Von Wernich, tu silencio es cómplice

Los fiscales Dulau Dumm y Félix Crous tomaron la iniciativa de acumular varias causas que vinculaban la "conspicua intervención" del acusado en el circuito Camps. Los fiscales adujeron que Von Wernich tenía los objetivos de obtener información de los detenidos y acallar los reclamos de los familiares en todo intento de recurrir por ayuda.
En esta audiencia, la querella unificada de Justicia Ya! La Plata pidió que se amplíe la acusación contra el represor con los cargos de "genocidio", "para fundamentar que lo que se juzga no son hechos individuales, sino colectivos; es el genocidio ocurrido en la Argentina".
Mientras que desde la querella unificada APDH La Plata - CTA se intentó agregar a los delitos por los que se acusa a Von Wernich el de "Traición a la Patria". Ambos cargos fueron desestimados por el tribunal.
Von Wernich se negó a prestar declaración por consejo de su abogado, Martín Cerolini, quien en 2004 fue defensor del policía José Ignacio Salmo, principal acusado en un juicio de gatillo fácil en Quilmes. El policía fue quien le disparó por la espalda a Carla Lacorte, tras haberla "confundido" con un ladrón, y le provocó un cuadro irreversible de hemiplejía.
La audiencia inicial tuvo un escenario público que rodeaba el Tribunal por fuera, donde se concentraron organizaciones sociales y organismos de Derechos Humanos, partidos políticos de izquierda y agrupaciones estudiantiles. Desde la radio abierta, los gritos de "¡Asesino, Von Wernich tu silencio es cómplice!!!!", intervenían en un marco de indignación por la desaparición de López, y la urgente necesidad de justicia.
El proceso judicial continuó el martes 10, donde atestiguaron en primer lugar los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención Puesto Vasco y COT 1 (Comando de Operaciones Tácticas ) de Martínez, por donde Von Wernich intervino con su "trabajo de reconversión espiritual" hacia los detenidos.
Por la ronda de testigos -que se estipula que durará tres meses- pasarán más de 120 testimonios. Con estas pruebas se intentará demostrar la participación del ex capellán Cristian Von Wernich en el circuito represivo bajo las órdenes del General Ramón Camps, jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires, y su accionar perverso, al imponer tormentos morales y psicológicos en el contacto directo con los detenidos.
Hector Mariano Ballent, quien se desempeñaba como Director de Ceremonial en la Casa de Gobierno bonaerense, fue el primer testigo durante la jornada del martes. Ballent fue secuestrado en dos oportunidades, la primera vez el 5 de mayo de 1976, permaneciendo detenido durante siete días. El 17 de mayo del año siguiente, la policía volvió a su casa, manifestando un supuesto traslado a la comisaría séptima de Romero. Sin embargo, luego de recorrer unas cuadras, frenaron el móvil en el que lo transportaban, lo encapucharon y le dijeron, "vos no podes saber a dónde te estamos llevando".
En el Centro Clandestino de Puesto Vasco fue donde se cruzó con el ex capellán Cristian Von Wernich. Por fuera de este lugar, el testigo aseguró que existía una chapa gris con el nombre de "Centro de Fomento Don Bosco". Junto a Ballent se encontraban detenidos Luisa Riat de Miralles, Ramón, Julio, Oscar y Héctor Miralles, tres contadores del Grupo Graiver y Alberto Liberman.
El juez Corazza preguntó si había visto otros detenidos: "vi a tres mujeres y un hombre, pero no nos cruzábamos porque, como nos decían los policías, nosotros no teníamos nada que ver con los capachas", respondió el testigo. "Capachas" era el término empleado por los represores para definir a aquellos detenidos que eran militantes.
Ballent siguió contando que Von Wernich recorría los pasillos donde se encontraban los detenidos. Frente a este grupo, el sacerdote se presentó dos veces. Su presencia no buscaba más que la persuasión para alcanzar la confesión. La primera vez que Ballent dijo haberlo visto, aseguró que, sin dejarlos hablar, "preguntó cómo estábamos, y desde allí no paró de hablar...cuando se fue, yo que conocía la Iglesia, dije: este es un taquero que se consiguió una sotana. porque no tiene lenguaje de sacerdote".
"La segunda vez, nos dijo: ustedes muchachos tendrían que hablar, contar lo que saben, así no los castigan. Yo lo paré y le dije, usted como ministro de la iglesia no debe permitir que nos torturen", comentó el testigo.
A su vez, Juan Ramón Nazar, director del diario La Opinión, de Trenque Lauquen, expresó que durante su detención en el Centro Clandestino de Puesto Vasco vivía en condiciones infrahumanas. "En una oportunidad estuve al borde del infarto y nadie me escuchaba. Hasta que mis compañeros empezaron a golpear las rejas, y se acercó un oficial al que le pidieron un médico que llegó 48 horas después." Jorge Bergés fue el galeno que asistió a Nazar.
Mientras estaba tirado en una colchoneta en su pequeña celda de dos metros por uno, apareció un sacerdote. "Tuve sentimientos encontrados, la esperanza de ver a alguien de afuera se contradecía con la imagen de un sacerdote en esos lugares." Al preguntarle que hacía allí un sacerdote, Von Wernich le respondió, "yo vengo a dar asistencia espiritual a las personas que se encuentran en su situación".
Ante su confusión, Nazar le contestó "me sorprende ver a un sacerdote en un centro de clandestino de detención. No podía concebir que un religioso estuviera dando ayuda espiritual en ese lugar". El testigo afirmó que el represor entró sabiendo los nombres y apellidos de todos los que estaban detenidos ahí.
Alberto Salomón Liberman fue el tercer testigo que se presentó tras la espera de un cuarto intermedio: ex funcionario del tercer gobierno peronista, hasta 1976 había sido Ministro de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires, luego se desempeñó como arquitecto en el sector privado.
" El 14 de mayo, un sábado por la tarde, policías de civil me encañonan con armas y me llevan en un automóvil, me tiran al piso y me cubren la vista con un pullover. Permanecí detenido en el COT 1 de Martínez desde el 14 de mayo hasta fines de junio". Según el testigo los interrogatorios rondaban en torno a la gestión que había desarrollado como funcionario del gobierno.
Durante su secuestro, la presencia solemne del sacerdote se hizo visible en una oportunidad. "Habló con todos los detenidos por separado, el personal de guardia le facilitó el acceso y después se fue, por lo que quedó sin custodia. Detrás de él se cerraron las rejas. Habló con cada uno, a pesar de lo pequeño del espacio. Fueron conversaciones privadas; no las llegué a escuchar."
"Fui marcado como judío, y sólo me dijo que diga la verdad’, relató Liberman al referirse a su conversación con el sacerdote. El testigo realizó un croquis de las celdas donde se encontraba detenido. El esquema de ubicación determinaba por dónde había entrado el sacerdote y cómo se desplazó por el lugar. Ese mismo dibujo está incorporado al libro Nunca Más elaborado por la CONADEP.
El sacerdote estaba solo en el momento de sus "visitas" y se desplazaba libremente por las celdas de los detenidos. Recién con la apertura democrática, Liberman logró identificarlo durante el desarrollo del juicio a las juntas.
Martín Antonio Aberg Cobo fue el último de los testigos en declarar. En este caso, el Tribunal dispuso, según el petitorio del mismo testigo, que durante su declaración no se filmara ni se tomaran imágenes.
La importancia de este juicio reside en ser el primer proceso judicial que se realiza por los delitos cometidos por un miembro de la Iglesia Católica durante la dictadura. A su vez, es el tercer proceso oral y público realizado contra un genocida, después de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida.
Las audiencias continuarán durante los días jueves y lunes, con un receso durante la feria judicial.







