturalmente a las sociedades centrales sino también a la periferia donde apareció como el instrumento idóneo para el desarrollo independiente ante la debilidad o ausencia de burguesías locales medianamente nacionalistas. Además fue desde comienzos del siglo XX la componente decisiva de los proyectos de superación del capitalismo, en esos casos se trataba de romper con el capitalismo adaptando, "proletarizando", vistiendo de socialista a los métodos del por entonces joven y aparentemente muy eficaz estatismo burgués."
"Pero ese estatismo envejeció y finalmente fue sometido al poder financiero globalizado, no fue derribado por el movimiento insurgente anticapitalista central y/o periférico presentado como su hijo negador-superador, que rebelándose desde sus entrañas, regeneraba el desarrollo de las fuerzas productivas. Esta siendo devorado por otro hijo suyo, astuto y tonto a la vez, improductivo, cuyo único proyecto es la depredación (financiera, ecológica, social). ("Los rostros de la crisis"-."Reflexiones sobre el colapso de la civilización burguesa, Seminario internacional "Colapsos ecológicos sociales y económicos, Universidad Nacional Autónoma de México- UNAM 29 al 31 de octubre del 2008)
A propósito de estas convergencias de crisis, deseo también plantear la interrogante sobre el destino de la economía de la RPCH en el contexto de la crisis global del capitalismo, la más profunda y compleja de su historia, suma de múltiples crisis del capitalismo.
El poder de arrastre de esa crisis, con su epicentro en EEUU y expansión a los centros desarrollados de Europa y Asia, pone a pensar en su posible tremendo impacto negativo sobre la economía, cuyo crecimiento se ha basado en gran medida en sus ofertas a esos mercados hoy en crisis y cuya inyección de capitales y tecnologías ha dependido de un sistema en crisis y de un capitalismo afectado por un fuerte auto-bloqueo tecno- científico.
A la actual crisis de sobre-producción del capitalismo, le habrá de seguir ahora una crisis de sub-producción que acompañará a sus crisis energética, tecno-científica, alimentaría, medio-ambiental, financiera, urbanística, militar… y es claro de que de sus efectos devastadores es imposible que pueda librarse una economía como la de la RPCH. .
¿China: modelo "socialista" para Cuba?
En Cuba, en medio de la crisis de su estatismo, el "modelo chino" tiene un cierto impacto, una cierta pegada. Así lo demostró la reciente visita de Ho Jintan, primer secretario del PCCH, a ese país hermano.
"La oportunidad de la visita del jefe de Estado de la RPCH –nos dice Roberto Cobas Avivar en su articulo titulado "¿El Partido toma partido por las reformas de Cuba?"- ha servido al partido cubano –organización política que rige los destino de la nación cubana y dirige el proyecto socialista- para expresar la toma de partido en relación a una transformación socio-económica inspirada en la idea del partido comunista de china "un país, dos sistemas"
"En octubre del 2007, el XVII Congreso del Partido Comunista Chino incluyó la concepción científica del desarrollo, caracterizada por la consideración del ser humano como lo primordial y por un desenvolvimiento integral, coordinado y sostenible, cualidades todas intrínsecas al socialismo y al propio tiempo incompatibles con el capitalismo", destaca Granma.
Respetamos a quienes –aunque no sabemos exactamente hasta dónde la idea de esa posibilidad esté enraizada en las mentes y corazones de dirigente del Estado cubano- opten por un camino parecido al de las reformas chinas; hoy, en verdad, mucho más incierto y peligroso para todo proceso de orientación socialista, que cuando China decidió asumirlo. Y más aun en las condiciones de Cuba, muy distante de la fortaleza relativa de la China del 1978 y muy cercana a EEUU.
Los respetamos, pero a la vez le decimos, con la sinceridad que nos caracteriza, que aunque esa opción se asuma a nombre del socialismo, o de las reformas dentro del socialismo, ella conduce al capitalismo dependiente; a contrapelo precisamente de un momento en que la estremecedora crisis integral de ese sistema dominante, debería servir para pensar en otra cosa (ya no solo en Cuba, donde ciertamente existe una profunda vocación popular socialista y una gran posibilidad de cambios en esa dirección, aun en el actual contexto del estancamiento y crisis del modelo estatista vigente), sino también en aquellos países donde los pueblos padecen el capitalismo actual y su devastadora ola neoliberal.
Cuba, que ha escenificado tan brillantes y heroicas batallas contra el imperialismo, el capitalismo y la privatización, y por ello ha logrado importantes conquistas sociales, no necesita de reformas que restauren esa formación económico-social explotadora y excluyente. Los cambios y reformas que se requieren para un mayor progreso y bienestar colectivo en ese país son de otro tipo.
Cuba puede y debe emprender el reemplazo del modelo vigente sin caer en las garras del capitalismo. Tiene fuerza y conciencia en su sociedad para salir del estancamiento, socializando lo estatal, traspasando a los/as trabajadores las empresas públicas por la vía de la autogestión, cogestión, cooperativas y otras modalidades de asociación y colectivización; respetando las asociaciones mixtas establecidas y la propiedad individual; promoviendo las cooperativas y apoyando la producción mercantil simple y el carácter privado de ciertos servicios menores; estableciendo el usufructo donde sea necesario; avanzando hacia una democracia más participativa e integral; separando las funciones del partido, el Estado y las organizaciones sociales; asumiendo con vigor la idea de un socialismo participativo y libertario, al tenor de la integración y la unidad latino-caribeña y tercermundista, y de los lazos coyunturales de cooperación con las potencias capitalista emergentes y soberanas y las áreas de integración regional independientes del imperialismo estadounidense, como es el caso de China Popular, Rusia y sus aliados, Alba, Unasur....
Cuba no debe caer en la tentación china de "dos sistemas" en un solo "un país".
Cuba como país precisa de un solo sistema de transición a un nuevo socialismo: participativo, obrero-popular, ecológico, feminista, joven, cubano, antillanista, latinoamericano e internacionalista, martiano, guevarista, mariateguista…
Ahora, Cuba vive -como resultado de los efectos devastadores de varios huracanes- un momento extremadamente difícil, oportuno para expresarle amistad y cooperación desinteresada; oportuno además, para que la demostrada sensibilidad humana y eficacia asistencial y reconstructora del gobierno y el tejido social cubano en estos casos de desastres naturales, sea acompañada de una vocación a favor de la renovación socialista, la participación y la autogestión popular, haciendo muchas cosas de nuevas maneras.
Bienvenido sea la amistad su China y con todo aquel que desee aportar y recibir sin condicionamientos. Pero que quede claro, clarito: China no pude ser modelo socialista ni fuente de inspiración socialista (ni para Cuba ni para nadie), porque sencillamente adoptó una singular vía de restauración capitalista, impregnada de un fuerte nacionalismo, que a la larga también puede ser mellado por la transnacionalización capitalista. Que le vaya bien, pero que nadie pretenda copiar iniciativas que responden a otras condiciones, otros tiempos y, sobretodo, a otras sinrazones. Iniciativas, por demás, capitalistas. Por qué como dice un apreciado camarada cubano, "el capitalismo, azul o rojo, es en fin de cuentas, capitalismo".
21 noviembre 2008, Santo Domingo, R.D. Seminario Internacional "Colapsos ecológico-sociales y económicos". 29 al 31 de 0ctubre de 2008. Universidad Nacional Autónoma de México
La Haine







