Nuevas revelaciones sobre cómo Estados Unidos colaboró en la invasión de Timor Oriental de 1975

En diciembre de 1975, el llamado régimen fascista militar Nuevo Orden encabezado por el general Suharto lanzó un asalto aéreo, marítimo y terrestre total contra la antigua colonia portuguesa, Timor Oriental, que comparte una isla con el territorio indonesio de Tenggara Timor. Aunque la invasión tuvo la apariencia de salir de la nada, en los hechos era la continuación de un mes de operaciones militares indonesias encubiertas en Timor Oriental.
Tras un motín de soldados en Portugal en 1974, éste cedió todo derecho a sus colonias africanas y asiáticas, tal como Timor Oriental. Se firmó un acuerdo para celebrar un referéndum sobre la independencia en 1976. Como resultado, nacieron muchas organizaciones y partidos políticos, tal como el Frente Revolucionario por un Timor Oriental Independiente (Fretilin). Fretilin estaba a punto de ganar las elecciones cuando golpearon los jefes de las fuerzas armadas indonesias. Pero la invasión no se desenvolvió como esperaban, pues Fretilin y sus partidarios opusieron una fuerte resistencia.
Tras los choques iniciales, Fretilin tuvo que retirarse al campo y los montes del interior de donde libró una larga campaña guerrillera por la independencia. Tras la invasión, las fuerzas armadas indonesias masacraron a 250.000 personas, un tercio de la población de Timor Oriental, y gobernaron ahí de 1975 a 1999. Eran de los años más sanguinarios y brutales del sureste asiático desde que Estados Unidos fue derrotado y expulsado de Vietnam, Camboya y Laos en 1975. Importantes comandantes indonesios tales como el general Tri Sutrisno y Benny Burdani se ganaron el apodo de "verdugos de Timor Oriental". Otras fuerzas cercanas al clan Suharto, tales como su yerno, el general de división Prabowo, quien comandaba el KOPASSUS, la más tristemente célebre unidad de asesinos del ejército, y las unidades comandadas por el teniente general Zacky Anwar Makarim y el general Tyasno Sudarso, también masacraban sistemáticamente a jóvenes y hombres de Timor Oriental. En el libro Guerra contra Timor Oriental, Carmel Budiardjo y Liem Swie describen vívidamente algunas masacres como genocidio.
En 1999, un año después de que el levantamiento popular de jóvenes, obreros y estudiantes de Indonesia tumbó a la familia Suharto, nació un nuevo ambiente político en que no era aceptable el control sobre Timor Oriental. La llamada comunidad internacional, de las potencias imperialistas, que hasta ese momento apoyaba y azuzaba la invasión y ocupación por Indonesia, dio media vuelta. Con mucha hipocresía sobre "derechos humanos", "autodeterminación" y "libertad’ en 1999 pidieron un referéndum de la ONU sobre la independencia. Pero la ONU puso al ejército indonesio a cargo de la seguridad, lo que prendió un nuevo baño de sangre. Los soldados indonesios y milicias proindonesias pidieron un precio muy alto por la independencia formal: 1.500 muertos, muchas casas incendiadas y mucho saqueo. El general Wiranto, el candidato presidencial de 2004, tuvo un papel protagónico en el baño de sangre.
Con el tiempo se celebró el referéndum con la ocupación por una "misión de paz" de la ONU (de soldados de Australia y otros países) que supervisó el triunfo de las fuerzas independendistas de Fretilin, ahora bautizadas Consejo Nacional por la Resistencia del Pueblo Maubere. Los dirigentes triunfantes han estado muy dispuestos a acomodarse con la economía de mercado capitalista mundial y colocar a Timor Oriental y el pueblo bajo la dominación del sistema imperialista mundial. Pese al sacrificio del pueblo, el país sigue bajo una nueva forma de subyugación neocolonial.
Por ejemplo, el 12 de enero el gobierno firmó un acuerdo que permite que Australia siga controlando 50 años más el Yacimiento Greater Sunrise, las mayores reservas de petróleo y gas natural del mar Timor. Bajo la ocupación indonesia, los generales entregaron los yacimientos a Australia, en reconocimiento de los reclamos australianos de que su límite marítimo se extiende a 150 km de la costa de Timor Oriental aunque 600 km de agua separan los dos países. El ministro del Exterior de Timor Oriental, el dirigente de Fretilin José Ramos Horta, llamó el acuerdo "un trato justo e igual para ambos países". Como es de esperarse, las petroleras británicas, australianas, holandesas y japonesas se están apoderando de la economía de Timor Oriental. A comienzos de diciembre, cuando se desclasificaron los documentos diplomáticos estadounidenses, se dio un ejemplo de la subyugación política del país al imperialismo.
Una comisión de investigación de Timor Oriental sobre los abusos de derechos humanos de los ocupantes indonesios pidió indemnizaciones a los gobiernos y proveedoras de armamento que colaboraron con la invasión. Xanana Gusmao, el principal dirigente de Fretilin y hoy presidente del país, pidió archivar la propuesta y el informe de 2.500 cuartillas de la comisión. El 3 de diciembre el International Herald Tribune dijo que, si bien "los políticos opositores de Dili, la capital de Timor Oriental, decían el jueves que sería imposible suprimir el informe y defendían la demanda de indemnizaciones a Estados Unidos, Inglaterra y Australia, es poco probable que el gobierno del país apoye la recomendación de la comisión".
Al contrario, el gobierno de Fretilin está mostrando que es al menos tan servil a los intereses imperialistas que a los generales indonesios. Por eso, entre otras cosas importantes, Estados Unidos y sus socios cambiaron de plan y dejaron que Fretilin subiera al Poder.
Últimamente han salido muchas denuncias de que Estados Unidos e Inglaterra conocían con antelación los planes del gobierno indonesio para Timor Oriental y dieron apoyo concreto a la invasión. Estados Uidos y otras potencias imperialistas siguen negándolo. Pero la nueva información de los 70 documentos diplomáticos obtenidos y divulgados por el organismo independiente estadounidense Nacional Security Archive, de la Universidad George Washington, Washington, D.C., demuestra que Estados Unidos, Inglaterra y Australia mintieron, pues sabían lo que los militares indonesios preparaban para Timor Oriental y los azuzaron.
Un memorando secreto de marzo de 1975 dirigido exclusivamente al secretario de Estado Henry Kissinger revela los fríos cálculos detrás de la aprobación de la invasión de Timor Oriental por las fuerzas armadas indonesias nueve meses antes de la primera ola de ataques. Estados Unidos tiene "intereses considerables en Indonesia y ninguno en Timor", dijo el embajador norteamericano David Newson.
"¿Supongo que ustedes tendrán que cuidarse mucho de mantenerse la boca cerrada sobre este asunto?", se comunicó Kissinger a su personal cuando Indonesia emprendió las actividades militares encubiertas en Timor Oriental en octubre de 1975. Si bien en público desmintieron los planes de Indonesia, los gobiernos estadounidense y australiano jamás dudaron en dar apoyo económico y militar a los generales, almirantes y mariscales aéreos indonesios. Los documentos desclasificados indican que el embajador Newson prometió que si la opinión pública internacional y norteamericana obligara a su gobierno a recortarles la ayuda militar a las fuerzas armadas indonesias, se las arreglaría en secreto para que siguieran recibiendo todos los pertrechos necesarios de "equipo compatible de proveedoras afines". Como resultado, recibieron enormes cantidades del equipo militar del mayor calibre y tecnología de punta disponible en los arsenales imperialistas. Tal apoyo continúa hoy día.
Los documentos también indican que Inglaterra daba "orientación" a Indonesia sobre Timor Oriental: un memorando a las misiones diplomáticas británicas del Ministerio del Exterior señala que su principal objetivo era "evitar en la mayor medida que fuera posible meterse en la polémica sobre Timor". No obstante, durante los años de la ocupación indonesia de Timor Oriental y en la década antes de la invasión, la élite gobernante indonesia era uno de los principales clientes de las exportaciones de armamento de Inglaterra. El imperialismo británico, un gran mercader de la muerte, se benefició muchísimo de este tráfico de armas.
Una década antes de la invasión, Suharto y los generales lanzaron su poderío armado contra el pueblo indonesio durante el golpe de Estado militar contra el gobierno de coalición del presidente Sukarno. Posteriormente, el jefe del sistema de seguridad estatal de la nueva junta fascista, el almirante Sudomo, dijo que en 1965 masacraron a más de medio millón de integrantes y simpatizantes del Partido Comunista de Indonesia (PKI) y desaparecieron a otro medio millón de personas. Encerraron a cientos de miles más en las mazmorras y campos de exterminio en las islas del archipiélago. Tal vez nunca se conozca con precisión cuántas personas masacraron. Amnistía Internacional cita una fuente que dice que masacraron a 700 mil pero otras fuentes dicen que más de un millón murieron en los pogromos anticomunistas que duraron seis meses.
El imperialismo estadounidense y sus socios menores en crimen, Inglaterra y Holanda, estaban más metidos en el golpe de Estado militar de 1965 que en la invasión de Timor Oriental diez años después. La CIA dio listas de integrantes y partidarios del PKI a los militares indonesios. El Departamento de Estado estadounidense mantenía una nutrida comunicación entre su embajada en Yakarta y el aparato de espionaje y seguridad del ejército indonesio, con información sobre la militancia de los detenidos en el PKI y lo que constituían listas de muerte. También surtió dinero y equipo, con asesores militares. La CIA formó redes de agentes y soplones en Indonesia mucho antes y después del golpe de Estado. La junta fascista las aprovechó para desatar lo que entonces era el mayor holocausto desde Hitler.
16 de enero de 2006.







