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Mundo :: 14/04/2006

República Dominicana: Un país patas arriba

Narciso Isa Conde
Eduardo Galeado nos habla de un mundo al revés, de una sociedad planetaria "patas arriba". Aquí nos toca presenciar, vivir y sufrir un pedacito de esa humanidad: un país, una pequeña nación, un espacio de vida en sociedad "patas arriba", totalmente al revés.

Los árbitros son parciales: la Junta Central Electoral, la Cámara de Cuentas, la Suprema Corte de Justicia, la mayoría de los (as) jueces (as).

Los árbitros no arbitran y entonces tienen que recurrir a Agripino, que hace tiempo ha debido de ser juzgado, cuanto menos para que explique para que sirvió el dialogo tripartido, el consenso sobre la ley electoral en la Ucamaima y sus "buenos" oficios respecto al tema de la seguridad social.

El Cardenal no orienta sobre las palabras de Dios, ni imita el voto de pobreza de Jesús, sino que insulta y disfruta de una ostensible opulencia.

Los pobres que roban huevos son drásticamente condenados, mientras los curas que violan niños, los banqueros que atracan ahorristas, los funcionarios que roban decenas de millones.disfrutan de la más apacible libertad.

Los haitianos son malos siempre, aunque trabajen honestamente y se solidaricen con sus semejantes; pero los blancos, sobre todo si son rubios, son buenos "perse", aunque se propongan meterse Bahía de las Águilas en sus bolsillos.

La policía encargada de combatir la delincuencia es una institución dominada por la delincuencia.

Las playas son nuestras por ley, pero no nos dejan entrar a ellas, menos aun en Semana Santa.

Los presidentes son gobernadores de colonia, los industriales son importadores, los banqueros bancarroteros, los políticos son bandoleros y los bandoleros se meten a políticos, el congreso no legisla sino que atraca, las organizaciones no gubernamentales son financiadas por el gobierno y pertenecen hasta a diputados de la oposición.

La constitución y las leyes son violadas por los funcionarios que la proponen, por los legisladores que la aprueban y los presidentes que las promulgan.

Los presupuestos se lo roban los mismos que lo diseñan y que lo aprueban.

La Corporación de Electricidad y las empresas eléctricas están encargadas de ofrecer y cobrar apagones.

Las tierras son propiedad de quienes nunca han tenido un machete, una azada o un arado en sus manos. Tampoco saben manejar tractore ni aplicar abonos.

Las clínicas son comercios, las escuelas también, los farmacéuticos no tienen farmacias, las empresas contaminantes hacen campaña por la preservación del ambiente.

Los desforestadores promueven la siembra de árboles.

Los (as) niños (as) no juegan pero trabajan, los hombres violan, abusan, poseen todas las mujeres que deseen y que no deseen, y son premiados por lo "machos" que son, la mujer violada debe quedarse callada para que no la maten, los hombres nunca son prostitutos por vender o comprar el sexo, las mujeres siempre, ser mujer, negra y de origen haitiana es la peor desgracia que alguien deba soportar. Y si es niña, todavía peor.

Los (as) niños (as) no tienen derecho a no ser golpeados, a pesar de lo tierno y delicaditos (as) que son, los jóvenes no pueden vestir como le venga en gana pero la Primera Dama si, mas si es para visitar la reina Isabel.

Producir deja mucho menos que vender, ser homosexual es un delito. Traficar con el sexo y vender menores es un buen negocio y si lo hace un Senador es un negocio honorabilísimo, explotar el trabajo ajeno es la ley más respetada porque produce plusvalía, privatizar la propiedad pública, las playas, los servicios colectivos es una virtud postmoderna.

Ser guerrillero (ra) equivale a ser terrorista. Bombardear una ciudad o un país es defender la democracia y la paz.

Duarte y Lúperon son evocados para vender el país y aceptar la intervención militar, los haitianos desarmados nos invaden pacíficamente, los gringos armados nos vienen a salvar, la dependencia se forja exaltando la independencia que ya pasó, la globalización nos recoloniza y empobrece, pero se alaba.

¿Qué hacer en un país patas arriba?

Poner en su lugar sus pies para dar una patada por las nalgas y echar abajo a los que pusieron todo al revés, ¿Difícil?

No creo. Observen que aquí nadie colecciona afiches de Bush, de Balaguer, Hipólito o Leonel, pero son muchos (as) lo que atesoran retratos de Duarte, Caamaño, Minerva y el Che.

No todo se ha perdido, solo que las cosas están al revés y hay que enderezarlas. Y hay con qué, no olviden que Venezuela también tuvo "patas arriba"

 

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