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Argentina :: 19/09/2009

La policía de Buenos Aires sigue asesinando impunemente

CORREPI
Gatillo fácil bajo la máscara de "vengadora anónima" :: Gatillo fácil en Escobar: un policía dispara 9 balazos a su ex-mujer y 11 a su nuevo compañero, a quien mata

Gatillo fácil bajo la máscara de "vengadora anónima"

En la tarea de recopilar datos para el Archivo de Casos de personas asesinadas por el estado por torturas o fusilamientos de las fuerzas de seguridad, durante todo el año, CORREPI realiza una exhaustiva búsqueda que tiene como una de sus fuentes, las noticias de los medios gráficos y digitales de todo el país. Los medios prefieren, como fuente directa, a la policía, los mismos victimarios, por lo que, si no media la lucha inmediata de los familiares de las víctimas, la verdad muchas veces desaparece bajo mentirosos titulares sobre la “inseguridad”.

Finalizaba enero de este año y el diario Crónica tituló "Vengadora eliminó a ladrón". La protagonista de la noticia era una mujer llamada "vengadora anónima" por el diario, que había logrado "abatir a un hampón de 14 años". Luego, "la valiente mujer, escapó". Más allá de una situación por demás violenta, a través de esa redacción resultaba imposible inferir lo que realmente sucedió.

Siete meses después, llegaron para incorporarse a CORREPI los padres de Lucas Jiménez, un pibe de 14 años de la barriada de Rafael Castillo, que a comienzos de este año había ido a Merlo, Libertad, a pasar sus vacaciones del colegio a la casa de su abuelo materno, donde tenía su grupo de primos y amigos.

Era la madrugada del 30 de enero. Lucas, con sus primos y un amigo de su misma edad, caminaba por la avenida Eva Perón. Faltaban un par de cuadras para llegar a la casa. Fue allí donde recibieron una descarga de más de diez balas de parte de Noemí Mioniz, policía federal de 23 años, con cinco de antigüedad, que luego de herir en la mano a uno y herir de muerte a Lucas con tres impactos en el cuerpo, guardó su arma reglamentaria y subió al colectivo a prestar servicio a la división ingeniería vial y forense.

A los pocos días, la "vengadora anónima" de Crónica, denunció que le había sido sustraída su arma en un asalto. Sin embargo, varias semanas después, pudo ser reconocida por los vecinos de la zona que a la hora de la balacera iban a tomar el colectivo a su trabajo.

Ni vengadora, ni anónima, ni hampón. Un caso de gatillo fácil de parte de una integrante de las fuerzas de seguridad, nacida y formada en "democracia" para disparar su arma reglamentaria contra los pibes pobres. Además de quitarle la vida y destruir familias enteras de trabajadores, los mismos victimarios se encargan de quitarles identidad. Sólo tenemos el camino de la organización y la lucha de quienes padecemos la represión para combatirla.


Gatillo fácil en Escobar

El 21 de agosto a la madrugada, Fernanda Verón y su pareja, Hernán Ibiris, dormían en la casa de ella, en Escobar, cuando los despertó el primero de 20 disparos. Omar Brítez, teniente de la bonaerense y ex marido de Fernanda, había entrado a la casa, y, ya en el dormitorio, comenzó a disparar con dos armas: la Browning reglamentaria, y una Taurus legalmente registrada a su nombre. Después de que once proyectiles impactaron en Hernán y nueve en Fernanda, Brítez salió calmadamente a la calle, subió a su auto, y se fue a la comisaría de Matheu, donde, casualmente, trabaja su hermano. Entró, le dio el arma al policía de guardia, y le dijo “Me mandé una macana”.

Hernán pudo llegar hasta la calle en un intento por pedir ayuda, pero murió antes que la muy demorada ambulancia lo trasladara al hospital. Fernanda, en grave estado, fue operada varias veces, y se está recuperando lentamente.

La misma fiscalía que hoy investiga el homicidio y la tentativa de homicidio, ambos calificados, había recibido una denuncia de Fernanda Verón el 11 de agosto. Ella declaró que su ex marido policía permanentemente la acosaba, ingresaba a su domicilio por la fuerza, y en varias ocasiones, la última el 5 de agosto, la había amenazado con el arma reglamentaria, diciéndole “Vas a ver que un día voy a hacer una macana”.

El oficial Brítez, al que no le han faltado cursos ni instrucción, pues es perito balístico de la delegación de policía científica de Zárate-Campana, estuvo en la fiscalía el 20 de agosto, citado en esa causa. La perspicaz funcionaria judicial que lo recibió destacó su buena predisposición a “resolver el conflicto familiar en el marco de la mediación” y que lo vio “normal en su actitud”. Unas horas después, el bien dispuesto para la mediación vaciaba dos cargadores sobre la madre de su hijo de 7 años y su nuevo compañero.

Las familias Ibiris y Verón, patrocinadas por abogados de CORREPI, ya se han incorporado como parte al expediente.

Una vez más, vemos que Rodolfo Walsh tenía razón cuando escribía: “La vocación de violencia de los policías bonaerenses no se agota en estos episodios. Sus conflictos personales y aun sus pequeños incidentes cotidianos suelen resolverse por la vía del arma reglamentaria”.

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