¿Porqué EEUU y Francia odian a Haití?

En el siglo XVIII Haití era una de las colonias más ricas en el Nuevo Mundo. Ahora es la nación más pobre en el Hemisferio Occidental.
A principios del 1500, el pueblo indígena de Haití, los Taino, fueron extinguidos. Las enfermedades importadas por los españoles se cobraron su cuenta. Pero fue la obsesión española con el oro y las brutales formas de Colón para extraerlo lo que selló su destino.
Pronto fueron importados miles de africanos de la zona oriental cada año para llenar el vacío de la mano de obra. Africanos bajo el látigo, fueron puestos a trabajar para extraer índigo y luego en la caña de azúcar. Tan salvaje fue el régimen de esclavitud, al principio bajo los españoles y luego bajo los franceses, que las esperanzas de vida de un esclavo al llegar a Haití, era sólo de algunos años. Los esclavos no vivían lo suficiente para asimilar la "civilización Occidental". Hasta estos días, Haití sigue siendo esencialmente un país africano.
En 1790, los afro-haitianos se sublevaron. En 1804, guiados por el esclavo Toussaint L’Ouverture, los afro-haitianos derrotaron al ejército de Napoleón y lo echaron de la isla. Esta fue la primera revuelta exitosa de esclavos. Ignorada en nuestros libros de historia, fue un logro tan significante y liberador como la revolución francesa o norteamericana.
La civilización occidental - Francia y los otros poderes esclavistas coloniales blancos - aún no han perdonado a los afro-haitianos. Tal como la Nicaragua Sandinista y la Cuba de Castro, el liberarse a si mismos fue el pecado original de Haití.
Durante años, pocas naciones reconocerían la independencia de Haití. Los Estados Unidos no reconocieron a Haití hasta que nuestro propio régimen de esclavitud se desmoronó en 1860. Francia, a pesar de los ideales de su revolución de 1789, no reconocería a Haití hasta que pagara una aplastante indemnización de cientos de millones de dólares de la época, por las prropiedades francesas destruidas tras la sublevación, que finalmente fue pagada a costa de la pobreza de los haitianos.
En la última docena o algo así de años, el impenitente Haití y su Presidente Jean-Bertrand Aristid,e a quien se siguió eligiendo, han cometido varios pecados mortales. Esto es la razón por lo que la llamada "Comunidad Internacional" especialmente Estados Unidos y Francia - están resueltos a mantener a Haití en el infierno.
En la elección presidencial de Haití en 1992, EE.UU. financió al candidato, Marc Bazin, que fue decretado para ganar. A último minuto, sin embargo, un sacerdote católico, predicando la teología de la liberación, entró en carrera. El Padre Aristide ganó la elección por un 67 por ciento en todo el país.
Ocho meses después, un golpe patrocinado por los EE.UU. derrocó a Aristide. La siguiente vez que Aristide se presentó a elecciones- en el 2000 - ganó por una porción aún mayor de votos. Y ésta fue una elección internacionalmente certificada como justa. Aristide era, y continúa siendo, la opción de la inmensa mayoría de las personas de Haití.
Pero el 29 de febrero del 2004 Aristide fue derrocado nuevamente. El ejército norteamericano raptó a Aristide a punta de pistola, transportándolo a la República de África Central, uno de los países más aislados del planeta.
¿Por qué el gobierno norteamericano odia tanto a Aristide?
Durante cinco siglos, los poderes imperiales han visto a Haití sólo como una oscura y plácida piscina de mano de obra super barata. Bajo su primera presidencia, sin embargo, Aristide buscó levantar el miserable salario mínimo de Haití. Aristide mantuvo su conducta ofensiva: en 1994, cuando volvió del destierro y reasumió su presidencia, abolió el brutal ejército de Haití.
Durante ese segundo mandato, Aristide demandó Francia por el reembolso de la indemnización mencionada. Aristide le entregó a Francia una factura - corregida por la inflación y con un 5 por ciento de interés compuesto. La factura, aún a pagar, suma 21.000 millones de dólares. Esto fue más de lo que una superpotencia podía soportar, y podría llegar a sentar un peligroso preecedente. Por esto no es extraño que Francia colaborara con EE.UU. en derrocar a Aristide.
De momento, el Presidente Aristide vive en África Sur. El Partido de Aristide, Lavalas, ha sido forzado a la clandestinidad una vez más. Aun así, insiste que no puede haber ninguna elección en Haití sin el retorno de su presidente.
* En los años noventa, Ed Kinane trabajó en Haití con las Brigadas Internacionales de Paz. Este comentario fue publicado originalmente por www.MinutemanMedia.org. Traducción: Animalweb







