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Negu Gorriak en Donostia: Un concierto para el recuerdo

Apoteósico. El concierto de Negu Gorriak ayer sábado 24 en el Velódromo de Anoeta, en Donostia, fue uno de esos conciertazos que quedan grabados en la memoria, un concierto para la historia de este país.

Los cinco miembros de la banda salieron a las 10.30 de la noche al escenario del Velódromo, que los acogió en total y absoluta oscuridad, con la única luz de los mecheros y de unas enormes y vistosas antorchas que alumbraban Anoeta desde distintos puntos.

Los Negu Gorriak arrancaron la noche con "Adierazi beharra", a la que siguió un "Hitz egin" coreado por el público hasta el punto de conseguir extremecer a los presentes. El Velódromo vibró como pocas veces en su larga historia de conciertos, mientras las casi 13.000 personas allí reunidas bailaban, cantaban y se emocionaban con esta histórica banda que demostró tener un poder de convocatoria como pocas, por no decir ninguna, ha tenido en Euskal Herria.

Tras la emocionante "Hitz Egin", los Negu enlazaron sin descanso media docena de canciones, que llevaron al público al éxtasis. Fue aquí cuando Fermin Muguruza hizo un alto para saludar. "Gabon Donostia, Gabon Euskal Herria" comenzó el músico de Irun. «No nos han dejado en paz ­manifestó en euskara­, pero aún así hemos logrado la victoria. Ello nos demuestra que somos capaces de alcanzar cualquier cosa», señaló. Tras lo cual, atacaron la pieza "Zipaioen matxinada", momento en el que dos encapuchados subieron al escenario donde colocaron una ikurriña y un anagrama de "Bietan jarrai", que permanecieron sobre el tablado hasta que finalizó la canción.

Las numerosas señeras catalanas presentes ante el escenario, entre las primeras filas, fueron saludadas por Fermin Muguruza, quien pidió un aplauso para las cientos de personas que acudieron ayer a
Donostia, llegados desde diferentes pueblos y naciones. «Un saludo y un homenaje a la solidaridad entre los pueblos», señaló el cantante de Negu Gorriak, mientras que desde el público le lanzaban una señera catalana, que Fermin ondeó sobre el escenario.

Desde mucho antes de que Negu Gorriak irrumpiera en el escenario, el Velódromo de Anoeta ya retumbaba de emoción. El calor y el ambiente que se respiraba en la pista y en las gradas, llenas hasta la última fila de asientos, era increíble: señeras y banderas gallegas independentistas, arrano beltzas, ikurriñas, banderas italianas y pañoletas de Euskal Presoak Euskal Herrira ondeaban sobre las miles de personas allí presentes, mientras arreciaban los gritos de "independentzia", "presoak etxera", "askatasuna", "autordeterminazioa" o "errepresioa ez da bidea".

En las primeras filas, una enorme masa de personas se movía como una ola desde que Selektah Kolektiboa salió al escenario hacia las 8 de la tarde. Y, a partir de ese momento, la masa fue creciendo y creciendo hasta que, con Banda Basotti, toda la pista y las gradas se convirtieron en un mar de gente que no paraba de cantar, bailar, saltar, disfrutar.

«Con mi 30/30»

Cuando los italianos entonaron las primeras notas del corrido mexicano "Con mi 30/30 me voy a marchar, a las filas de la rebelión", el Velódromo vivió uno de los momentos más emocionantes y hermosos de la noche. Parecía que el edificio apenas podría resistir los embates de la multitud, que coreaba el corrido como si de una oración se tratara.

No fue la única canción que encandiló a las casi 13.000 espectadores presentes ayer, puesto que su famoso himno "Justicia" se lo dedicaron a AEK, mientras que también eran multitud los que coreaban su lema "libertad, askatasuna" y "Euskadi ta Askatasuna".

Mucho antes de las 8 de la tarde, el Velódromo de Anoeta y sus alrededores eran ya un hervidero de gentes de todas las edades, pancartas reivindicativas, salchichautos, numerosos tenderetes con propaganda y material de diversos colectivos, como Juventudes Castellanas Revolucionarias, los catalanes Endavant, Haika, Brigadas de Negu Gorriak, movimientos alternativos, discográficas como el sello catalán Propaganda, Skunk o Zintzilik Irratia.

Entre el numeroso público también se distinguían monjas, ángeles, incluso guardias civiles con su tricornio, caperucitas, picapiedras y hombres y mujeres de Cromañón, brujas de Zugarramurdi, presos, un alegre rebaño de vacas milka, payasos, bailarinas de ballet. Y es que ayer, era sábado de carnaval y el personal se preparaba para celebrarlo.

Dentro, la misma situación del escenario, sobrio y sencillo, colocado en uno de los extremos de la pista y flanqueado por enormes cortinones negros, adelantaba el porqué del cartel de "no hay entradas" que los Negu Gorriak colocaron a la semana de poner a la venta las entradas.

Y es que ayer, Anoeta no daba para más. En los pasillos, en las tabernas, en cualquier esquina había gente y más gente de muy distinta procedencia. A poco que se afinara el oido, se escuchaba italiano, catalán, francés, castellano, euskara, gallego... Una torre de babel en la que, sin embargo, las personas lograban entenderse, comunicarse.

Negu Gorriak y su mensaje libertario eran el lazo que unía a aquella multitud de personas.

Idoia Arozena
(25.02.01, Gara)

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