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26/11/2019 :: Argentina, Pensamiento

¿Quien mató a John William Cooke?

x Guillermo Cieza
La segunda desaparición de Cooke, filósofo, peronista, marxista y asesor del Che, fue tan silenciosa como efectiva

La vida física de John William Cooke se extinguió el 19 de setiembre de 1968. Es probable que alguno de sus órganos, que fueron donados por disposición del difunto, lo hayan sobrevido en otros cuerpos. El legado de su memoria vivió durante muchos años pero parece haberse esfumado con el siglo que lo vió nacer.

Su segunda desaparición fue tan silenciosa como efectiva. Si de su primera muerte hay evidencias, certificado de defunción, obituario; de su segunda muerte solo hay indicios, y ni siquiera datos precisos de las causas de su deceso. ¿Fue asesinato, o abandono de persona? Como haya sido, apenas tenemos sospechosos y sospechosas.

Noticias de su primera vida.

Cooke fue hijo de un diplomático y llegó a ser diputado nacional a los 27 años. Por su temprana vinculación con la estatalidad, podría suponerse que se convertiría en un personaje aéreo, propenso a las recepciones y a los brindis y a los discursos vacíos y a las roscas cupulares, Pensemos, por ejemplo, en muchos de nuestros jóvenes que a poco de ingresar en la politica movilizados por el ardor revolucionario, son capaces de desandar consignas, valores, lineamientos estratégicos, amigos y amigas, subyugados por los aromas de los pasillos del palacio. Y para colmo de males ese palacio es apenas municipal.

Cooke eligió otros caminos, las decisiones de vida y de militancia son siempre personales pero corresponde apuntar que seguramente influyó en ellas el haberse tropezado con el 17 de octubre de 1945, haber padecido los bombardeos de junio de 1955 y el golpe gorila de la autodenominada Revolucion Libertadora, haber soportado la persecución y la carcel, vincularse a la resistencia peronista ganandose la confianza de sus principales dirigentes, conocer la revolucion cubana y a El Che, debatir ideas y combatir la invasión, y ser parte de sus planes y proyectos.

La temprana vinculación de Cooke con la estalidad le permitió descubrir que en un mundo donde no estamos sólos, la única razon válida es la acompañada por la relación de fuerzas que consiga imponerla. Y que no se pueden pensar politicas transformadoras desde lo local. Como mínimo debe tener un alcance nacional.

Tambien descubrió cómo los pliegues de la estatalidad proporcionan la excusa justa para los burócratas y son el refugio perfecto para arribistas, mediocres y obsecuentes. No sé si Cooke advirtió que el Congreso le quedaba chico, o si sus adversarios internos lo identificaron como sapo de otro pozo, lo que es seguro es que en el segundo gobierno peronista, Cooke no renovó la banca y no fue parte del Poder Legislativo en los años en que todas las iniciativas parlamentarias del bloque peronista fueron iniciativas de la Presidencia.

La confianza depositada por Peron en Cooke en los finales de su gobierno, cuando las ratas se escapaban del barco, inicia una relación que se prolongará despues del 55, cuando lo nombra su delegado personal y heredero. Una relación compleja donde nunca faltó el respeto, que surge en gran medida por acuerdos y en menor medida por necesidad mutua, pero que con el correr de los años se sostiene cada vez más porque se necesitan, y menos porque estén de acuerdo.

La vinculación de Cooke con los núcleos duros, con la cocina de la Resistencia Peronista, resultaba sumamente atractiva para Perón que pudo advertir, como buen estratega, que esa resistencia ejercida mayoritariamente por los trabajadores industriales era la única fuerza social capaz de hacer retroceder al gobierno de la oligarquia y generar espacios donde pudiera insertar su política.

Cooke admiraba en Perón su capacidad de liderazgo, sus dotes de estratega. No lo formuló Cooke, pero creo que intuyó que las revoluciones las hacen los pueblos solo cuando son liderados por grandes estrategas. Y en esa dirección aporta la formación militar, que no poetiza la realidad, que no se pierde en senderos secundarios, que nunca pierde de vista quién es el enemigo y sabe que la política sin fuerzas materiales que la respalden no tiene destino transformador. No lo dijo Cooke, soy yo el que me hago cargo. Quizas será por eso que casi todas las revoluciones en el mundo, con excepción de la rusa con Lenin, la dirigieron lideres y lideresas con experiencia y formación militar, o incluso militares.

La cuestión de Cooke con Perón, que determinó su distanciamiento definitivo, no fue de un choque de personalides sino de proyectos. Perón no quería una Revolución y sus razones no eran tácticas, su cabeza de militar burgués no concebia la emancipación humana.

El compromiso efectivo de Cooke con los trabajadores de la Resistencia Peronista y con la experiencia guerrillera de Uturuncos [primera guerrilla argentina, en 1959], fueron el puente perfecto para sentirse impactado por la Revolucion Cubana y adherir a su sueño revolucionario. Cooke encontró en Cuba sus respuestas, porque llegó a Cuba con las preguntas correctas. De la misma manera, el compromiso efectivo del Che con la Revolucion Cubana le permitió a este una relectura de la historia reciente de su país de origen, y encontrar en dos peronistas de izquierda, Cooke y Alicia Eguren, sus personas de confianza en la Argentina para extender su proyecto de lucha continental.

Los últimos años de Cooke en la Argentina lo encontraron ocupado en la la formación de Acción Revolucionaria Peronista (ARP), una agrupación politica a quien el mismo Cooke calificaba como “una organización que intentaba luchar contra la dependencia y la explotación por medio de la lucha revolucionaria“. Cooke, que había sobrepasado a Peron, seguia obsesionado por la construcción de un proyecto de poder con una composición amplia, cuyo límite era aceptar la conducción de los trabajadores. Algunos de los militantes de ARP como Raimundo Villaflor, Pocho Palazezi y Carlos Olmedo serían destacados dirigentes de las organizaciones revolucionarias de la década del '70.

Noticias de su memoria

Cooke falleció el mismo día que fue descubierto el campamento guerrillero de Taco Ralo de las Fuerzas Armadas Peronistas, en el que fueron detenidos la casi totalidad de sus integrantes. La experiencia de Taco Ralo mereció dos lecturas. En la propia organización, junto a la valoración de la decisión politica de pasar a los hechos, hubo una dura autocrítica por los errores que facilitaron que se produjeran las detenciones y que se abortara el proyecto. Dentro de la militancia más combativa del peronismo tuvo un gran impacto y reconocimiento del significado de la iniciativa guerrillera.

A la coincidencia de fechas y que las FAP fuera sin duda la mas ”cookista” de las organizaciones armadas peronistas, sumaría el que en la valorizacion de ese hecho se encuentra una de las claves del debate sobre el accionar de buena parte de las organizaciones revolucionarias armadas de la decada del '70. Muchas veces la mística, la reivindicación de las acciones heroicas y los y las compañeras asesinadas o muertas en combate, taparon la necesaria reflexión de que luchamos para vencer y que buscar la victoria nos obliga a cometer los menores errores políticos posibles.

La reivindicación de la violencia revolucionaria que promovía Cooke, no siempre fue acompañada por su escepticismo con respecto al papel transformador que pudieran desempeñar sectores del movimiento que expresaban a la burocracia sindical y politica, y a representantes de intereses patronales. El ruido de la metralla y las consignas repetidas por cientos de miles de jovenes enfervorizados taparon la advertencias de Raimundo Villaflor, uno de sus hijos más dilectos: “La unidad del peronismo es una utopía reaccionaria”.

Aún devaluado en la lectura de su legado, creo que Cooke vivió en los años '70, en las puebladas, en El Cordobazo, en las organizaciones armadas y en las interfabriles. Estuvo presente en la confrontación de los dos peronismos, cuando las bases trabajadoras promovieron el sindicalismo combativo y clasista, en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y en el Congreso del Frente Antimperialista por el Socialismo (FAS).

Pero su legado, empezó a diluirse cuando como consecuencia del golpe militar desaparecieron 30.000 militantes, se asesinaron otros tantos y se exilaron cientos de miles. Y tambien, cuando aquella reserva de nuestras mejores tradiciones de lucha desde el anarquismo hasta la resistencia peronista, del Cordobazo hasta las interfabriles, que representaba el activismo obrero, fue dejado fuera de las fabricas por un proceso de achicamiento del aparato productivo industrial y por una rigurosa selección de los trabajadores por parte de las patronales. El legado de Cooke, la izquierda peronista y el conjunto de la izquierda revolucionaria, empezaron a perderse cuando se quedaron sin sujeto.

¿Quien mató a John William Cooke?

El siglo XXI empezó en la Argentina con una gigantesca rebelion popular que nos creó la ilusion que, con otros sujetos para sustentarse, se renovaba la esperanza revolucionaria. Seguramente fuimos demasiado optimistas e incapaces de evaluar que décadas de neoliberalismo no nos habian pasado por abajo de la mesa, como pueblo y como militancia.

Hoy, el hecho que un 40% de los argentinos haya votado a Macri en una situación economica atroz, con todos los indices macroeconomicos negativos, cuando creció la deuda, el desempleo, la inflación, la pobreza y la indigencia, es una buena muestra del daño que nos hizo el neoliberalismo.

El regreso del peronismo como expresión progresista en el 2003 no trajo como bagaje la reivindicacion de la memoria de John William Cooke, tampoco lo hará el Frente de Todos. Es casi obvió: los golpistas del 76 resolvieron las disputas internas del peronismo a favor del peronismo patronal, y el auge posterior del neoliberalismo con gobiernos constitucionales consolidaron su victoria.

Está bueno pegar una releida a publicaciones de los años '70, como la revista Militancia, para comprobar que las que han sobrevivido has sido las banderas del peronismo que denominábamos como conciliador, patronal y burocrático: la unidad del peronismo, la reivindicación del último Perón, el elogio al Pacto Social de Gelbard y de Rucci y la apologia a la Juventud Sindical.

Lo que no resulta tan obvio, y quizas sea lo más doloroso, es que el pensamiento neoliberal llegó al conjunto de las fuerzas revolucionarias que, fragmentadas, deambulamos entre subirnos a los proyectos exitosos que explicitamente manifiestan su decisión de adherir al capitalismo, acompañar a la izquierda existente capitaneada por el troskismo hervíboro, o remarla en aguas del postmodernismo de izquierda, donde rige la premisa que todo depende de los gustos y las preferencias individuales, por lo cual no hay enemigos principales, ni proyecto ni estrategias de poder, ni institucionalidad revolucionaria, ni lucha por el control del Estado para generar cambios revolucionarios.

Entre todos fuimos matando la memoria de John William Cooke. Algunos por arribismo institucional, otros por desconfianza a los herejes, y otros y otras por demagogia. Seguro hubo excepciones, custodias de la memoria, tercos constructores y constructoras con viento en contra.

Cuando todo parecía perdido, las grandes movilizaciones de masas que se producen en Ecuador, Chile, Bolivia, vienen a reivindicar y dan aires a la chamuscada experiencia bolivariana y a la resistencia cubana, pero, tambien, nos dan aire a nosotros mismos, porque nos recuerdan que todavía es posible enfrentar al imperio y a la explotación por medio de la lucha revolucionaria.

El Che decía que las gestas liberadoras y las grandes epopeyas de masas que se producen en un país, no transfieren revoluciones a otros países. Que la influencia de la Revolucion cubana iba a depender de lo construído, de las reservas estratégicas y del accionar de los revolucionarios en cada país. Nuestro país no es páramo. A pesar de las defecciones, de las modas, y de la fragmentación que nos debilita, hay obstinadas construcciones que no han perdido el rumbo.

Al repasar las reservas estratégicas con que contamos quienes habitamos este suelo, resultará imprescindible releer a John William Cooke y recordar la praxis inclaudicable de su compañera Alicia Eguren. Ellos sobrevivieron a la basura de los tiempos y nos están esperando para cuando nos decidamos a luchar por la victoria.

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