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26/12/2020 :: Venezuela

Venezuela: La "liberalización" económica y una derecha que naufraga

x Álvaro Verzi
El 5 de enero se instala la nueva Asamblea Nacional, con mayoría popular

Después de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre y la farsesca “consulta popular” del guadosisimo proestadounidense del 12, las derechas quedaron al borde del naufragio, y pareciera que la tendencia es a buscar una regularización de la economía en un entorno de “liberalización” de políticas económicas, y de no involucrarse en apoyos políticos.

El varias veces ministro y exvicepresidente Elías Jaua fue tajante al reseñar lo que pasa en el país: «No por decisión del gobierno, en Venezuela hay hoy un capitalismo salvaje». La apertura económica que emprendió en los últimos meses el gobierno se refleja en la Bolsa de Caracas, favorecida por la liberación, un buen termómetro de este momento. Allí asoman algunos brotes verdes en un país donde la gran mayoría de la población está preocupada en resolver su vida diaria..

La BBC de Londres señala que la crisis económica que sacude al país desde hace años, la hiperinflación y la guerra económica de EEUU han empujado al gobierno del presidente Nicolás Maduro a acabar con restricciones y controles que caracterizaron al chavismo durante años. Ya sin control de precios ni de cambio, hay un ambiente más amable para el sector privado y las transnacionales en un intento de atraer inversiones e ingresos para las arcas vacías del Estado ante el bloqueo yanqui.

Atacan desde el exterior

Pero el año no cerró con las elecciones parlamentarias. Hubo tiempo para dos noticias más que vienen de afuera. Por un lado, la fiscalía de la Corte Penal Internacional, al servicio de las potencias occidentales, indicó que hay fundamentos razonables para creer que al menos desde 2017 autoridades civiles, miembros de las fuerzas armadas e individuos a favor del gobierno cometieron “crímenes de lesa humanidad”. 

El impacto de este dictamen es sólo mediático, y no tendrá una consecuencia directa en nada más que en los títulos de prensa. La denuncia todavía está en una etapa preliminar y la fiscalía todavía tiene que analizar la información enviada por el Estado venezolano, aunque a tenor de lo que hicieron con Yugoslavia, Irak, Libia, etc., ya podemos hacernos una idea de los resultados.

Mientras, la Corte Internacional de Justicia se declaró competente para entender en la disputa entre la República Bolivariana de Venezuela y su vecina al este, la República Cooperativa de Guyana, aliada de EEUU, sobre el extenso territorio conocido como el Esequibo. 

Triunfa en principio, como era de esperar, la estrategia de Guyana de retirar el añejo litigio del ámbito de las Naciones Unidas, donde permanecía casi sin cambios desde 1966, cuando se firmó el acuerdo de Ginebra, por el cual Venezuela y el Reino Unido -en ese momento Guyana era Guyana Británica, una colonia- aceptaron intentar llegar a un acuerdo con los buenos oficios de la ONU. 

La entrada de la Corte Internacional de Justicia suma un actor nuevo que Venezuela rechaza de plano. Y no es de extrañar que se reactive el conflicto por el Esequibo, teniedo en cuenta la guerra económica de EEUU y que están en juego la reservas estimadas en más de cinco mil millones de barriles de crudo liviano y mediano en la zona atlántica del Esequibo, y en donde la petrolera estadounidense Exxon Mobil está operando, a pesar que se trata de aguas que también están en litigio. 

Lo importante es sumar un elemento más de tensión con los vecinos conservadores. Al norte Venezuela tiene el amplio Mar Caribe, donde operan naves de guerra de EEUU, al oeste con Colombia, otra frontera caliente, al sur con Brasil, otro enemigo político, y al este, con Guyana y el conflicto por el Esequibo reactivado. 

Se trata de mucho más que un conflicto de límites. Es más que el único resabio colonial, además de las Islas Malvinas, que queda en Sudamérica. El conflicto por el Esequibo tiene demasiados actores y se recortan con claridad los intereses económicos de los EEUU. 

Mientras Trinidad y Tobago anunciaba que no participará en votaciones mientras se mantenga una representación de derecha de Venezuela en la OEA, el presidente de Parlamento del Mercosur (Parlasur), Óscar Laborde, informó que impulsará una investigación contra Luis Almagro por su papel en la crisis boliviana. Y se anunciaba que Venezuela y los Países Bajos se reunieron para reabrir relación comercial con Aruba, Bonaire y Curazao, islas holandesas en el Caribe.

Y el gobierno de Colombia sigue desviando la atención de sus graves problemas internos (narcotráfico, corrupción, masacres estatales), atacando a Venezuela. Ahora anunció que los migrantes venezolanos indocumentados serán excluidos de su programa de vacunación contra el Covid-19, lo que equivale a alrededor del 55 por ciento de los 1,7 millones de venezolanos que viven en Colombia. "Un inaceptable acto de xenofobia y una torpeza sanitaria”, dijo el senador colombiano Gustavo Sanguino.

Apáticos, dsesperanzados

La situación catastrófica favorece al que maneja el poder real (el gobierno) y puede controlar hasta el impacto de sanciones económicas y financieras de EEUU y la Unión Europea. La percepción de la clase media es que esto va a perdurar indefinidamente y loa analistas de derecha no ven ninguna “salida” de esta situación.

La prensa hegemónica española reporta que los miembros de la UE “se inclinan por no volver a reconocer a Juan Guaidó”, pero buscan una forma de darle “un cierto estatus como último líder de la Asamblea Nacional legítimamente electo”, en un comunicado el 6 de enero, pero están a la espera del “compás que marque respecto a Venezuela la próxima Administración de Joe Biden.

En este contexto, las central empresarias Fedecamaras, Consecomercio y Conindustria han iniciado ronda de conversaciones con el gobierno para acordar condiciones especiales para operar negocios. Cónsonos a los tiempos de corren, en televisión sus dirigentes se ha desmarcado de conspiraciones, golpes e invasiones, condenan las sanciones generales, especialmente contra la estatal petrolera PDVSA.

Y hasta la cámara estadounidense-venezolana de comercio Venamcham se ofrece de mediadora con Biden. Y las medidas del gobierno sacaron a flote a viejos políticos de derecha de la era prechavista, que no levantan cabeza desde el “paquetazo” del expresidente Carlos Andrés Pérez, que para algunos analistas fue más duro que el actual.

Previendo algún acto desesperado antes del fin de la administración Trump, el general Remigio Ceballos, jefe del Comando Estratégico Operacional de la FANB giró instrucciones para que se elevara el nivel de resguardo de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Un informe del Crisis Group indica que es probable que Joe Biden esté más abierto a conversaciones y al diálogo que el equipo de Trump. Pero siguen las sanciones: el régimen de EEUU emitió una orden contra la empresa de tecnología biométrica Ex-Clé, que suministró servicios en el reciente proceso electoral.

Las medidas de sanción hacen parte de la estrategia del régimen de Trump para el cambio de gobierno en Venezuela. Según la agencia periodístico-financiera, Biden buscará acuerdos negociados y posiblemente modificará las políticas coercitivas hacia Venezuela.

Bloomberg también desinformó que “Maduro está bloqueando la ayuda alimentaria de la ONU”, a lo que el canciller Jorge Arreaza aclaró que “se trata de otro 'fake news' de agencias de prensa. Estamos en conversaciones y aspiramos alcanzar un acuerdo”, aseguró.

Mercado interno

El 5 de enero, en la instalación de la nueva Asamblea Nacional, con mayoría chavista, habrá varios anuncios y en los primeros 100 días siguientes, seguramente se ejecutará una densa agenda legislativa para acoplar el marco legal a las nuevas políticas de liberalización y apertura. El presidente Nicolás Maduro llamó a los nuevos diputados de la AN a “convocar una gran mesa de diálogo con todos los sectores políticos del país”

A nivel de liderazgo, no hay nada nuevo ni en el bolivarianismo ni en la derecha. El autoproclamado presidente interino Juan Guaidó cayó y ahora es uno más del pelotón de “líderes” de la derecha junto a Maria Corina Machado pisándole los talones, seguidos de cerca por Leopoldo López y el dos veces candidato presidencial Henrique Capriles Radonsky. Los demás ni figuran en las encuestas. 

Sorprendió el acciondemocratista Antonio Ledezma, al plantear un diálogo, pero en el seno de la derecha, “para que se pueda dar una conducción coherente”.

Gustavo Tarre, representante del sector de Juan Guaidó en la Organización de Estados Americanos (OEA), declaró que había realizado numerosas gestiones para una intervención militar en Venezuela, pero no había obtenido resultados. También dijo que en lugar de una intervención directa sí era posible que pudiera lograr una guerra de cuarta generación.

 Entre los partidos de derecha ninguno llega al 5%, y el conjunto apenas llega al 10%, al contrario que el oficialista Partido Socialista Unidos de Venezuela (PSUV).

Es un laberinto donde nadie encuentra una salida, y tampoco es que estén hibernando los nuevos líderes para lanzarlos a la puja. La industria y el comercio actual son, en términos reales, insignificantes debido a la guerra económica. Se requiere de un giro inteligente en lo político. Los mismos jugadores, en su mayoria quemados para la opinión pública, no ayudan.

No habrá un acuerdo a corto plazo con Joe Biden, ni créditos del Fondo Monetario Internacional ni del Banco Mundial o algún otro organismo multilateral, que no serían necesarios si Venezuela pudiera exportar libremente su petróleo. Quizá se eliminen las sanciones de segundo nivel (contra terceros países) así como las que causan mayor impacto en la población. Y, en paralelo, se están adelantando varias iniciativas de ayuda humanitaria canalizada a través de la ONU y entes no gubernamentales, entre ellos la Cruz Roja y la Iglesia Católica. Pero lo que está verdaderamente ayudando al país a salir adelante sigue siendo la buena relación con China, Rusia e Irán.

La noticia que faltaba: Fueron detenidos dos empleados del palacio presidencial de Miraflores con 1,20 kilos de explosivo C4, detonadores y mechas de seguridad. La detención tuvo lugar en las adyacencias del palacio presidencial. Guaidó continúa intentándolo todo.

CLAE / La Haine

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