República Dominicana: Teodoro y los farsantes

Los criterios de Petkoff están contenidos en el artículo "las dos izquierdas" publicado en el número197 (mayo-junio 2005) de la revista Nueva Sociedad, en cuyo primer párrafo dice lo siguiente: "Con la reciente asunción del mando de Tabaré Vázquez en Uruguay, se marca un nuevo hito en el copernicano viraje hacia la izquierda que se viene dando en el continente latinoamericano y caribeño. Desde el decano de todos los gobiernos, el cubano Fidel Castro, hasta el uruguayo de Vázquez, con el Brasil de Luiz Ignacio-Lula- Da Silva, la Guyana de Bhanat Jagdeo, la Argentina de Néstor Kischner, el Chile de Ricardo Lagos, la Venezuela de Hugo Chávez, el Panamá de Torrijos, la Dominicana de Leonel Fernández, son ya nueve regimenes considerados de izquierda en la región" (Las dos izquierdas Pág. 114).
Justo pude leerlo cuando retorné del Seminario Los Partidos Políticos y Una Nueva Sociedad (México 17, 18 y 19 de marzo 2006), de donde vine con la idea de escribir sobre la engañosa campaña internacional que pretende presentar al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y al gobierno de esa organización como fuerza de izquierda y/o progresista.
En México, los delegados del PLD y de los partidos satélites que lo acompañaron, pretendieron hacer creíbles sus autoelogios presentándose como representantes de posiciones y acciones de Estado de izquierda.
Todos son funcionarios del actual gobierno (2004-2008) y la mayoría lo fueron también en su primera gestión (1996-2000).
En realidad se trata de una campaña que aprovecha el origen progresista del PLD, cuando esa organización estuvo liderada por el Prof. Bosch.
De esos tiempos heredan, junto a los grupos ex-izquierdistas que se han sumado a su gobierno, la presencia en el Seminario del PT de México, en el Foro de Sao Paulo y en otros espacios propios de organizaciones de izquierda y centro izquierda de América Latina y el Caribe.
EXPERTOS EN FARSAS
En verdad todos ellos se han hecho expertos en montar farsas tan pronto salen del aeropuerto para visitar esos foros.
En el territorio dominicano les resulta casi imposible hacerlo aunque, no faltan entre ellos los amantes del descaro y del ridículo que se atreven a ello.
En el exterior, dado el grado de desinformación, le resulta más fácil hacerlo, sobre todo cuando por diplomacia, por desconocimiento o por ausencia de delegados bien informados sobre el tema, les dejan pasar sus enormes mentiras.
El equipo para esos fines generalmente tiene los mismos componentes: Juan Santamaría y Alejandro Herreras del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Miguel Mejía del minúsculo Movimiento de Izquierda Unida (MIU), Max Puig u otro dirigente de Alianza por la Democracia (APD) y los encargados de la política exterior del Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) liderado por González Espinosa.
Esta última organización es una de las fracciones en que se dividió el PTD original. La otra la encabeza el dirigente revolucionario Iván Rodríguez, se denomina igual (PTD) y mantiene su línea de izquierda y su definición marxista-leninista.
El PTD de González Espinosa, al tiempo de derechizarse, se ha dedicado a buscar "cuotas de poder" con el corrompido Partido Revolucionario Dominicano (PRD) primero y ahora con el no menos corrompido Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
La APD esta constituida por dirigentes y militantes del viejo Partido Socialista (procedente a su vez de los Comités Revolucionarios Camilo Torres) que se disolvieron para ingresar al PLD y luego se salieron de esa organización para volverse aliar a ella cuando era inminente su ascenso al gobierno con el apoyo de Balaguer (1996). De posiciones de izquierda giraron hacia la conciliación y coexistencia con las políticas neoliberales del PLD, en busca de ventajas políticas.
El MIU, por su parte, aunque se sigue definiendo discretamente como marxista-leninista, se ha subordinado -salvo en algunos aspectos de la política exterior pro-estadounidense del PLD- al viraje derechizante de esa fuerza, participa en su gobierno e intenta justificar su posición atribuyéndole posiciones progresistas y avanzadas a una organización política altamente corrompida y sustentadora del proceso de recolonización neoliberal.
Lo malo no es que se intente hacer algunas cositas buenas en un gobierno malísimo;lo malo es participar en él,y lo peor es calificar de bueno un gobierno malísimo por el hecho de tener relaciones normales con Cuba y con Venezuela.
Todos están arropados por la idea pragmática del posibilismo, expresión del oportunismo de derecha en esta época de claudicaciones espoleadas por los efectos del colapso del socialismo real y de la derechización de la revolución china.
Todos hacen uso de sus viejas relaciones con el movimiento comunista, los ex-países socialistas, los izquierdistas derechizados y la izquierda realmente existente para facilitarle al PLD sus simulaciones a nivel internacional, su doble moral y su hipocresía política.
Le agregan a los viejos vínculos de aquel PLD "nacional-liberador", las relaciones propias, y las herencias de su quehacer político en el campo de las izquierdas mundiales.
HECHOS DEL GOBIERNOS DEL PLD
El PLD en su pasado y en el actual gobierno, ambos presididos por Leonel Fernández, ha apoyado el proyecto de Área de Libre Comercio para las América (ALCA).
Recientemente firmó el TLC con EEUU y Centroamérica, negociado por el gobierno anterior (Hipólito Mejía PRD).
Apoyó la intervención militar de EEUU y sus aliados en Haití.
Aceptó el acuerdo Stand By con el FMI e impuso un paquetazo fiscal de corte neoliberal.
Privatizó la energía eléctrica, los ingenios azucareros, la corporación de empresas del Estado, los aeropuertos e importantes recursos naturales.
Esta privatizando el Puerto de Santo Domingo y se propone privatizar los demás puertos, carreteras, sistemas de agua potable, educación publica, salud publica, etc., como manda el TLC. Privatizó la seguridad social.
Comprometió casi el 40% del presupuesto nacional en el pago de la deuda externa.
Concedió áreas de inversiones turísticas con altos costos medioambientales y ecológicos.
Protege a los banqueros y a los grandes depositantes especuladores en el contexto de las quiebras fraudulentas de esas entidades.
Aprobó el acuerdo que garantiza impunidad al personal militar y civil estadounidense radicado en el país.
Aceptó la operación "Nuevos Horizontes" y la presencia de miles de soldados yanquis en la Provincia de Barahona.
Concedió la seguridad fronteriza al Comando Sur del Pentágono.
Anunció la instalación de una escuela militar para sargentos caribeños y centro americanos bajo la dirección del Comando Sur.
Definió nuestra región como "patio trasero" de EEUU para justificar su entreguismo.
Compite con los demás partidos del sistema en corrupción, tráfico de influencia, vínculos con el narcotráfico, clientelismo e impunidad.
El propio Leonel Fernández y su fundación global son beneficiarios directos de la corrupción y el tráfico de influencias.
Empobrece a los de abajo y a los del medio, mientras le garantiza enormes ganancias a los transnacionales y a la oligarquía criolla.
Tiene una alta cuota de responsabilidad (co-responsabilidad) en la perversión del poder legislativo, judicial, fuerzas armadas, policía nacional, ong's, medios de comunicación
En verdad, ofende la inteligencia de cualquier persona enterada parcial o totalmente de esta realidad, presentar al PLD y a Fernández como representantes de políticas de izquierda y/o centro izquierda.
Ubicarlos junto a lo que representa Chávez es demasiado burdo y temerario en el ejercicio de la mentira. Pero, en determinadas ocasiones, han sido capaces de hacerlo.
Este caso ni siquiera es comparable a las opciones progresistas que se han dejado atrapar por los modelos neoliberales y la dependencia, tipo PT-Lula.
Tampoco a Evo Morales y al MAS de Bolivia, que aunque hicieron concesiones criticables durante su campaña electoral, mantienen posiciones independientes, expresan los reclamos de los pueblos originarios, condenan las ingerencias mas descaradas de EEUU y se diferencian moderadamente del fundamentalismo neoliberal.
Tampoco se asemejan a Tabaré Vázquez y al Frente Amplio, que pese a su historial de izquierda, ha cedido significativamente a favor de los políticas neoliberales, alineándose con los sectores más conservadores de ese frente, pero con posiciones menos dependientes, no tan impopulares e inmorales como las del actual gobierno dominicano.
Ni siquiera es equiparable a Kischner, quien desde un partido de la gran burguesía argentina, en medio de la profunda crisis de ese país, reordena la economía respetando el modelo neoliberal y las privatizaciones pero defendiendo la capacidad exportadoras del capital nacional y entrando en contradicciones y fricciones con sectores del capital transnacional estadounidense.
Leonel Fernández no llega a la condición de presidente de una República, incluso dependiente. Apenas alcanza la categoría de gobernador de colonia, orgulloso de su Green Cart y parecido a Álvaro Uribe de Colombia, de quien ha copiado el Plan de Seguridad Democrática.
Solo que Fernández es mejor simulador y sabe aprovechar a su favor las casi obligadas relaciones con Cuba (herencia difícil de revocar) y con Venezuela (la magia del petróleo, ventajas de Petrocaribe), pese a sus constantes coqueteos con la mafia cubano-americana de Miami y a sus vínculos espurios con el magnate contrarrevolucionario venezolano Gustavo Cisneros.
Sabe aprovechar también las moderaciones diplomáticas que la imprimen a la política exterior de Cuba y Venezuela los vínculos de Estado a Estado y gobiernos a gobierno; a veces no bien equilibrados con las posiciones de izquierda que hegemonizan la sociedad cubana y venezolana y con las necesidades de las luchas por el cambio en nuestro país. Las burocracias estatales generalmente conceden más de la cuenta.
Es hora de delimitar campos y de disipar confusiones. Al pan pan y al vino vino. La usurpación de roles y las farsas destinadas a representar lo que realmente no se representa, deben ser enfrentadas.
A esa necesidad responden estas líneas, que de seguro no serán las últimas sobre el tema de continuar las publicaciones de artículos como el que comentamos de Teodoro Petkoff y simulaciones como las que han tenido lugar en México y otros Foros de nuestra América.
A Leonel lo que es de Leonel y a la izquierda lo que es de la izquierda, la cual para serlo de verdad en esta época debe ser anti-neoliberal, antiimperialista y anticapitalista. Si no pregúntenselo al coronel Hugo Chávez Frías.







