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30/09/2011 :: Mundo, México

Libertad a Luis Miguel Ipiña. No a la persecución de ciudadanos vascos en México

x Carolina S. Romero
A la defensa le preocupa el contubernio entre el gobierno español y el gobierno mexicano para seguir con la persecución de la comunidad vasca en México.

Luis Miguel Ipiña es un preso político vasco-mexicano que ha vivido tranquilamente en México durante 29 años. El pasado 22 de mayo fue detenido en Ecatepec y encarcelado en la prisión de Chiconautla en el Estado de México, donde se encuentra actualmente.

En una charla convocada por Euskal Herriaren Lagunak-México en el Multiforo Cultural Alicia el miércoles 21 de septiembre, su caso fue abordado por su abogado Leonel Rivero y dos personas que han vivido la prisión política en carne propia: Gloria Arenas, ex integrante del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, e Ignacio del Valle del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco.

Gloria Arenas contó que antes de que ella y su compañero Jacobo Silva Nogales pasaran toda una década en prisión, Jacobo estaba caminando un día en Chilpancingo y le llamó la atención un libro: Un mexicano en Euskadi. Lo leyó y lo encontró muy valioso pero no se acordó del nombre del autor. “Ahora –dice Gloria—se acordó que era Luis Miguel Ipiña”.

Sin lugar a dudas este libro y otros escritos suyos, incluyendo su segundo libro, Exiliados Vascos, son unas de las mejores fuentes para conocer al legendario luchador social. En su blog, dice: “Mi nombre es Luis Miguel Ipiña y me es grato saludar a todo aquel que desee informarse sobre la lucha de mi pueblo por su libertad. A los enemigos de mi país y míos propios, tan sólo me queda recordarles que la sin razón no los lleva a ningún sitio y que tarde o temprano la justicia y la razón se impondrán para que al fin los vascos podamos tener una patria libre y soberana como nos corresponde…”

Las varias entradas en su blog revelan un hombre íntegro que conoce “todo tipo de agresiones, tanto por policías mexicanos como por la propia policía española que ilegalmente actúa en México”. Le duele cada detención, cada encarcelamiento, cada deportación de un compañero o compañera (son 26 los ciudadanos vascos expulsados de México desde 1994, el último siendo Juan Carlos Recarte, el 29 de noviembre de 2010). Y le da alegría y orgullo cada noticia de un compatriota que salga libre y dispuesto a seguir luchando. http://luismiguelipina.blogspot.com

Afirma Leonel Rivero que en la detención de Luis Miguel Ipiña, acusado del delito de terrorismo y acopio de armos, hubo más irregularidades que en la de Hank Rhon. Dice que el cateo ilegal y otras torpezas de la PGR están siendo cuestionados y que la defensa ha echado abajo todas las acusaciones. Está claro que la detención no fue circunstancial, sino el producto de una investigación iniciada en julio del 2010 por la Unidad Especializada en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas, de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

La defensa espera que Luis Miguel Ipiña esté puesto en libertad muy pronto, pero le preocupa el contubernio entre el gobierno español y el gobierno mexicano para seguir con la persecución de la comunidad vasca en México. La SIEDO investiga a los ciudadanos vascos independentistas para acusarlos de los delitos como terrorismo, terrorismo internacional y delincuencia organizada, mientras el gobierno mexicano permite que la guardia civil española opere a sus anchas en el país.

De preocupación particular es que, de la misma manera en que los datos supuestamente encontrados en la famoso laptop en Sucumbios fueron citados para incriminar a Miguel Ángel Beltrán, lo mismo podría pasar con la manipulación de datos encontrados en los discos duros de Juan Carlos Recarte para realizar más detenciones.

Al estar en el penal de Chiconautla, Luis Miguel Ipiña denunció públicamente las condiciones que todos los presos enfrentan: compartir celda con 52 personas más en un espacio diseñado para 12 personas; dormir en el suelo o encima de una tabla; estar de pie todo el tiempo que no están en el patio; conseguir sus propios cubiertos o, si no, recibir la comida en las manos; pagar para usar el teléfono o recibir visitas, etc. Naturalmente las condiciones de Luis Miguel ahora son peores que nunca después de haber hecho la denuncia.

Afirma Ignacio del Valle que “el compa Luis entró en el penal con una convicción. No es un pobrecito. Entró fuerte y va a salir más fuerte. Tal vez lo que más le preocupe es que guardemos silencio, no por él sino por los motivos de su lucha”.

Dice Nacho que cuando él entró en el penal de máxima seguridad del Altiplano su mayor preocupación fue que esto no desviara la lucha. Al vivir las primeras torturas llevadas a cabo por policías especializadas ––estar interrogado desnudo con perros en la cara, recibir un sinfín de golpes, tener los brazos dislocados por ser torcidos tan fuerte, escuchar lo que le iban a hacer a su familia, a sus hijos, a sus nietos frente a él –– sabía que el propósito fue el escarmiento a toda la gente que levantara la voz. “ Te colocan en una especie de precipicio sin nada conque sostenerse. El propósito es destruirte espiritualmente…. Pero llega el punto donde la humillación ya no funciona, el dolor ya no existe”. Afirma que “la rabia es indecible pero te da fuerza cuando hay consciencia, cuando hay causa…Logran lo que quieren con tu físico pero con tu consciencia, no”.

Gloria Arenas, quien fue encarcelada en Chiconautla, afirma que desnudan y humillan a las presas cuando entran en el penal para que queden indefensas, para destruir su capacidad de resistir. Dice que cuando las mujeres iban al servicio médico, pasaron por la sección de los hombres y con frecuencia vieron las caras rotas y una vez escucharon cuando los guardias mataron a un preso. Vieron la tortura donde se carga de electricidad al agua y ponen la cabeza de alguien en la cubeta.

Pero también dice que una presa política sabe que es posible cambiar la situación. Hay muchas cosas que se pueden hacer: fundar una biblioteca; organizar una obra de teatro o grupos de lectura, bailes, deportes; escribir; ser la voz de muchos; decir lo que los otros presos o presas no pueden.

También dice que todos los presos políticos esperan que su lucha no sea en vano y que hay muchas cosas que podemos hacer para apoyar a Luis: visitarlo; llevarle comida, dinero, ropa, libros, pluma, lápiz, herramientas; apoyar la lucha jurídica, leer sus escritos. “Si sabemos más del pueblo vasco, no está en vano que él esté preso…No va a salir derrotado por la prisión. Puede salir con mucho ánimo y con la satisfacción de haber hecho algo”.

Para escuchar audios del evento, vean la página de Cronopios:
http://www.multimedioscronopios.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1234:montaje-policial-a-ciudadanos-de-euskal-herria-el-caso-de-luis-miguel-ipina-preso-politico&catid=10:la-carcel-en-mexico&Itemid=45

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