La enfermedad de Kirchner: "Soy de lo peor"

Kirchner agarra, va y se enferma. Ante esa situación, se manifiestan varias actitudes:
1) Sus partidarios y los que lo aman desean que se cure.
Lo mismo anhelan las personas buenas, esas que no le desean mal a nadie, a ningún ser humano. Porque Kirchner es un ser humano, ¿eh?, como Susana Giménez, o la Hiena Barrios, o Carrió, o Etchecolatz, o Menem, o el presidente de la Barrick Gold. ¡Hasta Cobos es un ser humano!
2) Están también los que el asunto les importa tres belines y se sientan ante el televisor a mirar el partido de críquet entre los Milwaukee Milkys [Notas de La Haine: lechosos] y los Toronto Blockheads [zoquetes].
Además, estoy yo, que no entro en ninguna de las anteriores categorías.
Y está Caparrós [Martín, ex-guerrillero montonero en los '70, subdirector del diario derechista Crítica hasta marzo del 2008], que me fulmina con su espada flamígera: "Tanto odio: interesante, didáctico ver las huellas del odio", dice, refiriéndose a quienes se alegraron ante el percance vascular del presidento, en El bronce o la plata, "Crítica", 12-2-10.
Qué, ¿tengo que desearle a K buena salud y larga vida, entonces?
Lo lamento, no me sale. Odio, sí, pero odio de clase por lo que él representa dentro de la estructura que han montado -con nuestro dinero- para someternos. ¿Caparrós será de los buenos-buenos que no quieren que se muera nadie, pero nadie-nadie? Yo carezco de esa bondad angélica, ómnibus.
Al menos, no alcanza al principal gestor y responsable, en esta etapa, de este sistema explotador, rapaz y depredador que es causa de tanta ruina y miseria.
¿Qué pretende Caparrós? ¿Tendría yo que haber hecho una cadena de oración para que se salve el Hombre (como ha comenzado a llamarlo su Mujer), y prendido velas en la vereda de Arcos del Sol?
¿O haberme hecho el sota como si lloviera en Alaska, silbar, mirar para el costado y tratar de no sentir nada?
Lástima que Caparrós no dijo qué sintió o qué hizo él: capaz que es un paladín del Amor Universal y lo disimula, el muy modesto.
Si no fuera así, y tampoco -como da a entender- sintió odio, al menos debería contarnos cómo salieron los Milkys con los Blockheads.
Posta Porteña







