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Venezuela :: 09/01/2026

"Operación terrorismo absoluto" y operaciones psicológicas contra la Venezuela en revolución

Paula Klachko
Sin datos, ni fuentes, ni información ajustada a la realidad, se habla de traiciones y se siembran dudas sobre las figuras del alto mando revolucionario venezolano. Se esconde la movilización popular

Estos son días dramáticos para toda Nuestra América. El imperio herido en su hegemonía decadente y guerrerista ha invadido nuestro suelo para secuestrar a un presidente en funciones de un país soberano. "Operación resolución absoluta" denominaron a esta infamia terrorista contra la República Bolivariana de Venezuela que, desde hace 26 años, construye su camino autodeterminado y desacoplado del trazo delineado por Washington para su "patio trasero" (seguido con tanta devoción por nuestro cipayo presidente). En este contexto se escuchan varias voces que contribuyen a potenciar la guerra psicológica desplegada luego del miserable ataque.

Sin datos, ni fuentes, ni información ajustada a la realidad, se habla de traiciones y se siembran dudas sobre las figuras del alto mando revolucionario venezolano pasando por alto que, de manera inédita en la historia, aun después de la masacre perpetrada para tomar como prisionero de guerra a su máximo líder y referente, el presidente Nicolás Maduro Moros, junto a su esposa Cilia Flores, continúa al frente del país.

Hemos presenciado en América Latina (siempre con EEUU atrás o adelante) golpes de estado, asesinatos de presidentes, fraudes electorales, pero nunca que luego del secuestro del presidente continuara el proyecto gobernante en pie, proyecto revolucionario que está bajo total amenaza de más ataques, muertes y violencia, además del criminal bloqueo económico y naval y todo el latrocinio de su petróleo y otros activos.

Sobre todo, vienen apuntando contra la figura de Delcy Rodríguez, vicepresidenta de la República Bolivariana de Venezuela, ahora presidenta encargada por el máximo tribunal de justicia y reconocida por todo el alto mando revolucionario, el Consejo de Estado y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Distintxs analistas se prestan a la guerra psicológica que pretende dividir, debilitar y desmoralizar al campo revolucionario y sus simpatizantes en el mundo, como, por ejemplo, el caso de Emilio Modesto Guerrero, que acusa a la presidenta encargada de ser una "lumpen", dando letra a una campaña de desprestigio contra quien ahora es la principal comandante en el terreno, al igual que lo han hecho demonizando al presidente Maduro desde el primer día.

No nos alcanzaría esta nota para mostrar todas las aptitudes y responsabilidades excelentemente llevadas a cabo por la compañera Delcy desde 1999, pero baste decir que fue varias veces ministra, canciller de la república, presidenta de la Asamblea Nacional y, hasta recién, ministra que comandó la recuperación económica y petrolera de PDVSA. Es un cuadro dirigente sólido, formado y altamente probado.

No existen fisuras o rupturas en ese alto mando que, bajo amenaza de guerra y de continuar los ataques (Trump dijo que a Delcy le esperaba algo peor que a Nicolás Maduro si no se disciplinaba) se reunió en el Consejo de Estado para reafirmar el rumbo revolucionario y el comienzo de la lucha en todos los escenarios por la liberación de su presidente y su esposa, diputada de la nación.

¿Acaso pretendían que salgan a comunicar detalles en pleno ataque en lugar de dedicarse a resistir y consolidar el gobierno y el estado? ¿Acaso se pretende que no se establezcan canales de negociación cuando la tiranía imperial tiene de rehén al máximo dirigente de la revolución?

Se anuncia la supuesta "falta de resistencia" que indica que "lo entregaron" pero, como se fue conociendo, la poderosa fuerza terrorista estadounidense neutralizó mediante fuertes y certeros bombardeos y con guerra electrónica los radares y toda la defensa antiaérea venezolana. Ataque minuciosamente diseñado durante cuatro 4 meses en las costas del Caribe venezolano, con sus incursiones desplegadas desde sus portaaviones, buques de guerra, submarinos nucleares y territorios coloniales, con todas sus cyber-armas y tecnologías de punta para el espionaje y la muerte.

Mientras que en el escenario del secuestro, Fuerte Tiuna, hubo fuertes combates cuerpo a cuerpo en el que se acribillaron a 32 cubanos "que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial", como expresó el presidente de la isla, Miguel Díaz Canel, que cumplían tareas de seguridad y otros tantos venezolanos -todos con sus nombres y apellidos- que están siendo honrados como mártires caídos en defensa de la soberanía nacional, además de muertxs y heridxs civiles.

Es posible que haya habido infiltraciones, traidores, espías organizados hace tiempo por las agencias de seguridad imperiales (en lo que tienen tanto recorrido) como en todas las experiencias revolucionarias en la historia, pero esa sombra no puede ser arrojada sobre el alto mando revolucionario que conduce el proceso político bolivariano desde el primer día, con Chávez antes y ahora con Maduro.

El foco debe estar puesto en la liberación del presidente secuestrado y en denunciar el atropello imperialista contra lxs venezolanxs en primer lugar, pero contra todas las reglas internacionales por parte de quienes se preciaban de sostener un orden basado en reglas. Claro, las de ellos, las de saqueo y abierto injerencismo de todo tipo que acaban de delinear claramente en el corolario Trump de la colonialista doctrina Monroe recargada. Petroleo y revolución soberana son dos cosas que EEUU está resuelto a impedir en un mismo territorio.

Quienes nos sentimos indentificadxs con la revolución bolivariana y cubana, así como con las mejores causas de la humanidad (que por ser humanas no son perfectas pero sí admirables), no podemos ceder terreno a la desconfianza que pretenden sembrar en este delicado momento que necesita unidad.

Vemos que se repiten y toman las palabras de Trump y sus secuaces como verdades viniendo de quienes han entrado a un país para secuestrar impunemente a su presidente, acribillando a la guardia presidencial que presentó digna resistencia, que cometen todo tipo de barbaries y hasta se dieron el lujo de anunciar su acción al lado del genocida de nuestrxs hermanxs palestinxs. Un sociópata que además de decir que ya "gestiona Venezuela" y haberse apropiado de parte de su petroleo, amenaza con ir por Colombia, México, Cuba, Groenlandia y sigue la lista. Ya ni hace falta revertir sus justificaciones utilizando al "narcoterrorismo" porque ya nadie las cree.

Es importante mostrar también las ocultadas movilizaciones populares masivas de calle del chavismo en Venezuela que está vivo y gobernando. Y veremos movilizarse a una interesante parte digna del pueblo estadounidense frente a esas cortes imperiales en donde el Presidente Nicolás Maduro dirá sus (nuestras) verdades. Todxs decimos como Delcy al juramentarse como presidenta encargada: vengo con dolor... pero la guerra no está perdida.

No volvamos a esperar que caigan bombas sobre nuestras cabezas para darnos cuenta que el amplio campo popular latinoamericanista y antiimperialista debe estar unido y en resistencia, sin dejarse operar por pequeñeces como asiduamente ha sido estos años contra Venezuela. América Latina ya no es una zona de paz pero tratemos de ser una zona de coherencia al menos de quienes amamos la paz, la justicia social y la soberanía de los pueblos.

* Coordinadora del capítulo Argentina de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.
https://redhargentina.wordpress.com/

 

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