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Mundo :: 16/04/2006

República Dominicana: Vuelos gringos

Narciso Isa Conde
La zona escogida es ideal: puerto, aeropuerto, cordillera, escenario muy próximo a Haití, cerca de Cuba y de Puerto Rico, en estrecha relación con las tropas radicadas en Haití, en la vecindad de una frontera cuya seguridad depende del Comando Sur

Helicópteros gringos en acción. Sus vuelos nocturnos de reconocimiento alarmaron, no solo a la población del Suroeste y de una parte de la frontera dominico-haitiana, sino a los jefes militares dominicanos de diferentes localidades de esa zona.

Se denunció que volaron sin autorización y el propio Jefe del Estado Mayor de Ejército Nacional, general Estrella Fernández, confirmó la irregularidad y exhortó al componente extranjero del conflicto a respetar las reglas del país.

Entonces también el Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, Tte. General Sigfrido Pared Pérez, máxima autoridad militar del país, admitió desconocimiento de esos vuelos y declaró que se investigarían sus motivos.

Estrella Rodríguez había declarado además que podría tratarse de un "exceso" de los responsables de la operación "Nuevos Horizontes" (con asiento en la Provincia de Barahona), denunciada por diversos sectores nacionales como parte de un programa intervencionista que podría derivar en la instalación de una base de entrenamiento militar dirigida por el Comando Sur del Pentágono.

Algo así como la reciente desmantelada base de Vieques en Puerto Rico.

Por su parte, la embajada estadounidense, que manda mas en este país que los titulares del Poder Ejecutivo, no tardó en defenderse en tono terminante: "eso estaba autorizado desde febrero", tanto los vuelos a la Capital como en "la zona próxima a Barahona".

Y bastó la autodefensa del invasor para que la Secretaría de las Fuerzas Armadas se dedicara a hacer maromas verbales atribuyendo el conflicto a deficiencias de comunicación con los jefes locales del servicio de inteligencia del Ejército Nacional (G2) y a justificar ese acto de prepotencia, revelador de los reales propósitos de "Nuevos Horizontes".

Pero no fueron solo los jefes militares y los miembros de G2 de Duvergé, Jimaní y otras localidades los que no conocieron previamente de esos vuelos. Fue el propio jefe del Ejército y el propio Secretario de la FFAA quienes horas antes confesaron no haberlos autorizados, los cuales fueron tildados con justicia de "ilegales" por los medios de comunicación y los propios jerarcas militares.

Ahora quieren arreglar el entuerto porque el mandamás, el embajador gringo Hans Hertell, habló tajantemente. ¡Palabras del imperio!, ¡Palabra de Dios!

Mientras, Leonel Fernández, como magnífico gobernador de colonia guarda prudente silencio. Todavía impresionado por el sombrerito blanco que exhibió la "primera dama" cuando ambos visitaron a la Reina Isabel de Gran Bretaña. Mareado por el oropel de los lores ingleses.

De todas maneras el hecho en sí es demasiado importante: los helicópteros gringos estaban en labor de reconocimientos y de entrenamientos nocturnos, posiblemente haciendo ensayos con las técnicas de observación con rayos lasser y miras telescópicas de rayos infrarrojos.

No estaban construyendo escuelitas, ni haciendo servicios comunitarios.

Estaban haciendo labor propia de bases de entrenamiento y observación moderna.

En eso andan también en la Sierra de Martín García, donde está ubicada la hermosa Loma del Curro, y allí no dejan entrar a nadie.

El despliegue actual alcanza los 1200 soldados de las reservas del Pentágono en proceso de reentrenamiento y en el marco de un plan que podría llegar a 14 mil efectivos.

Efectivos para operaciones de intervención militar en diferentes partes del globo.

Intervención preventiva aquí, paralela a la intervención con "cascos azules" en Haití.

Le dieron una uña y se tomaron el brazo. Y si los dejamos nos cortan la cabeza.

Están instalados temporalmente en Barahona, pero si no se le crea una situación irresistible, un rechazo nacional generalizado, se quedarán permanentemente y formalizarán una base militar tipo Fol (Ubicación de Operaciones de Vanguardia).

Si en el país receptor hay aeropuerto internacional disponible (es el caso del aeropuerto María Montés en Barahona), ese tipo de base, que no necesita de grandes contingentes humanos permanentes, resulta ser una especie de instalación portátil.

Los equipos militares sofisticados se trasladan con facilidad, y eso ya lo hicieron y los están usando. Las tropas de reservas vienen a sus reentrenamientos y de paso los oficiales gringos entrenan fuerzas locales para controlar más eficazmente áreas de las Fuerzas Armadas Dominicanas.

La zona escogida es ideal: puerto, aeropuerto, cordillera, escenario muy próximo a Haití, cerca de Cuba y de Puerto Rico, en estrecha relación con las tropas radicadas en Haití, en la vecindad de una frontera cuya seguridad depende del Comando Sur.

Tontísimo (a) el que siga creyendo el cuento de las escuelitas y los proyectos comunitarios como el gran motivo de "Nuevos Horizontes", sobre todo después de los vuelos ilegales.

El águila imperial no ha tardado en mostrar sus garras con la insolencia habitual, trapeando el piso con jerarcas militares locales carente de decoro nacional.

¿Cuántos oficiales y soldados dominicanos jóvenes no habrán de sentir una ardiente aunque discreta indignación?

 

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