La reapertura de Rafah: ¿Quién puede realmente salir de Gaza?
Aunque la reapertura de Rafah aparece como una ruptura simbólica del aislamiento, los palestinos subrayan que el paso fronterizo sigue estando firmemente bajo control israelí
El paso fronterizo de Rafah ha reabierto oficialmente el lunes pasado, lo que ha supuesto una reanudación parcial del tráfico entre la Franja de Gaza y Egipto tras más de año y medio de cierre impuesto bajo control militar israelí.
Los medios de comunicación oficiales egipcios confirmaron que el paso fronterizo ha comenzado a funcionar con un intercambio inicial de viajeros, permitiendo a un número limitado de palestinos salir de Gaza y a un número aún menor regresar. Según los medios de comunicación egipcios e israelíes, se esperaba que aproximadamente 50 personas cruzaran en cada sentido durante el primer día, mientras que alrededor de 150 pacientes y sus acompañantes tenían previsto salir de Gaza para recibir tratamiento médico en Egipto.
El lado palestino del paso fronterizo comenzó a funcionar de forma experimental el domingo, tras la finalización por parte de Israel de un nuevo corredor de seguridad dentro de la terminal. El régimen de Netanyahu controla el lado palestino de Rafah desde mayo de 2024, durante su campaña militar contra Gaza iniciada en octubre de 2023.
Controles estrictos y supervisión israelí
Bajo el mecanismo actual, todos los movimientos a través de Rafah están sujetos a la aprobación previa de Israel. Las autoridades israelíes han establecido un corredor de control —denominado por los funcionarios del régimen israelí «Regevim»— en el que se comprueba la identidad de las personas con listas preaprobadas. Según se informa, los procedimientos de seguridad incluyen registros físicos y tecnología de reconocimiento facial.
El personal palestino gestiona el paso fronterizo bajo la supervisión de la Unión Europea, mientras que Israel mantiene el control sobre las autorizaciones de seguridad. La jefa de la política exterior de la UE calificó la reapertura como un «paso positivo» y confirmó la presencia de observadores europeos sobre el terreno.
Sin embargo, los funcionarios palestinos afirman que el proceso sigue siendo opaco y muy restringido. La oficina de prensa del Gobierno de Gaza advirtió de que la reapertura corre el riesgo de convertirse en una «nueva forma de asedio» si Israel sigue imponiendo condiciones unilaterales.
Emergencia médica
La reapertura limitada ha puesto de relieve la magnitud de la catástrofe médica que sufre Gaza. Las autoridades sanitarias de Gaza estiman que al menos 22.000 pacientes y heridos necesitan tratamiento urgente fuera del enclave, entre ellos miles de niños y pacientes en estado crítico.
El Dr. Mohamad Abu Salmiya, director del Complejo Médico Al-Shifa, afirmó que se informó a los hospitales de Gaza de que sólo se permitiría salir a cinco pacientes en estado crítico el primer día, una cifra que calificó de «catastróficamente insuficiente».
Las autoridades sanitarias informan de que más de 1.200 pacientes han fallecido en los últimos meses mientras esperaban el permiso para salir de Gaza para recibir tratamiento.
Quién puede salir y quién no
Según las autoridades israelíes y egipcias, el paso por Rafah está restringido actualmente a los residentes de Gaza. Israel aprueba las listas de salida por adelantado, mientras que Egipto revisa las solicitudes de entrada. Los palestinos que salieron de Gaza durante la guerra sólo pueden regresar tras coordinarse con las autoridades egipcias y obtener la aprobación de las fuerzas represivas israelíes.
Según el acuerdo actual, los periodistas extranjeros no pueden entrar en Gaza a través de Rafah.
Críticas y reacciones políticas
Las autoridades palestinas y los grupos defensores de los DDHH afirman que la reapertura no resuelve las necesidades humanitarias generales de Gaza. Aunque se ha reanudado la circulación de personas de forma muy limitada, no se han relajado las restricciones sobre la ayuda humanitaria, el combustible o los productos básicos.
HAMAS advirtió de que cualquier obstrucción israelí en Rafah constituiría una violación de los acuerdos de alto el fuego, e instó a los mediadores y a los Estados garantes a que supervisaran de cerca la conducta israelí en el paso fronterizo.
Los críticos argumentan que la brecha entre las necesidades médicas de Gaza y las cuotas de movimiento impuestas por Israel pone de relieve el carácter punitivo del sistema actual. Al ritmo actual, los pacientes en estado crítico tardarían meses en salir de Gaza, suponiendo que no se produzcan más interrupciones.
El asedio sigue intacto
Aunque la reapertura de Rafah ha sido acogida como una ruptura simbólica del aislamiento de Gaza, los palestinos subrayan que el paso fronterizo sigue estando firmemente bajo control israelí. Para miles de pacientes, familias y residentes desplazados, la reapertura de Rafah ha supuesto hasta ahora un alivio muy limitado, lo que hace temer que la crisis humanitaria del enclave persista a pesar de la sensación de movimiento.







