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Mundo :: 08/04/2005

Un largo pontificado

Luis Ocampo - Izquierda Castellana
El 16 de octubre de 1978 el cardenal Wojtyla, es investido Papa, detrás queda la obscura muerte, aún hoy no clarificada, de su brevísimo predecesor Juan Pablo I.

Wojtyla, se convierte así en el que universalmente pasará a ser conocido como el Papa Polaco.

La elección de Juan Pablo II, no fue obviamente una casualidad, fue un movimiento estratégico de primer orden, fue una pieza esencial en la nueva estrategia que el Vaticano, en colaboración con el capitalismo anglo-americano, pusieron en marcha para preparar el camino al Modelo Neoliberal y su Globalización.

En los años anteriores, bajo los pontificados de Juan XXIII y Pablo VI, el Vaticano mantuvo una política de coexistencia pacífica con los países del socialismo real, y de cierto respeto a las otras Iglesias cristianas existentes en Europa Oriental.

A finales de la década de los 70, las fuerzas que apoyan el Neoliberalismo, que estaba ya siendo experimentado bajo las dictaduras militares en Chile y Argentina, deciden que hay que dar un impulso global a ese modelo, que hay que mundializarlo; y en esa estrategia hay tres personajes claves: Margaret Tacher, Ronald Reagan y Wojtyla, coordinadamente se trata de conseguir un objetivo, allanar el camino para llevar adelante ese proceso de globalización del nuevo modelo capitalista, el más depredador de las historia. Se trata de acabar con la resistencia obrera organizada, en el interior de cada Estado, y Tacher, pone en práctica la forma de hacerlo, en la huelga de los mineros del carbón. Se trata también de derribar aquellos Régimenes que siguen defendiendo valores socialistas, en cualquier parte del mundo, pero especialmente en Europa.

Para ello además de las presiones militares y económicas hace falta una gran ofensiva mediática-ideológica y ahí entra el "gran valor" del Papa Polaco. El Papa que viene desde "el Telón de Acero".

Es bien conocido que la elección de Wojtyla fue organizada por el aquel entonces, Primado de Polonia, Cardenal Wyschinski y por el Arzobispo de Viena, Cardenal Koning, hartos de la política de coexistencia pacífica con el socialismo de Juan XXIII y Pablo VI.

En el año 1982, el siete de junio, Ronald Reagan viaja a Roma, en ese viaje se da impulso y concreción a esa alianza anticomunista. Así lo reconocen diversos colaboradores católicos de primera línea del por entonces Presidente de los EE.UU, como Richard Allen, William Clark o William Casey.

Esta alianza secreta, en aquel momento, fue una de las que tuvo mayores repercusiones a lo largo de la historia.
Juan Pablo II, se convirtio así en uno de los personajes claves de la historia entre los años 1978 y 1995, formando parte de la Trinidad, que creo las condiciones materiales e ideológicas para una brutal involución de la humanidad, hasta llegar a lo que podríamos denominar en algunos aspectos, una nueva Edad Media.

A partir de esas fechas y una vez cumplido el papel que se le había asignado por los mas poderosos de la tierra, la influencia política de Juan Pablo II empezó a declinar, paralelamente a su deterioro, físico, pero hombre profundamente narcisista y ególatra, incapaz de vivir con discrección, centro entonces sus energías en la lucha contra los derechos civiles: contra las mujeres, contra los homosexuales, contra los avances científicos, contra la libertad sexual... esta vez también en consonancia con las corrientes más reaccionarias del universo.

Estos días nos encontramos mayormente con artículos acríticamente apologéticos del Papa Wojtyla, muy pocos que proceden precisamente de teólogos condenados por el Papa difunto, seriamente críticos y otro grupo que se pretenden "rigurosos" que hablan de luces y sombras, como repartiendo suerte.

Evidentemente toda obra humana, incluso la de los personajes más detestables, tiene alguna luz, pero para evaluar lo realizado por un personaje público de primera línea como fue Juan Pablo II, no se puede aplicar una metodología contable, hay que hacer una evaluación de que impacto global ha tenido en el devenir de la humanidad su actuación, y esa evaluación global, nos parece especialmente nefasta.

En cualquier caso desgranemos algunas de sus principales actuaciones concretas. Empecemos por lo relacionado con el Estado Español: En su fiebre beatificadora, no tuvo el menor inconveniente sino todo lo contrario, en beatificar a numerosos "martires de la cruzada", es decir a cómplices del levantamiento militar-fascista de 1936 contra el gobierno legítimo de la II República, manteniendo la filosofía de los años '30 de Pío XI, de que ese levantamiento era justo y parte de la lucha contra el ateísmo. Desde luego no se le ocurrió pedir perdón por la complicidad de la Iglesia Católica en la insurrección fascista y en el mantenimiento del Régimen Franquista que le siguió durante décadas.

Mientras el Papa Polaco se dedicaba a denunciar las "Dictaduras Comunistas" de Europa, no tenía el menor problema en visitar Chile y Argentina bajo las "Dictaduras militares correspondientes" y hacer apariciones públicas, con genocidas como Pinochet, al que por cierto siempre prestó la ayuda conveniente. No hay que olvidar que al fin y al cabo con la caída del Régimen de la Unidad Popular de Allende es cuando se pone en marcha, y de forma experimental el modelo Neoliberal.

Juan Pablo II, en lo que respecta a su propia Institución, la Iglesia Católica, lo primero que hace una vez llegado al Papado, es una campaña quirúrgica de "limpieza" de todo lo que huela a progresista, condena la Teología de la Liberación y expulsa o margina a los que la defienden, pero no se queda ahí, toma todas las medidas posibles para controlar o debilitar a órdenes con posiciones que a el le parecen sospechosas, como ocurre con los Jesuitas o los Franciscanos.

Simultanéamente refuerza hasta el límite, el papel de las corrientes más reaccionarias del catolicismo, el Opus Dei, Comunión y Liberación, o los Legionarios de Cristo. En el caso del Opus Dei, corriente con la que tenía una gran identificación personal, y a la que conocemos bien en este país, llegó a constituir una Prelatura personal para su jefe, es decir que le sitúa al margen del control de los Obispados; y beatificó a su fundador, Monseñor Escribá de Balaguer bien conocido por su apoyo total y continuado al Régimen Franquista, entre otras buenas obras.

El Papa Viajero, no daba puntadas sin hilo, sus viajes siempre bajo un aparente cobertura pastoral, tenían una clara finalidad político-ideológica. Solo uno le salió francamente mal, el viaje a Cuba, en este caso su narcisismo y quizás el desconocimiento de la realidad, le jugaron una mala pasada, Wojtyla creía que su presencia en Cuba iba a servir para dar un impulso definitivo a la oposición al Régimen Socialista Cubano y así acelerar su caída tal como había ocurrido en Polonia. La cosa no le salió bien y el saber hacer de la dirección revolucionaria cubana y la conciencia y educación de éste pueblo hermano, le dieron una hermosa lección al Papa Viajero.

Su posición ante la guerra se movió entre el apoyo explícito, como es el caso de la intervención en la ex-Yugoslavia y la condena retorica como fue el caso de la guerra de Irak, en dónde no planteo la más elemental medida práctica para impedirla.

Juan Pablo II seguramente soñaba con algo así como la recuperación del SacroImperio, eso sí esta vez con una proyección trasatlántica, en la que el Papa volviera a jugar el papel político principal que jugaba por aquel entonces, entre otros el de Coronar al Emperador, pero la humanidad evoluciona,y se puede conseguir destrozar avances sociales y de todo tipo pero no se puede dar marcha atrás al reloj de la historia.

De todas las cuestiones que este pontificado ha impulsado una de las que parece más nefasta, es el del culto a la irracionalidad.
Los movimientos reaccionarios siempre se han distinguido desde el punto de vista filosófico por la lucha contra el pensamiento científico y racional, poniendo como eje principal en ese plano el pensamiento irracional, mágico, o religioso.

Religión y pensamiento racional, no tienen necesariamente que confrontarse antagónicamente, si el primero se limita a las esferas que le son propias, pero cuando pretenden que sobre el se construya la Sociedad, las normas jurídico-político, los derechos civiles, las líneas de investigación científica... entonces el choque es inevitable. Entonces la lucha entre pensamiento racional y pensamiento irracional se da en toda su intensidad.

El Papa fallecido ha sido un tremendo impulsor de esta batalla, pretendiendo que la religión ocupe el papel social principal, que obviamente no le corresponde.

El pensamiento científico y racional, ha pretendido ser sustituido por el Dogma, por el Fanatismo, un ejemplo muy evidente de esto lo tenemos en el uso del preservativo, en el que a pesar de todas las evidencias científicas de su utilidad para prevenir las transmisión del SIDA, la Iglesia Católica sigue prohibiendo su uso, impulsando unas prácticas que podemos llamar sin ninguna exageración de genocidas.

Sin embargo no hay que engañarse, ellos propagan la irracionalidad, el pensamiento mágico hacia fuera, pero saben manejar perfectamente las categorías científicas racionales, lo cual es aún mucho más grave, por que realmente nos encontramos ante lo que podríamos denominar, "el manejo racional del pensamiento irracional", planteamiento por cierto en el que la Iglesia Católica tiene una larga experiencia en la Edad Media, en la que en alianza con el resto de poderes, mantenían en la ignorancia y el embrutecimiento a las clases populares, pero conservaban para su uso en los Monasterios, los conocimientos acumulados en la historia de la humanidad.

La Iglesia Católica, es un gran poder mundial, tienen 1119 millones de fieles, algo mas del conjunto de la mitad de la cristiandad que son 2135 millones, los Musulmanes incluyendo sus dos grandes corrientes son 1313 millones. EE.UU. tiene la mayor comunidad católica del mundo, seguida del Brasil, aunque si cogemos el conjunto de Latino América, nos encontramos con que ahí está ubicado el mayor numero de católicos.

De los 117 cardenales que van a intervenir en el cónclave para elegir al nuevo Papa, 27 son Iberoamericanos, 20 Italianos, 10 de EE.UU, 6 Alemanes, 5 Franceses, 4 Polacos y el resto de diversos países.

El Papa que salga elegido inevitablemente jugará un papel importante en el mundo, la correlación de fuerzas en el cónclave, al menos por lo que conocemos no da lugar a muchas esperanzas de que vaya a haber un cambio de línea.
En cualquier caso la gran ofensiva iniciada a finales de los '70 y primeros de los '80, por el Imperialismo Anglo-Americano con la complicidad del Vaticano, está estratégicamente derrotada.
La gente ha sufrido mucho, y seguiremos sufriendo, pero la lucha de resistencia de los pueblos y de las clases trabajadoras del mundo esta poniendo contra las cuerdas al Modelo Neoliberal y Neofascista.

En 1905 hace ahora 100 años se inicio en Rusia un ciclo revolucionario que culmino con la Revolución de Octubre de 1917, una esperanza se abrió para la humanidad. Desde entonces se han sufrido muchas derrotas pero también ha habido muchas victorias.

Un nuevo ciclo de cambio se ha iniciado y ahora tenemos una larga experiencia para no cometer errores anteriores.
Los católicos, los cristianos en general, deben decidir de que lado se ponen en este momento histórico, del lado de los poderosos y de la reacción o bien optan por recuperar el mensaje original de Cristo y se ponen del lado de los desfavorecidos.

Castilla a 6 de abril de 2005

* Luis Ocampo es Médico y portavoz nacional de Izquierda Castellana.


Fuente: La Haine.

 

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