TDR-EP: "Sin la participación plena y decidida de nuestro pueblo no hay futuro en el país"

El problema del Narcotráfico debe ser analizado bajo diferentes niveles de análisis. Analizar una actividad como ésta requiere considerar tres cuestiones básicas: La producción de los materiales de los cuales derivan ciertas drogas (o las mismas drogas), la distribución de los mismos y, finalmente, el consumo.
El trayecto recorrido desde el primer elemento al tercero, demanda ciertos recursos de diversa naturaleza; entre ellos podemos considerar la posesión de las tierras donde se producen los bienes básicos, el cuidado y protección de las mismas y los cultivos; la adquisición y posesión de armas para los grupos paramilitares de las propias organizaciones del narcotráfico con las cuales enfrentan a la "competencia"; la recolección y transporte -también protección-del "material"; su distribución en los diferentes "mercados"; la actividad económica de "lavado de dinero"; la labor de "inteligencia" y "contrainteligencia" y, desde luego, la acciones punitivas y de "defensa".
Este circuito atraviesa por la compra y utilización de diversos grupos e individuos que socialmente han sido excluidos del desarrollo por el ejercicio del Modo de Producción de las Condiciones Materiales de Existencia vigente, además de quienes desde el mismo Estado y gobierno promueven y se benefician de la venta de "protección" e "información". Nos referimos aquí a los gobiernos de los diferentes estados, al Ejército Mexicano, la Armada de México, las policías federales y estatales, al poder judicial, y a la propia presidencia de la República.
Sin estas condiciones favorables es inviable una actividad como ésta.
Asimismo, la existencia de estas organizaciones que se disputan los mercados y, naturalmente, los beneficios que de tal actividad derivan, ha sido también necesario que éstos "compren" los servicios de diferentes grupos e individuos para disputarse militarmente los espacios de la producción, distribución y consumo.
Evidentemente es un problema de carácter estructural, económico-político, en el cual participan tanto grupos económicos privados como del propio Estado y Gobierno. No es un problema moral que pueda solucionarse con estrategias de corte militar, policiaco y judicial; tampoco es un problema de educación o de salud, por ello su resolución requiere una transformación radical de las condiciones materiales de existencia que hacen posible el origen, crecimiento y desarrollo de este flagelo.
Queremos decirlo de un modo sintético; requiere el cambio del Modo de Producción de las condiciones materiales e ideales de existencia que caracterizan a nuestro México.
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Fuente: www.cedema.org







