Voz de la cultura antimperialista

Lo decían explícitamente. Hoy en día se está cumpliendo. Gramsci si viviera diría que el principal aparato de hegemonía, o el principal aparato ideológico hoy ya no es la escuela, son los medios de comunicación. Esa guerra cultural, de clases se da fundamentalmente en el terreno de la cultura y de los medios de comunicación; aunque no solo allí, como sabemos en Iraq, en Colombia; también se da en las calles, en las fábricas, en los campos.
La Jiribilla viene a ocupar un papel en esa trinchera, en esa batalla de las ideas, como le llama Fidel. Se ubica en el terreno de la contracultura, de la contrainformación, paradójicamente desde un país donde la contracultura es parte del gobierno. En el resto de los países estamos acostumbrados, y es natural, que la contrainformación, el cine alternativo, etcétera, siempre es materia de la oposición. Como no cubano me resulta complejo pensar cómo hacer contracultura desde instituciones que forman parte del Estado. La Jiribilla, como una de las tantas iniciativas culturales de la Revolución Cubana se encuentra en esa guerra cultural a nivel mundial con la difícil tarea de ser contestataria, de ser crítica, desde la defensa de un Estado socialista. Esa batalla, a mi modo de ver, no solo debe ser anticapitalista, sino que debe ser al mismo tiempo antimperialista. La lucha hoy a nivel mundial es anticapitalista y es antimperialista, descreemos de aquellos que plantean una lucha solo contra el neoliberalismo, pero que de alguna forma dejan abierta la puerta a la posibilidad de un supuesto capitalismo distinto, con rostro humano, la tercera vía. No creemos en eso. La Jiribilla juega un papel muy importante en esa pelea por las conciencias, por las culturas, por la subjetividad, por el hombre nuevo y la mujer nueva.
Me comentaban los compañeros que la hacen, que inicialmente se planteó como una biblioteca virtual en la que uno podría encontrar, en el sitio de Internet, los números antiguos. En mi caso particular no lo he leído todo, porque es imposible, pero he leído bastante y la sigo muy de cerca desde mi país. Por ejemplo, me acuerdo de haber seguido con muchísimo interés y placer el debate que se dio en España, donde intervino nuestra amiga y compañera Belén Gopegui, contra gente que atacaba la Revolución Cubana desde el diario El País. Recuerdo que nos metíamos en La Jiribilla porque allí estaba toda la información, que no aparecía en El País, o que aparecía de costado, censurada. Otro tema que nos gustó mucho cómo lo trató La Jiribilla fue el aniversario del Che Guevara. Encontramos ahí un material inmenso de archivo sobre el Che que usamos en la sección Cátedra, de Rebelión. Y muchísimas otras cosas que nos son útiles, que nos gustan, que nos generan placer.
No solo está bien escrita, sino que es atractiva, a diferencia, desde mi punto de vista, de otros medios cubanos de prensa, que defienden los mismos valores y principios, pero que me resultan menos atractivos. Lo leo y lo que dice es muy interesante, pero el formato no me atrae. La Jiribilla sí me atrae. Sería interesante que el conjunto de la prensa cubana se incline, no a tomar como norma a La Jiribilla porque sería demasiado petulante decir eso, pero sí hacia un formato más atractivo.
Trabajo en un medio de prensa de Argentina y sé que el formato no es independiente del contenido. La prensa capitalista sabe perfectamente la diferencia que hace una prensa atractiva con contenidos miserables, mercantiles, completamente subordinados al mercado. Creo que los que somos socialistas deberíamos aprender cómo funcionan los medios capitalistas y presentar nuestros contenidos humanistas, antimperialistas y anticapitalistas en formatos atractivos, dinámicos, que se dejen leer, que no haya que leer como una tortura.
Después hubo noticias o tratamientos que no me pusieron del todo contento. Recuerdo mi sorpresa cuando aparecieron notas de alabanza al morir Juan Pablo II, y como somos hermanos de La Jiribilla y yo la siento como mía, entre hermanos podemos discutir, ―nuestros enemigos siempre nos acusan de "castristas" y "guevaristas" como un insulto, para nosotros es un orgullo serlo, y entre los "castristas" y los "guevaristas", no solo de Cuba, podemos debatir, podemos discutir, y de hecho lo hacemos― me acuerdo que aquella vez les mandé carta a los compañeros de La Jiribilla. ¿Cómo aparecía esa defensa al Papa cuando persiguió la teología de la liberación, etcétera? Me acuerdo que también me sorprendió, y también nos escribimos y debatimos, cuando apareció una cosa de Fraga Iribarne, que me pareció ofensivo para nuestros hermanos de España. Y debatimos, y discutimos, por eso creo que es gente abierta quienes la hacen, no formalmente, porque verbalmente uno puede hacer alabanzas diplomáticas. No me interesa hacer eso, sino que es gente abierta porque vamos discutiendo los contenidos, y creo que no soy el único.
Me imagino que debe haber todo un abanico de amigos, compañeros y colaboradores en otros países que van siguiendo número a número La Jiribilla, y van entablando este diálogo. Me parece que viene a retomar una tradición que en otra época tenía como escenario fundamental el papel: lo que hacía Casa de las Américas ―que jugó un gran papel en los años 60― y creo que La Jiribilla es heredero de eso, de El Caimán Barbudo, de Pensamiento Crítico, de un montón de iniciativas que la Revolución Cubana creó. La Jiribilla juega un gran papel en la lucha por la hegemonía socialista.
Los felicito por los 200 números digitales. Creo que en el papel van 55, si no recuerdo mal. Esperamos que siga existiendo La Jiribilla, que se multiplique y que surjan nuevos sitios, que no se quede solo en este, sino que haya nuevos sitios cubanos. Les deseo, fraternalmente, desde la misma trinchera y los mismos valores, que la prensa en papel, la prensa diaria cubana, también siga ese impulso para hacer más eficaz la lucha por el socialismo y más eficaz la lucha en defensa de la Revolución Cubana.
Muchas gracias.
Palabras de Néstor Kohan en la presentación de la multimedia por los 200 números de La Jiribilla digital, en La Habana.
http://www.lajiribilla.co.cu/







