Irán y Venezuela cantan las verdades a los poderosos

Desde La Habana, pasando por Nueva York y Beirut, las voces de la resistencia al imperialismo estadounidense y a la administración Bush han acaparado la atención a mediados de septiembre. Con claridad y firmeza, líderes mundiales de esta lucha han puesto de relieve los crímenes de Washington y de otras "grandes potencias", dirigiéndose en particular al Consejo de Seguridad de la ONU.
Aunque los líderes de Cuba, Irán, Venezuela, Corea del Norte, Zimbabwe, Líbano, Siria y de otros países, presentaron de forma convincente las razones de los oprimidos contra un mundo dominado por los opresores, no ha sido la lógica de sus razonamientos la que ha llevado a los medios de información y a los políticos de Washington, Londres, París y Berlín a prestarles atención, sino el que esas voces representaban a centenares de millones de personas en lucha que están debilitando rápidamente al imperialismo mundial capitaneado por la clase dominante estadounidense.
Mahmud Ahmadinejad, presidente de Irán, a quien la administración Bush en 2002, incluyó en su "eje del mal", captó la atención de la Asamblea General de Naciones Unidas al presentar su denuncia contra el Consejo de Seguridad.
"Mediante la guerra y los conflictos, algunos están expandiendo rápidamente su dominio, acumulando enormes riquezas, y expoliando todos los recursos naturales, mientras otros sufren la pobreza que ocasionan, la miseria y el dolor," afirmó Ahmadinejad.
"Vean lo que está sucediendo en Palestina. Se está bombardeando a sus gentes en sus propias casas y sus hijos son asesinados en sus calles y paseos pero nadie, ni el propio Consejo de Seguridad, es capaz de ayudarles o protegerles.
"Al mismo tiempo, se constituye un Gobierno democrática y libremente elegido en una parte del territorio palestino pero en lugar de recibir el apoyo de los supuestos campeones de la democracia, se secuestra y encarcela, a la vista de la comunidad internacional, a sus ministros y diputados al Parlamento."
Ahmadinejad, tras referirse al bombardeo del Líbano, a la campaña del gobierno de Estados Unidos contra el legítimo derecho de Irán a disponer de energía nuclear, y mencionar otros ejemplos, abordó el asunto ante la institución mundial.
"Hay una pregunta que precisa contestación: si los gobiernos estadounidense y británico, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, llevan a cabo agresiones, ocupaciones y violaciones de las leyes internacionales, ¿qué órganos de la ONU pueden exigirles responsabilidades? ¿Puede un Consejo, del que ambos son miembros privilegiados, exigirles responsabilidades por sus violaciones? ¿Ha ocurrido en alguna ocasión?"
Para terminar, y como medida correctora parcial, propuso que el Movimiento de los No Alineados, la Organización de la Conferencia Islámica y el Continente Africano tuvieran cada uno representantes permanentes en el Consejo de Seguridad con derecho de veto, de manera que esta medida " pudiera evitar, esperanzadoramente, futuras violaciones de los derechos de otras naciones".
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, alcanzó una gran difusión por llamar a George W. Bush "el demonio", una calificación que suscitó una pública solidaridad, no sólo en la Asamblea General sino en todo el mundo. Pero lo que los medios capitalistas ignoraron fue su réplica a Bush, quien había comparecido el día anterior para dirigirse a la Asamblea General y sermonear a los países del mundo, reñirles, amenazarles y seguir difundiendo mentiras.
Chávez se burló de la declaración de Bush dirigida a "la población de Oriente Próximo", en la que dijo: "mi país quiere la paz."
"Quiere la paz", afirmó Chávez, "pero ¿qué está ocurriendo en Iraq? ¿Qué ha sucedido en Líbano? ¿y en Palestina?...¿Qué es lo que pasado durante los últimos 100 años en Latinoamérica y en el mundo? Y ahora, amenazando a Venezuela; con nuevas amenazas a Venezuela y contra Irán".
Calificó la guerra contra Hezbollah y Hamás de "imperialista, fascista, asesina, y genocida; una guerra del Imperio y de Israel disparando contra el pueblo de Palestina y Líbano". Y en relación con lo que Bush dijo "a los pueblos del mundo", Chávez se preguntó: "¿Qué le dirían esos pueblos del mundo si se les permitiera hablar?...Creo que tengo alguna idea de lo que las gentes del Sur, los pueblos oprimidos, piensan. Dirían "Yanquis imperialistas, ¡marchaos!."
Chávez pidió también que la Asamblea General, que ahora no es sino un órgano de deliberación sin poder alguno, asuma la responsabilidad de reorganizar la ONU, y que los pueblos pobres se incorporen, como miembros permanentes con todo los derechos, al Consejo de Seguridad.
Choe Su Hon, de la República Popular Democrática de Corea condenó también los crímenes del imperialismo en Oriente Próximo, como prueba del fracaso del Consejo de Seguridad. Y afirmó que "el hecho de que el Consejo de Seguridad permanezca indiferente a la violación de la soberanía y a las masacres de civiles perpetradas en territorios árabes, como en la invasión estadounidense de Iraq y la agresión de Israel al Líbano, son ejemplos típicos de irresponsabilidad, injusticia y doble moral".
Asimismo, describió cómo el gobierno estadounidense mantiene una política de "ataques preventivos" contra la RPDC, a la que Bush ha incluido también en su "eje del mal". Washington ha emprendido "peligrosas maniobras militares" y un bloqueo económico, que han sido tolerados mientras "rutinarias pruebas de lanzamiento de misiles de nuestro ejército para la autodefensa se han condenado como "una amenaza para la paz y la seguridad internacionales."
Robert Mugabe, presidente de Zimbabwe, destacó los aspectos más racistas y colonialistas del Consejo de Seguridad. Citó "la cuestión básica de la democratización de las formas de gobierno internacionales. África sigue siendo el único continente que no tiene un puesto permanente con derecho de veto en el Consejo de Seguridad. La situación es inaceptable. Es algo que debe ser corregido ya. La posición de la Unión Africana en este tema es muy clara. África exige dos puestos permanentes, con derecho de veto, y otros dos más. Por ello, no nos comprometeremos en este tema hasta que se asuman convenientemente nuestras preocupaciones".
El presidente Mugabe planteó la cuestión de las grandes potencias que escatiman los fondos para combatir el SIDA y hacen uso de ellos de forma selectiva para castigar a los gobiernos. Condenó, asimismo, "el castigo colectivo a los pueblos de Palestina y Líbano y la invasión de sus territorios que ha violado la legislación internacional."
La reunión de Naciones Unidas se produjo tras la del Movimiento de los No Alineados celebrada en La Habana. El delegado de Cuba en la Asamblea General, Esteban Lazo, informó de la conferencia del MNA. Condenó también el anunciado plan de la administración Bush "dirigido al derrocamiento de la Revolución Cubana" y el aumento sin precedentes del apoyo financiero y material a las actuaciones subversivas encaminadas a derribar el orden constitucional libremente elegido por los cubanos."
Denunció como la "mayor de las hipocresías" la presencia en Estados Unidos del asesino de la CIA, Luis Posada Carriles, quien públicamente se ha jactado de haber hecho estallar un avión cubano, asesinando a 73 personas, y se ha visto implicado en numerosos complots para asesinar a Fidel Castro.
En la Conferencia de Países No Alineados, Carlos Lage, vicepresidente del Consejo de Estado cubano, pronunció un discurso revolucionario y optimista. Cuando la "Unión Soviética y el bloque socialista europeo se vinieron abajo, prácticamente nos quedamos solos, decididos a mantener en alto nuestra bandera y el socialismo." El gobierno estadounidense "incrementó el bloqueo...llevó a cabo nuevos atentados terroristas y lanzó una campaña diplomática y mediática internacional sin precedentes contra la revolución cubana..."
"Un imperio moralmente decadente atacó a nuestra pequeña isla con todo su odio." Pero Cuba ha sobrevivido " gracias a un proyecto llevado a efecto de una mayor de justicia y dignidad."
Afirmó que Cuba ha vivido sus "años más duros y difíciles" y "hoy somos testigos de los momentos más prometedores de la revolución."
Junto a los acontecimientos de La Habana y Nueva York, las movilizaciones masivas en México y Líbano subrayan más aún el crecimiento de la resistencia al imperialismo y a sus gobiernos títere y el aislamiento del gobierno estadounidense.
Más de 800.000 personas participaron en una "concentración por la victoria" organizada por Hezbollah para celebrar la derrota de la invasión estadounidense-israelí. El jeque Hassan Nasrallah desafió las amenazas israelíes de asesinarle, habló personalmente y afirmó que "Ningún poder en la tierra puede desarmarnos." Hizo un llamamiento a la unidad nacional para superar las conjuras imperialistas para dividir el país.
En la Ciudad de México, el 16 de septiembre, un millón de personas proclamaron su negativa a reconocer a Felipe Calderón, elegido como presidente por Washington y Wall Street, declararon que las elecciones habían sido un fraude y prometieron que el 20 de noviembre establecerían un gobierno rival, capitaneado por el popular Andrés Manuel López Obrador. (Véase artículo del Workers World del 28 de septiembre).
Estas manifestaciones de resistencia y desafío a Washington llegan en el mismo momento en que los generales del Pentágono están haciendo públicas aterradoras advertencias sobre la necesidad de más tropas en Iraq y cuando la OTAN exige más soldados para Afganistán.
Son muchos los frentes en los que el suelo se está moviendo bajo los pies del imperialismo estadounidense. En los campos de batalla de Iraq, Afganistán, Líbano y Palestina, Washington es incapaz de imponerse. Irán y la República Popular Democrática de Corea, objetivos de un "cambio de régimen", se han mantenidos firmes y ganan apoyo por todo el mundo. Por ejemplo, en la cumbre de No Alineados, se respaldó unánimemente el derecho de Irán a producir energía nuclear para usos pacíficos. La influencia de la revolución cubana crece en Latinoamérica, de la misma manera que la de la antiimperialista revolución venezolana.
En la ONU, Bush amenazó a Sudán y pidió el envío al país de una "misión de paz" de Naciones Unidas. Pero el presidente sudanés, Omar Hassan al-Bashir, contestó que sólo se aceptarían en el país tropas africanas y advirtió de que la tentativa de Washington de enviar fuerzas de la ONU era una excusa para el "cambio de gobierno". Como medida de resistencia, Jartum ha restringido los desplazamientos de los funcionarios estadounidenses a 25 kilómetros de la capital, en respuesta a similares restricciones de Washington a los funcionarios sudaneses en Estados Unidos.
Entre las fuerzas antiimperialistas se están estableciendo nuevos vínculos. Tras la Cumbre de No Alineados, los presidentes Chávez y Ahmadinejad se reunieron en Caracas y firmaron unos 20 nuevos acuerdos comerciales, entre otros, proyectos para crear una compañía conjunta petroquímica; producción de ladrillos, cemento, bicicletas y coches; Irán ayudará a la formación de obreros metalúrgicos. Ambos países han acordado crear un fondo de 200 millones de dólares e Irán ha convenido en construir 10.000 viviendas en Venezuela. (Radio Free Europe/Radio Liberty,17 de septiembre).
La primera noche de la Conferencia de No Alineados, el presidente Ahmadinejad se reunió con Kim Yong Nam, presidente de Asamblea Suprema del Pueblo de Corea del Norte, y "abogó por impulsar las relaciones mutuas que deberían ampliarse en todos los ámbitos." (Agencia de Noticias de la República Islámica, 16 de septiembre). Kim declaró, según una nota de prensa, que "los vínculos estratégicos entre Irán y la República Popular Democrática de Corea se basan en una campaña conjunta contra el imperialismo." Delegaciones de alto nivel de Cuba y Corea del Norte mantuvieron, asimismo, una importante reunión para reforzar la solidaridad y la cooperación.
Como muestra de la erosión de la influencia estadounidense, incluso el presidente de Pakistán, un antiguo leal aliado de Washington, ha hecho públicas las amenazas del gobierno de Estados Unidos de bombardear Pakistán hasta "hacerle volver a la Edad Media" si su gobierno no se sometía a Washington tras el 11 de septiembre. Pervez Musharraf, a quien el Pentágono ha convertido en cabeza de turco por el resurgimiento de la resistencia en Afganistán, con unas declaraciones en el programa 60 Minutes de la CBS, se ha rebelado contra los crecientes intentos de Washington de decirle cómo tratar la situación en las provincias del norte de Pakistán,. A continuación, en CNN, denunció la guerra de Iraq.
La Agencia Internacional de Energía Atómica, normalmente una institución sumisa, recientemente hizo público un documento en el que condenaba por "erróneo, engañoso y sin fundamento" un informe del Congreso de Estados Unidos, en el que se decía que Irán estaba a punto de producir combustible para armas nucleares, (Prensa Latina, 15 de septiembre). El informe, elaborado por Comité Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, tenía como objetivo alentar la guerra contra Irán.
Manifestaciones, conferencias e informes, por sí solos, no cambian la relación de fuerzas. Sólo la lucha puede conseguirlo. Pero pueden dar una idea del cambio en el clima político en el sentido del avance de los oprimidos en la lucha contra el imperialismo y sus diversas manifestaciones.
Lo más importante para los obreros y para la gente oprimida en Estados Unidos es prestar atención a cómo el resto del mundo está emprendiendo una justa lucha contra el gobierno de Washington y comprender cuánto se le odia por las guerras, ocupaciones y explotaciones llevadas a cabo por los gigantes empresariales estadounidenses.
El gobierno odiado por los oprimidos del mundo por sus agresiones e intimidaciones, es el mismo que contempló con indiferencia cómo se ahogaban las víctimas del Katrina. Es el gobierno que grava con impuestos a los pobres para dárselo a los ricos; que permite a las corporaciones reducir empleos y ayudas, y gasta centenares de miles de millones en militarismo mientras crece la pobreza.
La lucha de los pueblos del mundo contra la opresión de Washington es también la lucha contra el enemigo de los trabajadores y de los oprimidos en este país. Lo que implica no sólo a la administración Bush sino a la clase dirigente capitalista, tanto republicana como demócrata, que apoya el imperialismo estadounidense en el exterior y la explotación capitalista y la opresión en el interior.
Axis of Logic / www.workers.org, 28 de septiembre de 2006







