72 años después se aclara el enigma

El planteamiento es lo que habitualmente se denomina una "contradictio in términis", porque parece obvio que ya no una España roja, sino una España auténticamente democrática, es decir, un Estado Español democrático, para merecer tal adjetivo tendría que reconocer ineludiblemente el derecho a decidir de cada una de las comunidades nacionales que existen bajo su jurisdicción, especialmente si hay una demanda social e institucional mayoritaria en tal sentido.
Pero hete aquí que en el contexto del escenario de la Eurocopa y bajo la dirección "intelectual" de la Cuatro y del grupo Prisa en general, que de nuevo han asumido el papel de vanguardia mediática para conducirnos sin perder el Norte, por la procelosas aguas en las que la actual crisis económica y política nos ha situado, tal como ya hicieron en las primeras etapas de la transición, por cierto solo con relativo éxito, levantan el telón y nos muestran con toda crudeza el auténtico significado de la ''España roja'', que coincide con la que el golpista Calvo Sotelo añoraba frente a la España rota, una muchedumbre de alienados detrás de la bandera rojigualda, cuyo simbolismo auténtico ignoran en buena medida.
Lo que disfrutaría aquel hombre si levantara la cabeza y viera, al menos en el terreno mediático y durante el tiempo que puedan estirarlo, la "marea roja española", retransmitida por la Cuatro, la Ser, El País.
La manipulación e instrumentalización de las cosas, incluso de los grandes acontecimientos deportivos tiene unos límites, y si estos se sobrepasan, como es el caso que nos trae entre manos, suelen tener un importante efecto rebote que se vuelve contra los manipuladores.
La selección española jugo bien en la Eurocopa y seguramente mereció ganarla. Los habitantes progresistas de este Estado, a los que les gusta el fútbol, hubieran podido disfrutar tranquilamente de un espectáculo, que aunque contaminado y condicionado por intereses económicos y sociales tremendamente bastardos, mantiene en ocasiones cierta belleza.
Pero la exagerada manipulación españolista y machista, en el sentido más cutre y protofascista, ha hecho que esa disposición fuera casi imposible de mantener.
Queremos recordar un anuncio de la Cuatro, en el que se decía: "si ellos tienen salchichas, nosotros tenemos salchichón", en pantalla aparecían imágenes de dos pequeñas y flácidas salchichas y después un salchichón de gran tamaño, emulando el lema franquista de que "si ellos tienen UNO (por la ONU), nosotros tenemos DOS", cuando esa organización, la ONU, en asamblea general celebrada en 1946, rechazó la entrada de la España Franquista, por el carácter indudablemente fascista de su Regimen y además recomendó la retirada de embajadores.
En ambos casos las referencias genital-machistas son igual de burdas y descerebradas.
Ya hemos visto lo que da de si el imperio mediático del zapaterismo, ese felipismo de segunda generación; y cual es su profundidad de análisis y pensamiento.
Dice el refranero castellano, que nunca segundas partes fueron buenas, el marxismo recoge esa filosofía popular en aquella consideración de que la historia se repite frecuentemente, pero la segunda vez, lo hace en forma de farsa. Y este zapaterismo-felipismo empieza a ser grotescamente patético.
No es de extrañar que Mariano Rajoy empiece a superar en las encuestas a Rodríguez Zapatero.
Si esto es todo lo que les queda para mantener, para reproducir su Régimen, claro lo tienen.
En el 1964, España ganaba su primera Copa de Europa, por aquel entonces el discurso del Régimen Franquista estaba ya acabado. Solo les quedaba ejercer la represión pura y dura para los años siguientes.
Lo que hemos visto estos días se asemeja en el fondo y en bastante medida en las formas, a aquella situación.
La famosa frase: Se puede engañar durante algún tiempo a mucha gente y durante mucho tiempo a alguna gente, pero no se puede engañar a todo la gente durante todo el tiempo. Debería ser mas tenida en cuenta por algunos gurús mediáticos del Sistema.
Los triunfalismos mediáticos de la Eurocopa, cuya final, en todo caso no hay que olvidar, fue seguida por menos de 14 millones de personas sobre una población total de 46 millones, se pasarán en unos pocos días y aquellos sectores de las clases populares que se hayan dejado envolver por el ensueño, se encontraran como todo el mundo con la dura realidad: aumento de la carestía de la vida, aumento de las hipotecas, desempleo y/o precarización social…
Engañar sobre la realidad cotidiana a aquellos que tienen que vivir en ella, es un empeño tan permanente como imposible de alcanzar para el Poder. Aún utilizando todos los medios a su alcance, de narcotización social, los mediático-virtuales o los psicotrópico-materiales que tan profusamente están promocionando, ya no solo entre los jóvenes, sino entre los que escasamente están en su segunda infancia.
Es dramático comprobar como el inicio del consumo del alcohol y la cocaína, comienza de una forma inducida y planificada a edades cada vez más tempranas, siendo cercano al 20% el porcentaje de consumidores de esas sustancias en el grupo etáreo de 12 a 14 años.
Lo que si consiguen con frecuencia es neutralizar la capacidad de lucha, de resistencia y de articulación de un proyecto social y político alternativo al suyo.
Para conseguir tal objetivo, la primera condición es destruir, o al menos neutralizar, a las organizaciones militantes revolucionarias.
Esa fue una de las especialidades de El País, el lo años 70 y 80, ridiculizando la propia concepción del compromiso militante como algo trasnochado, antiguo e inoperante.
En todo caso, según ellos, los sentimientos solidarios había que canalizarlos a través de la ONGs, que por supuesto no se meten en política y además son expertas en sustituir los ideales de solidaridad entre iguales por los de caridad entre diferentes.
Decíamos en este artículo que en la primera etapa de la transición los poderes mediáticos vinculados al grupo Prisa solo consiguieron parcialmente sus objetivos y hoy podemos comprobar como nuevas generaciones de jóvenes militantes se van incorporando de forma cuantitativamente muy importante a la lucha; y además sobreviven militantes que vivieron la primera etapa de la transición, algun@s que nunca abandonaron el barco, y otr@s que se van animando a subirse de nuevo a él, al comprobar que éste, aunque pretendan negarlo, se mueve. Además algun@s viej@s militantes, gentes de las que vivieron en sus propias carnes la guerra antifascista o la primera postguerra, como si de un milagro biológico se tratara, incorporan su voz y su experiencia al movimiento que exige un Cambio de Régimen.
Esa experiencia intergeneracional, militante y revolucionaria es fundamental, además de otras varias cosas, para conseguir que en esta ocasión no se salgan con la suya.
Las condiciones objetivas son favorables para el Cambio, las subjetivas tenemos que construirlas entre todas y todos los que de verdad queremos que tal Cambio vaya para adelante.
2 de julio de 2008.







