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26/03/2019 :: Medio Oriente, Estado español

Unir a Fatah, no a los palestinos: el dudoso papel de Mohammed Shtayyeh

x Ramzy Baroud
Para Abbas y sus seguidores el nombramiento de Shtayyeh como primer ministro es la respuesta más lógica

Los comentaristas políticos afines a la Autoridad Palestina (AP) y al Movimiento Fatah, en particular, se desplegaron tan pronto se anunció el nombramiento de Mohammad Shtayyeh como nuevo primer ministro palestino.

No es ninguna sorpresa presenciar este flujo de apoyo y entusiasmo por Shtayyeh, un hombre de Fatah por excelencia. Atrás han quedado los días de incertidumbre faccional de Rami Hamdallah, un primer ministro independiente que ejerció el cargo de 2014 hasta principios de este año.

Hamdallah, al igual que su predecesor, Salam Fayad, tenía como tarea realizar el más intrincado acto de equilibrio: ser lo suficientemente 'independiente' para ganar la aprobación de algunas facciones políticas palestinas, incluyendo a Hamas, y lo suficientemente mundano para atraer a los gobiernos occidentales y satisfacer sus interminables exigencias y expectativas, y además ser lo suficientemente flexible moralmente como para coexistir con el sistema corrupto que funciona en Ramala.

Sin embargo, Hamdallah, en particular, representaba algo más. Fue designado para dirigir los esfuerzos de reconciliación entre Fatah en Ramala y sus rivales en Gaza, Hamas y la Jihad Islámica. A pesar de que esta última tenía sus propias reservas, creía que Hamdallah era, en efecto, un líder genuino y moderado capaz de cerrar la brecha y, tal vez, de lograr la codiciada unidad.

Y Hamdallah había, de hecho, ido un poco más allá. Fue tan lejos como para visitar Gaza en octubre de 2017. Sin embargo, alguna entidad oculta no quiso hacer realidad la unidad entre los palestinos. El 13 de marzo de 2018 tuvo lugar una masiva explosión poco después de que la comitiva de Hamdallah entrase en Gaza para negociar el gobierno de unidad. La bomba interrumpió las conversaciones de unidad e impidió que Hamdallah jugase el papel esencial que se le había confiado.

El 29 de enero, Hamdallah dimitió, allanando el camino para la consolidación del poder de la fracción de Fatah leal a Abbas.

Fatah ha consolidado su control sobre la AP desde que se constituyó en 1994. Pero, incluso entonces, la AP tuvo un cierto margen que permitió que otros partidos políticos más pequeños e independientes pudieran participar en los procesos políticos.

Tras los enfrentamientos mortales entre Fatah y Hamas en Gaza en el verano de 2007, sin embargo, Fatah consiguió el control de algunas áreas de Cisjordania, bajo la ocupación militar israelí, sin obstáculos, mientras que Hamas reinaba en Gaza.

Hamdallah estaba destinado a cambiar todo esto, pero se vieron frustrados sus esfuerzos, en parte porque su poder fue cuestionado en gran parte por aquellos que realmente lo ostentaban en la AP - el hombre fuerte de Fatah, y una camarilla influyente y corrupta que ha aprendido a coexistir con y, de hecho, beneficiarse de cualquier situación, incluyendo la propia ocupación israelí.

Preocupado por la avanzada edad de Abbas, de 83 años, y preocupado por la continua influencia y poder del marginado dirigente de Fatah Mohammad Dahlan, la fracción pro-Abbas de Fatah en Cisjordania se ha dedicado a organizar el futuro de la AP para que se acople a la perfección a sus intereses.

A partir de 2015, Abbas ha adoptado varias medidas para consolidar su poder dentro de Fatah y la Organización de Liberación de Palestina (OLP), por lo tanto la AP, que deriva su aparato y legitimidad política de estas dos entidades.

El comentarista político, Hani al-Masri describió las medidas adoptadas entonces como un intento de “re-equilibrar el Comité Ejecutivo (de la OLP) a favor de Abbas.”

Ese ‘re-equilibrio’ nunca ha cesado desde entonces. El 4 de mayo de 2018, el Consejo Nacional de la OLP, dominado por Fatah, eligió a Abbas como Presidente del Comité Ejecutivo de la OLP. El comité también copió ocho nuevos miembros, todos ellos leales a Abbas.

Abbas y sus seguidores solo tenían un obstáculo que superar, Rami Hamdallah. No es que Hamdallah fuese un gran luchador político o un rebelde, para empezar; simplemente los fieles a Abbas detestaban la idea de que Hamdallah todavía quisiera lograr la reconciliación con Hamas. Para ellos, el reciente nombramiento de Mohammad Shtayyeh es la respuesta más lógica.

Shtayyeh posee todas las características que lo cualifican para la nueva función. Su 'mandato de siete puntos', que recibió de Abbas, le exigen dar prioridad a la unidad nacional. Pero eso no tiene ningún sentido, ya que Shtayyeh, que ha estado cerca de Abbas desde principios de 1990, tiene un pobre historial en ese frente.

Aparte de acomodar los caprichos de Abbas y su fracción dentro de Fatah, Shtayyeh intentará atraer a una generación más joven en Palestina que ha perdido la fe en Abbas, en su autoridad y toda la palabrería sobre la solución de los dos estados. Esta es, de hecho, la misión principal de Shtayyeh.

Shtayyeh es un entusiasta de la solución de los dos estados como evidencia su legado en el equipo negociador palestino. Su artículo en el New York Times el 26 de octubre de 2016 fue un intento desesperado para dar vida a una opción muerta. Su lenguaje es muy similar al lenguaje utilizado por un Abbas más joven y con más energía durante el apogeo de los Acuerdos de Oslo.

Pero Shtayyeh es diferente de Abbas, al menos en su atractivo personal. Es miembro de la generación surgida en la Primera Intifada de 1987. Fue decano de estudiantes en la Universidad de Birzeit a principios de 1990. Birzeit ha sido un símbolo de los intelectuales revolucionarios palestinos en Cisjordania, e incluso en Gaza. La capacidad de Shtayyeh para conectar con los jóvenes, subrayando siempre pero cuidadosamente el valor de la resistencia contra la ocupación israelí, sin duda aportará sangre nueva a la envejecida dirección de una AP irrelevante o, al menos, eso es lo que espera Abbas.

“No queremos conservar el mismo status quo”, declaró Shtayyeh al diario Al Quds el 30 de agosto de 2017. “El gobierno palestino ... tiene que convertirse en una autoridad resistente contra los asentamientos israelíes. Debemos ser capaces de tomar medidas sin permiso de Israel, como la perforación de pozos de agua y la reforestación de la zona C de Cisjordania”, dijo.

Ese tipo de 'resistencia' propuesta por Shtayyeh difícilmente empuja a Abbas fuera de su zona de confort. Sin embargo, el objetivo de este lenguaje no es la excavación de algunos pozos, sino reintroducir la retórica 'revolucionaria' en la oficina del primer ministro, con la esperanza de reinventar la AP y renovar la confianza en sus instituciones corruptas y en crisis.

La misión de Shtayyeh fracasará en última instancia, porque su mandato actual es reunificar a Fatah alrededor de Abbas, no al pueblo palestino trás un liderazgo verdaderamente democrático y representativo para liberar a Palestina de sus ocupantes israelíes.

La triste verdad es que este último objetivo nunca ha sido de verdad una prioridad para Mahmoud Abbas o sus leales en Ramala

counterpunch.org. Traducción: Enrique Garcíapara Sinpermiso. Extractado por La Haine.

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