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05/09/2020 :: Venezuela

¿Llegó el final de Juan Guaidó?

x Marco Teruggi
Los indultos a 110 opositores por el presidente Nicolás Maduro fragmentaron aún más a la derecha. Está en juego más que una simple elección.

El 2020 ha sido para Juan Guaidó el año de su máximo truco ilusionista y el de su caída que ya parece indetenible. La ilusión sucedió el 5 de febrero cuando se puso de pie en el Capitolio de Washington DC y fue aplaudido por Donald Trump, Nancy Pelosi y todos los presentes. Allí pareció que era lo que nunca fue: presidente encargado de Venezuela.

La caída de la ilusión está sucediendo en estos momentos, y quien lo está desplazando es el antiguo dirigente venezolano Henrique Capriles Radonski, quien luego de un tiempo de silencio mediático volvió a ocupar el centro de la escena, las miradas y las especulaciones.

Parecía inevitable que el invento Guaidó terminara de apagarse. Su historia política, desde su reconocimiento en enero del 2019 por parte de Trump, es una sucesión de errores e incapacidades. El último episodio del listado fue la denominada Operación Gedeón, en abril de este año, con el desembarco fallido de mercenarios a las costas del país.

Su progresivo declive venía sucediendo sin demasiado impacto. Su incapacidad para proponer algo nuevo —o incluso repetir algo viejo— quedaba tapada por las casi semanales sanciones anunciadas por Estados Unidos en el marco de un bloqueo férreo, persiguiendo barcos y navieras para que no comercien petróleo con Venezuela.

Pero sucedió algo que en los últimos años ha puesto sistemáticamente en crisis a la derecha: la llegada de elecciones. Y la próxima contienda legislativa del 6 de diciembre puede reconfigurar no solamente el mapa de la derecha, como efectivamente está sucediendo, sino el tipo de conflicto que predominará en adelante.

Esa cercanía de las elecciones venía creando una serie de divisiones dentro de la derecha que se agudizaron a partir de la decisión clave tomada por el presidente Nicolás Maduro: el indulto a 110 políticos de derecha, hecho que terminó de quebrar lo ya quebrado.

La carta clave

El anuncio de los indultos causó un impacto inmediato en la derecha: declaraciones contradictorias, acusaciones mutuas. Así, por ejemplo, mientras algunos salían en libertad de los centros de detención y afirmaban que eso era lo que se debía hacer, otros, por lo general fuera del país o en embajadas, rechazaban la medida.

Una reacción que llamó mucho la atención es que beneficiarios de la medida rechazaran el perdón, el indulto, y las consecuencias, que en muchos de los casos fueron la libertad de la persona", analiza Víctor Hugo Majano, director del portal de investigación La Tabla.

Uno de los casos fue el de Roberto Marrero, detenido desde el 23 de marzo del 2019, quien al momento de su detención era una de las personas más cercanas a Guaidó: "pareciera que con él no hubo contacto que le garantizara algún respaldo por parte de su grupo partidario, él rechazó muy abiertamente ese cuestionamiento de que no se debía aceptar el beneficio del indulto", opinó Majano.

Las reacciones encontradas ante el indulto evidenciaron el grado de fragmentación opositora. En cambio, quien celebró y se colocó en el centro de la escena fue Capriles: "Hoy, por mis gestiones personales, nos sentimos satisfechos de la libertad de 110 presos políticos. Mi único interés es defender a los venezolanos y lograr la libertad de Venezuela", afirmó.

Así, el antiguo candidato presidencial contra Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro, se posicionó como figura central de parte de la derecha: "Vuelve triunfante, terminó reivindicando el indulto que además es masivo y beneficia a gente que estaba privada de libertad y gente que estaba fugitiva dentro o fuera del país", analiza Majano.

El director de La Tabla señala además que el indulto abarca a políticos y dirigentes heterogéneos, desde "sectores cercanos a Oscar Pérez" —quien había intentado varias acciones armadas—, "diputados que se veían abandonados", dirigentes vecinales, hasta "factores de la burguesía más tradicional, como Arnoldo Gabaldón Berti".

Esa heterogeneidad, "crea una diferencia muy grande de Capriles con respecto al liderazgo opositor formal que se ha alejado de otros componentes que no les eran muy cercanos en términos partidarios propiamente".

En efecto, uno de los tantos errores cometidos por Guaidó y el círculo que lo rodea fue cerrar el juego y acaparar política y recursos económicos.

Las elecciones en Venezuela

El debate que atraviesa la derecha es la próxima contienda electoral legislativa. Los indultos, anunciados por el Gobierno como parte de un esfuerzo de "reconciliación nacional", apuntan en gran parte a la construcción de un escenario donde participen la mayor cantidad de factores políticos.

"El Gobierno ha declarado abiertamente que lo dio como mecanismo para facilitar la participación electoral de las personas que están además de posiblemente privadas de libertad, con limitaciones legales para ser postuladas, porque hay sanciones adicionales que pudieron haberles impedido participar".

El indulto levanta las limitaciones, "de manera que si algunas de esas personas estuvieran afectadas por las situaciones de sanciones penales pudieran acceder libremente a la postulación", analiza Majano.

No existe tampoco un automatismo entre indulto y candidatura. Uno de los indultados, Nicmer Evans, afirmó, por ejemplo, al ser liberado que su decisión es la de no presentarse. Pero otros actores, sin tener aún definido si participar o no, "necesitaban un elemento de mayor confianza y eso es lo que se les está ofreciendo".

Los indultos fueron entonces un elemento que aceleró una reconfiguración del mapa de la derecha, que ya venía fragmentada en tres grandes espacios. Por un lado, quienes ya anunciaban su participación en las elecciones, y por otro lado, quienes planteaban abstenerse, divididos a su vez entre sí entre quienes aún sostienen a Guaidó y quienes se han alejado de su hoja ruta ya de manera pública.

Con esta nueva situación el sector de Guaidó se ha visto reducido, tanto en la cantidad de actores como en su capacidad de interlocución con el Gobierno, y se ha consolidado el bloque de quienes participarán. "No vamos a dejar a la gente sin opción", señaló Capriles el miércoles 2 por la noche al afirmar que la derecha debe ser parte de las legislativas. También Stalin González, dirigente del partido Un Nuevo Tiempo, anunció su distanciamiento partidario por no compartir la opción de la abstención.

La ruptura de fondo

La división de la derecha venezolana es más profunda que una diferencia sobre el 6 de diciembre. Se trata, en estos momentos, de la posible consolidación de un bloque, heterogéneo, sin plataforma común por ahora, que rompa con el mando que direcciona la política venezolana desde Washington.

Los llamados del Departamento de Estado estadounidense a la derecha venezolana a mantenerse alineados tras Guaidó y no participar no han tenido el efecto que podría haber logrado meses atrás. Para muchos factores, dirigentes, partidos, ya existe un agotamiento de una estrategia que no ha conducido a ninguna victoria y ha sometido al país a un bloqueo económico y político.

Ese agotamiento tiene además una fecha como guillotina: el 5 de enero, cuando asuma el mandato de la nueva Asamblea Nacional y termine el mandato de Guaidó y quienes todavía lo reconocen al frente del legislativo. "No podemos seguir jugando a ser gobierno en internet", señaló Capriles.

Existe entonces la posibilidad de rearmar el tablero político opositor en un mapa donde la centralidad pase a manos de quienes apuestan por un enfrentamiento electoral y mayor autonomía política. Los indultos del Gobierno fueron una carta decisiva para acelerar esa reconfiguración. Esa importancia puede explicar porque, según Majano, se tomó una decisión tan importante:

"Maduro asume totalmente la responsabilidad de lo que significa, él está poniendo su pellejo, y va a cobrar ese beneficio de haber tomado esa decisión directamente él".

Ese paso fue acompañado de otro, de cara a la configuración de las elecciones de diciembre: la invitación, a través de una carta firmada por el canciller Jorge Arreaza, a la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas a participar como observadores y acompañantes electorales. Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores europeos, ya manifestó su respaldo a los indultos.

"La elección tendrá, como está escrito en la carta, una importancia para la "normalización de la vida institucional", algo que busca ser impedido por la estrategia estadounidense que mantiene, por ahora, su respaldo público a Guaidó y amenaza con aplicar nuevas sanciones sobre la economía ya bloqueada y golpeada".

¿Hasta cuándo seguirá el respaldo a Guaidó? Es una pregunta que, para ser contestada con mayor certeza, debe esperar los resultados de las presidenciales estadounidenses el 3 de noviembre. Lo que es seguro es que Guaidó no hizo lo que debía hacer, y deben existir otros planes en vista de sus fracasos. Pero el error, más que del diputado, es de quienes diseñaron la estrategia, es decir de Washington, quienes nuevamente cometieron un error de cálculo en el expediente Venezuela.

Sputnik / La Haine

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