Revolución en marcha en Encuador

La "olla a presión" hervía hace años, el mismo pueblo que había tomado el Palacio de Gobierno, en enero del 2000, se cansó de esperar los cambios sociales y políticos prometidos por el gobierno que se formó como producto de la insurrección indígena-popular, hace cinco años.
Lucio formó en el 2003 un gobierno de Frente Popular, con el apoyo de la CONAIE y su partido Pachakutik, del Partido Comunista Marxista-Leninista (PCMLE), del Partido Socialista, de la Coordinadora de Movimientos sociales y la mayoría aplastante de los grupos de izquierda, sindicatos y organizaciones campesinas y de la juventud, incluso de grupos que se reivindican revolucionarios y que hasta hoy militan dentro de Pachakutik, como la sección trotskista del Secretariado Unificado y de la Unión Internacional de los Trabajadores.
Se mantuvo la dolarización, el pago de la deuda externa...La corrupción de los cargos en el Congreso creció con las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con los EEUU. Recortó el presupuesto de salud y educación. Todo con lo que quería acabar la insurrección Lucio lo continuó. Así, la crisis social del país avanzó cada vez más, la emigración se multiplicó, el desempleó creció y la economía se estancó.
La izquierda rompió con el gobierno, pero hasta hoy no ha hecho un balance profundo de ese grave error, que generó la división de las organizaciones sindicales y campesinas, la cooptación de los dirigentes y la desmoralización popular. Hasta el último momento, el PC estaba apoyando al gobierno y solo llegó a romper las votaciones del bloque gubernamental esta última semana.
Las calles de la bella ciudad de Quito están cada vez más marcadas por la emigración diaria de indígenas que salen de sus pueblos con sus hijos para volverse vendedores ambulantes. En Guayaquil, la mayor ciudad del país, el drama social es todavía más grave, con la multiplicación de las chabolas en la periferia y el crecimiento de la violencia.
Uno de los mayores problemas sociales de Ecuador es la emigración en masa, cerca de 3 millones de ecuatorianos (30% de la población) está fuera del país y millares de familias dependen de la remesas de los emigrantes para no pasar hambre. La remesa de los emigrantes ecuatorianos ya representa el segundo ítem de la renta nacional, sólo tras la exportación petrolera.
Otro gran problema nacional es la ausencia de una política para la población indígena, que supone cerca del 60% de la población, y cuya gran mayoría vive en el campo, dependiendo de la pequeña agricultura. El desempleo es el otro gran flagelo e incluso con el disfraz de la emigración, sobrepasa el 10% de la población activa.
La crisis política actual
Después de dos años de políticas neoliberales, la insatisfacción popular ya se percibió en las elecciones municipales de octubre de 2004, donde el gran perdedor de la votación fue el PSP, partido del gobierno y el PRE, partido del ex presidente Bucaran, que cesó su mandato por presión popular y salió del país con maletas llenas de dinero. Los grandes vencedores fueron la Izquierda Democrática, partido burgués de centro.
Lucio sufría acusaciones por el uso de la máquina del estado al servicio de su partido y la oposición burguesa, apoyada en la victoria electoral, intentó una ofensiva para cesar al coronel, intentando abrir un proceso de impeachment (moción de censura).
Antes de las elecciones se produjo una conmoción nacional, con la lucha de los jubilados con un mes de ocupaciones, de huelga de hambre y marchas para aumentar las subvenciones e impedir la privatización del Instituto Ecuatoriano de Seguro Social-IESS. Más del 50% de los jubilados ecuatorianos ganan menos de 50 dólares. La negativa de Lucio a atender las reivindicaciones, terminó con la muerte de 18 personas en un mes de protestas. Después de las elecciones se dio una fuerte huelga de los trabajadores de la salud y de los empleados públicos nacionales, que salieron parcialmente victoriosas.
Lucio consiguió impedir el impeachment con un alto precio, comprando diputados de la oposición y prometiendo al PRE que traería de vuelta del exilio a Bucaran, que estaba en Panamá. Para esto, con una nueva mayoría en el Congreso, el gobierno destituyó a los magistrados de la Corte Suprema, Constitucional y Electoral, antes controladas por el PSC del oligarca Febres Cordero. El gobierno también desencadena el cobro de la deudas de la familia Cordero que superan los 120 millones de dólares.
La destitución de las Cortes genera una gran insatisfacción nacional. Hay renuncias de magistrados, huelgas de empleados judiciales y protestas en la calle de estudiantes de derecho, sectores de la iglesia y de la oposición burguesa. Se dieron dos grandes marchas.
Hasta entonces la nueva dirección burguesa sólo quería presionar al gobierno para una salida negociada para una nueva Corte, con la participación de los partidos que fueron expulsados de los cargos jurídicos.
La entrada en escena de la masas
El mes de abril la crisis se agrava. Lucio consigue provocar la ira de la población quiteña con la vuelta de Bucaran. El prefecto de Quito, Paco Moncayo, y el gobernador de Pichincha, Ramiro González, convocan a las llamadas Asambleas Populares, órganos de consulta popular de la Capital y de la Provincia. Pero la Asambleas, que fueron convocadas con el objetivo de presionar para las negociaciones con Lucio, escapan del control de Paco y Ramiro y aprueban FUERA LUCIO Y PARALIZACIóN GENERAL.
Lucio también envía un proyecto al Congreso, llamado Ley Topo, donde pretendía privatizar más todavía el sector petrolero y eléctrico, con nuevas concesiones privadas, criminalizar a los movimientos sociales y hacer una reforma laboral. En medio de la crisis, el proyecto es rechazado por el Congreso, pero varios sindicatos aprueban la paralización convocada por la Asamblea de Quito. Hasta ese momento se percibe una presencia marginal de la CONAIE y de las centrales sindicales, apenas con declaraciones y pocas acciones.
La paralización general del día 13 de abril sale victoriosa y consigue la adhesión de algunas provincias con bloqueos de carreteras y huelgas de categorías, con 45 focos de conflicto a nivel nacional. Pero por la noche, cuando el gobierno y la prensa señalaban el fracaso de la paralización, Radio La Luna convoca un cacerolazo en la Avenida Shiris, en dirección a la Corte Suprema. En cuestión de horas multitudes de la clase media atienden al llamamiento del locutor Paco Velasco y hacia las 10 de la noche ya se encontraban cerca de 10 mil personas protestando frente a la Corte. Y así siguió todas las noches. El sábado 16 de abril fue la mayor de todas, con varias manifestaciones descentralizadas en toda la ciudad, este día ya son cerca de los 50 mil protestando y comienzan a entrar en acción los sectores más populares y proletarios de la periferia. La consigna central ya era FUERA LUCIO, FUERA TODOS, YO TAMBIEN SOY FORAJIDO (en referencia a la acusación que hace Lucio contra los manifestantes) AQUEL QUE NO BOTA ES LUCIO!, QUITO NO AHUEVA CARAJO!
El martes 19 fue el punto culminante de las manifestaciones, por primera vez la Radio llama a una única manifestación para una única marcha, esta vez en dirección al Palacio del Gobierno. Todas las calles de la ciudad son tomadas por varias marchas de varios sectores sociales, ahora el pueblo pobre y proletario de la periferia aparece con peso, varios sindicatos llevan sus bases organizadas, se estima en más de 100 mil personas solo en Quito, una ciudad que tiene 1.5 millones de habitantes, la mayor de todas las marchas contra Lucio. Por la noche hasta la madrugada hubo enfrentamientos con la policía en varios puntos cerca del Palacio del Gobierno. Ocho mil policías en las calles, gases, asfixias y la muerte de un periodista chileno.
20 de abril: el miércoles de la insurrección
El miércoles por la mañana las masas ya no esperan a la convocatoria de la Radio y salen como pueden para protestar, ahora ya salen a bloquear las carreteras, todas las principales universidades, escuelas, el Banco Central, Petroecuador, Empresa Eléctrica y en los barrios, la reacción fue más fuerte cuando se informó que estaban llegando a Quito bandas armadas en buses para defender al gobierno.
En varios puntos de la ciudad hubo enfrentamientos armados de las bandas contra la población, que los enfrentaban como podían con palos y piedras. Los estudiantes de la Politécnica Nacional tomaron un bus de las bandas a la fuerza y los hicieron huir.
El Ministerio de Bienestar Social, de ministro Vargas, ex presidente de la CONAIE, era el cuartel general de la reacción, hubo varios disparos desde las ventanas del Ministerio contra los manifestantes, después los activistas consiguieron prender fuego al edificio y detener a los responsables.
En pocas horas de enfrentamientos directos de los manifestantes contra las bandas armadas y también contra sectores del ejército que reprimían varias protestas, las masas autoorganizadas salían victoriosas.
Una revolución en marcha
En Ecuador y más precisamente en Quito se da una revolución, esta vez de carácter urbano y popular. No hay confianza en ninguna institución burguesa, sólo en las acciones directas del pueblo. El movimiento indígena estaba prácticamente ausente de la lucha debido a su desmoralización por haber participado en el gobierno de Lucio y lo mismo pasa con los tradicionales partidos de la izquierda, PCMLE-MPD, Pachakutik y PS, sin hablar de los demás partidos burgueses. Algunos sindicatos comenzaron a reaccionar a partir del martes.
El pueblo identifica todos los políticos y partidos como "harina del mismo costal", son todos iguales ante las masas y por eso el Congreso no tiene ninguna confianza. Algunos diputados renunciaron para no sufrir las represalias populares, de ahí la consigna de FUERA TODOS que sigue en las calles. El gobierno de Palacios no goza de ningún apoyo popular.
Para que la revolución sobrepase su primera etapa política en dirección a una revolución social y económica es fundamental el desarrollo de órganos de poder alternativo a las instituciones del estado burgués. Ya que la oposición al poder burgués es completa, lo que falta es el poder alternativo. Solamente un poder popular puede hacer avanzar a la revolución, hacer salir a Ecuador de las negociaciones del TLC y romper con el imperialismo, no pagar la deuda externa, expropiar las empresas extranjeras y los grandes monopolios privados, hacer la reforma agraria y desarrollar un plan de obras públicas para las necesidades de la población trabajadora, pobre y campesina del país.
La propuesta de las Asambleas Populares todavía es bastante embrionaria, pero es el único camino que puede desarrollarse en dirección a un poder popular alternativo. Junto a eso hay que llamar a NINGUNA CONFIANZA EN PALACIOS! QUE PALACIOS DISUELVA EL CONGRESO Y ENTREGUE EL PODER AL PUEBLO!.
(*) David Cavalcante es militante del Movimiento al Socialismo (MAS), sección de la Liga Internacional de los Trabajadores en Ecuador, organización internacional a la que también pertenece el PRT-Izquierda Revolucionaria del Estado Español.
Fuente: A Luchar por el Socialismo n.º 26







