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07/10/2015 :: Europa

Reflecciones sobre las elecciones portuguesas

x Miguel Urbano Rodrigues
Hay que preguntar porqué 4 décadas después de la Revolución de Abril más de dos millones de portugueses dieron mayoría relativa a una alianza de derecha

La alianza PSD-CDS fue la fuerza política más votada en las elecciones legislativas portuguesas, pero obtuvo 700.000 votos menos que en 2011, perdiendo la mayoría absoluta.

La campaña de la coalición reaccionaria titulada «Portugal à Frente”, apoyada ostensiblemente por la mayoría de los órganos de comunicación social, excedió en demagogia, hipocresía y mentiras las anteriores de Passos e Portas. Excesiva fue también la cobertura ofrecida a los micro partidos de los cuales solamente el de la Tierra eligió un diputado.

Las emisoras de televisión, las radios y los periódicos dichos de referencia suscribieron la tesis oficial de que no había alternativa a la austeridad. No negaron que Portugal esté más endeudado y pobre, que los objetivos del binomio PSD-CDS no hayan sido alcanzados, que el déficit en 2014 fuera el mismo de 2011, pero evitaron responsabilizar el gobierno. Atribuyeron la catastrófica situación del país al funcionamiento de leyes generales de la economía y las finanzas que también afectaron otros pueblos con efectos devastadores.

Passos, Portas y sus candidatos elogiaron sin pudor su obra. Coincidieron en los insultos al pueblo griego, pero se abstuvieron de reconocer que Irlanda consiguió reducir las exigencias de Bruselas mientras en Portugal el gobierno fue en la austeridad más lejos de lo pedido por el siniestro memorando de la troika.

No osaron confesar lo obvio, su determinación de proseguir la política que arruinó el país. Se abstuvieron de hablar de su programa de gobierno y de la estrategia que anunciaron a la Comisión Europea.

La superministra de Finanzas, Maria Luis Albuquerque, candidata por Setúbal, llamó la atención por su estilo melifluo. Ella, que no suele sonreír, multiplico las sonrisas. Estableció un récord de mentiras y mentirijillas con su discurso tecnocrático en el que invirtió la realidad, falsificando números, negando fraudes de los que fue cómplice, y presentando como grandes victorias y sabias decisiones los actos de gobierno que arruinaron el país.

Passos Coelho habló como un cónsul romano en vísperas de ser aclamado por el Senado. Su triunfalismo tiene ya matices patológicos.

El vice Paulo Portas, hoy desacreditado incluso en la familia de la coalición, paseó hombro a hombro con Passos de Norte a sur, distribuyendo promesas y huyendo de pitos.

La Coalición Democrática Unitaria -CDU, cuyo núcleo central es el PCP- realizó una gran campaña. Sus mítines y desfiles atrajeron muchedumbres. El entusiasmo que acompañó al candidato de norte a sur fue permanente. Sin embargo la elección de 17 diputados -solamente uno más que en 2011- fue inferior a lo que se esperaba.

El Bloco de Esquerda -mérito de Catarina Martins, inteligente y simpática- consiguió 19, resultado imprevisible hace meses. El Bloco, partido sin opción ideológica clara, fue beneficiado por el voto de socialistas frustrados y atrajo electores potenciales de la CDU.

LO QUE VA OCURRIR

Los analistas de servicio -casi todos de derecha- hacen ahora previsiones sobre el gobierno posible en un parlamento de 230 escaños en que la coalición vencedora obtuvo una mayoría relativa. De los 9.439.651 electores inscritos votaron por ella solamente 2.071.376 (la abstención superó el 43%).

El Presidente de la República, Cavaco Silva, que se comportó como aliado de la coalición de derecha, confiará ahora a Passos Coelho la tarea de formar gobierno.

¿Qué gobierno? Como escribió el director ejecutivo del semanario de derecha «Expresso», la victoria del PSD-CDS «solo es suficiente para un gobierno provisional».

El pueblo portugués se pronunció en las urnas contra la política de la coalición reaccionaria. Los tres partidos de la oposición eligieron 121 diputados mientras la alianza PSD-CDS solo 104 (falta contabilizar los 4 de la emigración). Existe por lo tanto ahora en la Asamblea de la República una mayoría anti-austeridad.

Sin embargo, el discurso de ayer de Antonio Costa, líder del PS, fue muy ambiguo. Si respetara compromisos asumidos durante la campaña, el PS no dejará pasar en la Asamblea un gobierno PSD-CDS.

Pero el empleo contradictorio que en su discurso hizo del verbo «inviabilizar» no justifica la esperanza de una política de firmeza ante las fuerzas de la coalición de derecha.

LECCIONES DE LAS ELECIONES

¿Qué enseñanzas sacar de estas elecciones?.

En primer lugar hay que preguntar porqué cuatro décadas después de la Revolución de Abril más de dos millones de portugueses han concedido una mayoría parlamentaria relativa a una alianza de derecha que defiende políticas ideológicamente emparentadas con las del fascismo.

La respuesta a esta pregunta nos lleva a una conclusión dolorosa. Las nuevas generaciones de portugueses tienen muy poco en común con aquella que hizo posible Abril y supo después defender con firmeza sus valores y conquistas sociales y económicas.

Hoy, el nivel de consciencia de clase y de consciencia política de la mayoría de los portugueses es muy bajo. Había condiciones objetivas para aplastar la derecha en las elecciones. Pero faltaron las subjetivas. La sociedad portuguesa cambió profundamente.

La ideología del capitalismo, bajo el bombardeo aniquilador de la clase dominante y del imperialismo, sobre todo después del ingreso de Portugal en la Unión Europea, fue asimilada por millones de portugueses.

No estamos ante un caso único. La Historia nos ofrece ejemplos de situaciones similares. En Rusia concretamente.

La gran generación de la Revolución de Octubre de 1917 que la defendió con heroísmo, y la siguiente que resistió victoriosamente la agresión del Reich nazi y transformó la Unión Soviética en la segunda potencia mundial, no tuvieron continuidad. Los hijos y nietos de los revolucionarios de Octubre asistieron pasivamente a la ofensiva contrarrevolucionaria de Gorbachov y Yeltsin y del imperialismo que destruyó la URSS, reimplantando en Rusia el capitalismo.

Como comunista soy y continuare siendo optimista. El sistema capitalista, por inhumano, está condenado a desaparecer. No es reformable.

El resultado de las elecciones portuguesas fue insatisfactorio. Mas, como afirmó odiario.info en su editorial del 5.10.2015, será en la fuerza creadora de las masas populares que el pueblo portugués encontrará la salida para alejar del poder a la alianza reaccionaria que lo ocupa.

Vila Nova de Gaia, 5 de Octubre de 2015
www.odiario.info

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