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Argentina :: 28/04/2026

Un gobierno en declive. Presente angustiante y futuro incierto

Daniel Campione
El régimen de Milei atraviesa un momento crítico. Acorralado por una situación muy extendida de disminución de ingresos, deterioro de infraestructuras, disminución de derechos y prestaciones sociales

Busca una salida a la ofensiva de esa coyuntura. Lo que incluye la sobreactuación en sus peores actitudes.

Los amigos de afuera, cuando más impresentables mejor

Milei resalta ciertos fervores justo cuando los sujetos de su admiración enfrentan problemas crecientes. Su viaje a Israel de estos días dio lugar a efusivos abrazos y frases cariñosas hacia "Bibi Netanhyau". Quien viene de una actuación en la guerra con Irán y el Líbano que no dejó satisfecho a nadie. Y le atrajo fuertes críticas, por izquierda por supuesto. Y también por derecha.

En el momento en que es opinión extendida entre observadores y analistas que Israel vive su momento de mayor aislamiento en décadas el mandatario argentino exagera más que nunca su idolatría por el sionismo. Y por el más reaccionario en la historia de los primeros ministros israelíes, que ya es decir. El mandatario más ligado al término "genocidio" en el mundo recibe trato de amigo dilecto por el presidente argentino.

Algo similar hace con Trump. Y amaga involucrarse con su desquiciado esfuerzo de guerra, coronado hasta ahora por el fracaso. Ratifica a cada rato su identificación con "Occidente", los filósofos griegos, el derecho romano y los valores judeocristianos. Un grandilocuente y débil andamiaje filosófico, jurídico y religioso puesto al servicio de las peores causas.

Otra muestra de preferencias internacionales, esta vez en el ámbito "privado", es la visita al país en estos días, a la sordina, del magnate tecnológico Peter Thiel. El que se halla ligado al complejo militar y a los organismos de inteligencia de EEUU e Israel.

Ha sido fundador de un gigante digital como Paypal y socio de Facebook. Hoy tiene su principal bastión empresario en Palantir, un emporio de la inteligencia artificial y el manejo de grandes caudales de información, con grandes contratos con servicios de inteligencia. Amén de ser financista con millones de dólares de candidatos de la extrema derecha estadounidense como el actual vicepresidente J.D. Vance cuando se presentó para una banca en el senado.

Thiel es un activo cuestionador de la democracia, a la que ha considerado incompatible con la verdadera libertad. Se inclina por un orden corporativo y jerárquico, con la tecnología en papel protagónico. Tiene previsto encontrarse aquí con varios miembros del gobierno y con el presidente.

Milei no hace tan explícita su mirada negativa sobre la democracia parlamentaria como el empresario, pero ha dejado fuertes indicios de que tiene una visión sobre ella afín con este milmillonario.

Todavía no hay suficientes precisiones sobre los objetivos concretos de la visita del megaempresario. Es difícil la adhesión a la conjetura de que sólo viene para la visión en directo del experimento "libertario". No será una visita fugaz, planea una permanencia entre nosotros de un par de meses o más.

Una testarudez con objetivos claros

En estos días también se "lució" el líder de La Libertad Avanza con sus manifestaciones sobre la política interna de nuestro país. Nos referimos en especial a sus proclamaciones de intransigente ortodoxia económica.

Contraria a cualquier estímulo a la reactivación. Y persistente en la "motosierra" que destruye la estructura estatal y cuya vigencia reiteró. Hizo así gala de indiferencia frente a los reclamos por la acuciante situación social. Y los rasgos endebles de su política económica.

La metáfora de atarse al palo mayor del barco como Ulises para resistir las tentaciones de apartamiento del enfoque monetarista, lo exhibe en su sobreactuación a la hora de mantenerse incólume ante cualquier reclamo. Incluso manifestó que no prioriza la evitación de costos políticos ni el resguardo de su popularidad. Todo acorde a sus dichos de que si la población no lo acompaña se irá a su casa sin dar el brazo a torcer.

Mientras tanto sigue la cocina de medidas regresivas. Como el proyecto de nueva ley sobre discapacidad que vendría a disminuir prestaciones y compromisos de financiación para les discapacitades. Y que aumenta los requisitos para el acceso o la conservación de las pensiones correspondientes.

Asimismo facilitaría la liberación de tarifas para las prestaciones y coberturas, dando mayor flexibilidad a las aseguradoras de salud para la negociación en condiciones muy favorables.

En una línea similar, el ministro de Salud de la Nación definió en estos días a los afiliados al PAMI de más de ochenta años como "una carga muy grande". Un peso, un costo del que seguramente piensa que el organismo debería librarse. Una mirada de empresa de salud de finalidad mercantil, entronizada en el ámbito de la salud pública.

Se refuerza así que a los sectores más vulnerables no los espera ninguna tregua de parte de la actual gestión. Familiares y prestadores llevan adelante una lucha consecuente. Pero no los acompaña un respaldo masivo. Sería necesario construirlo para poner fin a los atropellos a un sector que no cuenta con un nivel de visibilidad pública y organización que le permita llegar a todos los rincones.

Algo similar ocurre con jubiladas y jubilados, sin compañía suficiente en sus manifestaciones semanales en defensa de sus derechos pisoteados.

Es cierto que este derroche de insensibilidad produce una repulsa social cada vez más extendida. Una gestión que victimiza a los más débiles y pretende la destrucción de toda noción solidaria despierta cada vez menos simpatías. Máxime en una población cuya situación material es un caldo cada vez más espeso para la cocción del malhumor social.

Lo anterior se inscribe además en otra secuencia, de carácter institucional. El gobierno no acepta las derrotas parlamentarias. Ha incumplido leyes que el Congreso votó dos veces. En la aprobación original y en la insistencia luego de los vetos presidenciales. Tal la mencionada sobre discapacidad. Y ocurrió algo similar con la ley universitaria.

Ahora expide proyectos legislativos que dejen sin efecto las normas a cuya aplicación se negó. Tanto respecto a discapacidad como a universidades. Y le permitan seguir con la lógica de ajuste y desmantelamiento desde una posición de avasallamiento de las instituciones representativas.

Crece además su imagen de desvinculación respecto a la gestión cotidiana de gobierno. Está absorbido por los muy frecuentes viajes, su obsesión por las redes y la afición por las discusiones económicas. Los asuntos de la política y la administración no lo conducen a una dedicación permanente.

Lo reemplaza en cierto modo su hermana Karina, activa en estos días para el respaldo al muy cuestionado y corrupto jefe de gabinete. Y siempre dispuesta al disciplinamiento de ministros y legisladores. El chiste de que Javier es en realidad el ministro de Economía de Karina ya se ha desgastado a causa de su repetición.

Fragilidades del gobierno que existen desde su asunción no se solucionan sino que se exacerban: Enfrentamientos internos inacabables, dirigencia improvisada y sin preparación, remociones apresuradas de algunos funcionarios. Y sostenimiento de otros aun cuando su desplazamiento sea un reclamo general.

Todo se agrava por los escándalos de corrupción, que han desmentido los alardes de superioridad moral que el gobierno desplegó desde el momento de su asunción. Ahora siguen con la apuesta de que baje la espuma en el caso de Manuel Adorni. Eso todavía no se ha verificado y las revelaciones sobre viajes y operaciones inmobiliarias continúan a buen ritmo. Junto a ellas los entuertos anteriores, como Libra y Andis. De avance más lerdo pero buena capacidad de daño sobre un prestigio ya menguado.

El mal momento del oficialismo es indudable. Lo que no equivale a que experimente un derrumbe rápido e imparable. La movilización popular todavía no tiene una amplitud y continuidad que ponga en jaque al gobierno. Por ahora éste puede seguir el juego con la "paz social" a su favor. Aunque haya disminuido el consenso y la capacidad de iniciativa política.

"Adelantos" de 2027

Las fuerzas del sistema han comenzado la exploración acerca de alguna alternativa pos Milei. Lo que comprende la búsqueda de candidatos de vínculos estrechos y fluidos con el gran empresariado. Proclives a definiciones programáticas compatibles con el dominio pleno del gran capital.

Se ha anticipado así la conversación electoral. Sin la atención puesta en la conflictividad social, en la evolución de la organización y de las luchas. Incluso aparecen prospectos de candidaturas dentro del estricto ámbito del neoliberalismo. Tal la de uno de los economistas "estrella" desde hace décadas, Carlos Melconian. Se mostró en disposición a ser postulante presidencial para 2027.

En cuanto a la derecha orgánica las huestes gubernamentales cuentan hasta ahora con la alianza firme de PRO. Coinciden en todos los lineamientos generales. Ni siquiera hay discrepancias serias en el ritmo y las modalidades de aplicación. A lo sumo reparos en las formas. Pasa algo casi idéntico con una parte del radicalismo, lo que les allega el favor inconmovible de gobernadores de provincias importantes.

Para los comicios de 2027, derecha "tradicional" y ultraderecha podrán ir juntos o separados. Convergerán sin duda en una eventual segunda vuelta, con la común ratificación de la "buena senda" que ha tomado el gobierno actual. Y la voluntad compartida de poner coto definitivo al "populismo" peronista.

Otra perspectiva es la de sumar al "panperonsimo" el protagonismo de quienes han respaldado hasta ayer al proyecto "libertario". Los que buscan el viraje de la tradición "justicialista" a un posicionamiento que acepte una vez más las coordenadas que marcan los organismos internacionales y las usinas del gran capital.

Miguel Ángel Pichetto es el mentor de esa línea, con bendiciones en lo más alto. A los sectores más lúcidos del empresariado siempre les agradó tener cartas propias dentro del universo peronista.

El apresuramiento para desvivirse por las elecciones tiene algo de desaprensión culpable. Se dejan de lado preocupaciones inmediatas por el padecimiento masivo para centrarse en especulaciones a 18 meses vista. Lo único que puede afectar al camino que sigue el gobierno es la expansión de la conciencia crítica, la organización, la lucha consecuente. La prematura lucha por el voto no conduce hacia allí.

No se escuchan en el peronismo negativas categóricas a la adopción de esa posición. No abundan las convocatorias a la movilización. Ni a la búsqueda de soluciones en el aquí y ahora para una sociedad a la que no le caben esperas. Para salir del deterioro constante de sus condiciones de vida y de trabajo.

El electoralismo desbocado reitera aquel "hay 2019" que apostó al freno de la protesta para que no hubiera perturbaciones en el camino al éxito en las elecciones presidenciales. Sabemos cómo terminó aquello. Con la garantía de impunidad para Mauricio Macri y sus adláteres. Y una triste gestión de gobierno por parte de una coalición sin otro estímulo común que el de encaramarse al frente del aparato estatal.

Un gobierno en apuros pero con las manos a la obra

Abundan los comentarios a propósito de que el presidente y sus colaboradores viven en una "realidad paralela". Que se creen sus propias falsedades. Y están cegados por su fanatismo ideológico. Creemos que la negación y el dogmatismo juegan su papel. Sin embargo lo preponderante es la firme decisión de remodelación de la sociedad argentina con una perspectiva integral, que abarca el mediano e incluso el largo plazo.

Están lanzados a una transferencia regresiva de ingresos de una magnitud inédita. También a la destrucción completa del entramado de derechos laborales y sociales desarrollado en nuestro país a lo largo del siglo XX.

Asimismo enfilan a un rol del aparato estatal orientado al retiro de cualquier tipo de vallas para la acumulación del capital extranjero y local. Con disposición a la privatización de todo lo privatizable. Sin detenerse ni ante instituciones que llevan un siglo y medio de existencia, como el servicio meteorológico. O tan indispensables como las que controlan la calidad de los alimentos o dan certidumbre a la metrología.

Todo sobre la base de producciones extractivistas que generan poco empleo y reprimarizan una economía menos diversificada y generadora de mayor desigualdad.

Es esa agresión sistemática contra las mayorías populares la que vertebra la gestión. Y le da una lógica a la apariencia desquiciada de su transcurso. Es lo que le reporta las muchas adhesiones que aún mantiene en el poder económico y comunicacional. Las que no son unánimes ni inamovibles. Pero sustentan en líneas generales su rumbo estratégico, aún en medio de frecuentes manifestaciones de disgusto.

El nicho de millonarios y privilegiados de adentro y afuera aguarda que entre las resultantes del "mileísmo" esté la de un disciplinamiento duradero de espacios populares desconcertados, dispersos, vencidos. Mientras sea una herramienta política que estimen puede servirles para esa finalidad, mantendrán su respaldo. Cuando se revele inapto para ese objetivo será apartado en cuanto se pueda.

Enfrente, para trabajadores y pobres tal vez haya llegado la hora de superación de todas las ilusiones. La de quienes mantienen expectativas en que la "motosierra" dé lugar finalmente a una mejoría en su situación. Y también las de los que aún aspiran a la renovación de las promesas del establishment en el interior del peronismo.

Hay síntomas de que podría apuntarse a una salida por izquierda, inédita. Dotada de independencia genuina frente a los poderes enseñoreados sobre la sociedad argentina. La respuesta por derecha a las decepciones reiteradas y el hartazgo profundo pierde atractivo día a día. Las fuerzas predominantes hasta 2023 lucen desgastadas y carentes de novedades. Quizás se abra el camino para lo que nunca ha sido.

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