El voto a Dilma no es un cheque en blanco
Después del ‘sufrido’ triunfo de Dilma -con grave retroceso en la integración del nuevo Congreso- es la hora de una profunda crítica y autocrítica de la política “petista”

Se estuvo a un tris de que el país quedara sin intermediarios, en manos del capital financiero internacional. Hay que abandonar la estrategia del lulismo* y sumar fuerzas con la marea popular que reclama cambios profundos. La continuidad de la actual política gubernamental del PT es un peligro para la población brasileña organizada en una galaxia de movimientos sociales combativos que buscan restaurar el horizonte utópico. Es con ellos y sus luchas que se debe imaginar y concebir el futuro.







