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17/02/2010 :: Mundo

Situación política y necesidades del MLN palestino en el exterior

x Diego Herchhoren
La ayuda que otros pueblos puedan brindar a Palestina parte de reconocer que EEUU, Israel y la UE son entidades agresoras de todos los pueblos.

0 – Introducción
1 – La Autoridad Nacional Palestina(ANP). Contexto y actualidad
2 – Una guerra de exterminio con escasos precedentes
3 – El aspecto psicológico de la agresión
4 - ¿Cuáles son los efectos en la población de estas cuatro fases de la agresión?
5 – Los intervinientes en la guerra psicológica
6 – Las consecuencias
7 – El papel internacional. Recomendaciones
a)Desterrar el lenguaje ambiguo
b)Ligar la liberación de Palestina a las luchas populares locales
c)Hay que terminar con la caridad y sus múltiples formas

0 – Introducción.

El último ataque israelí sobre la Franja de Gaza, que comenzó oficialmente en la segunda quincena de diciembre de 2008 ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de los Derechos Humanos en Palestina: si toda la doctrina política internacional entiende que la paz se consigue proporcionando derechos a la población y garantizando medios de vida digna, es una simple operación lógica que su denegación o la eliminación para conseguirlos son la consecución del conflicto, de la colonización y de la guerra.

La Historia palestina de los últimos cincuenta años, si bien comenzaba como el común de todas las antiguas colonias británicas o territorios fideicometidos a la Administración del Imperio Británico, es decir, con guerras étnicas que de alguna manera garantizarían ulteriores procesos de dominación o el mantenimiento de estructuras económicas heredadas de la etapa colonial(separación de la India y Pakistán entre hindúes y musulmanes; creación del enclave británico de Irlanda del Norte otorgando la supremacía de los protestantes unionistas sobre los católicos irlandeses; o las facilidades que Inglaterra otorgó para que, tras su independencia en 1961, los racistas afrikáners se hicieran al mando de la nueva República de Sudáfrica y dando toda la cobertura política al régimen del apartheid), lo cierto es que la cuestión palestina guarda notables diferencias, entre otras cosas porque su posición estratégica en una zona con importantes recursos naturales y de gran valor económico se une a las necesidades de grandes corporaciones multinacionales(1) de tener en el corazón de territorios árabes una retaguardia para el control de las seculares rebeliones que éstos han protagonizado a lo largo de la Historia.

Los Informes de Derechos Humanos que han abordado numerosos organismos internacionales y ONG´s sobre la ocupación de Palestina han dado una especial importancia a la revelación de cifras, más o menos asépticas, que tratarían de separar por un lado el problema de carácter político(generalmente omitido en los mismos) y por otro la situación humanitaria de la población palestina que vendría a revelarse en cifras estadísticas.

Pero sin embargo, el autor de este artículo entiende que es obligación de toda aquella entidad que pretenda responder con una solución definitiva al conflicto, hacer que un Informe sobre Derechos Humanos en el campo internacional sea una contribución real y eficaz a la comprensión del problema humanitario, entendido este como causa derivada de un problema político. No se puede entender las limitaciones de acceso al agua potable de la población palestina sin entender las restricciones y el férreo control que el Estado de Israel ejerce sobre los recursos naturales; no se puede entender los problemas psicológicos graves de la infancia en este territorio sin conocer y analizar las consecuencias de la vida en un campo de refugiados, de las expansiones de los colonos sobre tierras palestinas, de la violencia permanente y sistemática que es ejercida de la manera más cruel sobre la población que habita en los cada vez más menguados territorios de Cisjordania(Ribera occidental del Río Jordán) y Gaza(sin olvidar a la diáspora palestina, con 3,5 millones de refugiados(2)-siendo esta cifra parcial que se contradice con otras fuentes palestinas que estiman los refugiados solo fuera de Israel en 5.066.000(3)-). En definitiva, si vamos a hacer una contribución para la paz, es necesario hablar primero de las consecuencias de una guerra que puede catalogarse sin miedo a exagerar como una guerra de exterminio.

1-La Autoridad Nacional Palestina(ANP), contexto político y actualidad

La ANP es un organismo político-administrativo que tiene como misión sentar las bases y preparar las condiciones para la creación de un futuro e indeterminado en el tiempo Estado palestino. La ANP es una entidad que fue creada con una multimillonaria inversión exterior, por la que se crearían las estructuras políticas y administrativas propias de un Estado, otorgando Israel una autonomía a estos territorios que comprendería el control de seguridad de las zonas urbanas, así como el control civil de la administración en las zonas rurales. El presupuesto anual de la ANP es de 1600 millones U$D, de los que 1100 provienen del exterior.

La ANP, creada en virtud de los conocidos como Acuerdos de Oslo en 1993, y que desde 1994 regiría los territorios palestinos, fue mostrada al mundo como una prueba de que los palestinos podrían vivir sin la tutela de nadie, y se inauguró como una etapa marcada por la paz y el imperio de los derechos humanos. Los medios de comunicación del mundo entero manejaron una retórica de estabilidad en un área geográfica que, por el contrario de lo que se decía, se iba empobreciendo cada vez más y donde esa supuesta paz se conseguía con el comprado silencio de muchos dirigentes de la Organización para la Liberación de Palestina, concretamente de la organización mayoritaria en este movimiento: Al Fatah. En el año 2005, el director de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional(USAID, en sus siglas en inglés) James A. Bever, ordenó el destino de dos millones de dólares a esta organización para lavar su imagen de cara a las Elecciones al Parlamento palestino que se celebrarían en ese año, y que darían la victoria a la fuerza política Hamas(4). Es la prueba de la permanente injerencia exterior en la política palestina y su falta de independencia, hasta tal punto que el principal valedor del Estado de Israel en el mundo es capaz de destinar apoyos financieros a una fuerza política local.

Pero quizá el empobrecimiento y empeoramiento de los servicios de la población palestina no solo se ha manifestado con la ayuda concreta que los organismos internacionales, a través de las conferencias de donantes, han prestado como soporte a la ANP. De alguna manera, los últimos acontecimientos políticos de los últimos años han puesto de relieve datos desconocidos hasta ahora.
El 26 de enero de 2005, tras las elecciones al Consejo Legislativo Palestino(Parlamento de la ANP), una fuerza política confesional, Hamas, obtuvo una mayoría arrolladora en los territorios de Gaza y Cisjordania. Su programa de gobierno, que en muchas localidades palestinas se ha desarrollado en plena armonía con fuerzas políticas laicas o comunistas, llevaba como bandera la lucha contra la corrupción de los dirigentes de Al Fatah, la necesaria inversión en servicios públicos sanitarios o educativos, la organización de una estructura policial-militar no intervenida por el Tahal(Ejército israelí), y llevaba como norma la prédica de la austeridad de sus militantes y dirigentes, donde la mayoría residia en zonas empobrecidas y en las mismas condiciones que el resto del pueblo palestino. Hamas , que para nada constituía la opción de Estados Unidos, Israel y la Unión Europea en esas Elecciones, rápidamente comenzó a sufrir las consecuencias del bloqueo impuesto por las tres potencias, bloqueo que se materializó en el bloqueo de comunicaciones, bloqueo financiero y bloqueo alimentario, que ha sido parcialmente evitado gracias a la enorme organización que esta fuerza política desarrolla para el aprovisionamiento de servicios básicos, así como al apoyo de otras fuerzas políticas de la zona como Hezbollah en Líbano, o el apoyo explícito del Gobierno de Irán.

La curiosa situación se da de la siguiente manera: Al Fatah, considerada hasta hacía muy pocos años como una enemiga de Israel, y un peligro para la estabilidad en la zona, se reclamaba ahora como valedora de la misma. Y el nuevo enemigo palestino estaría representado por Hamás y el resto de organizaciones de la resistencia. En muy poco tiempo se comenzó a notar que ni Al Fatah ni el resto de potencias respetarían la voluntad popular palestina.
El esquema antiinsurgente que las potencias emplearon en aquellas fechas en los territorios palestinos fue el mismo que el utilizado a principios de los años 90 en Argelia. Por aquel entonces, en 1991, una fuerza islamista conocida como Frente Islámico de Salvación derrotaba en unas elecciones legislativas al histórico Frente de Liberación Nacional, la antigua guerrilla anticolonial que en sus primeros años fue un foco de resistencias en el que se alumbraron muchos pueblos del mundo, pero que con el paso de los años fue girando hacia posiciones “pragmáticas” más cercanas a la colaboración con antiguas potencias coloniales. Ante la posibilidad de que las fuerzas islámicas ganaran la segunda vuelta, las fuerzas armadas, con un evidente apoyo externo y la presión descarada de la empresa francesa Elf Aquitaine, desarrolló un baño de sangre que recolocaría al FLN en su sitio y éste se convertiría en el valedor de las mutinacionales extranjeras en Argelia. En el caso palestino, la victoria de Hamas en enero de 2005 fue seguida en los meses posteriores de incursiones y ataques de la Policía de la ANP(controlada por Al Fatah) y supuso que Mahmud Abbas(de Al Fatah y apoyado por las potencias) disolviera el Gobierno de Unidad Nacional palestina y comenzaran los ataques a las fuerzas de Hamas, obligando a estas a replegarse a Gaza, territorio que actualmente está bajo su control, pero desarrollando una feroz represión contra esta fuerza política en Cisjordania. Al igual que en Argelia, un proceso electoral que había sido diseñado desde el exterior para desbancar a sus antiguos enemigos, es ahora abortado por la fuerza de las armas.

En la actualidad se diferencian con muchas evidencias dos territorios que padecen situaciones sociopolíticas distintas; por un lado Cisjordania, en cuya capital, Ramalah, se concentra el núcleo de los empresarios palestinos y de los hombres de negocios con rentas en el exterior, y donde la población palestina sufre, además de las calamidades propias de tener a muy pocos kilómetros a un Estado agresor, desigualdades económicas respecto a los dirigentes de la ANP que actualmente tienen el mando parcial sobre este territorio. Diferencias económicas que se plasman en el desigual nivel de vida que tiene su dirigencia política respecto a los palestinos pobres, pero también carencias en cuanto al acceso a servicios básicos frente a la opulencia del empresariado palestino.

La situación en Gaza es notablemente peor: un territorio blindado en sus fronteras por el Ejército israelí, con permanentes incursiones armadas y ataques aéreos, bloqueada la entrada de alimentos o medicinas y con un precario sistema de defensa militar frete a los bombardeos de Israel. El único medio de sortear las limitaciones impuestas por el Tahal son los medios clandestinos de los que dispone Hamas para la entrada de mercancías, o de la apertura que temporalmente hace Israel de los pasos fronterizos para la venta de productos excedentes que ya no se pueden vender en origen, o que son excedentes productivos de la economía israelí.

2 – Una guerra de extermino con escasos precedentes

En la Introducción de este artículo hablábamos que si una práctica política ubicada para la eliminación de las diferencias sociales y el equilibrio económico propiciaba un clima favorable para la paz, el mantenimiento de estas diferencias y desequilibrios propiciaría la guerra. Es una interpretación lógica de un lugar común para la humanidad.

En agosto del presente año, el Ministro de Educación israelí Gideon Saar, del Likud, partido ultraderechista fundado por el ex primer ministro Ariel Sharon, anunció para el presente curso 2009/10 una batería de medidas que regirían el modelo educativo israelí durante la temporada lectiva. Se anunciaba la supresión de la palabra nakba de los libros de texto en árabe, término con el que los palestinos denominan al éxodo y a la limpieza étnica que fue provocada tras la fundación del Estado de Israel; asimismo se incluirán medidas de promoción de la doctrina sionista y de realce de la función del Ejército.
La Constitución israelí ampara la segregación de carácter étnico en función del credo religioso o el origen nacional. No se reconoce la existencia de ninguna nacionalidad palestina; los palestinos y árabes residentes en el territorio de Israel son perjudicados con múltiples agravios comparativos y medidas segregacionistas: la imposibilidad de hacer el servicio militar, la no concesión de las ayudas para la promoción de la vivienda que sí se otorgan a las colonias judías y asentamientos en territorios palestinos o la adjudicación de la situación administrativa del “ausente”(por el que las autoridades administrativas israelíes pueden apropiarse de las tierras de ciudadanos palestinos mediante procedimientos sumarísimos).

La representación política es el aspecto más relevante de la ausencia de derechos políticos para el pueblo palestino residente en Israel. La actual Ley de Partidos de Israel de 1992, que varios políticos de la ultraderecha israelí están solicitando que se modifique y endurezca y se tome como ejemplo la Ley de Partidos española(5), suprime la posibilidad de que los partidos que puedan representar a la minoría árabe(que supone el 20% de la población) puedan estar representados en la Knesset sin haber renunciado a su nacionalidad, esto es “si pertenecieran a comunidades que nieguen o afecten a la seguridad colectiva de Israel”.

Pero la situación política y social de los habitantes de los territorios ocupados es mucho peor, y los medios de comunicación y grandes corporaciones multinacionales están trabajando con gran intensidad sobre la población israelí en particular, y sobre el resto del mundo en general, para forjar complicidades y apoyos a las documentadas violaciones de los Derechos Humanos que las Fuerzas Armadas del Estado de Israel cometen a diario, así como los grupos paramilitares formados por colonos ultraortodoxos.

Es inevitable la necesidad de comprender que en este caso existe una guerra de exterminio. Desde la antigüedad, la guerra ha evolucionado constantemente, pasando de la familia a la tribu, de la tribu a los ejércitos profesionales y mercenarios, después a la leva napoleónica en masa, y por último, al ideario de la lucha total forjado por el mariscal Von der Goltz: “Nación en armas o guerra total”.

3- El aspecto psicológico de la agresión

En la actualidad, el conjunto de la población palestina residente tanto dentro como fuera de las fronteras israelíes, así como sus descendientes en el exterior, han mantenido una expresa relación con el conflicto armado, en el sentido en que la población palestina tanto en el interior como en el exterior mantiene en su núcleo familiar un muerto, un encarcelado, un exiliado o un refugiado que despierta con una cierta unanimidad la reacción contra el Estado de Israel y lo que representa.

De una manera un tanto cínica, se suele expresar en prácticamente todos los Informes internacionales sobre la cuestión palestina una división forzada que pretende romper lo que acabamos de observar, y se tiende a separar de un mismo conflicto a cuatro sujetos que serían los participantes directos e indirectos del mismo:

a)“población civil” palestina;
b)“milicianos y combatientes” y/o “grupos terroristas” palestinos;
c)Ejército israelí, estructuras de Estado, tribunales y partidos políticos(6);
d)“población civil” israelí.

Con esta división vamos a realizar un simple ejercicio que nos ayudará a entender las claves semánticas que se utilizan para orientar a la opinión pública mundial sobre la cuestión palestina. Vamos a dividir a su vez a estos cuatro grupos y a calificarlos en función del grado de hostilidad que se practique a cada uno de ellos, por lo que haremos el siguiente esquema:

Factor de hostilidad 1: hostilidad máxima y guerra total.
Factor de hostilidad 2: hostilidad máxima, guerra total, pero con un componente aparentemente humanitario.
Factor de hostilidad 3: que tiende a equilibrar las responsabilidades entre ambos contendientes.
Factor de hostilidad 4: que separa quirúrgicamente a la población civil del conflicto armado.

Bien, con estas claves bien definidas, vamos a demostrar en este Informe que la permanente conjugación de las mismas son los aspectos necesarios para “educar” a la población y orientar su opinión respecto a Palestina.

a)El factor de hostilidad 1 es el que generalmente prepara a la población para un ataque militar, se organizan campañas informativas, se crean falsos niveles de alerta, se magnifica la incidencia del lanzamiento de misiles Kassam y se reducen los efectos de las bombas de racimo o las armas biológicas lanzadas contra la población encubriéndolo bajo “una campaña antisemita”. Se ridiculizan las imágenes de los muertos palestinos y se limita el acceso a la información por cuestiones de aparente táctica militar. El enemigo es todo el pueblo al que se dirige la agresión; en el caso palestino tanto combatientes como población civil.

Ejemplo:

http://www.expansion.com/2008/12/27/entorno/1230393817.html
Hamás ataca el sur de Israel
27/12/08. Diario Expansión.

b)El factor de hostilidad 2 implica un tratamiento similar del conflicto que en el primer factor, pero donde los mismos responsables militares acceden a una aparente apertura humanitaria para la entrada de bienes necesarios que generalmente no cubren ni el 1% de las necesidades derivadas de la guerra(alimentos y material sanitario fundamentalmente). Una vez educada a la población en el concepto de guerra total o guerra de exterminio, es además una muestra del dominador de su fondo humano frente a la calamidad, idea que generalmente acaba siendo asumida por el pueblo agresor.

Ejemplo:

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=573859&idseccio_PK=1007
Israel abre la frontera de Gaza y deja entrar la ayuda humanitaria

27/12/08. El Periódico de Catalunya
c)El factor de hostilidad 3 se diferencia en que de alguna manera se tiene a justificar o a “entender” la agresión. Se distingue de los anteriores en que este factor proviene de un agente aparentemente externo al conflicto, que hace recomendaciones y que, si bien condena hechos violentos de manera verbal, reparte responsabilidades a partes iguales entre el opresor por oprimir y el oprimido por rebelarse frente al opresor.

Ejemplo:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Zapatero/condena/accion/desproporcionada/Gobierno/israeli/elpepuint/20090106elpepiint_5/Tes

Zapatero condena la acción desproporcionada del Gobierno israelí
06/01/09. El Pais

d)Y el factor de hostilidad 4, que es el último eslabón de la cadena de hostilidad aplicada al conflicto palestino. Consiste en la separación del conflicto militar de un agente común a los dos contendientes: la “población civil”. Suele ser la semántica que incluyen los informes de organismos internacionales de Derechos Humanos, donde se pretende separar a los armados y a los desarmados, poniendo un especial énfasis en que los desarmados son víctimas del fanatismo de los armados, e implorando la necesidad de respetar la legalidad internacional (una legalidad que avala entre otras cosas la existencia del Estado racista de Israel).

Ejemplo:

http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/israel-y-los-territorios-palestinos-ocupados-protejan-a-la-poblacion-civil/

Israel y los territorios palestinos ocupados: ¡protejan a la población civil!
19/01/09. Declaración de Amnistía Internacional.

Lo que nunca vamos a ver en los Informes internacionales sobre Derechos Humanos que anualmente presentan diferentes organismos mundiales, es el reconocimiento a la existencia de una situación de dominación colonial
La aplicación sistemática de estos cuatro factores son los condicionantes esenciales para mantener a una opinión pública domesticada donde el factor 1 provoca terror y conmoción, el factor 2 ligero alivio, el factor 3 supone las últimas bocanadas de la batalla, y el factor 4 es el momento de la relectura interesada del curso del conflicto. Pero una vez analizado el medio fundamental de orientación de la opinión pública mundial en relación a Palestina, queda una pregunta clave:

4- ¿Cuáles son los efectos sobre la población de estas cuatro fases de la agresión?

Como acabamos de ver, este breve esquema es el que ha sido plasmado una y otra vez antes, durante y después de cada agresión que ha sufrido el pueblo palestino. Desde la creación del Irgún en 1931, Palestina ha quedado afectada por numerosas agresiones a gran escala por parte de Gran Bretaña, Israel y los respaldos internacionales a las mismas, pero también de decenas de miles de actos de violencia cotidiana contra su población: humillaciones, torturas, controles arbitrarios, violencia policial, incursiones de colonos, separación de familias y de tierras, etc. Y el problema es que más allá del dato estadístico sobre el problema de la vivienda, el acceso al agua potable o los recursos alimentarios, no suele tomarse en cuenta la incidencia que esta forma de vida puede tener en su población, sus procesos depresivos, sus miedos, sus fobias, la locura generada por décadas de terror.

El problema radica en que la mayoría de estos informes y análisis estadísticos internacionales son producto de una realidad puntual, precisa y delimitada en un breve espacio de tiempo y que inevitablemente no podrá abarcar las consecuencias de la guerra en el pueblo palestino como sociedad. A día de hoy, cualquier ciudadano palestino que nazca en los territorios administrados por la ANP estará condicionado por el curso del conflicto y por el nivel de agresividad que las fuerzas armadas israelíes practiquen contra su ciudad, barrio o vivienda. Lo que inevitablemente nos obliga a hacernos una pregunta: ¿qué consecuencias a largo plazo puede tener esta agresión permanente?. Porque no se trata solo de los bombardeos o las incursiones; ¿qué se le pasa por la cabeza a un futuro ciudadano que desde niño está viendo y padeciendo las limitaciones a los derechos más básicos y que de manera directa o indirecta está sufriendo las consecuencias bélicas y está empezando a convivir diariamente con toda clase de humillaciones?.

No es fácil describir lo que ocurre cuando una persona es privada y despojada de todos sus derechos y es prácticamente reducida a la nada, sometida a un control militar donde prácticamente no tiene ningún derecho que le asista y donde está a merced de su verdugo. Se va minando poco a poco su personalidad, va conviviendo con la tortura, se va adaptando a la forma de vida que el superior le va imponiendo y que tiene su origen en el conductismo. El psicólogo norteamericano Jacob Robert Kantor, desarrollador de esta teoría que ha sido aplicada en el sistema educativo de EEUU y en las Fuerzas Armadas de este país, define el conductismo como “la reacción de los organismos en interacción con sus ambientes”. ¿Qué es lo que ocurre cuando un ciudadano palestino es sometido a controles arbitrarios, a permanecer retenido durante varias horas todos los días para realizar un trayecto de pocos kilómetros o a registros de identidad absurdos?. Se le marca pues un camino que no tiene que responder a ninguna lógica securitaria especial, sino que se está educando a ese ciudadano para que asuma con normalidad la superioridad de su opresor, bajo la amenaza de una fuerza irresistible que le provoca pánico.

La doctrina socialdemócrata aplicada a la cuestión palestina no cuestiona los fines de este tratamiento, pues solamente pone en duda la cuestión ética del mismo y algunas consecuencias a largo plazo. La víctima de este maltrato no se va a hacer un “terrorista”, como numerosos “expertos” afirman (generalmente para justificar su ulterior represión). Los estudios psicológicos más serios indican que el conductismo social a lo que lleva es a un “miedo a la libertad”, en palabras de Erich Fromm, y esta teoría psicológica la demuestra el experimento del palo y la zanahoria, a saber: si a un conejo se le educa periódicamente con golpes, mientras que de manera alterna, y en razón de su comportamiento se le ofrece en algunas ocasiones una zanahoria como premio, su madurez se va a desarrollar asociando “lo bueno” al comportamiento que le proporciona la zanahoria, y “lo malo” al que le proporciona el palo.
¿Cuál es la aplicación del experimento del palo y la zanahoria en la cuestión palestina?: hacer interiorizar a la población que han sido derrotados, que los autores de las peores masacres son impunes, y que deben someterse a la planificación que graciosamente les ofrece el vencedor, y que su no acatamiento puede conllevar consecuencias fatales.

Educar en la guerra, educar en la derrota, educar en el oprobio o educar en la humillación es el fin último de la agresividad israelí. Obligar a la población palestina a asumir la pérdida de identidad, y tras esto, hacer que ésta sucumba a las necesidades económicas de las élites vencedoras, ya sea por desistimiento, por agotamiento, por renuncia o por traición.
Al igual que el fascismo, la doctrina militar internacional para Palestina persigue la necesidad de anular su subjetividad como pueblo y anular la individuación de sus componentes mediante la anexión cultural. Se quiere encaminar al pueblo palestino a convivir pacíficamente con sus verdugos, y lo que es peor, que se sometan voluntariamente a éstos.

5 – Los intervinientes en la guerra psicológica

El pueblo palestino, como ente subjetivo con una cosmovisión propia, con un origen nacional común y con una escala de valores que de manera más o menos transversal abarca a todos sus componentes, no es por ello un sujeto sin contradicciones y más cuando hablamos de los sujetos individuales que intervienen en su genocidio.

El diseño psicológico que las potencias pretenden imponer en Palestina responde precisamente al esquema del palo y de la zanahoria, del cual hablábamos antes. Si habíamos mencionado que el fin es la anexión y el sometimiento, este procedimiento psicológico, similar al que en un individuo tiene el síndrome de Estocolmo, es la vía para su consecución. Y el ejemplo del método empleado lo tenemos muy cerca con la última agresión israelí sobre Gaza en diciembre de 2008 y enero de 2009: Israel, EEUU y la UE castigaban de esa manera el respaldo social que la población de este territorio había dado a Hamas, considerada organización terrorista por las tres potencias.

El poder de fuego fue devastador: destrucción de miles de viviendas, utilización de bombas de racimo que han sido probadas por inspectores internacionales, más de un millar de muertos en apenas veinte días, y una agresión que de hecho ha elevado enormemente los niveles de necesidad de su población. Ese es el precio que las potencias hacen pagar a quien elige al Partido equivocado.

Sin embargo y con muy pocos meses de margen desde la última incursión bélica israelí, el Presidente de la ANP Mahmud Abbas y el Presidente de EEUU Barak Hussein Obama ya preparaban su plan de paz solo para Cisjordania, del que varios responsables políticos israelíes ya habrían dado su visto bueno(7).
El efecto psicológico es evidente: mientras Gaza es castigada por sostener a Hamas, los cisjordanos viven en paz y armonía porque votan al candidato elegido por el dominador (aunque esto último no sea un reflejo de la realidad, sí es lo que transmiten los medios y agencias de prensa internacionales).
Pero una vez definido todo esto queda por saber los agentes que intervienen en todo este entramado. Costaría pensar que este genocidio tendría que eximir de responsabilidad a los organismos internacionales y a sus mandantes: EEUU y la UE. La reiterada jurisprudencia internacional en la materia lo explica en numerosas ocasiones cuando se aplica un procedimiento analógico para calificarlo: lo que ocurre en Palestina es un crimen de lesa humanidad, donde además de un autor inmediato, Israel en este caso, hay toda una serie de autores mediatos donde se engloban corporaciones multinacionales, Estados, acuerdos económicos y todos los participantes en el sostén de una institución estatal agresiva y que nada tiene que ver con el resarcimiento por las persecuciones sufridas por el pueblo judío.

Y en el caso Palestino, no solo se está poniendo en riesgo su existencia a través de masacres y represiones, sino que se están acompañando a estas todo un aparato mediático destinado a alterar su propia percepción de oprimidos y evitar su legítimo y legal derecho a la resistencia. De manera clara y sucinta, Palestina está sufriendo una situación colonial y se está preparando a su población para unas cotas de explotación económica aún mayores en el futuro. El objetivo de ese conductismo social del que hablábamos ha sido y sigue siendo el de imprimir en su población una modificación trascendente de su visión como pueblo y como realidad histórica y política diferenciada; y llevado al campo militar el conductismo solo puede ser aplicado por la fuerza, implantando el terror entre la población y forjando una imagen exterior donde la solución al problema vendrá del pleno reconocimiento del vencedor como entidad hegemónica(8).

6 – Las consecuencias

La experiencia pionera sobre la salud mental y las consecuencias psicosociales de la ocupación han tenido un excelente trabajo por parte del Centro de Salud Mental de Gaza. En el año 2003 publicó un informe devastador: una mayoría de niños palestinos hasta los 12 años veía dos únicas opciones de futuro en su vida, a saber, mártir o israelí. El director de este centro, el psiquiatra palestino Eyad el Sarraj, daba una coherente explicación: muchos de estos niños han visto como sus padres han sido agredidos, muertos o sus viviendas allanadas, "Las escenas humillantes que ve un niño palestino de su padre obligado a arrodillarse con las manos entrelazadas en la nuca para después sus ojos ser vendados, son devastadoras", "Si mi padre no es capaz de protegerse ¿Cómo podrá protegerme a mí? La reacción inevitable es dolor, frustración, debilidad, rabia y rebelión contra el padre".

De manera inevitable, al llegar a los 12 ó 13 años, la conclusión a la que llegan los niños palestinos es que tienen una vida miserable y trágica, y que no merece ser vivida. La inculcación del miedo a la libertad consiste en este caso en convertirse en un autómata en manos de su opresor, o lanzarse a la muerte de la manera más digna. Aunque estos dos ejemplos sean extremos en la medida en que no tienen un alto grado de cumplimiento, son pensamientos y reflexiones que van anidando en la sociedad palestina desde sus componentes más jóvenes, y que como bien dice el estudio del Centro de Salud Mental de Gaza, es de gran preocupación para el futuro de Palestina como pueblo y como proyecto de sociedad.

7 – El papel internacional. Recomendaciones

En la Introducción afirmábamos que un Informe sobre los Derechos Humanos en Palestina no solo debe dar una serie de cifras más o menos asépticas de la realidad en las que se desarrollan, sino que además debía ser una contribución para que el conflicto armado que da lugar a la realización de este Informe, aporte una serie de soluciones para crear un clima favorable para la paz y el restablecimiento moral del pueblo palestino en su conjunto, abarcando tanto a sus trabajadores, sus educadores o sus combatientes, que son la totalidad de las víctimas de la agresión, y que además suponga una paz justa y definitiva en la zona.

La pregunta clave es: ¿cuál debe ser la principal contribución desde el exterior para crear un clima favorable hacia este objetivo?. Inevitablemente y como hemos visto a lo largo de este informe, la ocupación de Palestina goza de apoyos entre todo el aparato ideológico mundial del imperialismo, ramificado en agencias de prensa, medios de comunicación social, sistemas de telecomunicaciones, bibliografía adepta al sionismo, etc. En definitiva, medios poderosos para forjar diferentes estados de opinión en la mal llamada “opinión pública”. El problema radica en que se ha inculcado entre los pueblos del mundo una terminología aparentemente aséptica, pero que encierra tras de sí una lógica de dominación, una lógica de relación vertical donde el abanico de soluciones no se moverá de la misma.

De alguna manera, la solidaridad con Palestina debe expresarse en muchos frentes, pero el más cercano a nuestras manos quizá sea el de una actitud coherente sobre quien es el oprimido, quien es el opresor, y el análisis de los comportamientos de los diferentes sujetos internacionales que operan en el conflicto.

a)Desterrar el lenguaje ambiguo

Las apelaciones a la llamada “Comunidad Internacional” (concepto indeterminado y confuso) deben cesar de manera inmediata. Todos esos llamamientos a la misma son simples encubrimientos de lo que los apelantes eluden hacer en sus ámbitos de competencia. Desde los dirigentes de la Autoridad Nacional Palestina hasta las fuerzas socialdemócratas de los distintos países del mundo coinciden en llenar las hemerotecas de llamamientos a la misma, pero no dudan en pactar con los agresores, en sus límites de actuación, condiciones de oprobio o que alimentan las arcas del sionismo. Ante una opresión neocolonial y la violencia imperialista solo caben dos opciones: la resistencia o la complicidad.

La conocida como “presión diplomática” consistente en comunicados o llamadas telefónicas interministeriales son otro ejemplo más de la semántica para los imbéciles. Cuando millones de personas se debaten entre el hambre, las desigualdades sociales o la destrucción por la vía de la agresión militar ningún dirigente mundial puede explicar seriamente en qué consiste dicha presión. Asimismo las diferenciaciones cómplices entre combatientes y población civil, la continua negativa al respaldo militar para el pueblo palestino, la separación entre la ocupación israelí y los negocios que entidades del exterior mantienen con el Estado sionista son otras manifestaciones de la ambigüedad cómplice que debemos combatir en nuestros propios ámbitos.

b)Ligar la liberación de Palestina a las luchas populares locales

Hasta el momento actual se ha mantenido una política perversa de separar la cuestión palestina del resto de conflictos populares que se dan en el planeta. Precisamente ha sido uno de los mayores logros de los Acuerdos de Oslo: el hecho de hacer del conflicto palestino una causa separada, donde diferentes líderes mundiales de perfil ideológico aparentemente opuesto se refugian para hacer su particular contribución a la paz, desde Bush a Obama y desde Aznar a Zapatero.

Millones de personas en el mundo conocen la capacidad de fuego del Estado de Israel y sus contribuciones a múltiples causas armadas imperialistas. Colombia, Honduras, España o Turquía han sido residencia del material militar israelí y de los equipos de formación donde sus Fuerzas Armadas exportan su maquinaria criminal a otros lugares del planeta. Las balas israelíes afectan a multitud de causas populares en el mundo, y separar éstas de la lucha por la liberación de Palestina y viceversa son una clara victoria del imperialismo.

Las torturas que se practican en cárceles europeas, colombianas o en las bases norteamericanas que acogen a prisioneros de guerra de Afganistán o Pakistán han sido previamente experimentadas en presos palestinos; miles de agentes de seguridad privada que trabajan para compañías del mundo entero practican cursos de formación impartidos por profesores israelíes, y en los últimos meses hemos podido saber que Israel está asesorando a varios gobiernos latinoamericanos en materia de contrainsurgencia y represión de movimientos sociales. Es necesaria la participación de los palestinos de la diáspora en las luchas que se desarrollen en sus ámbitos de residencia, y es fundamental que la acogida de la lucha por la liberación del pueblo palestino no sea en clave meramente asistencial, sino como un referente más donde otros pueblos y otros movimientos tienen que alumbrarse para continuar con su emancipación, y es por ello que

c)Hay que terminar con la caridad y sus múltiples formas

Las últimas campañas de ayuda al pueblo palestino han sido el mejor ejemplo de cómo entidades políticas y sociales colaboracionistas con el apartheid israelí han podido dar su mejor cara y demostrar su doble rasero a la hora de responder a la agresión sionista. Esos colaboracionistas, que se encuentran tanto dentro como fuera de las fronteras palestinas, han resignado a la solidaridad internacional despertada tras el último ataque israelí a una mera contribución caritativa donde el único margen que ha quedado de internacionalismo son los pocos bienes y productos de primera necesidad que Israel ha permitido introducir en Gaza.

El pensador marxista vasco Iñaki Gil de San Vicente, publicaba tras la agresión israelí un artículo en el diario GARA: "¿Ayuda para Gaza?: armas",(9) donde denunciaba que “las «izquierdas» han dejado la cansina tarea de condenar el complejo industrial-militar por su apoyo permanente al terrorismo sionista en manos de sus pacifistas ONG de turno, para dedicarse ellas, las «izquierdas», a tareas más rentables parlamentaria y económicamente.”

A pesar de lo rotundo de su título, se trata de un análisis en profundidad de las carencias que en la actualidad tiene el pueblo palestino en cuanto a solidaridad internacional, y lo que viene a demostrarnos es que esa ayuda realizada con cuentagotas y con el único fin de encubrir las complicidades permanentes tiene que ser desterrada para siempre de la práctica habitual de los solidarios con Palestina. El pueblo palestino no necesita la ropa que sobra en Europa, necesita que los pueblos del mundo minemos la capacidad del Estado de Israel para mantener su estructura militar y policial. Esa es la efectiva solidaridad que podemos tener con Palestina y dar una salida a la guerra de exterminio que el imperialismo lleva desatando desde hace siglos en esa zona.

1- Censored Project 08/09, Sara Flounders/Ann Wrigt “Las Transnacionales se lucran con la ocupación de Palestina”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93562&titular=las-transnacionales-se-lucran-con-la-ocupación-de-palestina-

2- Fuente: UNRWA

3- Fuente: Sociedad Académica Palestina para el Estudio de Asuntos Internacionales

4- Elecciones Palestinas: EEUU subvenciona a Al Fatah. Red Voltaire 27/01/2006
http://www.voltairenet.org/article134532.html#article134532

5- “Lieberman at Herzliya Conference: Loyalty is a Basic Legal Principle in the West - It's Time for Israel to Adopt It Too.” Israel Beytenu 03/02/2009. http://beytenu.org./119/2925/article.html

6- EEUU, la Unión Europea y otras potencias del mismo bloque consideran a Israel “el Estado más democrático” de la zona.

7- Obama y Presidente Palestino Abbas hablan de conversaciones de paz. America.gov 01/06/09
http://www.america.gov/st/peacesec-spanish/2009/June/20090601163445emanym0.8561823.html

8- Negación y memoricidio de la limpieza étnica en Palestina. Rebelión 30/09/09
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=92401

9- http://www.gara.net/paperezkoa/20090113/116116/es/Ayuda-para-Gaza-armas?Hizk=es

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